Nos encontramos en Brugge

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Vaya a saber bien por qué. La verdad que no tengo idea, estoy aún desarrollando mis respuestas:

En el sueño nos encontrábamos en Europa, en Bélgica. Con mayor precisión, estábamos en la ciudad de Brujas. Lo raro era que nos movíamos por unas cuadras que me hacían acordar a la Quinta Presidencial, pero la estación de trenes era la de Bruselas.

Male llevaba una mochila verde y una sonrisa que hace años que no veo. Hablábamos de las formas de viajar. Le dije que no había chances de que me tomara un jet, que los trenes son muy bonitos y se viaja re bien.

Ella escuchaba como si estuviera evaluando. Se iba a tomar el tren, pero no porque yo se lo dijera, sino porque realmente le parecía.

Caminabamos hasta la estación, donde se suponía yo tenía que conseguir mapas de Bélgica, para ver cómo salíamos de ahí. Entonces: estábamos en una de mis ciudades predilectas, pero nos íbamos. Y además, gran error: yo era el encargado de la logística.

Al preguntar a un amable belga -los belgas son re macanudos- sobre los mapas dije erróneamente "mapas de Bruselas". Lo bueno era que me daba cuenta en el sueño, que estaba pidiendo mapas de Bruselas cuando yo quería de Brujas.

Ciudad tan chica, uno en verdad ni siquiera los necesita. A lo sumo se pierde un lindo rato.

Male me dijo que ella iría a Berlín (o a Alemania, no recuerdo bien). Yo, por algún mandato superior o lo que fuera, debía dirigirme a Rusia, a Moscú. Era el momento donde nos separábamos. Ella quería ir a Alemania. Yo debía ir a Rusia.

Es más, la que decía que yo debía ir para Rusia, o tenía que ir para Rusia, o había quedado en dirigirme a Rusia, era ella y no yo.

Como observaciones que me hice a la mañana, con el sueño aún fresco:

¿Por qué Brujas? Pensé que si tenía que encontrarme con Male en algún lugar, sería definitivamente allí. Lindo lugar, una especie de grato lugar de encuentro.

La mezcla con Bruselas es obvia: sí o sí para salir o entrar a Brujas debíamos pasar por allí. Además todo queda en el mismo país. La imprecisión de los mapas, quizás se deba a mi pésima geografía. Ella debería haberse encargado de la logística, era obvio eso.

De lo de Alemania no tengo a más pálida idea. La interpretación más inmediata de Rusia me dice indefectiblemente: Siberia. Rusia puede haberse colado en mi cabeza por una charla que tuve hace unos días sobre viajes, claro está.

Si lo hubiera razonado, probalbemente hubiera elegido Londrés. Por razones que aquí no explicaré jamás. Al escuchar mi relato, Rolland alegó que debái elegir París. Tuve que recordarle de quién es esa ciudad.

Lo de los trenes contra los aviones, no es más que mi retórica lúcida, algo que suelo decir y sostengo fervientemente.

¿Cómo habíamos llegado allí juntos? Esa es buena. El andar de Male era jubiloso, casi Quizás se tratara de la fortuna que nos había unido en un comienzo de viaje, para luego separarnos. El punto de retorno era Brujas, para eso los mapas.

1 comentarios:

Crisálida dijo...

"amable belga" suena gracioso.