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Proyector retro

jueves, 25 de agosto de 2011

1) Yo me pregunto si vos te copiás de mi a propósito.

2) No, de ninguna manera. Vos a veces me sacás las ideas de la cabeza y te las ponés entre los labios, chiquita.

1) Jodeme. ¿Yo que iba a saber que putear a Bonelli por las mañanas era tu deporte preferido?

2) Era muy obvio, claro.

1) ¿Yo qué iba a saber? Era solo conversación. ¿Por qué tenés que meter parecidos tan obvios?

2) Ja. Y bueno perdón no soy un tipo complejo, sino más bien sencillo. También tu curiosidad escenica me llamó la atención y me pregunto si al menos leiste el libro de Pirandello.

1) Pará pará, eso no es ninguna similitud que tengamos, eso es tu imaginación. Que yo ande en esa y que vos hayas estado (porque decidiste retirarte cobardemente) en algo así no implica nada.

2) ¿Cobardemente? Jamás, simplemente te comento que luego de un tiempo uno pierde la lucidez. Digamos, se te va la sensibilidad. No te conté de la vez que tuve que hacer dos papeles y la gente me miraba cuando me equivoqué una línea.

1) Pensás demasiado.

2) Bue... mirá quién habla.

1) ¡Qué sabrás vos! Conmigo sólo te manejás con prejuicios y lo que vos quieras pensar de mi.

2) Cierto, totalmente. ¿Te acompaño? Así por lo menos sigo prejuzgándote un rato más, hasta que te vayas.

1) Dale. Pero no me copies más mis cosas, haceme el favor. Buscate algo tuyo, una no puede andar regalándole la identidad a nadie.

2) Tengo la leve sensación de que vos me escuchasbas cuando hablaba de esas cosas y te hacías la que no. De la misma manera que yo hacía lo mismo. Suena a gilada todo, ¿no? Ups, perdona. Los prejuicios otra vez, viste.

Talk show host

viernes, 8 de abril de 2011

I
Pero es que... ni nos hablamos. Nada, en serio. Intercambiamos miradas, o algo así. Y eso viste. Eso de compartir una mesa con amigos y que entre nosotros esté tan complicado porque ella estaba en frente un derecha y yo me reí de su chiste. Eso: ella dijo algo y yo me reí. ¿Hace cuánto que no ocurría?

Cuando me la crucé en la cocina me pregunté si era accidente. ¿Ella había ido a que la vaya a buscar o yo había ido a buscarla? No se entendía una mierda.

Pero me sonrió, mientras dejaba unos platos para lavar. Yo saqué una cerveza del freezer, mientras desde la mesa me pedían que trajera un Speed. Nos miramos, puse cara de "qué gente loca". Me sonrió de vuelta.

O sea: estuvimos juntos y ahora nos cuesta horrores comunicarnos mediante muecas. Bien ahí.

II
- Me lo veía venir - me dijo Micaela.

Odio ser tan obvio.

- Me parecía que estábamos en... que no estábamos motivados.

Es raro: primer corte de relación mutuo en la historia del rock. Pero lean esto che:

- Me da le sensación de que nos caemos bien y que por una cosa del momento empezamos. No te digo que no la pasé bien. Me gustó mucho.

Micaela cortó hace tres meses con el ex novio. Era un poco cantado que yo no le iba a funcionar. Y ella conmigo...

- Yo seguía un poco por inercia.

El día que me despierto y me doy cuenta que no quiero compartir el desayuno con la persona que tnego al lado, es el día en que comienza a laburarme el marote a full. Es cuando uno empieza a tener dudas, cuando uno empieza a elaborar planes de escape o lo contrario, justificaciones para quedarse. Porque las crisis no son claras: o hay que navegarlas o hay que naufragarlas.

- Por momentos me daba la sensación de que me inventabas cosas de más.

Lo que Micaela jamás compartió conmigo es ese código de "me lo tomo a la chacota" que tengo, ese código que supe compartir sea por oposición o complicidad. O sea: no me entendía las sátias, las ironías, los sarcásmos, mis inventos. No porque fuera tonta, nada de eso. Sino porque no era su onda.

- No, por favor, hagamos miti-miti - me dijo ella ante mi clara intentona de pagar.

III
- ¿Y por qué no?

- Simplemente no. Dejalo ahí.

Noté cómo le costaba, pero me era honesta. Era una especie de duro trabajo, que nos costaba a los dos sudor y lágrimas. Insistió:

- Me gustaría verte, a ver qué tal lo hacés. Jamás te vi en un escenario actuando nada... Me pierdo de eso.

- Tampoco vale la pena. Lo juro. Porque esto no es un fin, es un medio.

