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El especialista

martes, 30 de marzo de 2010

[Otro borrador perdido:]

I
A las 10.33 del sábado Allen abrió sus ojos. Llevaba dormido tan solo unas tres horas. La noche anterior ni siquiera había dormido en casa. Todo era para el olvido. El sabor del café se le vino a la mente. "Ahora sí que soy un especialista, beibi", pensó.

La noche anterior no había transcurrido nada, pero no había podido dormir debido a los efectos de la ooootra noche anterior. A saber:

II
Hubiera querido quedarme callado, pero tengo un muy mal hábito de opinar cuando no me incumbe, como si pudiera tener alguna respuesta sobre esto. En principio, cuando me enteré de que Orlando traía a Lyla, la cosa me olió mal, pues el hecho de que viniera Ludmila complicaba la situación un tanto.

Somos grandes, ¿no? Ya no hacemos esas cosas como transmitir por fm o pegarle un cross al otro muchacho porque se lo merece, ¿verdad? Es increible lo que puede golpear una persona enojada, es increible cómo nos cobran doce pesos un porrón que vale tres. "¿Qué tiene de increible? - respondía con una pregunta Paliers-. Es el simple modelo de acumulación capitalista."

El cumple de Luna estaba lleno de obviedades, entre ellas, Lyla (y Orlando) y Ludmila y Lisa. Cuando Lisa vio a Allen creo que sentí congelarse la habitación.

- No tengo más problemas allí - dijo Allen-. Acordamos cortar comunicaciones.

- Ah, ese método es usual en vos, ¿no? - observé.

Como si a mi realmente me interesara lo que a él le pasaba con Lisa. Pero el frío que hacía, tan de repente, era ineludible. Ahora, jamás imaginé que...

III
... Ludi iba a entrar tan triunfal al lugar. Creo que todos nos quedamos mirándola un poco, olvidándonos de quién se trataba. Vestido negro, zapatos, tenía la figura esculpida, vestida para matar. No recuerdo precisamente en qué circunstancias pero terminamos en tequilazo y luego... reímos. Ella me comentó que:

-Ese tal Paliers es el personaje. Fue el que le firmó como "Pooh, Winnie The", "González, Yuyito", "Cop, Robo". Veinte minutos antes de comenzar la clase nos tuvo diciéndo que no podía ser, que esto era una facultad y que no se hacen esas cosas.

Efectivamente. Paliers se había egresado de la misma carrera que Ludmila. Cuando ese sujeto llegó, se quedaron hablando largo y tendido... de la maldita facultad. Ludi felicitándolo por su título recién adquirido, Paliers ingiriendo vodka con jugo de naranja.

De tanto en tanto creo que Orlando relojeaba a ver en qué andaba Ludmila. Pero no podía relojear de más porque sino Ly se le iba a enojar. Entonces creo ella que charlaba con Lisa, que no me podía ni ver, así que intenté deshacerme de mi mismo un rato y dejarlos a los dos con su charla. Encontré a Bob.

- ¿Cuánto crees que tarda la rehabilitación?

Bob emitió su análisis clínico exhaustivo de cinco segundos:

- No te lo recomiendo. Ya fue, no vale la pena jugar. Por otro lado, tengo que decir que me parece bien lo que hiciste, que te demostraste fuerte. Pero ahora estás casi afuera, ¿para qué volver?

Paliers lo dijo, y le creo. Esto no va a ocurrir seguido. Eso le dije a Bob, que me dijo "pero siempre hay una excusa, entonces lo excepcional se vuelve recurrente". Me dijo que no dejara que las puntas de los cables se tocaran. Ya lo sé, cortocircuito.

IV
- Mirá, creo que por tu chistecito de Campolongo ahora el tipo toma lista justo antes de terminar la clase. Creo que sos responsable, Paliers.

- Ja! No creo sea para tanto. Pero en tal caso, corazón, te presto mis resúmenes auráticos. Todos los que estudiamos de allí aprobamos de primera.

Por la puerta del baño Paliers pudo percibir algo de quilombo. Básicamente eso cortó todo lo que Ludi y Paliers tenían para decirse. Allen discutía con un tipo bastante alterado. Seguridad se aproximaba, y...

- Simplemente un idiota - dijo Allen-. Se estaba echando una línea en el baño y porque yo lo empujo sin querer se le fue todo a la mierda. Se ponen así, con su maldita abstinencia.

- Y lo que le habrá salido la merca - acotó Paliers-.

Para cuando llegaron los de seguridad estaban sobre nosotros, Allen improvisó: el muchacho está con un ataque de claustrofobia.

Efectivamente, parecía un tanto alterado. Efectivamente, pero estaba lo suficientemente lúcido como para saber que no tenía que decir "me tiró la línea de cocaína a la mierda". Pero estaba en pausa. Pero algo entendía. Pero no podría hacer demasiado. Allen se mantuvo sereno, quería que rajen al tipo y le dejen de romper las pelotas. El tipo no podía manejarla, estaba en pausa, se daba cuenta de que no podía putear más a Allen, pero su respiración era la de un búfalo. Su pelada transpiraba, se le había caído un billete de dos pesos al piso, todo mojado. Era evidente para los de seguridad que este especimen había iniciado la gresca.

-¿Mmmm? - dijo Allen-. Volvamos a la barra.

Pensé que Orlando intentaría bloquear cualquier intento de que el diálogo Ludi-Paliers prosiguiera, pero lo vi tranquilo. Allen por su cuenta estaba cuasi borracho y en algún momento de la noche estoy seguro terminó mandándose mensajes con Paula, lo cual le hubiera molestado a Paliers que daba calambre.

- Mirá quién apareció - dijo Ly ver falsamente por primera vez a Ludi-. ¿Cómo andás loquita?

Entonces teníamos una trinidad: Ly, Ludi & Lisa. Las tres L. Ludi, you know. Ly, a police girl. Lisa, parece que había pegado onda con un pibe, sobre el que ninguno reparó. Fue en algún momento de la noche que una amiga de Luna terminó hablando con Allen, y...

V
Comenzamos hablando de boludeces varias, como que la camarera llevaba esos zapatos de goma con agujeros que son horribles. Y terminé contando cómo la única vez que me gané algo, fueron unos de esos, los que terminé regalando a Verónica para que se los regale a su abuelo. Cuento irrelevante, pero le pareció gracioso a ella.

Ella era una mujer inteligente. Cuando me dijo a qué se dedicaba pensé que mis temas de conversación serían limitados, pero resulta que nos llevabamos bárbaro. De hecho, hasta sincronizados, pues mientras yo leía Divertimento ella leía Rayuela, lo que nos hizo perdernos levemente en el universo cortazariano. Le pregunté si quería cerveza, pero accedió a una Sprite.

Problablemente Orlando se rió cuando pasó por al lado nuestro y escuchó una conversación sobre Castoriadis. Lo vi voltearse para mirarme y que sus ojos me dijeran "qué hijo de puta". Pero de tanta charla, ella me sacó a bailar, no sin que yo me resistiera un poco. Me resistí porque soy mal danzante, no porque no quisiera.

