La playa

martes, 31 de enero de 2012

¿Y qué mierda debería importarme? Acá yo puedo tirar piedritas al mar cuando me interesa, y ya. No necesito nada más. El sol quema un poco, pero está bien. Recién a esta hora empiezan a caer los viejos. ¿Que son? ¿Las diez?

Lo lindo de acá es que podés tomar una cerveza directo des escaparate del super, pagarla y venirte acá a tomar. Diez de la mañana y esto. Allá son las seis. Y mientras intento calcular cuánto nos tomará llegar a...

Justo ahora pasa un avión. Me quedo mirándolo. Es la primera vez que me parece bonito ver una de esas cosas de metal que cruzan el cielo. ¿Dónde estará el aeropuerto? Estoy a un día de averiguarlo, no doubt.

La gente que desayuna frente al mar, ¿qué piensa? O sea, eso debe ser una nube de pedos. ¿Y yo? me hago el contestatario mientras me tomo una... Kostriker, o como sea. Y ya hace 17 grados, quisiera poder meterme al agua.

Ella está durmiendo. No me interesa pero no puedo dejar de pensar. ¿Se acordará de algo de lo de anoche? Seguro de alguna parte, de la que menos me convenga. Yo me caigo a pedazos, corazón. Son las diez de la matina y me quiero colapsar a dormir pronto.

Y las piedras... creo que no traje malla. Todo esto lo pienso y estamos a dos días de tener la pelea de nuestras vidas. Yo no lo sé, pero lo sé. Va a ser en cualquier lado. Elegimos el castillo, porque transitarnos es eso, las diferentes salas, la muralla.

Eso, vos estás del otro lado de la muralla y yo no sé cómo mierda bajar el puente. No sé cómo mierda llegar a vos, o quien sea que está del otro lado. Desde alguna de las torres vigías, detrás de la muralla, sé que me han insultado.

El ruido del agua es relajante, pero te juro que no puedo dejar de pensar en esta mujer. Me pregunto si siquiera le importaré cuando despierte, si se tomará el trabajo de perguntar en la recepción a donde estoy. O si se hará la mensa, tomará su café con cereales y se irá para...

Estaría bueno dejar de dar vueltas, y sencillamente tocar algo. Para algo traje el ukelele, ¿no? Ya que ni pude dormir, al menos quiero seguir existiendo al ritmo autómata de una canción, como por ejemplo esa.

In & out the skies

lunes, 30 de enero de 2012

(De las pocas veces que se me ocurre un título antes de comenzar a escribir)


I
Fue tan rápido como fulminante. La noche anterior me había besado como nunca, me había hecho sentir como nunca. Cosas lindas, recuerdos bonitos. Y a la mañana siguiente lo esperaba, me preguntaba cómo sería todo, cómo nos saludaríamos, cómo sería de ahora en más. Y llegó y me dio un beso en la mejilla, me dio un seco "hola". Cosas lindas, recuerdos bonitos que quedan opacados por lo que pasa después.

Por dios, que mal que me cae ahora.

II
En el auto eramos Barthes, Bentham, Debord y yo. Ibamos a una peña en Caballito, en un local de La Campora (me encantaría explicarles cómo fuimos a parar ahí, pero no lo sé). Yo navegaba mi ser como se navega un naufragio, vieron. Porque cuando terminás una relación estás en el ojo de la tormenta, vos sos la tormenta, la otra persona como que te llueve encima...

Manejaba con algo de tristeza, con algo de bronca, con algo de depresión. Mientras Barthes me indicaba que debía girar a mi izquierda en tres cuadras, que me fuera tirando para ese lado. Y les dije:

- Me separo.

Barthes me puso la mano en el hombro. Yo tengo tenía sobre mi ser todo el peso de mi existencia, ni se imaginan.

- Bueno chango, no te preocupes. Venías en crisis continua, te juro que vas a estar bien - dijo Jim, que siempre utiliza esas fórmulas vacías para alentar.

- Sí - retuiteó Guy -. La verdad es que no los veíamos bien hace rato. Será mejor así... aunque ahora parezca todo una reverenda mierda.

- La verdad, no sé qué decirte - contestó por su parte el juicioso Rolland.

- La verdad, quiero olvidarme de todo muchachos. Sólo les cuento que cuando Clarise venga y les hable, el estatus es ese.

Los escuché hablar de cualquier cosa el resto del trayecto. Al llegar a la peña, disfrutamos de un excelente quinteto de tango, que versionó Adios Nonino y me resultó memorable. Me olvidé un rato de me tenía que llevar las cosas de casa, de que teníamos que hacer al división de bienes.

Casi me engañé de que estaba vivo y todo. Luego fuimos a por una pizza. El lugar era chiquito, sencillo. Se originó una queja de parte de Bentham porque sólo tenían Quilmes. Se había iniciado la charla sobre mujeres, de la cual no participé, y sólo recuerdo fragmentos:

- ... ahora las pendejas están tres mil veces más rápidas -explicó Debord-. El problema es que las de nuestra edad, las que son más para sentar cabeza, están peor que nunca. Muy inaccesibles las pib...

- ..pre, todas las veces, jamás falla - decía Jimmy-. Te preguntan si hay otra. No tuve ninguna relación en la que la chica en cuestión no me preguntaba si no había otra. Como si nec...

- ...sulta difícil, la verdad -confesaba Rolland-. O sea, no soy un tipo de salir a encararme a nadie. Entonces toda esa movida me aburre. Ya sé, ustedes me dicen que me tengo que avivar, que me ten...

- ... son mucho más liberales de lo que pensamos. Digamos, es todo un tema de publicidad, nada más. Es como si tuvieran que mantener una imagen de pulcritud que jamás podrían cumplir en...

