I
Oh, yeah, clever boy, you coming back home wasted, as I have to watch what's left of you bump into the living room. You are clearly drunk, you can barely talk, but you insist "everything's fine, sunshine".
I wonder where were you. I wonder how you managed to get back home. I know that you drank tequila, obviously large amounts of beer. I am sure that at some point of the night, the dj played Wonderwall and you started jumping around like a moron...
You know it hurts a little bit to call you a moron... don't you?
You walk, trying to reach the room. You can't walk straight. I look at you and I am angry. I wish I wasn't, but I am. And it's funny, I'm not mad about you being drumk. I am mad because you are drunk and, this specific time, you were supposed to come to my place.
You did. You are a man of your word.
But I didn't expect this. I expected my boyfriend to come home in good shape.
You walk towards the room, you say something like "lesht gotobed, honay". And I don't know. You are drunk, I can't kick you out. You are going to be asleep in thirty seconds. And I hope my mood swings, and I can go to sleep too. But tomorrow we are having a nice conversation, be sure of that.
Sometimes you behave like a brat, Jimmy.
II
Puede ser que lleves una vida saludable, que comas verduras, que no te guste comer demasiado embutidos ni congelados. Puede ser también que no comas tanta carne roja, que seas más de comer pescado y pollo. Tus niveles de colesterol pueden ser más que óptimos, tu metabolismo puede ser un relojito.
Puede ocurrir que desayunar frutas todos los días sea uno de tus placeres, que odies las frituras y que te encante fibras y cereales y esas cosas.
Puede ser que incluso tengas una especie de hábito por lo light y el L. Casei Defensis, que tengas una dieta rica en hierro y vitaminas, no eches de menos los azúcares.
Puede ser que hagas ejercicio casi a diario, que lleves un ritmo de vida descansado y sin stress. En una de esas sos de esas personas que lleva bien la rutina, que ha logrado acomodar los cánones de su vida al cronograma del hombre, un ser de hábito.
Y por más que hagas todo eso, sea por genética o por algún accidente histórico del que no te percataste, un día podés tener cáncer.
III
Pasaron cinco años:
Allen Jana había llegado como un meteorito a la casa de Esthershack, en plan de permanecer la noche en una fiesta en el SUM de su edificio. Cuando se encontraron en el jardín, ambos estaban en una entonación media. Esthershack charlaba con Charlie, uno de sus amigos de vaya a saber dónde.
- Hola, Hola.
Esthershack y Jana observaron la situación, un salón repleto y ellos esperando a Orlando, Bob y Oliver. Adicionalmente, había que convencer a la host de la fiesta de que permitiera el ingreso de todos gratis, ya que a último momento se le había antojado cobrar entrada.
- Bueno, ok, pero traigan bebidas - dijo la anfitriona, que en seguida miró por encima del hombro de Felipe para dar con una recién llegada amiga suya. Y justo cuando iban a ocurrir las presentaciones:
- Hola, ¿Allen? - dijo July.
El intercambio de miradas fue letal, era evidente el pedazo de historia que había resurgido en ese preciso instante. Se miraron con clara sorpresa, y el tiempo se detuvo durante unos segundos. Felipe miraba desde afuera, mientras se acercaba su amigo Charlie, quien también había percibido el congelamiento temporal.
- ¿Se conocen? - dijo Charlie, tomando a July por la cintura.
Las miradas continuaban siendo evidentes. Esos dos no sólo se conocían, sino que...
- Estás igual - continuó July -. Aunque con barba, pero igual.
Llegaron Orlando, Bob y Oliver, que contemplaron la escena y se dieron cuenta que efectivamente el tiempo había sido congelado.
July estaba casi igual, aunque bastante entrada en peso. Mientras Charloe explicaba que la había conocido justo cuando ella terminaba la carrera, Allen sonreía y trataba de no mirar demasiado fijo a su ex. Acto seguido, una ametralladora de preguntas de parte de Julieta, desde "¿En qué andás?" hasta "Supe que anduviste viajando" o "Veo que te seguís viendo con el salame de Orlando".
