Terapeutica

jueves, 29 de abril de 2010

- Mmm, ¿te puedo decir algo?

- Claro.

- Jackie no era para vos... era demasiado... racional, estructurada. No es que sea mala chica, pero era como que sus dos identidades se separaban.

- Ok, me estás diciendo racional y estructurado.

- Un poco sí, otro poco no. Lo que digo es que sus conversaciones tenían algo de reiteración, de reafirmación de lo que uno decía en los gestos del otro - explicó Lux.

No entendía por qué Rose hablaba de repente de Rousseau, como si yo le hubiera pedido.

- Anyways, no importa -contesté-. Tengo otras cosas en la cabeza ahora.

- Yo no volví a hablar con él, ya fue y lo dejé, no quiero verlo más.

Me sorprendió la declaración de Rose. Era como si hubiera utilizado a Rousseau para llevar la conversación a "su asunto". Ella lo tiene en su recuerdo como quien convive con un fantasma.

- Ruptura. Una leve vuelta en U. Un quiebre gentil - dije-. Creo que te hará bien alejarte.

- Es difícil, me da cosa no verlo más.

- Que te alejes ahora no significa que no lo vayas a ver más, sino que simplemente ahora necesitás despejarte, deshacerte de él un rato. Es bueno y necesario. Quién sabe luego qué ocurrirá, los caminos de la vida...

- Si, debés tener razón. No quiero dramatizar pero me cuesta, me parece trágico de repente. Como si realmente esta vez me hubiera dolido, como si las anteriores veces no hubiera pasado nada entonces, como si esta cortadura sangrara más de lo yo esperaba.

- Qué raro vos así, decaída. Siempre andás radiante por la vida pero hoy te veo opaca. Se nota que lo querías.

- No me di cuenta hasta que terminamos. Y admito que en algún momento del día suelo pensar que me voy a arrepentir y que me mandé una harta cagada.

- Happens almost everyfucking time.

Medité sobre mis casos en particular porque me pareció bueno tener un estudio de casuística al respecto. Pensé que además este breve estudio sería relacionable con la teoría de los porcentajes que había desarrollado un tal Jana. Debía trabajar con una tricotomía.

Rose estaba llorosa así que la abrazé. Es raro porque ella no se deja usualmente, o porque no nace abrazarla. Pero no me gustaba la idea de quedarme parado junto a ella así nomás.

Hide your love away ubiera sido una buena banda sonora.

hay una forma terapéutica que descubrí hace rato para estas cosas: lo primero que hay que hacer es escuchar a la otra persona, dejarla decir cosas, dejarla drenar sus penas, por decirlo de alguna forma. Luego, en cierto momento, la conversación decantará sobre temas más triviales para que la otra persona mejore. Es un breve ejercicio de concentración primero y dispersión después. La parte de dispersión no debe ser sobre cosas malas, sobre cuánto trabajo en la oficina o problemas de dinero, sino sobre cosas bonitas o interesantes, personales.

No es ningún descrubrimiento, sólo una especie de análisis.

Cuando comenzamos a hablar de que ella se quiere comprar un auto. Recién ahí comencé a lograr algunas sonrisas.

Jugador múltiple

jueves, 22 de abril de 2010

Con tanta simpleza tuve que coordinar mi encuentro con una muchacha que mora en Morón, todo justo después de que terminé de salir con otra en Belgrano. Con esta última había pasado la noche anterior, ella cocinó y nos quedamos viendo Malice in Wonderland, película que no les recomiendo.

Al despertarnos, a eso de las once, recordé que había quedado en ver a esta otra chica, la de danzas árabes. Pero me estaban reteniendo, y me quedé hasta la tarde. Cuando me fijé en el celular tenía dos mensajes y una llamada perdida. Y menos mal que el celular permaneció callado todo este tiempo.

En el baño arreglé encontrarnos en Palermo, cerca de Serrano. Ese lugar supo ser la base de Bentham, y según me indicó cerca está el Rampacar, así que improvisé el lugar y no le di demasiada elección. Total de Morón a Palermo esa chica hacía rápido.

Cuando salí de Belgrano era tarde, tenía que ir volando, así que me tomé un taxi. Mi economía era la peor, pues por más de que no había derrochado grandes dineros con la otra chica, era fin de mes y me mataba. Mi efectivo no alcanzaría los cincuenta pesos. ¿Qué haría? ¿Podía alegar que me habían afanado? ¿Quizás podría pedir crédito por lo de algún amigo?