- ... mito tener un problema con el compromiso. Me di cuenta de eso, siempre ando buscando el porque no, tengo esa tendencia a creer irrefutablemente que todo va a fallar, que de alguna forma todo se va a cagar...

- ... n dado cada chance a mi. Tengo que admitir que soy un incompetente, que las jugadas a mi me salen de suerte, y nada más que de suerte. Porque no soy bueno hablándoles...

- ... dejé como loca a esa! Mirá, creo que está bien llevarse a una de esas a la cama, es una experiencia necesaria. Te ayuda a dejar atrás un montón de fardos que ten...

- ... estuve a punto de decirle de volver, que la quería. Aborté la idea cuando supe que estaba en una relación bien, me parece egoista meterme a arruinarle las cos...

- ... me pegó un cachetazo, así nomás. Fueron unos años en los que se había generado como una moda en golpearme. Pero esa vez si que me hicieron ver las estrellas.

Todas esas fórmulas efímeras que ellos saben construir, porque ninguno de ellos estuvo casado, o siquiera convivió. Y me doy cuenta de que voy a volver con ellos, en un intento de hacer la revolución, o algo que se le parezca.

III
Empezás a salir con ella y te vas a dar cuenta, a medida pasa el tiempo, que no es tan perfecta como vos pensabas.

IV
Era todo un desastre. Porque a la mañana siempre todo es un desastre. Abrí los ojos, la habitación era Vietnam. Todo tirado. El living seguro también. Extendí mi brazo entre las sábanas, hacia la mesita de luz. Quería alcanzar el fucking despertador.

Las 10.30. Era demasiado temprano, pero cuando duermo con alguien por primera vez sobre todo, suelo dormir menos. Ella estaba durmiendo como la mejor, no le importaba nada. Su maraña de pelos no me dejaba ver bien su cara. Roncaba levemente

"No sabía que podíamos hacer esto", me había dicho ayer, justo antes de darme besarme. Sí, yo tampoco. Pero las cosas están raras.

Estaba despierto, pero no tenía ganas de levantarme. El café era muy necesario, pues mi humor era el matutino, o sea: no el mejor. Me pregunté si cuando ella se despertara pretendería tener una conversación civilizada conmigo. Me imaginé cómo sería desayunar con ella, así, como pareja.

Me la imaginé sentada en el living, en un shorcito mío prestado, y la remera que también le presté para dormir. Esa gris y bordó con el número 16, que le marca los pezones.

Es raro, yo creo que uno es amigo de ciertas personas como si no se diera cuenta de que puede pasar algo más. Tan naive soy. Es como si de repente entonces uno descubriera la dinamita. ¡Paf! Te encajo un beso.

Viste esa electricidad. Yo creo que cuando empezás a sentirla en los abrazos, o en los saludos un poquito más largos que lo habitual, o cuando te toma del brazo, o cuando tiene sueño y pone la cabeza sobre tu hombro y se queja de que la película es larga.

La cubrí un poco con la sábana, porque el ventilador seguro le estaba dando frío. Me di cuenta de que podía hacer algo que siempre había querido: besar a la otra persona cuando duerme. Así que le corrí un poco esa maraña de pelos y le di un beso chiquito, casi te diría robado. Pero era mío, sólo mío.

V
Mm, le puedo decir "¿Qué hacés el viernes a la noche?". No, muy directa. Además, ¿qué hago si me dice que tiene algo ya programado? Necesito algo que deje la fecha abierta.

Podría ser un "Hola ¿te parece si algún día salimos?". Así, mas casual, pero bien distendida se lo tengo que decir. Así, lo tengo que enchufar en medio de una charla de esas en las que pegamos onda. Así, en verdad, es... cualquiera, pero qué hambre que tengo...

En verdad la onda es hablar de algo como teatro o cine, y cuando llegue a una película que él quiera ver yo le propongo así como si nada de ir, porque yo también quiero. Aunque corro el riesgo de tener que fumarme una cagada.

El tema es si me dice "dale, le decimos también a menganita y fulanito". Ahí me recagó. En verdad, debería ser algo así como... algo que deje claro que salimos él y yo nada más, pero que no sea una cita.

Le puedo tirar un "en qué andás" después del laburo, así como así. Y en una de esas le propongo de la nada juntarnos en algún after. Así, relax, tranqui. Ahora se lo puedo mandar, a ver qué contesta.

Así, bien de cobarde, mandarle las cosas por mensaje de texto y no en la cara. Es mucho más fácil. El tema es que si no me contesta, ¿cómo lo tomo? O quizás sea mejor llamarlo, aunque tampoco quiero ser intrusiva. Pero si lo llamo me saco al toque la duda, un sí o un no.

En verdad, debería lograr de alguna forma insinuármele, qué él me diga de salir. O sea, quizás le digo lo del cine y me hago la interesada. Porque si yo le tiro, es como que quedo demasiado foward. O peor, como una desesperada.

El problema es cuando lo veo a él solo. Porque siempre están las otras pololeándole por ahí. Como rompen las pelotas. Es un hecho, haga lo que haga tengo que esperar a que estemos solos, tengo que aprovechar algún momento así.

Ahora, lo que no puedo resolver es cómo generarle el encare. O sea, si yo preparo todo y no me tira nada, no sé. Tengo que encontrarle una forma de dejarlo ahí, fácil pero no evidente. Lo ideal sería... no sé, no sé no sé.

¿Por qué no sencillamente las cosas se dan?

Pero todo es imposible con este pibe. Siempre me puede contestar cualquier batata. Es medio así él, como que le gusta hacerse el estúpido. Y peor, probablemente le de pelota a la trolita de recepción. Todo porque ella le agita las tetas, ella ay sí.