- ¿Y por qué siempre nos vemos en situaciones tan maquetadas?

Odio que me hagan preguntas tan excelentes, porque me provoca la curiosidad, me pone en una situación tan comprometedora, me moviliza de forma que...

- ¿Qué clase de pregunta es esa?

- Lo sabés perfectamente.

El tema es cuando yo empiezo a interesarme por ella. Todo surge ahí. Es como un reestarting point inconfesable, es su espacio en el cual ella me tiene. Y es en ese espacio donde ella puede quizás agarrarme de vez en cuando.

- No es nada serio que vaya a verte.

Me pregunté qué debía hacer con esa frase: desestimarla, tirarla, reconvertirla, eludirla, olvidarla.

- Bueno, me interesa. Podrías confiar un poco. Si querés, en retribución, yo puedo también mostrarte qué hago, aunque probablemente no te interese.

Decidí no meterme en eso, y eludí la conversación diciéndole que le enviaría la invitación esa que jamás le llegará.

IV
Entonces hay una vez en que ella me dice que se va. Y yo me siento pésimo por su ausencia. Pero a que no saben qué. Efectivamente, me di cuenta de que fui presa de un cualquierismo súbito, de algo que en verdad no es. Y entonces me di cuenta que:

Si bien estoy en camino, la ausencia de Jackie me afecta.

Los treinta también, me están afectando.

Y que ambos items convergen en lo que describo como una carencia de ideas global: no se me ocurre un carajo de nada.

En fin, como sea: nos vimos, por más que hubo un par de situaciones, no pasó nada. Y fue como si hubiera podido mantener el timón, como si hubiera dicho "ok, Justine, ya estamos ok. No sos tan peligrosa después de todo".

Luego de eso, me olvidé del asunto y todo estuvo bastante mejor.

V
Tiene el premio a la más quejosa, a la más fanática, a la más obse, a la más celosa, a la más controladora. El premio a la más demandante, a la más acaparadora, a la más reclamadora.

Y cambió, casi irreconocible. Que sale, que se emborracha, que se fuma un porro, que se divierte, que ahora conoce los boliches de la Costanera. En un principio me revolvió el estómago, pero después juro que puse todo en su lugar. Porque uno idealiza y cuando se da un tortazo, la puuuu

Todo es lo mismo. Nada cambia, en verdad. Digamos, sí, ya sé que todo cambia. Pero siempre cambia, entonces, es lo mismo. Bueno, algo así.

Entonces, cuando Bella viene y me pregunta "qué es de tu vida", yo sé que me lo pregunta Bella. Pero no me lo pregunta la Bella que conocí. Entonces, bueno, ustedes saben...

Nos encontramos en Brugge

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Vaya a saber bien por qué. La verdad que no tengo idea, estoy aún desarrollando mis respuestas:

En el sueño nos encontrábamos en Europa, en Bélgica. Con mayor precisión, estábamos en la ciudad de Brujas. Lo raro era que nos movíamos por unas cuadras que me hacían acordar a la Quinta Presidencial, pero la estación de trenes era la de Bruselas.

Male llevaba una mochila verde y una sonrisa que hace años que no veo. Hablábamos de las formas de viajar. Le dije que no había chances de que me tomara un jet, que los trenes son muy bonitos y se viaja re bien.

Ella escuchaba como si estuviera evaluando. Se iba a tomar el tren, pero no porque yo se lo dijera, sino porque realmente le parecía.

Caminabamos hasta la estación, donde se suponía yo tenía que conseguir mapas de Bélgica, para ver cómo salíamos de ahí. Entonces: estábamos en una de mis ciudades predilectas, pero nos íbamos. Y además, gran error: yo era el encargado de la logística.

Al preguntar a un amable belga -los belgas son re macanudos- sobre los mapas dije erróneamente "mapas de Bruselas". Lo bueno era que me daba cuenta en el sueño, que estaba pidiendo mapas de Bruselas cuando yo quería de Brujas.

Ciudad tan chica, uno en verdad ni siquiera los necesita. A lo sumo se pierde un lindo rato.

Male me dijo que ella iría a Berlín (o a Alemania, no recuerdo bien). Yo, por algún mandato superior o lo que fuera, debía dirigirme a Rusia, a Moscú. Era el momento donde nos separábamos. Ella quería ir a Alemania. Yo debía ir a Rusia.

Es más, la que decía que yo debía ir para Rusia, o tenía que ir para Rusia, o había quedado en dirigirme a Rusia, era ella y no yo.

Como observaciones que me hice a la mañana, con el sueño aún fresco:

¿Por qué Brujas? Pensé que si tenía que encontrarme con Male en algún lugar, sería definitivamente allí. Lindo lugar, una especie de grato lugar de encuentro.