Cuando me la encontré tenía cara de haberme esperado durante veinte minutos. Como llegué en taxi de capital me sentí re buchoneado que no había estado en casa. Pensé que ella no lo notaría, y nos fuimos primero a tomar brevemente algo. Nos sentamos en un barcito de los de Niceto Vega. Mi crédito me tenía preocupado, ella se daba cuenta que tenía la cabeza en cualquier parte.

Pensé en Bentham, que vive mas o menos cerca. Le mandé un mensaje para ver en qué andaba, pero el maldito estaba perdido con Jackie en Parque Rivadavia, seguramente gastando dinero en libros y cosas de ñoños. Entonces cuando me fui al baño llamé a Bataille.

- Che.

- ¿Qué acelgaaaaa? - me contestó la voz cuasi ebria de Jorge.

- che, necesito me hagás la gamba. Estoy corto de cash y estoy en medio de una cita. ¿No me alcanzarías cien pé?

- ¿Eh? ¿Encima de prestarte guita tengo que llevartela a donde estás?

- Daleeeee, porfa! Se trata de la bailarina esta, la árabe porfa.

- Esa está buena. ¿Pero cómo saliste sin guita pelotudo? - reprochó Jorge.

- No sé me olvidé. Mirá, estoy en Niceto Vega, en la esquina frente a Niceto el lugar. Antes del Roxy. Dale vos tenés la Combi venite de toque, te aparecés como casualmente y me das la guita con carpa.

- Puf no puedo creer que me voy a ir hasta allá sólo para pagarte el polvo.

Cuando corté con Bataille, me sentía a salvo. Bataille apareció a los cuarenta minutos y cuando me dio la mano me encajó los billetes. Un crack, cómo lo quiero a Jorge. Encima le tiraba los galgos a la bailarina:

- Mirá vos, que extraño encontrarla por aquí. Yo que pensaba darme una vuelta por Scalabrini Ortiz para ver si me la encontraba moviendo las cachas - dijo haciendo pacitos de baile.

Lo justo para pasar la noche. En algún momento de la noche mi chica me llamaría, precisaría una buena excusa. Pero seguro Jorge intervendría con algo tan copado como "nos juntamos a jugar al poker", "ensayamos después de hora" o "nos juntamos a jugar a la Wii", alguna cosa que fuera lo suficientemente repelente para ella como para darme vía libre. Esas tres opciones le mandé por mensaje de texto a Jorge, Bentham y Barthes, para coordinar mi coartada.

Se me rieron los tres, y esto seríoa cuento para las próximas semanas.

Al otro día tenía que aparecer temprano por lo de mi novia, y en estado. Seguro tendríamos que almorzar con sus padres o algo. Menos mal que en los telos a uno lo despiertan a más tardar 10.30.

Al otro día me dolía la espalda, y un tirón en la pantorrilla me había dejado medio rengo. Todo muy bien con la chica árabe, pero no me gustaba que ronque. Salí

Llegué y me recibió con una sonrisa. No teníamos que ir a ninguna parte por suerte. Me preguntó cómo la había pasado anoche, si había ganado. ¿A qué? ¡No sabía cuál coartada habían usado en mi favor! Por las dudas dije que ni, que seguro Bataille había hecho trampa.

- Pensé que ni Barthes ni Bentham se prendían en la Wii -dijo ella.

- Seeee, sobre todo Jim, es un fanático, le encanta jugar al Winning. Lo que pasa es que lo niega públicamente pero es de quejoso nomás, en verdad...

- ¿Querés pedir algo para comer? ¿O salimos?

- Ouch corazón, estoy sin un mango.

Nomenclaturas, casuística, estadística

miércoles, 21 de abril de 2010

[A pesar de su carácter episódico, esto podría ser leído como parte de un escrito más largo. Porta entonces una doble lectura: la primera en tanto totalidad, la segunda en tanto mero engranaje de algo mayor. It is supposed to work both ways.]

[Esto debería ser pasado a texto escénico. Los nombres originales fueron cambiados, pero eso no significa nada en absoluto.]

I
Años después pensé al respecto: de la nomenclatura quizás proceda la sistematización, esa especie de intento de poner las cosas dentro de una serie de regularidades sobre las cuales podamos diagramar curvas, tendencias y proyecciones. De la unidad menor (nomenclatura), proviene intrínsecamente la macro estructura (sistema). Las unidades menores requieren de las mayores, y viceversa.

II
Estaba parada frente a mí, lucía alterada. Tenía un papel en la mano y recitaba:

- Él toca la guitarra. Además es un asiduo lector, fanático de Sartre y todos esas cosas con las que yo no me llevo tanto. No es ni muy alto ni muy bajo, tiene ojos marrones y un sentido del humor grandioso si lo agarrás en un buen día. Se preocupa demasiado por el trabajo y le encantan las películas de Tarantino. Si no toma su café matutino estalla en berrinches. Y…

Entendí que estaba describiéndome. Aunque no sabía mucho a dónde a puntaba con eso. La última vez que habíamos hablado me había dicho que no quería saber más de mí. Y ahora se apareció de zopetón al final de mi clase y en plena calle, me listó todo eso.