- Vamos - dictamnó ella con una sonrisa mientras me llevaba.

Luego de un par de pasos creo que terminé soltándome más. Por algún motivo me preocupaba la proximidad de Lisa, pero hacía rato que no la veía. Quizás...

Entonces ella y yo bailamos música que ya no recuerdo, que jamás me importó. Opté por hacerme el divertido, omitir mis usuales quejas al respecto. En algún momento que no logro precisar ella yo la tomé de la cintura, mientras ella me abrazó un poco.

- El lenguaje corporal - dijo ella-, no es tan malo como crees.

Recién ahí le pregunté cómo se llamaba. El juego: termina con O. No lo pude sacar. Seguimos bailando y perdí la concentración con este asunto, pues no me venía a la cabeza ningún nombre femenino terminado en O. Sabía que ella vivía cerca del lugar, hasta sabía que tenía dos hermanos y que le gustaba el reggae, aunque "escuchaba de todo". Pero no podía ponerle nombre aún.

¿De dónde sacó esa observación pontiana?, pensé. Y cómo ella me sonreía. Pero continuabamos bailando al ritmo de cualquier cosa, cuando ella me alejó del resto, quería perderse entre cualquier multitud, sin reconocer ningún rostro.

- Creo que sería un buen momento para que nos dieramos un beso - me dijo al oído.

VI
Me desperté súbitamente, como ocurre cada vez que no duermo en mi cama. Ella me abrazaba sonriente, quizás hubiera tenido un sueño lindo. La acaricié, inmediatamente sentí mi necesidad de café, mis papilas gustativas recordaron ese sabor como si se tratara de un recuerdo melancólico. ¿Tendría ella café aquí? No quiero nada de instantáneos, por favor.

[Y bla bla bla bla... here]

Coherencia (II)

martes, 14 de julio de 2009

Mientras mi coherencia vuela vaya a saber dónde, Lisa logra reirse un poco. No sé qué convicciones la llevaron a eso, pero ahora comprendo un poco cómo terminamos acá. Al principio la miré, quería enojarme pero no podía. Mi coherencia hacía rato que no importaba, no así lo otro.

- Entonces, no la tenés vos...

- ¿Qué? - dijo ella, entre risas-. ¿Qué puedo tener yo tuyo? Además, vos tenés también algo mío. Jamás lo reclamé. Jamás te pedí nada. ¿Es justo?

A veces pienso que hay algo que ella no me perdona. Tampoco entiendo tanto por qué. De alguna forma, ya perdí el interés. Volví sólo por eso... Pero me ha disparado una pregunta: ¿yo tengo algo de ella?

Entonces busqué en mi cabeza, miles de pedazos. El barco, todo me llevaba al barco. Lisa me miraba, me decía "sabés de lo que te hablo". Claro que sé, pero no me acuerdo. No lo tengo del todo claro, es más una intuición que una certeza, más una silueta borrosa que una foto en alta resolución.

- Claro. Te confieso algo, me hubiera encantado poder llevarme esa tristeza tuya. Pero creo que me equivoque, por eso no lo tengo en claro. En mi mano estaba, parte de su inocencia.

- A eso me refiero. Mi tristeza no me la podrán quitar jamás. Pero si hay algo que te llevaste fue mi propia navieté. ¿Sabías que podés lograr que la gente se sienta un tanto estúpida? ¡Y encima no tenés la culpa! Hay momentos en los que lográs esquivar toda responsabilidad de los hechos.

Le tendí la mano para que tomara su inocencia. Ella miró, se rió. Era obvio que no la quería. "Jamás te pedí nada". Tender la mano hacia la nada es algo que ya me tiene mal acostumbrado. No me sorprende, y menos de ella. Pero tampoco me siento triunfador.

- Pensás que todo es diferente desde ahí, ¿verdad? - le dije-. Ahora estás más preparada, o te deshiciste de eso que te molestaba. Pues no te das una idea, Lisa...

Simplemente me vi alzar la mano, dejar su pluma volar, la pluma de su inocencia, blanca, un tanto despareja. Y flotó, se fue lejos, parecía escabullirse por los edificios, en busca de alguna idea sutil que alimentar. Ambas plumas se copertenecen. Fueron extraidas al mismo momento, bajo la misma quimera. Antes de partir hacia la escalera, de retornar al mundo, continué mi frase:

- ... no te das una idea, de cuánto te equivocás.

coherencia

lunes, 13 de julio de 2009

(Perdón, es que no se me ocurren cosas. Esto es parte de una escena que se elucubré hoy)

Simple, efectiva. Ella puede ser tan fría cuando quiere. Aunque la conozco, sé que las cosas no son tan como ella las pinta, que Lisa es simplemente una idea que se me escurre por la cabeza a la hora de pensar en "oh, una fachada". Pero ahora luce un tanto enojada, un tanto molesta, porque sabe que vine a buscarla, que ella tiene algo que es mío y que preciso...

Nuevamente coincidimos en cualquier lugar de Buenos Aires, en cualquier fiesta de cumpleaños. Dejé a los chicos en el piso de abajo. Lisa se perdío por la cocina, se metió por el lavadero, subió las escaleras, está en la terraza. Qué descaro, ni siquiera es su casa. Qué estúpido, me siento en una misión secreta al querer alcanzarla. La necesito sola.

Tengo que llegar a la terraza, pero la pesada de (no recuerdo el nombre) me sigue hablando de algo así como...

- ... proyectos online. Vos lo debés saber, tanto tiempo lidiando con esos cuentas, esos clientes, esos vende patria. Yo soy una persona muy esquemática, no quiero que me saquen de mis casillas con que...

- Claro - contesto-.

No me interesa la conversación en absoluto.

No quiero que nadie se entere dónde estamos. Seguro vos tampoco, ¿no Lisa? La terraza es tan tuya, pero no te preocupes, aquí voy, aquí vamos, aquí estamos. Creo que terminé la conversación con un cordial "me tengo que ir". Entonces: cocina, lavadero, escaleras... dejé una escoa cruzada, como un símbolo de "no pasar". Me sentí uno de la guardia urbana implotando por autoridad. Finalmente, terraza.

- Algo que vos y yo compartimos son las escapatorias, ¿sabías? - escupí mientras ella no me veía.

Lisa se dio vuelta repentinamente. Estaba fumando.

- Ah, sos vos.

- Bueno, tenés que entender que tu refugio no tiene nada de inviolable.

- Allen, ya sé que no estás de acuerdo, pero la verdad, no tengo ganas de hablarte. Nunca más. Ya sé que vos hablas de accidentes, de choques, de cosas que suceden, pero bueno. A mí me cuesta más que esas explicaciones entender las cosas. Seré estúpida...

- No sos estúpida, para nada...

- O seré simplemente rara, pero la verdad es que no tengo ganas de sermones.

- Sermones no - dije-. Pero creo que tenés algo mío, Lisa. Sabés perfectamente que te llevaste algo que no es tuyo. Puedo entenderlo, son cosas que pasan, sobre todo cuando ambos nos accidentamos. Pero no entiendo que no hayas intentado siquiera devolvérmelo.