Pendejo de mierda, la puta que te parió, qué difícil que sos.

VI
Esperamos el tren, abrazados, y no tengo idea de cómo mis labios llegaron a los tuyos. Pero que bien.

La suerte

domingo, 29 de enero de 2012

Digamos que a esta altura las pruebas me han llevado a esto: tengo suerte. No se trata de que yo aproveche mis oportunidades, sino de que a mi simplemente las cosas me ocurren. Es más, si supiera aprovechar mis oportunidades, sería más afortunado.


Haciendo el raconto de mis últimos años, lo veo así: mi vida laboral, amorosa y académica ha sido siempre atravesada porque "las cosas me pasan", por la fortuna. Yo en verdad no hago nada, o en el peor de los casos dejo pasar las cosas.

Es como si el destino se apiadara de mi incompetencia, y me forzara a que las cosas pasen. No creo ser el artífice de mi propio destino. Bah, no soy un "actor" de mi propia historia. Siempre hay fuerzas exteriores que complotan.

Lo digo, porque me he dado cuenta de la cantidad de cosas que me han pasado a pesar de mi. La cantidad de veces que zafé de problemas -muchos de ellos graves- por puro y sencillo ojete, nada más. Y si bien estoy agradecido, también da impotencia. Además, da cosa pensar en lo que uno se perdió por no saber aprovechar, por ser un mero actor pasivo de la historia.

Porque todo son sucesos, cosas en las que estoy metido hasta la médula pero con las que no tengo nada que ver. Eso. El epicentro de lo que me pasa, pero un desentendido.

Entonces uno se entra a dar cuenta de que en verdad, uno debería ser el creador de su vida, de su historia. Dejar todo a la suerte está mal. Sino, uno termina siento un estúpido con suerte, y nada más. Porque digamos que no me destaco en nada, no soy bueno en algo, no tengo un "fuerte", o una habilidad.

Sartre me tacharía de estúpido, de pelotudo. ¿Cómo alguien no va a ser responsable de su propio destino? Bueno, sí lo sé, es vergonzoso, pero es mi caso. Si hay algo que aparece en todas las obras de teatro de Jean-Paul, es eso: las circunstancias pueden ser más o menos inauditas, pueden ocurrir como si todo fuera un plan de fuerzas desconocidas; puede parecernos que no somos dueños de lo que nos pasa. Pero resulta que uno elige qué hacer con las situaciones que se le dan.

Pero ese no es el tema acá. Porque yo sé que en verdad tengo responsabilidad. Yo lo que digo es que a pesar de mis malos manejos, a pesar de mi poca lucidez, la suerte me ha jugado a favor. Ese es mi problema: que soy pura suerte.

Cosas que pasan

viernes, 27 de enero de 2012

Cosas que pasan:


Ella, precisamente ella, no se va a jactar de no decirle a él que lo ama, que no se anima a mostrarse aunque se lo cruza todos los días. Que se queda con sus hipótesis, antes de tomar riesgos.

Gran inventor, laburador impecable, que terminó en medio de la nada desempleado, debido a que sencillamente no podría elaborar un "no" a tiempo.

Está el pibe que cruzó el océano para encontrarse con su chica soñada y allá se peleó. Volvió totalmente a la deriva, para pasarse un mes en cama de la tristeza.

Está la muchacha que tuvo que internar a la madre en un geriátrico. Esa que tuvo que irla a buscar a Salta, para traérsela acá. Y que a duras penas da con sus nervios.

Podríamos, llegado el caso, mencionar al antihéroe que se mudó con su chica luego de "negociaciones forzadas" para durar tres meses en la convivencia.

Otro muchacho: aquel que terminó internado en rehabilitación gracias a los fármacos que le había recetado para sobrellevar su depresión.

Esa mujer. Esa mujer que se vio envuelta en una confusión que la llevó a un triángulo amoroso. Ella que no sabía cómo explicarle al hijo que entonces, desde ese momento, ellos y su padre vivirían en casas separadas.

La chica bonita, que planeaba su casamiento, mudarse y ser feliz. Esa que una semana antes de la boda y la compra de la casa se enteró que su futuro esposo no estaba preparado para compartir su vida con ella.

Aquel desafortunado que esperaba reconciliarse con su amor, pero justo se la cruzo cuando iba con otra se paseo. Y no era nada, pero ¿cómo explicar la mentira de ocultar la mera salida?

La tarambana que vendió todo para poder irse a vivir al sur, y cuando fue no pudo comprar nada: no le alcanzaba el dinero.

La otra, la loca, que intentó quedar embarazada de su ex novio. Sólo para que tuvieran que casarse. Esa misma que luego perdió al bebé.

Este otro muchacho, el de la vida desordenada, el que llegaba cuasi drogado todas las noches. Ese que no contestaba el teléfono porque dormía y lo llamaban para decirle que su abuelo había fallecido. Y dos meses después, lo llamaron todo el día para avisarle que si madre había sufrido esa misma suerte.

Y el pibe que pospone su operación, que sabe que en algún momento deberá realizarse. Pero que pospone, que dilate lo inevitable o se condena, en definitiva, a correr cualquier otra suerte.

So. Shit happens. Stop complaining.

Dos centímetros

jueves, 26 de enero de 2012

I
Fue entonces que me senté sobre las piedritas de la playa, frente al mar. Intenté recordar cuál era la ruta aerea, pues horas antes, por la tarde, nos habíamos quedado ella y yo mirando cómo pasaban los aviones sobre el Mediterraneo.

Miré a mi alrrededor. Solo. La escena tenía su encanto. Si la temperatura hubiera estado más agradable, me hubiera metido en el agua.