- Eso es como un esquema de mí, Jackie – le dije.

Detuvo su lectura. Quise tomarle la mano pero no me dejó. Simplemente arrugó el papel y miró para abajo, en lo que era más un gesto para no verme antes de algún signo de interés por el suelo.

- No tenés idea, ¿verdad? Cuando a vos te brota una sonrisa no te importa demasiado en dónde se origina. No sabés lo que es no conocer eso que vos querés, verlo a la distancia y que simplemente te mate esa curiosidad inexplicable, esa atracción asesina que es la ignorancia mezclada con picazón.

Levantó la vista. De alguna u otra manera, ella me miraba como quien quiere quedarse pero no tiene más remedio que irse. Y es en esas circunstancias que las personas elaboran epílogos sublimes, “le grand final”, “adiós amor mío”, o como quieran llamarlo.

- Su dogma musical son los Beatles, tiene un fanatismo inexplicable por pedir en las barras destornillador, racionalista declarado y dibujito de profesión, se mueve con una torpeza que me conmueve y…

¿Sólo un problema de nomenclaturas?

- No sé quién sos – me dijo ella-. Intenté ponerte en palabras una y otra vez, pero simplemente llego a cosas que te bordean, alusiones. Como ves, un fracaso. Y acá estás vos.

- Soy Jim – contesté tan sintético como inflexible.

Hubo un lapidario segundo de silencio. Por más que estábamos en plena calle, todo era mute alrededor nuestro.

- Te hacés el e… Pues yo aún no puedo llenar tu nombre con ningún sentido más que eso que sos conmigo, esa persona que me gusta pero no logro entender. ¿Quién es Jim? ¿Es acaso ese tipo dulce que me despierta por las mañanas con café listo o aquel otro que desaparece durante dos semanas impunemente? ¿Cuánta distancia hay entre un viernes juntos y un martes a solas?

“Tres días”, pensé. Imaginé que su respuesta hubiera sido “no seas idiota”.

Quizás fuera su mente acostumbrada a los gráficos y los muestreos, pues evidentemente ella me había reducido a una casuística que no cerraba. Jamás fui bueno para la estadística, corazón, pues con esto de cruzar variables siempre se me fue la mano hasta el codo. En todo caso pensé que no era forma de elaborar una muestra, pues faltan días de la semana, salidas al cine y al teatro, domingos de visitar a sus padres y probablemente varias concurrencias juntos a cumpleaños de amigos que tengamos, de esos donde ella me lleva y yo voy y hago el ridículo. O yo la llevo a ella y se preocupa demasiado por caerle bien a la gente.

- Tengo derecho a saber de quién me he enamorado –me dijo-. Me molesta no saber quién sos, no tener más que un nombre y algunas actitudes y sentimientos inconexos. Quisiera no quererte, pero aquí me ves. Y vos seguís mirándome como si lo ignoraras. Siempre dando respuestas esquivas, siempre hablando de relativismos y vaguedades. ¿Quién sos?

Es increíble la mirada de odio que puede arrojar una mujer.

Es increíble también cómo uno termina siendo bullet proof, en muchos casos.

- No entiendo todo este reclamo – tomé la palabra como aventurándome a estrenar otra gran metida de pata-. En los últimos días me ignoraste, me maltrataste, te reíste de mí y ahora me venís con que no sabés quién soy, que me pierdo en vaguedades, me dictás una lista de cosas que se supone soy yo, en un ataque de efervescencia ciclotímica digno de una reverenda histér…

Voló un cachetazo para el recuerdo, que anestesió el lado derecho de mi cara un buen rato.

Ella lagrimeaba un tanto. Yo me tomaba la cara, que pensé que ya no la tenía. El silencio de la calle era solidario con la causa de ella.

- Me hablaste de los límites de lo racional –arrancó ella-, pero jamás me comentaste que vos mismo ibas a diagramar el trayecto de ida, esa especie de ruta de escape que mencionaste al pasar pero sobre la cual no te gusta dar demasiados detalles.

- No la explico porque es inexplicable, my love.

Cuando le dije “my love” su gesto se agravó. Ah, claro, esperen. Es que yo soy medio lento y no entiendo. Cuando ella me miraba con odio, en realidad sus ojos eran la traducción literal de un llanto que ella llevaba adentro y luchaba por contener. Jamás fui bueno para descifrar este tipo de cosas.