Caigo en un detalle. Ella no puede tenerlo. Pues lo perdí hace poco, y ella hace mucho que no aparece por mis pagos. Garrafal error, me lo merezco, pero acabo de hablar.

- Bueno, sí, tengo algo tuyo. No sé. No lo devolví porque me pareció linda en cierta forma, tan... ordenada, tan... simple. Por otro lado, cuando pasó lo nuestro me dio rabia, aunque no fueras tan culpable. Rabia con eso, con tu coherencia, y entonces si había fallado decidí que no te la quedaras.

Eso. Mi Coherencia. Lisa no tiene lo que busco, pero tiene mi coherencia. Cierra perfecto, claro. Desde hace un tiempo que la he perdido, lo cual es lógico. Ella la tiene.

- Bueno - la increpo-, sería bueno que me la devolvieras.

- ¿Sería bueno que te la devolviera? Chanfle, no tengo ganas - saca su mano del bolsillo, tiene el puño cerrado-. Tu coherencia, claro, acá está, pero... ¿Para qué la querés, si no funciona?

Probablemente fuera cierto. Pero de todas formas, no me gustaba que ella se la hubiera apropiado así nomás. Es una cuestión de principios. Si quiero ser incoherente, quiero que sea por elección, no porque alguna me robó mi coherencia. Entonces me aproximo a ella, que me mira tranquila, sin deseo, sin excusas. Expuesta en su propio terreno, en terraza ajena. Ella es visitante en todos lados, por eso se mueve siempre como si fuera local.

Su puño cerrado. Intento tomarla del brazo. Ella se resiste. Me desafía, sabe que no quiero que esto pase a mayores. Entonces me provoca.

- Lisa...

Tomo su muñeca, quiero que abra la mano, que me de mi coherencia. Ella me golpea en el hombro. No me duele. Si hubiera querido lastimarme hubiera hecho otra cosa mucho más predecible. Pero no, elige perdonarme. Ella tampoco quiere escándalo después de todo.

- ¡Soltame!

No puedo obedecerla.

- ¡Basta! ¿Para qué? ¿Para qué, Allen? ¿Para hacer cualquier cosa otra vez? No somos nada, no sos nada. Pero perfiero que te pierdas intentando alguna locura con pretexto de incoherente, antes que te vuelvas a resguardar sobre esto.

- Abrió la mano, la ví, mi coherencia. Sí, la recuerdo, mi coherencia, esa especie de estructura, de efecto de seguridad perpetuo, de idea de la vida clara y elocuente.

Intento agarrarla, pero ella escabulle su mano, la hace girar. Ríe, se deja ir, da vueltas, parece borracha. Intento agarrarla, pero soy un acto fallido en una noche cuyo éxito no acepta reservas. Si creo que voy a obtener lo que quiero, me equivoco.

- Allen, pará, no deberías. Esto -señala a mi coherencia-, es una mentira Allen. No te sometas a esto. Entiendo lo que quieras, menos lo que vos querés.

- Lisa, no es algo que te toque decidir a vos.

Me acerco nuevamente, la tomo del brazo, ella se suelta, me da un beso en la frente pero huye. Entonces, llegnado al borde de la terraza, en el límite con la casa de al lado, ella se detiene. Me mira, me ha clavado los ojos. Sostiene a mi coherencia con su mano izquierda, la agita. Es escuchan las voces de la fiesta, una canción, el barullo.

- Allen - decreta Lisa- Esto se va... Mirá, se va.

Entonces arrojó mi coherencia al aire. Flotó. Hubiera querido saltar para agarrarla, pero volaba como una pluma. El aire la hacía bailar, seguía yéndose, escapándose. Lisa y yo la mirabamos alejarse por la noche nocturna como una pluma que se ha escapado, vaya a saber a dónde llegará.

De todas formas, no era lo que pensé Lisa tenía de mí.

(esto debería ubicarse hacia la mitad de lo que sea que estoy tratando de escribir)

Certezas

jueves, 30 de octubre de 2008

I
Siempre que surgen estas cosas estamos cerca del río, pareciera... o cerca del agua, o cerca de la orilla, del borde de algo a lo que ninguno de los dos puede dar forma. Es que vemos todo sin forma, como si fuera un líquido, como olas que después se desfiguran contra si mismas.

Me di cuenta que (oh, qué casualidad) Bob nos observada de reojo, a lo lejos. Mientras Lisa y yo nos paseabamos por esa orilla del río de Vicente López, ese que pretenden hacer un paseo turístico.

Allen: Aunque ya no estemos en el barco, me da la sensación de que seguimos navegando. Porque vamos para cualquier lado menos aquí, viste.

Lisa: Bueno. Mejor saber que no soy la única a la deriva. Es loco, toda esta metáfora fallida del agua. Aunque, siempre me siento un poco hundida, me cuesta respirar, me cuesta ponerme a tono con...

Felipe gritó a lo lejos, allá por el mirador, algo así como "La puta que vale la pena este tinto". Lo raro es que no estaba tomando vino, no que gritara al río.

Lisa: ¿Viste? ¿De dónde saca toda esa celebración?

II
Porque deberíamos intentar de arreglar todo este desastre, me decía Julieta mientras ella se alejaba, porque no le gustaba todo eso de tirarnos en la cama, de estar tan cerca, porque no estabamos más juntos. Fue automático, ella se aleja tanto y tan rápido.

No nos sale eso de convivir en la misma habitación sin desmanes.

Supongamos la escena: Sentados, con pizza y cerveza de por medio, entre amigos, un viernes a la noche. Felipe puso algo de Los Auténticos Decadentes, que tanto le gusta, de fondo. Entonces ni ella ni yo nos miramos demasiado, porque no vaya a ser que ella se de cuenta de que yo la registro y yo me de cuenta que ella me escucha.

Algunas cosas son para problemas y ya. Ella pone un cerco electrificado a su alrededor, pero quien no le teme al voltaje va igual. Me aproximé al cerco, a ver qué pasaba, y me di cuenta de que ella había cortado la luz.

Es todo culpa de ella. Es todo culpa mía.

III
Lisa: ¿Alguna vez te diste cuenta de todos los problemas que ocasionas?

Lo pensé varias veces. Lamento las molestias a todas ustedes, no es de malo, sino de incompetente y estúpido. Es algo que no puedo superar, tiene que ver con...

IV
"Es bueno tenerlos con nosotros, aunque haya sido solo por hoy", decía Paliers al final de su cumple. Agitaba el chop mientras juntaba y se disponía a juntar firmas para ... había escrito en una servilleta algo así como:

Estimados:

Un motivo más que preocupante me impulsa a pedirles su ayuda y visto bueno. Como saben, las cosas no han andado del todo bien, me he visto sin esperanzas al verla, me he sentido sin sentido al esperar algo de ella. Yo siento, saben. Sé que ustedes han pasado por algo similar, sé que ustedes precisan también de la luz que solo "ella" puede darles. Por favor, se los ruego, sean chéveres.