II
¿Dónde estaba? Se había ido sin el mapa, había salido del lugar sin saber cómo demonios llegar al hostel. Todo por un malentendido. Yo estoy bien, pero él... se pierde a diez cuadras de la casa.

Le dije al francés, casualmente llamado Jaques, que me iba, que tenía que encontrar a Jimmy porque no quería que pase la noche afuera. Por más que no ocurriera nada. Ella me miró, medio borracha, estaba hablando con un londinense bastante guapo. La olvidé y salí.

Me agarró una especie de desesperación. ¿Dónde estaba? Recorrí los edificios del bajo, que se encuentran al costado del Paseo de los Ingleses. La construcción era adorable, los ventanales de los edificios bajos, las luces tenues. Por primera vez creo que unos adoquines me parecieron bonitos.

¿Jimmy?, pregunté por una callejuela. Qué ridícula, yo buscándolo a él que no me quiere ni ver. Y el que se fue sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen. Eso me pasa por permitirle cruzar la raya de mi paciencia de a poco, de a dos centímetros a la vez, en lugar de pelearnos de lleno y decirlos las cosas así, en crudo.

III
- Por favor, te pido que no - dijo ella mientras bailaba al ritmo de algo, quizás Miley Cirrus.

- Necesito un souvenir.

Estaba nuevamente con la idea fija: llevarse uno de los carteles de Bavaria que había en el boliche. Ella se preguntó por qué demonios le había insistido tanto en que salieran a bailar, si ya de cajón no estaban de humor. Ninguno de los dos.

Habían logrado entrar rápido alegando que eran latinos. Él logró elucubrar la fórmula "Nous viennent de loin, je suis argentin", y el de la entrada les charló un poco amistosamente antes de hacerlos pasar.

El lugar era bastante bonito. Oscuro, con luces de neón verdes y un dj que pasaba música y tomaba algo, probablemente... Lleno de extranjeros. Ella había dicho que no quería tomar nada de alcohol, mientras que Jimmy se dedicaba a probar cada tipo de cerveza que no conociera, y si su nombre le resultaba impronunciable, mejor.

Las luces de láser eran un espectáculo. Las palmeras de plástico en la pared le daban al lugar un toque "posmo". Y al lado, un cartel que anunciaba que había Bavaria.

- Además - prosiguió él -, preciso justo ese cartel para ponerlo con el de Heineken. Sino es competencia desleal. Estoy a escasos segundos, dos centímetros de llevármelo.

En ese momento ella lo consideró un perfecto idiota. Se la pasaba mirando ese cartel antes que dedicarse a ella. Y entonces vino un francés y le empezó a hablar. Ella se reía, porque no le entendía nada. En algún momento él le dijo: "Vous êtes Latina? Fougueux!"

Excuse moi, elle est avec moi - dijo en pésima pronunciación Jimmy. Pero el francés hizo caso omiso y ella no reparó en la intervención. Era su venganza por las pendejadas de él.

- Así que... - dijo Jimmy un tanto alterado. Y se esfumó. Jackie se quedó charlando un poco más con el francés hasta que reparó que efectivamente, la habían dejado sola. Demasiado sola.

Se encontraba solo, medio ebrio y peor, enojado, perdido en Niza. Todo por intentar esa cita fallida.

IV
Jackie había insistido en la cita fallida por un recuerdo que tenía, de aquella vez que Jimmy la había llevado a bailar. Dijo "¿Por qué tenemos que depender del resto para salir? Salgamos nosotros, vamos a un lugar a gastar las pistas".

Ella se rió. Ya llegados a los treinta, era extraño. La vida era más juntarse a cenar con amigos, y si había fiesta mejor. Pero, ¿salir ellos solos? ¿Que él, encima de todo, la lleve a bailar?

Dicho y hecho, le dijo que se vistiera para la ocasión. Él hasta se puso camisa, cosa que no hacía falta pero a ella le gustó el detalle.

Algo lentos para aprender, aún así se divirtieron. Fueron a Vega, un boliche de rock y pop. Lo primero que notaron era que el público era "sub 20". Lo segundo que notaron es que en ese lugar tocaban bandas de rock, y justo le tocó la noche a un tributo a Kiss.

Luego de los alaridos, ellos dos ensayaron un par de pasos. Iban recordando, iban poniendo en práctica eso que los dos olvidaban. A él le gustaba en cada paso recorrer los brazos de ella con las manos. Ella disfrutaba de cada vez que se acercaban, cada vez que se miraban a dos centímetros.

V
- Dos centímetros - dije, aproximando mis pies casi a donde llegaban las olas -. Dos centímetros es la distancia a la que tenés algo que te afecta mucho, pero que no es tuyo. Y si podés saldar esos dos centímetros, si podes efectivamente por una puta vez dejar la distancia, sos feliz.

La luna era llena. El viento era poco amable y las luces del Mediterraneo eran encandilantes. El agua casi casi me tocó los pies.

Eso. porque cuando las cosas se tocan, cuando las personas se encuentran, parece que fuera todo un accidente. Ninguno de los dos sabe que hacer. "Opa, ¿cómo reacciono ante otro ser humano?"

Dos centimetros, o tres, o un oceano. Cuando la distancia es grave, se mide en mares. "Estamos a oceanos de distancia". Y te tengo en frente. Y esos dos centímetros, decí lo que quieras, pero esos dos centímetros son de agua pura.

Porque medir las cosas es una forma de sentirnos seguros. Podemos estar mal, pero si le pusimos una medida a la situación, nos sentimos tanto mejor que cuando directamente no sabemos ni de qué kilometraje estamos hablando.

A vos no te gusta como hago mis olas.

A mi no me gusta que me navegues tan impunemente. Frente a vos, no puedo pretender que no necesito defender una parte de mi. Eso que necesito que sea mío. Y vos...