- Ah, por favor –dijo ella casi arrepintiéndose del cachetazo-. Te juro que sólo quiero saber quién sos, para entender un poco por qué siento lo que siento por vos. Yo te dije todo, pero de vos no tengo más que un diagrama, una especie de boceto que ahora se desdibuja cada vez que te miro.

Pasó un auto desde el que una mujer, del lado del acompañante, nos miró. “Ah, como sos mujer seguro pensás que ella tiene razón”, me dije para adentros.

Iba a comenzar mi frase llamándola “sunshine”, pero decidí que no era el momento. Mi mejilla derecha continuaba gozando de anestesia. Pensé que si debía recibir otro golpe, debía ser ahí. Así que mantuve el resto de la conversación dando más mi perfil derecho y ocultando el lado bueno de mi cara.

- Es que… ¿te molesta que mi nombre no te diga con precisión quién soy? ¿Sentís una especie de incertidumbre cuando me nombrás o cuando hablás de mí? No creo que las nomenclaturas nos rescaten, corazón…

Ese “corazón” ya se me escapó… Por primera vez en tres semanas ella escuchaba atentamente lo que yo le decía, sus mirada congelada parecía elucubrar mil artificios a raíz de lo que yo le decía.

Se decretó implícitamente un breve silencio de entre quince segundos y media hora, aproximadamente.

- Simplemente soy este tipo que ves frente a vos, Jackie. Y sí, puedo decirte con toda precisión que soy un tipo impreciso, vago, volátil, excesivamente versátil, dominado por una plasticidad exagerada que me impide anclarme.

- Te impide anclarte. Entonces no te podés anclar en mí.

Con su inteligencia más de una vez ella ha logrado volver mis propias palabras en contra mío. “jaque mate”, solía decirme. Adoro cuando hace eso y jamás se lo dije. Y en ese momento tuve la certeza de que jamás lo sabrá. Es como si declarara mis falencias, como si hiciera gala de que está por delante de mí sin ser consciente de ello, el recordatorio más bello de mi imperfección y mi incoherencia… como…

- Eso.

- ¿Qué?

- Sos la mejor forma que conozco de convivir con mis imperfecciones, la forma más amena que encuentro de vivir mis improperios, una existencia tan interesada por deshacerse en divertidos equívocos. Claro, entiendo lo que me decís, me ves un tanto… ¿inestable? Por favor, no hagamos de ese detalle de fondo un papel protagónico…

Ella elevó la vista. Seguramente no podía creer las pelotudeces que estaba escuchando. Todo esto puede destrabarse un viernes cualquiera, de lluvia, en Buenos Aires mientras los autos pasan y dos entes cualquiera se pelean sin tener del todo en claro por qué. Quizás esto ocurre a diario entre dos personas, quizás somos solo un pedazo de la estadística de “peleas al pedo”. Es todo un pantallazo en verdad, eso de las estabilidades. Era como lo que algún otro imbécil había comentado sobre los subibajas.

Aún así, claro. Lo había olvidado: esto venía a cuento de un epílogo.

- Por favor – dijo ella-. Entiendo lo que decís, pero eso no es excusa para que me no hables, eso no es excusa para que me mantengas en tu usual juego de derivaciones continuas, insinuaciones a veces bastante grotestas, delineaciones con crayones de colores con los que no me dejás pintar. Necesito que seas impreciso pero que me ayudes a darle forma a tus imprecisiones. No una forma definitiva, no quiero encerrarte, sino que lo que yo quiero…

Me sentí como un pendejo de cinco al que regañaban por neurotizar a la maestra.

- Me encantaría que me vuelvas a hablar –prosiguió ella-, pero por favor, que sea sólo cuando quieras realmente decirme quién sos, cuando sea quien seas, logres hacer pie en algún pedazo de tierra, o la luna quizás. Pero en algún lado, sea cual sea.

Se marchó. Creo que dije su nombre dos veces, pero jamás se volteó y siguió alejándose. Todo esto ocurre cuando tratan de descifrarme.

III
Sobre la estadística escuché: "es como los bikinis, muestra mucho pero oculta lo más importante". Además se me ocurrió que la casuística es simplemente una construcción argumentativa (debo consultar a Michel al respecto), pero claro, ¿qué no lo es? Y sobre las nomenclaturas pensé que erroneamente dan la sensación de que algo es fijo.

Y sea como sea, las cosas ocurren una y otra vez.