La troupe no duró mucho en la fiesta. Este hecho no tuvo nada que ver con el reencuentro July-Allen, sino conque tempranamente Felipe vomitó sobre el castillo inflable que la anfitriona había alquilado y entonces las cosas se pusieron tensas. Entonces fueron a Serrano.
IV
In & out of love.
O las incongruencias de la creación, porque uno toma elementos y constituye un sistema, algo que le permita avanzar.
El tiempo o es creación o no es nada.
Y sí la razón nos da los elementos para la creación con la condición de que los usemos contra ella misma, entonces:
no hay estabilidad posible, ya que los sistemas tienden continuamente a la ruptura, al desequilibrio, a autodestruirse. Qué dramático que suena, pero en verdad no debería ser así.
El problema del pensar paradigmático es que sabés que en algún momento, ese sistema de pensamiento va a perecer. O sea, es como si uno alcanzara la conciencia plena, el saber que en algún momento el caos retornará porque incluso las fórmulas que promueve, a la larga, tienden a la corrosión sistémica.
Y el otro día me desperté en pleno sueño, todo transpirado, agitado, con el corazón a unas 130 pulsaciones por minuto. Y dije:
"Fear of losing someone is perhaps the most common way of losing someone".
Aún no lo puedo conectar a un texto mayor. De momento, será Jimmy el que le diga eso a Bayton, porque vieron que Bentham tomó un cuasi rol omnisciente en todo esto.
En fin, lo que quería decir es que la lucidez no es un beneficio. Por a o por b, estoy empezando a creer que es mejor directamente no saber. La lucidez se reconoce como no infinita, espera su crisis y sabe que no puede hacer nada más que provocarla
La lucidez
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Solíamos salir a cenar los viernes
(En 2006 escribí esto. No pienso corregirlo. Besos.)
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Etiquetas: anonimos
Mirar desde el otro lado de la pantalla
I
The other day I bumped into this article:
No big news, I mean, you don't need to be a scientist or a psychologist to know that. Yet, things that happened:
II
Jonathan Bayton is looking at Michelle's photos and stuff. It's nite. It's a living room with dim lights.
Bentham appears, out of nowere.
- Hey! Listen, gotta tell ya, no good.
Bayton jumps scared, and insults Bentham. He doesn't even know how this character got himself into his home.
- What are you doing here?
- Just visiting. Listen, let her go - he sits on the sofa-. I mean, you are not going to get her attention over Facebook, pal. Besides, that shit is CIA crap!
- Oh, yea. Get comfortable, make yourself at home! What are you doing?
Bentham looks around, as if he was checking that they were alone.
- The method is to erase the girl, Just, erase. If not, you get in trouble!
- What do you care?
- I have done some research and I can tell you that Facebook works like shit. If you visit someone's profile too much, it makes you appear to the other person as a "suggested friend". And if you already are a friend, then you start to appear on the other person's "like suggestions".
- Na, you know crap.
- Oh, no no, I am telling you the truth, As you may know I have multiple personalities here.
Bayton stands in front of Bentham, who is just sitting there. The first one is not surprise, is just a little bit upset. The second one is way too relaxed.
- What do you want?
- Do you also visit Jackie's profile? - Bentham laughs -. You gotta live with the fact that sometimes people just go away from your life. Or at least burn, burn yourself, tell her everything. Open up, burn. Go find her and tell her everything, be stupidly honest with her, be as dramatic as you can be, as you can feel.
Bentham laughs. He maybe under the effect of some drug.
- Listen, i think that you are the one still thinking about Jackie. And I got the feeling that you are high and trying to let her go. Just go and talk to her.
- Can't.
- Why?
- I erased all means of contact. I changed my number. All bridges are down.
