Cosas que pasan

viernes, 27 de enero de 2012

Cosas que pasan:


Ella, precisamente ella, no se va a jactar de no decirle a él que lo ama, que no se anima a mostrarse aunque se lo cruza todos los días. Que se queda con sus hipótesis, antes de tomar riesgos.

Gran inventor, laburador impecable, que terminó en medio de la nada desempleado, debido a que sencillamente no podría elaborar un "no" a tiempo.

Está el pibe que cruzó el océano para encontrarse con su chica soñada y allá se peleó. Volvió totalmente a la deriva, para pasarse un mes en cama de la tristeza.

Está la muchacha que tuvo que internar a la madre en un geriátrico. Esa que tuvo que irla a buscar a Salta, para traérsela acá. Y que a duras penas da con sus nervios.

Podríamos, llegado el caso, mencionar al antihéroe que se mudó con su chica luego de "negociaciones forzadas" para durar tres meses en la convivencia.

Otro muchacho: aquel que terminó internado en rehabilitación gracias a los fármacos que le había recetado para sobrellevar su depresión.

Esa mujer. Esa mujer que se vio envuelta en una confusión que la llevó a un triángulo amoroso. Ella que no sabía cómo explicarle al hijo que entonces, desde ese momento, ellos y su padre vivirían en casas separadas.

La chica bonita, que planeaba su casamiento, mudarse y ser feliz. Esa que una semana antes de la boda y la compra de la casa se enteró que su futuro esposo no estaba preparado para compartir su vida con ella.

Aquel desafortunado que esperaba reconciliarse con su amor, pero justo se la cruzo cuando iba con otra se paseo. Y no era nada, pero ¿cómo explicar la mentira de ocultar la mera salida?

La tarambana que vendió todo para poder irse a vivir al sur, y cuando fue no pudo comprar nada: no le alcanzaba el dinero.

La otra, la loca, que intentó quedar embarazada de su ex novio. Sólo para que tuvieran que casarse. Esa misma que luego perdió al bebé.

Este otro muchacho, el de la vida desordenada, el que llegaba cuasi drogado todas las noches. Ese que no contestaba el teléfono porque dormía y lo llamaban para decirle que su abuelo había fallecido. Y dos meses después, lo llamaron todo el día para avisarle que si madre había sufrido esa misma suerte.

Y el pibe que pospone su operación, que sabe que en algún momento deberá realizarse. Pero que pospone, que dilate lo inevitable o se condena, en definitiva, a correr cualquier otra suerte.

So. Shit happens. Stop complaining.

2 comentarios:

Crisálida dijo...

and isn't it ironic, don't you think?


gomazo subete (?)

T. dijo...

A little too ironic...

muevete, muevete (?)