Playlist para un casamiento

martes, 20 de abril de 2010

Our friend Martín decidió que durante su fiesta de casamiento quiere dedicarle un breve set de canciones a su flamante mujer. A tal fin definióse:

Onda: Acoustic Rock

El Setlist: arrancará con una impro de jazz, para luego dar lugar a versiones de temas de The Killers, Coldplay, U2, The Cure, Oasis y Los Pericos. El detalle:

1) All of me
2) When we were young
3) The scientist
4) Live forever
5) Just like heaven
6) Original of the species
7) Nada que perder

Miembros de la banda:
- Martín: Lead Vocals, charming style
- Jorge: Keyboards, funny observations
- Jimmy: Guitar, drinking problem
- Deleuze: Drums, sex appeal

Date: Algún día de agosto, no recuerdo cuál. Pero hay tiempo.
Lugar: Tampoco recuerdo, sé que el salón está en San Isidro

Detalle de peleas iniciales al respecto:

Jim opina que tocar "When we were yound" al principio resta
Martín opina que se hace lo que él dice porque es su casamiento
Jorge opina que la canción de Oasis está fuera de lugar
Jim opina que Oasis jamás puede estar fuera de lugar cuando se trata de cosas copadas
Jim dice que "La guitarra" de los Auténticos sería un gran cierre
Jorge y Martín exclaman que "Nada que perder" funciona perfecto a modo de epílogo
A Jorge no le convence la inclusión del tema de U2 en el setlist
A Jim le importa tres carajos U2
Martín opina que a su mujer le encantará ese tema, así que se queda
Los tres opinaron que arruinar "All of me" es justo
(Deleuze se abstuvo de toda disputa)

Luciremos prolijamente trajeados, y esperamos que el entrenamiento nos haga sonar prolijos también.

Multiple choice

miércoles, 14 de abril de 2010

Una serie de premisas, con varias opciones para degustar:

1) Gilles Deleuze es...
Arquitecto
Ingeniero
Diseñador de paisajes
Latin lover freelance

2) Jorge Bataille tiene:
Una piano de casa piano
Una combi
Una estratocaster
Free pass de vodka en El Roxy

3) La especialidad culinaria de Bentham es:
Pollo al verdeo
Tacos de fajitas
Carne a la mostaza
Tostados de jamón y queso

4) Gallagher es:
El cantante de Oasis
El ex guitarrista de Oasis
El gato
Sandy, el padre de Seth en The O.C.

5) Jackie es:
Kinesióloga
Traductora pública
Sociologa
Profesora de literatura

6) La especialidad de Barthes es:
La semiología
La fisiología
La teología
Kinesiología

7) Bentham y Barthes suelen discutir de:
Peronismo
Rock de los setenta
El programa de Julián Weich
Html y javascript

8) Se dice a modo de chiste que Antonella Chejov trabaja en:
El programa de Mauro Viale
En el mundo de la pornografía
Sindicalista revolucionaria
Bailarina exótica

9) Debord le tiró los galgos a:
Rose Luxemburg
Male Ponty
Jackie Rousseau
Antonella Chejov

10) Barthes, Bataille y Deleuze son respectivamente:
El idiota del pueblo, 22 el loco y el maestro pizzero
El doctor, el anarquista y el seductor
El racionalista, el romántico y el libertino
Ninguna de las anteriores

11) ¿Quién envió el cv de un perro a su trabajo?
Jorge Bataille
Jim bentham
Allen Jana
Oliver Hestond

12) ¿Quién es el alter ego de Winnie The Pooh?
Jim Bentham
Juli Cinadi
Tom Paliers
Felipe Esthershack

13) ¿Cuál de las siguientes "mandó a Allen al psicólogo?
Day
Guille
Juli
Todas

14) El autor más citado en este blog es:
Michel Foucault
Cornelius Castoriadis
Maurice Merleau-Ponty
Martin Heidegger

15) Bentham tuvo una breve relación con:
Antonella Chejov
Male Ponty
Rose Luxemburg
Day

16) Jorge Bataille toca:
La guitarra
El Bajo
El piano
En verdad, todos los mencionados

17) Usualmente, la metáfora del choque indica que:
Se dieron masa los personajes en cuestión
Simplemente se besaron los personajes en cuestión
Que dichos personajes discutieron sobre la campaña de Racing en el ´78
Que los protagonistas se tropezaron caminando por no fijarse

18) ¿Cuál de las siguientes por poco fue madre?
Rose Luxemburg
Julieta cinadi
Male Ponty
Antonella Chejov

19) Indique cuál de las siguientes afirmaciones es falsa:
Bataille le arrojó un cubo de algún "líquido no identificado" a Susana Sontag
Los "anónimos" son siempre los mismos dos personajes
Julieta le pegó un cross a Allen
Ludi es la ex novia no reconocida de Orlando

20) No pienso responder más preguntas de este cuestionario porque:
No me gusta perder el tiempo
No me sé ni me interesan las respuestas
Me parece una boludés este post
El form ni anda guacho


Las respuestas correctas son mera ficción, así que opine lo que a ustes le de la re puta gana.