Necesito de su fuerza en esta iniciativa, necesito que todos juntos impulsemos el amor, necesito que firmemos todos para pedir la renuncia del coco Basile, que nos condena a perder otro mundial. Ella, la selección, nos lo está pidiendo, de rodillas...


Allen firmó primero, le siguieron Oliver, Orlando, Felipe, Zunny, Paula (aunque tanto no entendía), Bob, hasta Carla. Y en una de esas agarró la el bolígrafo...

Lisa: Ok, entonces así rajamos al coco...

Y le estampó la firma.

IV

Fue difícil. Vos tenés que concordar conmigo, honey, pues yo te ví como estabas. Cuando empezamos a salir creo que estabamos los dos en modo de exploración. Quizás en cuanto terminamos con eso, terminamos con nosotros mismos.

Allen, Allen, deberíamos haber sabido, nos hubieramos dado los tiempos indicados. Creo que ese fue el problema, no haber aguantado hasta desactivar la bomba.

Y Paliers me parece un pelotudo, sabelo.

Tengo todavía el recuerdo de viajar juntos. Justamente Tom tiene que ver con eso. Recuerdo cuando me conoció, que me dijo "Julieta, gracias por hacer de mi amigo un tipo más agradable".
Me causó gracia.

No soy buena para percibir a la gente de entrada. Me pasó con Paliers, con Orlando. Con vos. ¿Sabías que la primera palabra que cruzamos me pareciste un tanto insulso? Aunque no tardaste tanto en rectificar. Y eso que no sos un tipo muy rápido, que digamos.

VI
Veníamos hablando de cualquier cosa que nos importaba menos de lo que los dos sabíamos que teníamos más en común. Cielo oscuro, alguna nube, luces de los barcos a lo lejos en el río. De cualquier cosa hablabamos cuando ella me miró, entonces era obvio que ambos estabamos pensando en darnos un beso.

Lisa: ¿Hace cuánto?

Allen: Demasiado. Por cuestiones náuticas que recuerdo, te digo que fue hace más de un año.

Bob se hacía el que no miraba. De lejos, te estoy mirando. Aunque no veo tan bien. Felipe estaba mostrándole algo, pero Bob no le daba pelota. Seguía dibujando entre los destellos.

Nosotros, aludíamos a todo esto.

Lisa: Entonces, una no sabe ahora si decir la verdad o mentir.

Allen: Yo que vos, claramente mentiría.

Entonces podrían haber ocurrido dos cosas:

a)
Lisa: Podríamos ir para casa, si te parece.

Allen: mmm... no creo que sea una buena idea... perdón.

b)
Allen: Lisa, dime... podemos ir a casa, hablar un poco

Lisa: No Allen, te lo agradesco pero no.

Al lado del río. Entre tanta agua. Lo líquido.

Y estas son todas las certezas.

Meet the ex

viernes, 8 de agosto de 2008

Si tenemos un par de crayones podemos dibujar una casa con un jardín en el fondo, una luna, algunos puntitos en el cielo que son estrellas. Eso, tenemos una casa, que está llena de gente. Ponele que es una fiesta, ponele que hay barra, ponele que hay música, ponele que...

... en ese contexto, a modo de hipótesis, vamos a imaginar las reacciones de los personajes en un encuentro fortuito con su ex, en la cual el o ella les pregunta:

ex: "¿Cómo estás? Tanto tiempo".

Las respuestas de los personajes. A saber:

Orlando: Hey, bien! ¿Vos? Hacía tiempo que no nos veíamos. Te queda re bien ese escote, corazón. ¿Vamos al jardín de atrás a charlar?

Oliver: Y bue, hemos estado mejor, algunos despelotes. Pero nada grave eh. ¿Vos? Se te ve bien. Eeeeste, sí, qué se le va a hacer. Tremendo pelotazo, tenemos que avisarnos cuando vamos a fiestas de conocidos. Podríamos repartirlos más o menos. Uh, ahí está menganito... (ya fue, beibi).

Allen: ... ... !!! .. ¿? ... =+= *-* ): - : ( @!... #.#, %=/ & ~~~~~:... {(*);} :<( ¿(@)? Zunny: ¿Quién sos vos? Ahh, claro...

Luna: Oea! Muy bien, y ¿vos? Me acordé justo de vos el otro día, justo que pasé por la casa de ese amigo tuyo a donde ibamos a tomar mate y bla bla bla... (sigue hablando nomás).

Felipe: Ah, hola. Sí, todo bien, algo ocupado. Uh que quilombo, no te escucho nada. ¿Vamos para el jardín de atrás?

July: Mmm. Es raro, verte acá. Bien, creo, no sé... viste. Perdón que te lo diga pero me empezó a doler la panza.

Daniel: Bien. Estoy casado.

Carla: Sería mejor que no nos hablemos, será mejor que nos dejemos ir, perdernos en la muchedumbre. Sé que duele, sigue doliendo. Pero a esta altura sólo nos haremos daño, por favor...

Guille: Bien. Me sorprendés, no estoy acostumbrada a esto, a que me dirijas la palabra.

Lisa: Chau.

Paliers: ¡Opa! Bien, es bueno verte, hace mil que no hablamos. El jardín de atrás está espléndido esta noche, ¿me acompañás? Y sí viste, porque acá hacen medio quilomb...


Ludi: ¿Para qué me hablás? En serio, ¿hace falta? Te propongo que hagamos como que no nos conocemos, viste, sería mucho más legítimo.

Val: Maso, con algunos quilombos. Vení, acompañame atrás, así charlamos un rato. ¿Te gusta el Speed con melón?

Bob: Ajá. Sí, bien. ¿Vos? Buenísimo. Sí, con muchos proyectos por suerte, viste, tengo que mantenerme ocupado. Ajá, por supuesto. Me imaginé. Uhhh, ¿te acordás de eso? Bueno verte eh, después hablamos.

Ly: ¿Me querés llevar al jardín del fondo vos? Ni lo sueñes.

Pau: Long time, no see! Bien, ¿vos? Uh, pará que me llama mi amiga... (se va, chau).

Gallagher: Miau! (Ronroneos. Se van los dos al jardín, de ahí trepan al techo, imaginensé. En fin...)


Pero recuerden que son sólo hipótesis, nada más.

El arte de meterse en problemas

domingo, 6 de abril de 2008

I

Luna: Es raro que no hayas traído cerveza, vos que sos tan fana.

Allen: Me encuentro involucrado en otro período de rehabilitación, querida coherencia. Esa rehabilitación autoimpuesta, que se supone depurará algo aunque nunca estoy demasiado al tanto de qué. Ya escuché quejas, claro.

Felipe: ¿Eh? Sos un flojeras.

Orlando: Te veré volver...

Oliver: Vos sí que sos raro a veces.

Hace mil que no toco el timbre de mi amiga Luna, pero hay costumbres que nunca cambian, como esos cinco minutos por reloj que debo esperar para que no baje Luna a abrirme, sino que aparezca la hermana y me salude sonriente. No sé pero parece que realmente la chica me quisiera.