La escuché gritar "Jimmy!!". Estaba ahí, venía por el Paseo de los Ingleses. Probablemente se habría aburrido del francés. Su silueta bajaba torpemente por las escaleras hacia la playa, me miraba pero yo no la veía verme. Era todo una hipótesis. La pucha, y yo sin mi cinta métrica.

VI
Cuando me desperté él no estaba. Bajé a recepción, pregunté y me dijeron que había tomado el desayuno y se había ido "a tocar el ukelele al mar". Afortunadamente la chica hablaba un inglés impecable, lástima que era demasiado amigable con J.

Lo vi enseguida. Eran las 9.30 am (5.30 en Buenos Aires, solía pensar en la diferencia horaria). Me senté junto a él, sin decirle nada. Estaba tocando una tonadita tonta, algo así:

Don't take one more step, please
Two inches and just breathe
If your love's an ocean, may I swim in your seas?
But there's no such thing as heaven...

Parts of the process II

miércoles, 18 de enero de 2012

Phase 0. Completed.

Description: Basics. Existence. Big Bang.
Notes: Process started silently 4 months ago.

Phase 1. Loading: 92%
Description: Skeleton & muscles.
Notes: Process failed to complete on Jan.03. Restarted.

Phase 2. Loading: 67%
Description: Breathe, sight function & other capabilities.
Notes: Running on parallel.

Phase 3. Loading: 4%
Description: Higher rational and emotional processes.
Notes: Slowmotion. Must wait for phase 1 to complete.

It's all part of the process (8)

Sintomas

martes, 17 de enero de 2012

Pensé sobre mis dolores de cabeza, pensé sobre mis dolores en el pecho. Pensé en mi insomnio, en mis contracturas de cuello. Pensé en los temblores, pensé en lo débil que me siento por la mañana.


Quizás uno se acostumbra a esto, y los analgésicos le parecen algo normal. Normal es querer bajar todos los días, querer aminorar la marcha, dejarse caer. Sentirse siempre al filo cuando en verdad no pasa nada.

Caí en la pregunta "¿hace cuánto que no hacés algo que realmente te gusta?", para darme cuenta de que toda la sintomatología es lógica. Que, en definitiva, ya nada me apasiona. Más allá de momentos lúdicos tocando el ukelele, o escuchando música, o leyendo, lo más importante de mi vida ha llegado a ser el trabajo.

Eso, dejé que me absorba el trabajo. Entonces, de alguna forma, dejás de vivir. Recuerdo cuando otras cosas eran importantes: la música, una mujer, la facultad. Ahora pareciera que los placeres están hechos de cosas, de relaciones efímeras, toda una batería de cosas que uno hace para palear su no vida.

Todo se conecta con todo.

La degradación. Y también, otro punto de inflexión es cuando te das cuenta de que todos tus problemas son pelotudos. El color de una lámpara de lava, el sabor de una hamburguesa, que el pollo estaba pasado, que ella no te dejó su celular verdadero, que los pasajes estén caros.

Todo es una especie de tragedia ridícula, que te lleva a no dormir bien, a comer mal, a todos esos dolores que mencioné arriba. El cuerpo denuncia tu incongruencia, chango.

Let it go.

Y por favor, no te estás poniendo joven precisamente. Encontrá eso que te gusta hacer, y hacelo.

Pánica

domingo, 15 de enero de 2012

Cuando llegué a su casa, estaba aún temblando. Hacía las cosas de forma lenta, como si estuviera invirtiendo mucha energía en cada movimiento, como si su cabeza precisara milimetrar sus acciones. Le pedí que se sentara, pero dijo que no. Yo me senté y le pregunté qué le había ocurrido.


Estuvo unos cinco minutos respirando lento. Estaba más tranquilo. Y me dijo:

- Esto me pasa por hacer boludeces solo.

Entendí de inmediato qué le había pasado. Cuando me llamó, su voz quebrada me hablaba acurrucado desde una punta de la cama. En esos momentos la gente se quiebra, te dice cualquier cosa. Él me dijo "te necesito, por favor vení".

Me lo dijo con un tono tan frágil, tan quebradizo. Le dije que se calmara, que no le iba a pasar nada, que eran sólo los efectos colaterales. Todo eso que él mismo me había explicado.

- Tengo miedo de estar solo - me dijo-. Si me pasa algo nadie se entera.

Tuve que ir para su casa. Según él, había intentado controlar su ataque durante más de una hora, pero una serie de tics nerviosos lo preocuparon. Fue como una bola de nieve, pensaba que se iba a morir.

Le tomé el pulso y estaba alto, tenía cien pulsaciones por minuto. No estaba haciendo nada, no había hecho ninguna actividad. Era pura tensión.

Le pedí nuevamente que se sentara, que se relajara. Que se concentrara en la respiración. Lo hizo con un movimiento rápido, como si se diera cuenta de que no estaba impedido. Pero no se podía quedar quieto, movía las piernas, las manos.

- Hey -le dije-, relajá la mano. A ver, dale, no la muevas.

- No puedo.

- No pienses en la mano. Es tuya.

- No entiendo a Merleau.

- Dejalo a Merleau. Respirá hondo, despacio.

- El problema es que pienso al cuerpo como una máquina y al alma como otra cosa. Es un cartesianismo muy nocivo del que no me puedo deshacer.

Entendí el por qué de su admiración por Ponty. Se ve que en su momento le ayudó a contrarrestar estos ataques, le sirvió para adoptar una postura filosófica frente a su problema. Pero también, siempre lo dijimos, somos racionalistas en rehabilitación. Él y yo.