- Oh, I see. And now you regret it, you don't know what to do.
- Oh, don't worry. I expected this to happen. That's why you burn stuff, so you can't go back.
Bentham looks right at Bayton. Stands up. Hold his shoulder.
- Sorry, I am just trying to help.
- No need for that. Leave, please.
- Ok, ok. I can give you one piece of advice, though. Find someone that looks a little bit like her. Go for that, it works.
III
Pensalo así: es mejor imaginarte que la otra persona está mejor, que ha seguido con sus cosas. ¿Por qué? Por que es lo que, afortunadamente, sucede a fin de cuentas.
Quizás ahora tenemos un problema que antes no teníamos, que es que fácilmente podemos averiguar cosas sobre una o un ex. Rolland suele pedirme en ocasiones que le deje ver qué publica una ex suya, que hoy está más en contacto conmigo que con él.
I must say, this is venom, Creo que al ver cómo se puso la primera vez, decidí que esa sería la única vez.
IV
- No es tan fácil cortar los puentes, ¿no? - le dije a ella.
- Es verdad, ahora parece que tenemos aún más chances de toparnos el uno con el otro accidentalmente.
- ¿No tenés esa sensación de que hay cosas que sencillamente tienen que ocurrir, que hay gente con la que necesariamente te tenés que cruzar en un momento X? ¿No te pasa que en verdad deseás algo con tanta fuerza, que cuando ocurre te sentís como si hubieras ejecutado magia?
Me miró sorprendida de que yo hablara de semejante acto de brujería. Yo, un racionalista en rehabilitación, estaba evidentemente teniendo un ataque de... iba a decir de lucidez, pero no creo que sea el caso.
Sonrió.
Yo sonreí otro poco.
- Perdón, suena idiota, lo sé.
- Ahora que lo pienso, me ocurre lo siguiente: pasamos un tiempo sin saber nada el uno del otro, y justo cuando por alguna cosa, me acuerdo de vos, aparecés.
En verdad quizo decir que pasa un período de tiempo en el que se olvida de mi, logra hacer de cuenta que no existo, y por motivo x algún detalle le recuerda a mi. Y entonces ella o yo, sin saberlo, cometemos un acto que nos lleva al contacto.
- Me siento un poco subversivo al haberte hablado y propuesto vernos acá.
El pequeño acto subversivo, ese pequeño primer paso tan difícil de tomar.
- Pensé en hablarte yo, pero creí que me ibas a morder, más o menos. Tuvimos momentos donde no nos tratamos tan bien.
- Soy más amable ahora.
- Es cierto eso. Pero no sé que hacemos. O no sé por qué estamos acá. Sabés perfectamente que no podemos ser amigos.
Siempre lo supe. Pero ella... Fue la primera vez que lo admitió. No, claro, no podemos. Si lo habrá dicho, si lo habrá intentado, si me habrá hablado como amiga. Fracaso. Se necesitan dos. Para todo, se necesitan dos.
- Te sigo aunque no tengas Twitter...
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El Complot
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Etiquetas: estupidos
A la deriva
I
Sometimes I bump into toughts. Today I was in the office and, suddenly, this one bumped into my head:
"Fear of losing somebody is perhaps one of the most common ways of losing somebody"
I was saying something, speaking about last night. I stopped, I thought about her, and I smiled. I was relaxed.
II
Ingresé al lugar de prepo, me habían llevado sin decirme a donde íbamos. "Jon, no hagas tantas preguntas". Manuel odia que intente averiguar a donde vamos o que vamos a hacer, él tiene la idea de que tenemos que permanecer los amigos unidos, whatever happens.
Entonces ahí estaba, vagando entre las luces y una muchedumbre que miraba el escenario. El violeta era el color del momento, mientras dos mujeres semidesnudas bailaban. En frente de ellas estaban unos cinco solteros que evidentemente dejarían de serlo pronto, uno de ellos tenía una vincha corbata.