Luna: ¡Que linda camisa! Bonito, te viniste re bien. Parece que el laburo te está aburguesando. Notamos a un Jana un poco más prolijo que lo habitual. Yo pensé que sólo te vería bien vestido en los casamientos y esas cosas.

No era para tanto, pero a ella le gusta exagerar y hablar de que uno se va a casar y bla. Debo decir, para mi propia sorpresa, que me sentí cómodo en una camisa de manga corta, requisito para la reunión con un cliente en la maldita oficina.

Luna: Lisa tenía en el messenger "gracias por el regalo, seas quien seas". Inmediatamente me cayeron una tonelada de recuerdos y papel picado. ¿Puede ser que hayas estado haciendo deliverys?

Sólo para sonreir un rato lo pienso como un toque artístico. Sí, ya sé, llamarlo arte es demasiado pretencioso.

II
No le costó mucho a Allen convencerme. De hecho, ya conocía la historia y me gustó que me convocara para este nuevo dislate. Yo lo ayudé a elegir, aunque lo crucial era que yo estuviera en la operativa. Sólo tenía que dejar el regalo debajo de la cama de Lisa, no era nada difícil. Allen se encargaría de llevar las instrucciones.

La oportunidad fue perfecta, porque a Lisa se le habia dado por festejar el cumple. En principio Allen refunfuñó por no estar invitado, pero quince segundos después estuvo de acuerdo. Y otros quince segundos pasaron para que produjera todo esto de plantarle el regalo a la cumpleañera.

Allen: Trabajo en equipo, señorita Ludmila. Es la ocasión, necesito nervios de hierro, sigilocidad, sobre todo que me cubra. No necesitamos publicidad, no hacemos esto por el reconocimiento ni por que nos den las gracias. Al estar involucrándose en esta iniciativa, sabrá usted...

Ludi: ... que no debo decirle nada a nadie. Entendido capitán Jana.

Allen es bastante reservado con respecto a esto. Además del regalo principal que no pienso deschabar aquí, debía agregar a su biblioteca un libro de Richard Bach titulado Ilusiones.

Allen: Creo que es perfecto para ella. Después de eso, considerá tu parte del trabajo hecha, y podés desligarte de esto completamente. Yo me encargaré de que a Lisa lleguen las instrucciones pertinentes.

Después me enteré de que las instrucciones estaban plantadas en el libro, que la regalada recién vio al cuarto día de plantado.

III
Oliver: Mmmm... ya lo hemos discutido a esto. Ese tipo de ideas ocurren mejor cuando uno está en la suya, desatado de las oficinas del microcentro. Mirá, vos tenés cara de harto y yo, por más que estoy acá hace poco, ya está agotando mi paciencia. Tenemos que dejarnos de laburar en relación de dependencia y formar nuestro propio proyecto laboral.

Sería genial seguir laburando con Zunny y Dani, sin tener al imbécil del jefe around. Dani que maneje cuentas, que es el más centrado. Nosotros tres somos creatividad y desarrollo, aunque nos deberíamos llevar a alguien de programación.

De eso se ocupaba Miguel, pero ya creo que no tenemos chance de traerlo.

Oliver: Pero a lo que voy, es que tal como con lo de los regalos, necesitamos ese espacio de mayor libertad, ¿no te parece? Además que rajarnos en masa sería una gran patada a la gerencia. Yo sé que te gusta la idea Allen, sé que estás conmigo.

No negaré que cuando me dijo lo de la patada en el culo a Ernesto Celian, la idea me pareció sexy. Este tipo de cosas nos surgen cuando nos cruzamos a cervecear, y resulta que tenemos grandes ideas.

Allen: Aún así, te aclaro que el proyecto es más un hobbie, de hecho no me da lucro económicamente, sino sólo déficit. Cada vez esto de seguir las reglas me gusta menos. Zunny seguro se prende para cualquier cosa que sea desacatar órdenes. Dani... A él habría que presentarle algo más serio.

Pero igual, son todas charlas de cerveza, como cuando decimos con Oliver que queremos poner un bar que se llame "El Contrahegemónico"

IV
Quizás sea el tedio de todo esto, esa vida funcional que algunos venimos llevando. A mí últimamente no se me cae una idea que valga la pena, y la urbe es bastante responsable de este mal.

Allen: Supongamos que Lisa se entera. Digo, en una de esas hasta estoy en su lista de sospechosos. ¿Otra vez problemas?

Luna: Creería que no. Quizás se sorprendería, no sé si entendería. Pero no la noté enojada. No se va a enterar, de todas formas.

Allen: Igual no me importa. Prefiero meterme en problemas de esta forma, tienen otro gusto, no como los problemas de la ofi o los malos entendidos diarios. Ese elemento ridículo es el condimento ideal.

Hable de esto con mi coherencia, ya que es más lúcida que yo y sabe más eso de ser rebuscada para inventar colores. Luna se banca menos las oficinas que yo, que al menos sigo intentando domesticarme.

Actualmente hay una falta lúdica. Siento que estoy perdiendo ese arte de meterme en problemas, esa forma tan estética del despelote.

Luna: Me molesta todo eso tan estructurado. Prefiero eso que nos mandabamos a hacer los domingos, cuando vos manejabas y yo me bajaba rápido para tirar un paquete en buzón ajeno. Ni hablar de cuando nos cruzamos a la vuelta con una de las regaladas que llegaba a casa, suerte que no nos vió.

Sep, eso pense. Suerte...

Episodios

jueves, 27 de marzo de 2008

I
Ludi: Mirá que te afectan estas cosas, yo te tenía más duro, vio, porque no solés ser demasiado demostrativo. Bueno... Dejala a Jan, no la necesitás. Por lo que me decís eran como el agua y el aceite.

Es tonto, pero la veo a Ludi así, tan resuelta ahora... pareciera que se olvidó de Orlando nomás. Igual ella sabe que no soy así de simple, que yo me complico la vida con este tipo de pelotudeces de conocer gente.

Ludi: Te digo algo. Que Lisa tenía onda con vos lo supe siempre. Me lo dijo y todo.

¿Qué mierda hubiera pasado si en vez de terminar con Julieta Cinadi terminaba con Lisa? Ahora tengo a las dos bien lejos... El tema es que Lisa es inaccesible, pues no quiere saber mucho. Y July... le deseo cosas lindas, pero no puedo compartir más con ella.

II
Mensajes de texto a la madrugada de un fin de semana:

- Acabo de conocer a la actual novia de mi ex. Es horrible sin maquillaje, pobre piba. (De Val a Allen. Respuesta: ¡¡¡Dejá a tu ex en paz!!!)

- Estaba pensando: me olvide las grandes ideas y todo eso de respirar sensaciones nuevas y en una de esas todo es cuestion de reinvertarse a uno mismo. Era obvio. (De Allen a Luna, after breaking up with Jan.)

- Feliz San patricio. Tu sobriedad está de más, sacatela de encima (Allen a varios...)

