El Complot

miércoles, 10 de octubre de 2012

No es necesario que debas esperar siempre algo a cambio. Jonathan Bayton se encontró con una inquilina de hostel a la que le habían robado su dinero. No podía conseguir nada hasta el martes, es decir, dentro de dos días.

Le tendió un billete de veinte Euros. Ella le agradeció. Le dijo que se los devolvería. Él le dijlo que no hacía falta, que sencillamente cuando se encontrara a otra persona en una situación como la de ella, actuara de forma similar a la de él.

Otras veces será un plan menos sencillo, se requerirá meticulosidad. Buscas durante quizás dos semanas, recorres ferias, locales, barrios recónditos. Consultas con gente amena, con cascarrabias, con la chica bonita y el denso. Pensás las posibilidades, medís las distancias, ejecutás un plan.

Complotás.

Parecido a cuando Rolland se fue un fin de semana con su novia de breve paseo, y cuando volvió tenía el departamento pintado, tal como quería.

It's not about the money. It's about sending a message.

Y sonará estúpido, pero a veces uno ni siquiera quiere recibir las gracias. Quiere hacer magia. La idea de que a otra persona le pase algo bueno, de pura suerte, casi. Como si una fuerza, la fortuna, dispusiera las cosas de forma bella.

Not art, but definitely can be artistic.

Requiere investigación. Requiere sincronización. Requiere tiempo. Requiere energía. Requiere hasta a veces, audacia.

Las personas están demasiado acostumbradas a dar algo a cambio de otra cosa, o a hacer algo a cambio de otro favor. Cuando alguien da algo, en pérdida pura, por decirlo de alguna manera, les parece raro.

Es raro que alguien le de cien pesos a un mendigo en la calle. Es raro que alguien te deje un paquete con tu libro preferido para tu cumpleaños, sin siquiera decirte quién es.

Quizás haya que ir un poco en contra de algunas convenciones. Lo obvio, o lo rutinario. Dicen por ahí que las personas son más libres de lo que se piensan. Y entonces perderse un poco en actos que no impliquen una ganancia, o que no tengan mayor retribución que ver a otro sorprendido y tal vez sentirse uno un arquitecto de la ocurrencia.

La mera suerte es la confluencia de una serie de hechos en principio inconexos.

En algún momento pasado fui bueno en eso. No por habilidoso, no por inteligente. No por buen tipo siquiera. Solo por buscar alguna forma de crear algo, lo que fuere.

Go.

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