La mezcla con Bruselas es obvia: sí o sí para salir o entrar a Brujas debíamos pasar por allí. Además todo queda en el mismo país. La imprecisión de los mapas, quizás se deba a mi pésima geografía. Ella debería haberse encargado de la logística, era obvio eso.

De lo de Alemania no tengo a más pálida idea. La interpretación más inmediata de Rusia me dice indefectiblemente: Siberia. Rusia puede haberse colado en mi cabeza por una charla que tuve hace unos días sobre viajes, claro está.

Si lo hubiera razonado, probalbemente hubiera elegido Londrés. Por razones que aquí no explicaré jamás. Al escuchar mi relato, Rolland alegó que debái elegir París. Tuve que recordarle de quién es esa ciudad.

Lo de los trenes contra los aviones, no es más que mi retórica lúcida, algo que suelo decir y sostengo fervientemente.

¿Cómo habíamos llegado allí juntos? Esa es buena. El andar de Male era jubiloso, casi Quizás se tratara de la fortuna que nos había unido en un comienzo de viaje, para luego separarnos. El punto de retorno era Brujas, para eso los mapas.

Mímica

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Entonces Male me tomó de las manos, y comenzamos a ensayar una especie de mímica, donde yo la seguía a ella y nos reíamos. Sin hablarnos durante todo el evento, ella deducía a dónde quería ir y yo fracasaba una vez más en sincronizarme a la perfección.

Y ella, de haberse decidido a hablar, me hubiera dicho que me relajara. Yo, de haberme decidido a hablar, le hubiera dicho que me encantaba estar con ella así. Y nuevamente ella me hubiera mirado, cualquier acotación hubiera sido innecesaria.

Me paseó por la habitación, en tono divertido y lúdico. Era la completa percepción de nosotros, como si su brazo continuara en mi brazo y como si mis pies fueran la sobra de los suyos. Y su sonrisa tuviera una relación de causalidad con mis ojos que la miraban. Y los gestos fueran una especie de orquesta improvisada que daba vueltas y vueltas por cualquier parte.

Cuando la abrazé ella se sintió un tanto incómoda, como si hubiera despedazado nuestra proxémica. Y cualquier motivación corría el riesgo de dejar de ser virtualidad para ser carne. Cualquier relación entre ella y yo era todo menos precisión, todo menos claridad, todo menos nosotros dos.

Male se puso seria. Recordé cómo me había encargado de despedazar sus gestos, y cómo me hacía cosquillas en lo que me quedaba de seriedad. Abrazarla era un atentado contra nosotros, pero también hubiera mentido de no hacerlo. Y se le borró la sonrisa, como hace siempre que me equivoco. Decir cualquier cosa hubiera empeorado todo.

breakin point

viernes, 18 de diciembre de 2009

Bueno, aunque no se sabe con certeza, se supone que Allen Jana muere en un accidente de tránsito en avenida Coronel Díaz y... ¿Arenales? Hecho que se supone ocurriría un sábado o domingo cerca del mediodía.

Por otro lado, más allá de este hecho superfluo, ocurriría esto con la historia paralela.

Jim Bentham tendría una serie de sitruaciones un tanto no claras con Malena Ponty. Todo esto para aprovechar las confusiones hasta ahora especificadas de forma muy clara y transparente en posts anteriores.

Se revelaría en una especie de mito que Georges Bataille desperdició sus oportunidades con Susana Sontag. Todo porque Sontag es arisca y nadie (NADIE) sabe lo que le pasa por la cabeza.

Rolando Barthes profundiza sus discusiones metafísicas con Bentham. Para arribar a nada. Y resulta que Barthes se trae gato encerrado.

En garras de un futuro indeterminado está la relación entre Deleuze y Fernanda Guattari. Algunos predicen problemas y otros dan la catástrofe por inevitable, por no decir lapidaria, por no decir definitiva, por no decir insalvable por no decir guevadas.

En teoría deberían aparecer characters as:

- Rose Luxemburg: perdida de la vida la extrañamos!

- Oswald Soriano: La luz intelectual que busca nuevos y mejores fracasos.

- Oracio Holveira: Si Gallagher fuera una persona... ¡sería Oracio!

- Bella Carolyn Burnham: De apariciones ocacionales. Muchacha estructurada pero bonachona como ella sola. O al menos esa idea nos hacemos.

Y me estoy perdiendo más personajes, pero irán apareciendo. Pero se intentará a partir de este momento un breaking point. No con los fines de recomenzar nada, sino para seguir con esta fábrica de certezas fallidas que tenemos aquí.

En algún momento daré más detalles de la muerte de Jana. Pero ahora no.