Había mujeres solas, paradas en diferentes lugares del salón. Era como si vendieran algo, a ellas mismas. Sólo era cuestión de acercarse y murmurarles algo en el oído.
Fui a la barra y cometí el error de la noche: pedir un destornillador. Fanta con el peor vodka del mundo ligué, todo por el módico precio de once euros.
Alguien grito que quería ver coños.
Y los iban a ver, porque las chicas seguían con su show y parece que se iban a sumar dos más.
En la parte de atrás del lugar era posible hablar un poco, alejarse de toda la oferta de sexo: un patiecito lindo, abierto bajo las estrellas. Gente salía de lo que asumo sería la cocina. Yo tomaba esa asquerocidad de trago cuando me crucé con una morocha que me miró y me dijo "Hola lindo", y siguió caminando.
Manuel estaba mirando para todos lados, me imaginé que intentaba no sé, cotizarlas en su cabeza. Es deporte, me imagino. Me adelanté a lo que iba a suceder: que terminaría con una, nada linda, yendo a una habitación. Y que a la mañana siguiente llamaría a la novia para decirle si quería ir a almorzar, o ver una película en la casa.
En la barra estaban acodados unos tres tipos de saco, viejos, canosos. Recordé al hombre que siempre estaba en ahí, sentado, en el bar al que iba cuando tenía dieciocho años y una carrera por delante.
"The unknown dad's of the junkies", pensé.
La morocha me tomó del brazo, así nomás, me preguntó cómo me llamaba. Le dije "Jim", porque... pensé que no era bueno decirle mi nombre a una mujer que no conocía, ni tenía interés en conocer.
Me preguntó que tenía planeado hacer esta noche. Mi respuesta normal hubiera sido embriagarme, pero dije que debía cuidar de mi amigo, Manuel. Lo busqué con la vista.
"¿Cuidarlo de qué? Creo que en todo caso, ya te lo han birlado", dijo la morocha, señalando a Manuel apoyado contra una columna, hablando con una mujer de tacos muy altos, pelo oscuro, con mucho push up.
Me imagino que las mujeres de ahí, en cada rincón, observan a los que fueron esa noche. Algunas esperan a que pase lo que sea, pero otras van a buscar a alguno que les parezca con plata, o potable pero de billetera indecisa, y se ocupan de mostrársele o de encararlo.
Pensé si esta mujer creería que yo tenía plata, o que era potable pero de billetera indecisa.
Le dije que no me interesaba. Como si le estuviera hablando a un vendedor, "gracias, sólo estoy mirando". La morocha no dijo nada, miró medio mal y se fue. No tardó demasiado en conseguir otro tipo que le hable.
Dejé el vaso de destornillador a medio terminar en la barra, Manuel salía acompañado para la habitación del hotel, así que lo esperé en el auto los cuarenta minutos que habrá durado su trámite.
III
Me encantaría refugiarme allá, pero temo cruzarme con él. Es su lugar de exilio. En verdad, es obvio a dónde tengo que ir, pero... no tengo ganas, no aún.
El problema de algunos lugares es que como sabés que los frecuentan ciertas personas, cuando vas te paranoiqueás. Es como si el fantasma de esa persona te acechara. Y en verdad está todo en la cabeza de uno, te cruzás con esa persona en cualquier circunstancia, según la probado la suerte.
Recordé lo lindo que era cuando los lugares eran nuestros. Ni de uno ni de otro, sino nuestros. Era todo más libre. Pero desde hace ya un año y algo, hay espacios que no son, otros que fueron, otros a los que me está prohibido ir, otros que tengo que defender a capa y espada.
Los mejores lugares son esos que nadie sabe dónde están, salvo uno. Y cuando encontrás a alguien que querés mucho le mostrás ese lugar.
La geografía puede ser muy sentimental.