- Decile al pato Donald que no encuentro a Scooby Doo ni a Doña Clotilde, pero cuando los encuentre me van a devolver el trago. Che, me volví a manchar el pantalón con vino (Feli a Allen).

- Aaaaaaaaaaaa no entiendo a este pibeee (Luna a Allen).

- Simplemente pensemos en la mejor idea de volar las cosas, de irnos. ¿Te quedarías conmigo a ver como las llamas consumen todo esto, así quedamos solo vos y yo? (Allen a Jules)

- Esa manía que tenés de ser tan buen tipo a veces. Todo un pragmático. No entiendo como luego haces para ser Allen, uno más de nosotros (Orlando a Allen).

III
Una canción:

Últimamente te reduzco a / una deconstrucción continua

Mmmm. Algunas opiniones dicen que en estas dos frases se dice demasiado.

Otra dice:

Y mientras te vas, me pasan copas / extrañaré los incidentes. / ¿Fuimos una historia de gatos y perros perdidos? / De niños que no salen a jugar porque encerrados adentro están... y allí quedarán.

Tengo la teoría de que Guillermina levantaría la ceja vengativamente ante esto...

IV

Zunny: La puta madre, ¿te das cuenta? Ahora se casan estos, la otra es mamá. Mierda, puta, este tiempo está pasando demasiado rápido, me hincha las pelotas. Necesito vacaciones.

Allen: Si. Estamos grandes, eso me asusta también. Pensaba lo mismo, ahora mis amigos se casan y tienen hijos. Me siento re desubicado.

Zunny: Ni cerca estamos. Dame más cerveza.

Allen: Che, venimos haciendo esto todos los días. Mi vieja después se preocupa. La puta madre, esta gente madura la verdad es que me hace la vida menos posible.

Zunny: Pero mierda, decime por qué carajo Daniel es nuestro amigo si ahora se va a casar y es todo racional y toma decisiones de adulto shit.

Bueno, es estraño, pero el 2006 tuvo golpazos, y no lo concidero taaaan mal año. Pero reviso el 2007 y me parece un año muerto. El 2008 ya tuvo saltos, pero parezco inmutable, jamás cambio.

Valery: ¿Año muerto? Te recibiste, mejoraste tu trabajo a full, te vi divirtiéndote, olvidándote de los fantasmas... ¿Qué te pasa?

Zunny: No dejes que Valeria se meta así tan holográficamente en nuestras conversaciones, que no nos llevamos tan bien.

Allen: Ok Sonia. Todos esperaban más de eso, Val y yo parecíamos la sumatoria perfecta... pero claro, después salió lo que salió. Dejala, no es mala chica.

V

Day: Hola.

Noté que ella me tiene cierto... temor. Me dio cosa.

Allen: Hola.

Day: Pensé que estaría bueno hablarnos. Sé que en algunas cosas fui insensible.

Allen: Me too. Yo también me mandé las mías.

Day: Te propongo que andemos con cuidado... Hola Allen.

Aunque creo fervientemente en el fracaso de esto, contesté Hola.

VI

Feli: Vamos, estás de vuelta. Nada de boludeces.

Allen: Tengo esa sensación de que no tengo que meterme con nadie por un rato...

Orlando: No seas boludo, que siempre es linda la compañía femenina. Bueno... casi siempre. Vamos, sacate esa cara de estrolado que tenés, mirá que ahora podés ir para adelante.

Feli: Jan era medio ortiva. ¿Por qué te fijás en minas conservadoras vos?

Orlando: Es cierto, siempre te buscas minas canutas, les hablás de fumarse uno y te miran con cara de indignadas. Necesitás cambiar tu sistema de selección.

Allen: Vayansé a la mierda.

Los unísonos

jueves, 6 de marzo de 2008

- Te molesta lo efímero que nos sentiste, claro. ¿Te cuento algo? A mí también me molesta, y me molesta por ser un intento fallido, pero no sólo eso, sino por serlo precisamente con vos. Es lo tedioso de este tipo de accidentes.

- Y ahora me vas a decir que te arrepentís, Allen. Que quedarnos charlando en la cubierta de un barco se ha convertido en delito, que seremos condenados por sostener nuestra propia irrelevancia en la práctica. Sí, a mí también me molesta... Lo sé... Pero en tu irrelevancia, ya no te puedo ver como antes.

- Ni yo tampoco. No adhiero a esa verdad explosiva de la nada, a ese ser que se nos va, que es como si no hubiera estado y somos de vuelta los mismos. Pero no me arrepiento, pues evidentemente se nos escapó. Y perdón que te lo diga, pero tu actitud me pareció reveladora.

- ¿Reveladora de una depresión que llevo dentro, de un invento maltrecho que me pesa sobre todo los fines de semana? No me malinterpretes Allen, no sos el culpable de esto, vengo fallada de fábrica.

- Jamás me gustó cuando te tratás así.

- Vos también lo hacés - noté que Lisa usualmente no me mira a los ojos cuando me tira esta serie de críticas.

Ni Orlando ni Esthershack saben demasiado de esto, pues justamente suelen hacerse menos problema, saberse una de las millones de estrellas en el universo. El tema es que noto que Lisa no sabe, al igual que me ocurre a mí, resolver este tipo de inconvenientes.

- Mirá, no tengo demasiado para decirte. La paso bien con vos, pero algo no está bien, creo que tengo otras cosas atragantadas. Pero no te agradecí jamás el haberme escuchado, el haber estado ahí sólo para reconfortarme. Me gustaría...

- Terminamos los dos envueltos en una complementariedad de la que no nos percatamos del todo. Y sí, resultamos en algo que se pensó de más, o que no se pensó. No me arrepiento porque lo peor que podríamos haber hecho era no tomar cartas en el asunto.

- Te conté que Julieta no me habla, ¿no?

- Al unísono nos pasan las cosas, pues Valery a mí me costó un muy buen amigo.

- No me interesan tus conquistas.

- No son conquistas, y ciertamente sé que no te son interesantes. Pero son cosas que ocurren, Lisa. Lamento lo de julieta, pero la entiendo. Tampoco me debe tener mucho afecto a mí por eso. No fue nada planeado, no te morifiques.

- Es que no logro sacármelo de la cabeza. No sabés el cagazo que tenía, le tuve que contar. No te odia, pero a mí no me habla. No dormí esa noche, me acordaba de vos, de cuando contabas lo de las 72 horas de insomnio. Me puse nerviosa, jugué al pacman en la compu, temblaba. Al otro día llamé a la oficina para decir que me sentía mal, para esperar a un médico que jamás apareció.

¿Cómo abrazarnos sin que signifique nada? No, no es que no signifique nada, es que estamos aún más al tanto de nosotros. Te siento imposible, pero te siento. No te traicionaré esta vez, aunque no me creas, no te voy a traicionar.

Seamos simples

lunes, 3 de marzo de 2008

Seamos simples, y olvidémonos de toda esta estupidés, pero acordemonos de quiénes somos. No me gustan estas evasivas, ni las ideas que te haces de que te odio y esas cosas. ¿Tengo que venir hasta acá para hacerte este tipo de aclaraciones? No señorita, no mires para otro lado, no. Esto es lo suficientemente difícil para mí como para nodejarte escapar así nomás.