Le tomé la mano. El me la agarró fuerte, como si realmente se le hubiera desmoronado el mundo y necesitara aferrarse a alguien. Su otredad. Me puse yo misma merleaupontiana, quién lo hubiera dicho.

- Corazón - le dije -, es hora de que admitas que tenés un problema, que tenés que cambiar tus hábitos. En particular, quisiera verte mejor, alejado de esa mierda. Dejalo, por favor.

- Sí, fue la última vez, lo juro.

Él tuvo al menos unas tres últimas veces, que yo sepa. Pero algo en su cara me decía que esta vez iba en serio, que no era la joda que usualmente le escuché. Tenía tanto miedo en sus ojos. Por eso digo, la gente cuando está en estos estados se quiebra, vomita toda su verdad.

- Y sé que no vas a querer, pero deberías ir a terapia. Te va a ayudar a sobrellevarlo, a sobrellevar la abstinencia.

Dijo que sí. Pero con esto no le creí. Sabía que lo iba a desestimar, tal como luego lo hizo. Le ofrecí acompañarlo, hasta eso. Ya no teníamos una relación sana. Yo trataba de que el fuera parte de mi pasado, pero lo tenía ahí. ¿Cómo voy a conocer a alguien si él está aún rondando tan cerca?

¿Cómo superarte, o cómo olvidarte, si me venís a buscar así?

Viejazo

jueves, 12 de enero de 2012

Es raro como se dan vuelta las cosas. O llamativo, quizás. Porque cuando ella me llamó para charlar afuera de la oficina, yo estaba en otra cosa: una maldita campaña que un sujeto se había encargado de dejar mal programada antes de salir a vacacionar.


Creo que me tuvo que pedir como tres veces:

- Hey, ¿tenés un minuto?

Suelo contestar chistoso: "¡Para vos tengo dos!". Sí, lo sé, es una respuesta pelotuda. Igual, en esta ocasión no se la dije.

Dos segundos antes de que lo dijera ya sabía, era como si hubiera recapitulado.

- Me voy de acá. Conseguí otra cosa.

Estoy viejo, porque inmediatamente me acordé de mis renuncias. No necesitaba explicaciones, ya había cosas que sabía, cosas que entiendo ocurren naturalmente.

- Me lo veía venir... - suspiré-. Bueno, me alegro y espero sea para mejor - respuesta políticamente correcta, esa -. Sé que pasaron cosas difíciles, que cierta gente no te cae... en fin, espero haber podido aliviar un poco.

Su respuesta me alegró el día:

- Te quería agradecer por bancarme las cosas, sé que me tuviste en cuenta y de hecho lograste que mi situación mejorara.

Ella fue la primera vez que fui a discutir un aumento de sueldo que no era el mío. Me costó horrores conseguirlo. Es tremendo que alguien te reconozca el esfuerzo.

- De nada. Te lo tenías merecido. Ni te voy a preguntar a dónde te vas, pero sí cuando.

- Me pidieron que comience la semana que viene.

- Qué rápidos che.

- Perdón, les dije si me daban más tiempo como para ordenar todo un poco acá...

- ¿Ordenar? - dije riendo -. Pero si esto está encantador así como está, por favor. No es cuestión de tiempo, no es cuestión de nada. Esto es así. Quedate tranquila, ya inventaré algo.

- Dale. ¿No vas a extrañar mis comentarios fuera de lugar o mis peleas con Chris? - dijo al sonreir por primera vez en la conversación-.

- Los comentarios sí, las peleas no creo. Quizás extrañe tus chimentos sobre las tetas que aparecen en Infobae, o tus acusaciones satíricas contra nuestra querida institución. Tenés afán de armar lío, me hacés acordar a mi cuando era más joven.

Ese comentario me valió el viejazo de oro 2012. Quisiera agradecer a la academia y a mi madre.

- Pensé que te ibas a enojar, porque viste cómo son acá. Cuando se fue María le pusieron cara de ojete.

- Sos también tremendamente responsable, eso es genial. Entiendo que un trabajo es parte de un proceso de uno. Y también entiendo las broncas que puedas tener contra este lugar, o contra por ejemplo, tu jefe anterior y mi actual jefe. Guiño guiño.

Se rió. Dijo algo más, que iba a extrañar a todos. Y que iban a salir a almorzar. Tuve que decirle que no, cuando debería haberle dicho que sí.

Es raro, dije al principio. Creo que uno intenta reivindicar cosas que a uno le pasaron, o no sé... uno tiene esa implacable idea de que puede cambiar el rumbo bruscamente de un timonazo y en verdad navega un barquito dentro de una botella de vidrio.

Lo cierto es que sus frustraciones, su quemeimportismo, su actitud de nena rebelde, su mal humor, su dejadez y su desilución me hicieron acordar a mi: cuando me fui al sindicato, cuando le revoleé el celular por la cabeza a la loca, cuando me encanuté las pelotitas de Google de la oficina, cuando envié el cv del perro, cuando hackeé el formulario de contacto ese, cuando nos quedábamos en la oficina después de hora con GB tomando cerveza, cuando le hice creer a mi jefe que la competencia me ofrecía trabajo, y así me dio un aumento.

Y ella, tan contestataria con todo. Tuve que apaciguarla con el tema de las vacaciones, no conseguí que llegue a horario en un año y medio, bah... pavadas, que me hacen darme cuenta que por más quilombito que yo metiera no sólo jamás fui Spartacus sino que ahora lo soy menos que nunca (1).

Y me imaginé lo que esta chica me habrá puteado alguna vez, porque cuando uno tiene un jefe dice y piensa cosas. Me acordé de los cruces que tuve con ella tres seis meses atrás. Y ahora puedo decir que entiendo un poco más, y que de alguna forma jode dejar ir a una buena persona.