En fin, mande sus respuestas aquí y enteresé de como viene la mano:

.Call girl

martes, 13 de abril de 2010

I
Justo estabamos tomando algo previamente a la cena con la señorita Rousseau, cuando sonó su celular.

- Ap. Hola, ¿qué tal?

Intenté desentenderme de la conversación mirando a mi alrededor. Últimamente estoy muy mexicanizado, pues siempre termino probando algún taco picante, pero todos los caminos conducen al mejor, Cielito Lindo.

- Nada. Un pibe que me anda llamando. Ya le di a entender que no quiero nada con él pero está medio cargoso.

¿Así nomás me lo decís? Claro, una chica como Jackie reune tres cualidades, enumeradas en su momento por Barthes: "Es linda, carismática e inteligente. Por eso todos le quieren dar." Yo venía pensando en lo difícil que era ese terreno de salir con una chica solicitada, que juega entre que sabe y que no lo sabe, inocente de casi treinta que no puede obviar ciertas cosas pero se hace...

Y me comentó brevemente que el pibe le mandaba mensajes cinco veces al día. Lo que hizo que me sintiera un poco desdichado, porque yo paso días sin hablarle de repente.

- Pero no te preocupes, salamín - dijo Jackie robándome mi calificativo de uso predilecto -. Por otro lado no puedo creer cómo no te estás muriendo al comer todo eso.

Como aún no traían los tacos, comencé a probar la salsa directo con la cuchara. Jackie no quería saber nada, pero yo lo degustaba agradablemente.

- Jorge dice que no tengo corazón. Una vez intentaron matarme mediante salsa picante. Fracasaron, y algunos terminaron tomando agua directo de las canillas del lavadero.

- Puf, pero qué... idea tan copada, tratar de intoxicarte con picante.

Sonó nuevamente el celular de Jackie, con un mensaje. Era otra vez el sujeto en cuestión.

II
- Jackie me hace acordar a esa película con Cameron Diaz y Ben Stiller...

- Something about Mary - asentí-. Eso parece. Es como una especie de anomalía bastante razonable, ¿no? Encima no es que ella le tire onda a todo el mundo, sino que es carismática de una forma un tanto torpe, por decirlo de alguna manera.

- Tiene más amigos en Facebook que Mark Zuckerberg.

Me causaba gracia la contradicción de una chica tan popular en la red, que fuera antitecnológica.

- Igual ni lo usa. De hecho le tengo que enseñar a bajar música porque no sabe - contesté riendo-. Es charming cuando me viene a pedir ayuda.

- Por lo que parece, debe tener todo un cuerpo técnico a disposición. "Fijate" - dijo haciendo énfasis en las comillas despiadadamente.

- Callate gil.

IV
- ¿Otra vez?

- Sí, sí. No sé qué le pasa hoy, me habló de un recital y no sé qué, de ir con unos amigos en común porque consigue entradas baratas.

Justo llegaron los tacos. Intenté dispersarme. Entonces sonó mi celular, era Antonella: "Iujuuu, ¿cómo va tu cita, Jimmy?" Y yo para qué le conté...

- Bueno a vos también te suena el celular - acotó Jackie risueña. Yo no entendía de qué-. ¿Quién es?

Pensé: Le digo o no le digo, le doy a entender que estoy con otra o le explico que entre la señorita Chejov y yo no pasa naranja. No la conozco lo suficiente, pero no me gusta andar ocultando. Tardé demasiado en responder como para poder ser ambiguo, así que simplemente:

- Una amiga que me pregunta cómo me está yendo contigo.

-Ah bueno, ¿tengo a un board de consultoría analizando la cuestión? - dijo ella mientras comía una enchilada de pollo que no tenía nada de picante y a mi me hubiera resultado totalmente sin sabor.

- De ninguna manera, solo lo hace para molestar un rato. Se aburre...

- Ajáaa - dijo ella mientras le soba el celular ooootra vez.

Lo miró. apretó una teclita y lo dejó ahí nomás.

- ¿Estás en contra de la conectividad perpetua por este tipo de asuntos vos? ¿Y por qué usas dos Messengers? ¿Tenés una doble vida? Quizás después te vas con tu esposa y tenés hijos y llevás una vida paralela donde se van de vacaciones a Mar del Plata o Miami o esas cosas.