Entiendo que pensás que esto no va, pero sé perfectamente que por algo nos entendemos con una sincronía destacable. Cuando mirás el piso, todos están mirando arriba, a la pista de baile, quizás a los parlantes o a la otra forma de ser. Pero yo, chiquitina, veo el mismo piso que vos ves.

Creo que en ese momento recién ella pudo verme a los ojos, quedarse al menos cinco segundos mirándome directo. ¿Qué te pensás? ¿Qué a mi me da lo mismo? No, no me da lo mismo, pero te cuento, ya he perdido a demasiada gente por no resolver las cosas, así que vamos a hablar. Conozco tus angustias, yo muchas veces he sido esas mismas, pero la verdad es que...

No, pará, no es que quiero de vuelta ver si pinta. No, no, nada de eso, me interesa lo que pensás. Bueno, ya que preguntás, no me arrepiento de lo del barco. Uno tiene que enfrentar cosas en la vida y no son fáciles. Enfrentame, por favor. Te pido al menos un cachetazo entonces.

Las revoluciones a veces son esas cosas que molestan, que se nos tatuan en la piel sin permiso de nuestros padres. A claro, somos menores.

Supe dar la vuelta e irme en ocasiones anteriores, en desastres que tienen otros nombres. Pero no ahora, me gustaría quedar bien acá, poder hacer las cosas bien y preguntarte cómo andás.

Entonces ella me contestó:

Claro. Sí, sabés perfectamente que me quiero quedar. Jugás con esas ganas de quedarme que tengo, me haces sentir tan mía pero tan tuya a la vez tan... maleable... Sí, acá estoy, acá me quedo, estamos los dos parados el uno frente al otro en la lluvia. La escena te suena repetida, unas tantas veces. ¿Pensás que la historia va a cambiar porque nos quedemos acá, porque nos digamos algunas verdades y otras tantas no tan verdades esta tarde?

Entonces ella y yo nos pusimos al tanto...

Paralelos

domingo, 24 de febrero de 2008

(Intentaré relatar dos sucesos que no tienen nada que ver, pero asumo paralelos...)

Reencontrarnos así de fácil, en medio del living de mi casa a la noche. ¿Te imaginabas que era más difícil? Yo sabía que no, que era más una idea mía. Entonces me dijiste que me relajara, que la contractura se me iba a ir, pues me llevaste a la cama y me depositaste. Luna me sugirió:

Dejala que maneje ella, me parece que es lo que quiere.

Jan) Entonces recostate, boca abajo, dale. Sin historias. Eso, relax, vas a ver. Pero para hacerte los masajes te tenes que sacar la remera, así que marchele. ¿Sabías que tenés linda espalda? Nunca la viste, pero es suave, me gusta.

Mientras mi contractura había durado hasta ese viernes...

Ludi no se encontraba bien, miraba sin querer ver de más. La entiendo, los y las ex a veces no tienen corazón che. El Roxy se imponía, se desplegaban las canciones, las pistas se llevanban casi por si solas.

Lisa) Podrían haber dicho que venía, no te preocupes, no va a pasar nada. A él le importa poco todo, pero bueno.

Luna) No entiendo de qué hablan...

Las manos de Jan recorrían una serie de caminos que conocía poco o casi había olvidado, ya que jamás salí con una buena masajista. Ella parecía entrenada en el asunto, pues sus dedos hacían firuletes, se clavaban un poco en mi piel. Creo que le gustaba tenerme a su merced.

Allen) Me han dicho que yo también doy buenos masajes.

Jan) Perfecto, porque cobro en especie yo.

Felipe sentía nuevamente esa necesidad de rebolear un trago al dj, mientras Ly y Orlando...

Ly) ... bajar de lo que me gusta, aunque no es fácil, sabés. Luna es bastante compinche y me da bola con esas cosas. Me encanta filmar el cielo y las estrellas, mientras escucho Pink Floyd.

Orlando) Es una suerte lo que contás, pues cuando uno disfruta su trabajo es mucho mejor, vive más relajado, más atento a la felicidad.

Ly se había dejado invitar un daikiri de frutilla por Orlando, que le daba al vodka con Speed. Luna seguía la situación, se daba cuenta.

Luna) Parece que van a chocar che.

Allen allen, soltá un poco los músculos. Eso, ahora vamos a probar algo. Si, mirá, tengo este pañuelo y vamos con un juego que me enseñaron.

Entonces me levanté un poco, y el pañuelo resultó en un vendaje para mis ojos.

Jan) Tenés que confiar, y esto es un ejercicio. Nada, yo seré tus sensaciones, quizás hasta tus ilusiones.

Si Ly está mareada, Felipe sostiene que Orlando se tira nomás. Bob se ríe, porque conoce todos los datos. Orlando va a jugar, Orlando va a jugar. Luna no seas aguafiestas, seguí tomando Coca.

Luna) Basta de hablarme al oído, maldito extraño. Estas son las cosas de boliche, una no puede estar tranquila.

Ludi) Quizás me sea terapéutico. Aunque no puedo evitar esas ganas de un cachetazo por tarado.

Entonces Jan me iba llevando, mano tenida, demos una vuelta. Me levantó de la cama y mis ojos no lograban ver nada. Mis pies estaban en la tierra, que ahora era tierra de Jan y no mía. Sostenernos a nosotros mismos sin la evidencia que nos arrojan los ojos parece más difícil de lo que creía, pues...

Orlando) Teníamos que darnos esta visita, a todo esto, me debés una partida de pool de la otra vez.

Ly) Te ganaré nuevamente. Soy buena, pero no te tendré lástima, lo jugaremos cuando tu digas.

Orlando se acercó a Ly, apretando el acelerador, mientras Jan me había dejado casi sólo pero estaba al lado mío, y mis ojos seguían sin ver. Orlando tenía a Ly casi en sus brazos, ya sin disimular al buscapleitos, mientras Jan era más una presencia que Jan, tan cerca que Ly se apartó mirando a Orlando, declarando que no, un no tan diferente a los labios de Jan que se habían adueñado de la situación, que se habían vuelto intrusos en tanta ceguera y me dejaban más lejos de mí y más cerca de nosotros.

Ly) No... gracias. Hubo una confusión creo.

Orlando) ... ¿Es sólo la sonrisa lo que me quedaré esta noche? El miedo a la partida de pool podría disiparse fácilmente.

Ludi) Estúpido, que ni se me acerque.

Lisa) Que maestra, lo sacó carpiendo. Él se cree infalible.

Luna ya sabía que Orlando iba a intentar chocar, pero Ly me fue clara en que no le da corte a él. Además de esto, se preguntaba si Lisa había aparecido porque Allen no estaba. La pregunta sondeo había sido "quienes van". Tengo que preguntarle a Jana que pasó.

Ludi) Me alegro. Sé que no debería pero me alegro. Estas cosas pasan, con éxito o no, esté yo o no esté.