Pero hay que aceptar las cosas, porque cuando lo aceptás lo entendés mejor, y te pone contento.

Love,

The good old man

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(1): La jocosa referencia a Spartacus se explica mejor en el post que le antecede: Leaving song pt. 2

Perspectiva

miércoles, 11 de enero de 2012

I

("Porque a vos se te confunde todo", dijo ella.)

- A ver, hacé el intento. No es concentración, es simplemente que te relajes y te dejes llevar por tu percepción -dijo.

Ella caminaba, levantó levemente la vista para toparse con la avenida Maipú.

- ¿Observas los puntos de fuga? Como todo se pierde en el horizonte. Caminás y la línea esa que se forma cuando la vereda choca contra las paredes de las casas se pierde por allá -continuó.

- Lo veo - replicó ella, sin mayor observación.

- Entonces si seguimos caminando vas a notar cómo se va transformando el horizonte, eso que vemos al fin. Creo que llegamos a ver hasta Garay, ponele.

- No, más. ¿Mínimo Caseros?

- Supongamos, la verdad que me es lo mismo.

- ¿Para qué estamos haciendo este experimento si para vos "es lo mismo"?

- Busco probar un punto, corazón.

Caminaron unos metros más. Ya llevaban como ocho cuadras en una misma dirección. Todo por la promesa que él le hizo de un helado. Qué tipo berreta.

- Busco probar, en definitiva, que las delimitaciones no son tan claras como vos pensas.

- ¿Cómo yo pienso?

- ¿Viste que el horizonte, eso que es Caseros o Garay, supongamos, se está construyendo todo el tiempo a medida avanzamos? Bueno, pasa lo mismo con el tiempo.

- ...

- Eso que ahora vemos, en lo que ahora nos concentramos, es lo mismo. Espacio y tiempo son eso. Algo que está en frente y no es determinado.

- Pero si yo avanzo sé que en un momento me cruzo con Caseros, y antes con Garay. Y después, con Avellaneda creo.

- Claro. Porque estás repitiendo un ciclo. Es como cuando hacés algo nuevamente. Ya sabés el efecto. Con el espacio lo mismo. Ahora, si no conocés el camino porque nunca lo transitaste, ahí está el tema. Es lo mismo.

- No es lo mismo estar caminando por una calle que no conocés que estár pasando por un momento que no sabés que va a pasar. En el caso de la calle, siempre podés preguntar a dónde ir.

- Claro, pero supongamos: preguntás alguien que conoce, que ya estuvo ahí. Cuando te agarra alguno que no caza una, cagaste. Cuando vos estás pasando por un momento particular en tu vida, por ejemplo digamos, te peleaste conmigo por cuestiones que no voy a nombrar, pedís consejo a una amiga. O le contás, y ella opina. Opina desde su tránsito de las cosas, porque ella se peleó con otro pibe y ya sabe cómo es el asunto.

- Con esto me querés decir que... ¿te tengo que cagar a pedos tanto en tiempo como en espacio?

- No. Lo que intento decir es que aún las cosas que parecen claramente delimitadas no lo son. Y que la idea de espacio por sí misma es una pelotudés, porque siempre el espacio es en un tiempo.

- No me digas, no me digas. ¿Merleau?

- Aplicable, claro, sí.

- Me parecía que en cuanto empezaras a leer eso me ibas a venir con algo por el estilo. No pensé que lo plasmaras así. Pasamos Caseros, ¿y el helado?

- Dos cuadras. Es muy buena, podemos pedir Chantilly con frutillas. El tema es que las delimitaciones claras son cualquier ganzada.

- No, corazón. En base a lo que vos decís entonces hagamos todos cualquiera con todo, que total no hay nada claro. Tu problema es que pensás las cosas en estático. Mirá, vos acá si mirás para adelante tenés una delimitación clara. El tema es que conforme avanzás, va cambiando.

- Sí, eso digo que...

- Es situación, como a vos te gusta decir. Contextual. Pero no implica que no se pueda separar cosas, ver en definitiva, extraer una forma.

- Y vos te pusiste como Castoriadis.

- Por favor no empieces a referirme a gente que no leo.

- Sí leíste, yo te presté uno.

- No lo leí. Lo tengo estacionado ahí abajo de la mesita de luz.

- Me lo decís así, la verdad es que no tengo ganas de helado entonces.

- ¿No? En una de esas jamás tuviste ganas de helado y todo fue un engaño.

II
No siempre es un privilegio. O sea, ¿sabés lo que es que desde los 16 todos te empiecen a hablar a las tetas? Los pibes, todos, ya ni te miran a la cara para hablarte. Una vez, cuando era chica iba caminando con la camiseta Argentina, pasa un viejo y me dice "con esa delantera ganamos el mundial". Viejo verde.

Entonces te sentís objeto, pero en serio. No como le puede pasar a cualquier mina, sino el hecho de que sos pura y simplemente un par de pechos. Y nada más. Es algo por ende, que jamás traté de usar a mi favor, aunque vos no me creas.

Encima algunas te miran mal. Ya como sos tetona, sos puta. Resulta que una camina de una forma para que se le agiten las gomas. No, claro, la fuerza de gravedad no tiene nada que ver.

¿Te pensás que alguna vez le tiré onda a algún profesor? Ni ahí. El tema es que si voy con una remerita ya me miran. ¿Qué quieren que haga? ¿Que vaya de polera en verano?

Y ni hablar del dolor de espalda. ¿Por qué te pensás que ando tan contracturada? No son sólo las cuentas, las planillas de Excel y la computadora. No, no. Esto también.

No digo que no quiero tener, pero a veces me imagino lo que sería tener menos. No poco, pero normal. ¡100, desde los 16 años, Allen! Es demasiado. Sé que a vos te resulta un poco dramático lo que te cuento, pero hay veces en que pienso en sacarme y ya.