Reí. Evidentemente esta chica tiene la capacidad de restarle gravedad a los asuntos, esa forma de volverse dibujito animado. Me trajeron más salsa, porque me había terminado la mía.

Antes de que la dejara a ella en su casa, como a las tres de la mañana, sonó nuevamente su celular.

- A bue, me pregunta si necesita que me lleve a casa, que él ya está volviendo.

V
- ¡La competencia puede ser feroz, Bentham! - dijo Barthes alarmándose mientras corría en círculos en mi living.

- Pará pará con la paranoia. Nadie compite acá, y ella no es un trofeo ni nada che - dije para sentirme progre-. Y sí, es solicitada, ¿so? No tiene pinta de andarse de trampa.

- Puf, si Gilles te escuchara. Diría que no conocés a las mujeres, que aunque te creas que son inocentonas te cagan, que utilizan su carita de tristes para sacarte cosas y que te manipulan con los regalos más inesperados.

Aún así me invadió la idea de que era sólo cuestión de tiempo de que yo me demostrara un tanto aburrido y ella se interesara en cualquier otro. Pues el tema era que lo suyo era un carisma continúo, imparable, que daba vueltas y vueltas. There´s something about Jackie.

- Yo decir que nunca pegué demasiada onda, pero está para darle. Y pensá que yo soy un tipo de códigos, hay otros lobos por ahí que sólo te querrán quitar del medio.

- Ok ok, got it. Dejalo ya, will ya?

Sonrisa abajo

martes, 6 de abril de 2010

Entonces ella me miró a los ojos y sonrió, prosiguiendo con su explicación sobre Sartre. Y yo la escuchaba pero al mismo tiempo la miraba a los ojos, observaba sus labios, degustaba sus palabras mediante mis oídos. Un perfecto idiota, creo, totalmente indefenso. Todo esto me ocurre por...

- Creo que Brecht logra una gran unidad psicológica de los personajes - dijo-. Pensalo, cada carácter es perfectamente coherente.

Tenía completamente razón. Creo que luego de eso le habé de la existencia de La Novela de Dos Centavos, secuela no dramática de la Ópera de Dos Centavos. Escuchó con atención que...

- Bertolt escribó luego, utilizando algunos de los personajes de la ópera, una novela. Esta pasa casi desapercibida entre sus escritos, pero bueno, de hecho, Bertolt Brecht escribió una novela.

- No lo sabía.

- Lo encontré navegando en la interné a altas horas de la noche. Se consigue ahora fácil.

Ella era la persona más interesante del mundo y yo era el estúpido más irrelevante. ¿Cómo?

- Dijiste que sos un racionalista en rehabilitación... - dijo ella-. Pero te veo desvariar de a ratos, el otro día hablabas de pintar los sonidos.

- De verde.

- Sí.

No quise explicarle que para mi verde siempre significa Heineken. Tampoco quise aclararle que cuando escribí eso estaba medio ebrio. Y menos quise aclararle que sin verde soy un tipo bastante monocromático. Total, en cualquier momento que tengas te voltearás a ver el mundo en colores...

- Es que Bretch era un tanto comprometido -dijo mirando para abajo mientras tomaba su chop-. Y si lo pensás, era lo único a hacer, teatro de denuncua, intelectual o como quieras llamarle. Ya sé que me vas a decir que es snob y que se queda en el mero espectáculo pero...

No me costó demasiado callarla con un beso. Era muy interesante cómo lograba ella desvariar en su análisis literario y yo me hacía cargo tanto de sus categorías como de sus sonrisas y miradas.

Ella sonrió. Finalmente logré que se relajara al menos brevemente. La miré instándola a que continuara con su exposición, mientras tomaba mi cerveza en aquel olvidado bar de Serrano. Al lado nuestro una mujer ofrecía flores que estuve tentado de comprarle pero no lo hice, y una pantalla en la pared nos convidaba con una escena del unplugged de Nirvana.

- Excelente disco - dijo ella mirándo al muerto en la pantalla.

Presentí mi muerte, en lo que probablemente será ni un céntimo de la misma.

Ella volvió a mirar para abajo sonriendo. Volvimos a besarnos.

- ¿Por qué no podés dormir? - me preguntó de la nada.

Tengo mis teorías, pero ni hoy ni aquí son válidas. No te sientas partícipe de eso, que creo no tenés nada que ver...

Ame´s slight return

jueves, 1 de abril de 2010

El problema era explicarselo al policía...

La acción era simple, Jorge debía dejar el paquete en el buzón mientras yo aguardaba con el auto. Ahora, esto de los deliverys hace años dejó de ser simple:

Para variar, la noche que elegí para dejar el paquete, llovió.

