- Mmm, ¿te puedo decir algo?
- Claro.
- Jackie no era para vos... era demasiado... racional, estructurada. No es que sea mala chica, pero era como que sus dos identidades se separaban.
- Ok, me estás diciendo racional y estructurado.
- Un poco sí, otro poco no. Lo que digo es que sus conversaciones tenían algo de reiteración, de reafirmación de lo que uno decía en los gestos del otro - explicó Lux.
No entendía por qué Rose hablaba de repente de Rousseau, como si yo le hubiera pedido.
- Anyways, no importa -contesté-. Tengo otras cosas en la cabeza ahora.
- Yo no volví a hablar con él, ya fue y lo dejé, no quiero verlo más.
Me sorprendió la declaración de Rose. Era como si hubiera utilizado a Rousseau para llevar la conversación a "su asunto". Ella lo tiene en su recuerdo como quien convive con un fantasma.
- Ruptura. Una leve vuelta en U. Un quiebre gentil - dije-. Creo que te hará bien alejarte.
- Es difícil, me da cosa no verlo más.
- Que te alejes ahora no significa que no lo vayas a ver más, sino que simplemente ahora necesitás despejarte, deshacerte de él un rato. Es bueno y necesario. Quién sabe luego qué ocurrirá, los caminos de la vida...
- Si, debés tener razón. No quiero dramatizar pero me cuesta, me parece trágico de repente. Como si realmente esta vez me hubiera dolido, como si las anteriores veces no hubiera pasado nada entonces, como si esta cortadura sangrara más de lo yo esperaba.
- Qué raro vos así, decaída. Siempre andás radiante por la vida pero hoy te veo opaca. Se nota que lo querías.
- No me di cuenta hasta que terminamos. Y admito que en algún momento del día suelo pensar que me voy a arrepentir y que me mandé una harta cagada.
- Happens almost everyfucking time.
Medité sobre mis casos en particular porque me pareció bueno tener un estudio de casuística al respecto. Pensé que además este breve estudio sería relacionable con la teoría de los porcentajes que había desarrollado un tal Jana. Debía trabajar con una tricotomía.
Rose estaba llorosa así que la abrazé. Es raro porque ella no se deja usualmente, o porque no nace abrazarla. Pero no me gustaba la idea de quedarme parado junto a ella así nomás.
Hide your love away ubiera sido una buena banda sonora.
hay una forma terapéutica que descubrí hace rato para estas cosas: lo primero que hay que hacer es escuchar a la otra persona, dejarla decir cosas, dejarla drenar sus penas, por decirlo de alguna forma. Luego, en cierto momento, la conversación decantará sobre temas más triviales para que la otra persona mejore. Es un breve ejercicio de concentración primero y dispersión después. La parte de dispersión no debe ser sobre cosas malas, sobre cuánto trabajo en la oficina o problemas de dinero, sino sobre cosas bonitas o interesantes, personales.
No es ningún descrubrimiento, sólo una especie de análisis.
Cuando comenzamos a hablar de que ella se quiere comprar un auto. Recién ahí comencé a lograr algunas sonrisas.
Terapeutica
jueves, 29 de abril de 2010
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