No me mires con cara de espanto. Y ya sé que me quejo, me vas a decir que mi planteo está mal, que me entendés pero que mi rabia no tiene sentido. Porque es bueno sentirse deseado.

No me gusta, te lo dije. Y no me gusta que me digas mina, las otras serán minas, pero yo no. Se propasaron conmigo toda mi vida. Seguro que es lindo que te presten atención, pero llega un momento en que te sentis... agredida todo el tiempo, insultada así porque sí. Eso no entendés.

Que ser objeto de deseo, pero por favor. A algunas les cabe que las miren, que les digan cosas. Se hacen las ofendidas pero les gusta. A mi te juro que no, entre las guasadas y el hecho de que te menosprecien todo el tiempo por tu par de tetas es too much.

Las partes del proceso

Phase 0. Completed.

Description: Basics. Existence. Big Bang.
Notes: Process started silently 4 months ago.

Phase 1. Loading: 38%
Description: Skeleton & muscles.
Notes: Process failed to complete on Jan.03. Restarted.

Phase 2. Loading: 5%
Description: Breathe, sight function & other capabilities.
Notes: Running on parallel. Paused.

Phase 3. Loading: 0%
Description: Higher rational and emotional processes.
Notes: NA

It's all part of the process (8)

Extraños

lunes, 9 de enero de 2012

I
Me sentía levemente destruido, quizás un poco exhausto, un piquín demolido, otro poquitín aniquilado. Y pensé por qué sería, a qué se debía esa tenue desolación. No lo supe hasta que comencé a darle vueltas a su nombre una madrugada en la que me desperté por que sí. Sin razón aparente, pensé en ella.

Cuando se lo comenté a Paliers me dijo "vos seguí perdiendo tu tiempo, pero te vas a dar cuenta cuando pasen los años que le tendrías que haber dicho todo lo que sentías. El tiempo no va a volver".

Siempre dice cosas sobre el tiempo este tipo, pero si no sos más que un maldito racionalista en rehabilitación.

"Te lo digo en serio. Si no le decís a ella que la amás, nunca lo va a saber. Y si no se hablan hace meses, bueno, es una excelente razón para romper el hielo".

Habla como si supiera.

El problema fue cuando ella me vio con la otra. Quise explicarle que era simplemente otra, una especie de coartada que me había inventado. Ella me vio. Llevábamos tres semanas de separado. Según tengo entendido eso la ayudó a olvidarse de mi.

¿Y ahora? Ahora hace como nueve meses que no hablo con ella, que no sé nada. Y la extraño. A partir de esa madrugada en que la recordé, supe que tengo algo pendiente con ella. "Chocolate for the notice", me dijeron.

Ensayé mil veces cómo volverle a hablar. Desde un "Hola, tanto tiempo" hasta un directo "necesito hablar con vos". Nada, porque no son las palabras lo que necesito tanto sino la actitud.

"La actitud y las palabras son lo mismo", me contestó el boludo de Paliers. "Buscas palabras como si con la fonética y la gramática te las fueras a arreglar. En verdad necesitas todo, plantarte, convertirte en esa fonética y gramática que necesitás, que deseás, que sos pero no te animás a ser".

Le pregunté por él. Pero siguió:

"El tema es que estuvieron ya separados un tiempo, todo cambió. Ahora bien, si no sos capaz de hacerte cargo de lo que sentís entonces sos un cagón. Andá ahora haceme el favor buscala e incinerate ante ella con tu verdad".

Paliers utilizaba mucho esa metáfora, la de incinerarse.

II
Elle et moi avions rendez-vous à la plaza. Il est un de mes endroits préférés. Aucune discussion sur les livres ou la politique. Nous avons bavardé à nous, et m'a fait beaucoup rire. C'était une nuit magnifique.

Puis, sans raison, j'ai eu une attaque de panique. Je ne pouvais pas expliquer, elle ne comprenait pas ce qui se passait pour moi. Je lui ai rappelé de l'autre.

J'ai essayé de la revoir, mais ce n'était pas le même. C'était comme perdre la trace de tout. Ce fut l'époque où beaucoup de mes amis ont cessé d'être mes amis. J'ai fait des choses je me suis retrouvé dans le pétrin avec eux tous.

Ils ont été des moments très rare pour moi.

III
Cuando nos volvimos a ver lo noté cambiado, más desacelerado. Él y yo siempre tuvimos algo, un no sé qué. Siempre me hizo cosquillas y cuando lo abracé me di cuenta de cuánto lo extrañaba, y él me olió el pelo y me pregunté hasta cuándo...

Pero me la pasé la velada anotando cosas, quizás aparentaba que no le prestaba tanta atención, pero estuve enfocada, muy enfocada. No tomó cerveza en toca la noche. En lugar de comportarse como un freezer, me tomó la mano.

No me gusta que combine sus remeras con camisas, y lo primero que vi es que no llevaba su clásico outfit, sino una sencilla remera. Cuando nos abrazamos me correspondió inmediatamente. Esos detalles, vio.

Él tiene esa capacidad de hacerme reir de mi misma, que a la vez me da miedo. Miedo porque oy creo que él es recontra inteligente, lee mucho, sabe mucho. Y él me dijo "yo jamás dije que no fueras inteligente. Es más, sos mucho más inteligente que yo". No sé bien por qué lo dijo.

Me di cuenta que yo también estaba más tranquila con él, que no necesitaba estarle tan encima. El se autoproclama inofensivo, y por primera vez, le creo. En ese momento pensé que tendríamos un problema, pero ahora que se fue me siento mejor, o me siento menos presionada, o lo que sea.