Además, como aún no había arreglado el auto por completo, el motor recalentaba, entonces cuando agarramos la ruta estaba que ardía. Al salir de la autopista lo paré, le puse más agua. Evidentemente tiene una pérdida.

Bueno, y la casa. Desde aquella vez post-drogado que decidí entregar los mensajes en completamente limpio y sobrio. Tardé poco tiempo en flexibilizar la ley seca, que ahora hace juego bonito bonito con los controles de alcoholemia.

Jorge: No te preocupes, que acá el borracho soy yo.

Es tan difícil mantenerse en el anonimato estos días. Bah, en realidad, no creo que sea difícil, sino que yo precisamente no soy bueno para ello. Digo, no debe ser tan jodido idear un mecanismo para...

Cuando llegamos llovía bastante. Tuvimos que aguardar un rato, hasta que la cosa aflojara. Jorge se puso a contarme algo de un viaje que hizo a Corrientes. Había ido sólo por un día, en busca de una leña para hacer un cordero. Le había dicho que esa leña se conseguía únicamente allí, y que el sabor que le dejaba a la carne era espectacular.

Jim: ¿Y? ¿Al final cómo salió el cordero?

Genial. ¿Qué me iba a decir? ¿Que se había ido hasta Corrientes con la camioneta, cruzado un laguito en una balsa hecha mierda, encontrado un localcito en la loma del ojete donde tenían la leña, y que al final el cordero estaba mal?

Jim: Fijate.

Jorge salió del auto. Aún llovía, pero ambos teníamos ganas de deshacernos de esto -en realidad, de llevar acabo la "tarea" de forma prolija y lúdica-.

Encima estaba el perro ese de miércoles que tiene ella, que ladra a todos y a todo. Jorge miró, se asomó, dio caminó un poco frente a la entrada de la casa. Yo pensé que lo iban a ver, le hice señas de que venga. Además, como suele ocurrirme, el garitero miraba, encaró para acercarse. Ahí simplemente pensé que Jorge debía quedarse ahí y yo tenía que reestructurar la lógica de estas cosas, porque los riesgos eran menos inocentes de lo que nos dabamos cuenta.

El garitero venía y entonces Jorge volvió al auto. Tomó el paquete y lo tiró en alguna parte del jardín. En menos de cinco segundos nos estabamos dando a la fuga de un garitero que venía caminando pancho con una linterna y lejos de habernos afanado algo, habíamos perdido algo.

Fue pasando unas siete cuadras que un patrullero nos detuvo. Según le habían dicho al agente, había unos tipos merodeando en un Gol. Y nosotros estábamos en un Gol. El tema era explicarle al cana que somos tipos normales y que el tema de Jorge con olor a vodka es sólo eventual.

"¿Qué hacen por acá muchachos?", preguntaba el uniformado. "¿Anduvieron fumando?", me preguntó. Contesté que yo era alérgico, respuesta bastante pelotuda pero la dije con una espontaneidad que pasó como piña.

Felipe decía que no estábamos haciendo nada. Yo apliqué la tergiversación de la verdad: "estamos yendo a lo de un amigo de por acá. Si quiere puede escoltarnos y va a ver que nos esperan". "Y estamos tarde", acotó Jorge, fuera de estado.

- ¿Abren el baúl, muchachos? - el otro cana said.

No había nada, claro. Aunque que encontraran una reposera de playa de hace años ahí toda hecha percha me dio vergüencita. Teníamos un par de botellas en el asiento trasero, pero nada llamativo.

- Tu amigo no está como para seguir, me parece - dijo el poli-. ¿Van a seguir tomando?

- No se preocupe que el no maneja. Le quitaron la camioneta la última vez, tuvo que ir a buscarla a campana. Por lo demás, únicamente pasamos por la zona de camino a la calle Pridiliano Pueyrredón, Martínez, pues concurrimos a juntarnos con unos amigos.

Se ve que mi cara de tipo inocente e inofensivo terminó de convencer a ambos polis. En verdad tampoco tenían ganas de detener a nadie, y menos cuando no había pasado nada, ¿verdad?

Seguramente en los días siguientes reforzaron la vigilancia en la cuadra, alegando que un intento de robo había tenido lugar, o que se estaba planificando algún golpe. Y nosotros de ahí que sólo de ahí nos fuimos a una perdición, como odio San Isidro. Jorge terminó derrapando de temprano. Yo tuve que aguantarlo en avenida Libertador a altas horas de la madrugada, cuando lo convencí de que se recueste en el auto y duerma, mientras yo me perdía por ahí un rato.

Cuando quise arrancar el auto, estaba palmado. Volví el colectivo a casa.