IV
- ¿Tanto lío para eso? - le dije a Jim.
- ¿Qué esperabas? Estás acá, te viniste persiguiendo una quimera. Estás en una isla que no es tuya, llegaste tarde. No sé dónde está.
- Bueno, eso casi no importa. ¿Dónde queda Gaena?
Jim se rió. Caminaba mirando el piso, casi en círculos. Yo lo miraba enojado, pero sin hacer nada al respecto.
- Te pensás que la vas a encontrar en Gaena - me contestó -. Te pensás que siquiera podés llegar a Gaena. Como si uno pudiera volver, como si uno pudiera hacer que las cosas y las personas retornen. Olvidate, aunque te dijera dónde queda Gaena, jamás llegarías. Ni ella debe poder llegar a Gaena ahora.
Tuve la sensación de que enunció esa imposibilidad con algo de satisfacción, somo si se tratara de una pequeña victoria suya. Lo odié.
- Ella siempre dijo que quería conocer Brujas, probablemente esté ahí - le dije.
Quería ver su expresión, provocarle algo, aunque sea una molestia. Se hacía el inmune, el que ya había pasado por todo, el maduro, el que tiene todo bajo control.
- Lo dudo. Ese es un lugar de refugio para mi, lo sabe. Te puedo asegurar que no irá a Bélgica, aunque sé que vas a ir. También te puedo decir que su plan es salir inmediatamente de Francia, si no es que ha salido ya.
Me dio bronca que tuviera razón en lo de Brujas, pues al retornar a Madrid al poco tiempo yo mismo me exilié allí.
- Y también te pensás que saliendo con cuanta muchacha conozcas te vas a liberar de ella, pero no es así. Serán relaciones como balas fallidas de venganza, pues de ninguna manera le harás nada a Jackie con eso. Son disparos que no la van a herir, afortunadamente.
- ¿Cómo es que estás tan sereno?
- La resignación se parece de a ratos a la serenidad.
- O sea que ella anda con otro tipo, y vos tranquilo... - dije con furia, intentando herirlo.
- Todo esto se inició por eso, la idea de que la otra persona está engañándote. Hay ideas que se aferran demasiado, sin más sustento que lo emocional.
Me miró y dijo:
- La peur de perdre quelqu'un est peut-être l'une des façons les plus courantes de perte de quelqu'un.
- Hey, no entiendo - le contesté.
- Creo que deberías retornar en la lancha. Llega en cinco, así que apurate.
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El caos
I
Un archivo de extensión .bat es un ejecutable de programación sencilla, su sintaxis es relativamente evidente. Resultaba muy útil en la época del DOS 6.22, para acortar la ejecución de otros archivos .exe.
En un archivo .bat uno puede incluir una referencia para que la máquina se reinicie automáticamente. Solo hacen falta unas líneas de código. Y en tal caso, uno puede incluir ese archivo .bat en el inicio de la computadora, la misma entrará en un ciclo de reinicio continuo.
Como es de predecir, este tipo de "virus rústicos" son dañinos para el hardware.
Bueno, imaginen que ese archivo se extendió a todo el laboratorio de informática durante un fin de semana largo.
II
Entró tenso, con un aire ido. Me saludó así nomás, con un beso en la mejilla. ¿Desde cuando? Lo miré con cara de odio pero de mentiritas y ni me vio. Se fue directo para el cuarto a dejar las cosas, ensimismado.
Viví por la rambla unos ocho años con mi ex, Oscar, un gallego fornido que era muy tierno pero no se caracterizaba precisamente por su capacidad de escuchar. Él trabajaba en el metro, un buen sueldo. Nunca nos faltó nada.
Yo siempre gané bien con mis clientes de kinesiología, en su mayoría gente grande, de sesenta para arriba. Un viejito muy dulde me regalaba chocolates cada vez que iba. Oscar era tan celoso que le molestaba, pero como se trataba de un hombre grande se la aguantó.
No tuvimos hijos, no porque no hayamos querido sino porque nos costaba. Oscar en particular se estrasaba mucho con el trabajo, sobre todo estos últimos tiempos. Ni hablar cuando se quedó sin trabajo, él pasó a ser parte de los parados. Ya veníamos en crisis antes, alejados, pero creo que eso fue un factor determinante.
Le dije a mi hermana que para mi, él veía afectada su hombría, en que yo tuviera trabajo - aunque menos - y él no. No podía soportar la idea.
Desde hacía casi un año que no éramos los mismos. Nunca lo confirmé, pero diría que Oscar estaba en una aventura. Yo de insegura, o lo que quieran, jamás dije nada. Ahora que lo pienso, no dije nada porque temía perderlo, perder mi vida.
Luego, cuando me separé de Oscar, me vine a Madrid. Tarde seis meses en conocer la ciudad, porque no salía demasiado. Tuve que hacer nuevos clientes, eso me hacía moverme. Pero no salía por salir a ver la ciudad. Solo iba a la casa de la gente, llevaba mi mesa de trabajo, daba los masajes o el tratamiento indicado, y me iba de vuelta para casa.
Una vez Oscar me llamó desde Barcelona, me dijo Emma, volvamos. Me largué a llorar y corté. Supe que había conseguido trabajo en un restorán de camarero, pero sinceramente no podía volver.
Conocí a Jonathan en unas "jornadas de juegos" de su empresa, en la que me habían convocado para hacer una especie de taller corporal. Yo no hablaba demasiado con nadie, y de hecho cuando mi labor terminó me quedé en la barra, con algunos de los profesores que habíamos ido. No conocía en profundidad a ninguno, a mi me habían contactado por buenas referencias.
Jon me invitó un trago que no pagó, porque eran gratis. Yo estaba ahí desde las dos de la tarde, así que me quedé escuchándolo. Cuando me di cuenta de que él se estaba fijando en mi me reí por dentro. Cómo un muchacho de unos veintipico se va a fijar en una mujer de casi cuarenta.
Me sentí bien por primera vez en bastante tiempo.
IV
El olor a transformador quemado inundaba la sala. El jefe de tecnología insultaba a la nada y a todos. Debía sentirse un inútil, pues ninguna computadora andaba y por ende el no tenía nada que hacer, ni podía hurgar en los registros, ni nada de lo que a él le gusta hacer.
Pasé por ese sector, saludé con mi cara de alegre y estúpido. Era martes y todo me daba risa.
V
La primera vez que salimos me llevó a un lugar bonito, algo romanticón, con velas en la mesas y un tipo fornido en la puerta que se ocupaba de hacerse el malo a la entrada y que todo pareciera importante.
Charlamos de todo, de la vida, le conté de Oscar. Él me contó de cómo había aprendido a hacer masajes gracias a una ex. Le dije que me llamaba la atención eso. Se rió, me preguntó que si le sorprendía que supiera dar masajes o que tuviera una ex.
Hacía meses que no salía de noche. Más, años, que no estaba con otro hombre que no hubiera sido Oscar. Hacía tanto tiempo que no tomaba vino a la luz de las velas, que no me quedaba despierta fuera de casa hasta la madrugada, que no me reía con alguien que no conocía, que no me decían que era linda.
Me costaba un poco ponerme en situación, ser la mujer atractiva de la escena, la que él pretendía. Se ve que de a momentos él intentaba acercarse y yo no se lo permitía. Pero no fue a propósito, no me di cuenta en ese entonces.
Fue cuando empecé a soltar, a dejar de aferrarme a lo que me hubiera pasado antes. Porque las cosas no iban a permanecer como estaban porque yo hiciera esfuerzos sobrehumanos, y me callara la boca si me eran infiel y si no me querían. Y hay cosas que realmente hay que aceptarlas y seguir para adelante.
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