Jan estaba parada enfrente mío, soltándome un poco de mí. Sus manos continuaban ese viaje que comenzó por mi cuello contracturado y ahora paraba en mi espalda aliviada y mis ojos más sinceros. Orlando no dejaría de divertirse esta noche, pero...

Orlando) Cosa que no entiendo, pues estaba todo bien.

Bob) Está medio loca esa, cuidemos que Feli no de meta en problemas con esa otra que está con el novio. A todo esto Ludi está con cara de orto al dos mil quinientos. Falta tequila acá.

Jan) Un poco de confianza Allen, nada de amarrarse demasiado al piso. No necesitamos convencernos de estar parados mientras nos olvidamos. Necesitaba que bajaras la guardia un poco, para besarte con toda comodidad.

Hechos

viernes, 22 de febrero de 2008

Algunas observaciones irrelevantes:

Orlando vive en Ugarte y Maipú, Olivos.

El gato Gallagher en realidad no es negro, como era el widget que supe poner. Es un gato atigrado.

Allen terminó su relación con Day de manera estúpida, con Guille de manera catastrófica y con July casi amistosamente. Curioso.

El personaje de Jan se llama Jan, porque Allen la conocio el 1ero de enero: January.

Sufrió un traspapelaje de nombres el personaje llamado Lisa. En algún momento de la historia, sin darme cuenta, cambié ese nombre por el de Nati. Me di cuenta hace poco, al retomar al personaje. Ahora corregí el error, y verán que Natalia no figura en ningún lado, pues fue sustituida por el personaje original, Lisa.

El alter ego real de Valery lleva un nombre que comienza con M.

Luna es en realidad dos personas.

Pensé que Orlando debería ser chofer de subte. Luego abandoné la idea y no sé a qué se dedica.

Alberto sospecha que fue Allen quien mandó el Cv del perro. Mandó a investigar, pero obviamente jamás pudo demostrar nada.

Val baila muy bien, y le pone actitud.

Lo que explica Allen Jana sobre las frecuencias FM y la velocidad de la luz en uno de los primeros posts, fue una pregunta de un examen de física del secundario.

Aún no lo relaté, pero Oliver está de novio. Es una relación inestable, digamos...

Las últimas teorías sostienen que Felipe es inmune al alcohol. Puede tomar toda la noche, que jamás quiebra.

El personaje de Meri tiene 30 años, es decir, le lleva cinco a Allen.

Efectivamente, Orlando y Allen supieron compartir el espacio de trabajo en el pasado. Aunque se
conocen desde que tenían doce años.

Guillermina siempre fue bastante reservada y correcta. Hasta que se peleó por última vez con Allen y se fue de boca mal. Los personajes practicamente no se han hablado desde entonces.

No lo mencioné jamás, pero el personaje de Day fuma. July también tiene el vicio, pero siempre me olvido.

Luna casi que eligió su nombre.

Felipe de apellida Esthershack. Quizás utilice esa forma de referirme al personaje en futuros posts.

Según ha trascendido, Jan oculta un secreto a Allen. Esperensé que ya se enterarán...

Las armas secretas

lunes, 21 de enero de 2008

I
- Esto no lo ensayé nunca, te aclaro. Ensayé cómo decirtelo, ensayé cómo sorprenderte, incluso ensayé por escrito al menos 44 maneras para decirte algo por el estilo de esto. Siento que hay algo que compartimos, Allen. Y bueno, cuando terminaste con...

- Recuerdo esa época donde mirabas siempre para abajo. Siempre cabisbaja, como si las respuestas de la vida se te hubieran caído al piso, todas desparramadas y seguro que algunas se habían ido por la alcantarilla de una calle sin nombre. Y...

Lisa besó a Allen, en otro movimiento revolucionario, tomó su cabeza, lo dominó sobre la cama otra vez más. Quien lo hubiera dicho, ella llevaba las riendas, su explosión superaba claramente a la de Jana, en intensidad y en imprevisibilidad.

- ¿Desde hace cuanto?

- Meses, días, años... la vida vale lo mismo para mí. Te cuento Allen: una vez me enteré que ibas a visitar a Mili en el internado, todas las semanas. No sé, me estrujó el corazón. Porque yo quería ir y por alguna idiotez mía no me animaba. Y quería...

II
Si. Todo se había iniciado en el barco. De baile en baile, ella se quedaba sentada ahí. Estaba ahí, mirando el piso, y yo de vez en cuando chequeaba que estuviera bien. No lo dije nunca, pero me venía a la cabeza la imagen de que se tirara por la borda. La fiesta estaba muy bien, pero yo empezaba a perder mi paciencia.

Y entonces se acercó él. Me preguntó cómo andaba, y las estupideces que suelen preguntar varios. Yo le dije:

Lisa) Salgo pensando que algo nuevo va a pasar. Pero jamás pasa nada. Está todo ahí - señaló la gente bailando en el salón del barco -, pero...

Allen) A veces uno tiene que generar sus propias revoluciones. Sé que vos crees que soy un energúmeno, que hago estupideces sin sentido, que los enanitos de jardín en una bañadera llena de espuma es una imbecilidad. Pero tiene que ver con la creación eso... cuestionable, siempre, pero prefiero ser un imbécil a un espectador.

Lisa sentía que las cosas se iban un poquito más allá, que su mano estaba en la pierna de Allen. También sentía que le gustaban sus ojos, e intentaba ser menos cobarde, menos escurridisa. "Huir de mi misma. ¿Cómo me he acostumbrado a semejante tenebrosidad?".

Orlando se distraía con la chica cualquiera de la que sabía perfectamente que no le interesaba el teléfono, ni si vivía en Barrio Norte, ni si estudiaba antropología o le gustaba irse a Pinamar en verano. Pero llegó a ver que Lisa estaba mirando a Allen que la veía de vez en cuando mientras sus labios parecían morderse un poco más de lo esperado, un poco dando vueltas alrrededor de toda la situación.

Ludi miraba a Orlando que estaba con la otra. Lo odio lo odio lo odio. Si, ya la vi a Lisa. Ya me contó. Le dije que cualquier cosa, la iban a buscar...

III
Me temblaba todo. Él se habia dado cuenta creo, porque mi mano era un sismógrafo marcando todo tipo de terremotros. No sé, me olvidé. Me olvidé de todos, pero lo más importante, me olvidé de mi, me incendié. Ese era mi terror. ¿Qué había de mí si yo misma me olvidaba de mí, si estallaba en llamas?

Cuando levanté la vista para mirarla, Lisa estaba ahí, tremendamente cerca, con sus ojos clavados en los míos, diciéndome que...

... ya que vos no pensás hacer nada, lo hago yo. Y todos estos miedos, Allen, son cosas que estoy quebrando ahora. Porque si vos sos un pragmático yo me vuelvo más pragmática. Conozco tus riesgos, conozco lo que le hiciste a Meri, pero sinceramente me siento con tantas ganas de cortarme.

Peor que cortarme es ni siquiera cortarme. Y confundirnos un poco más no nos va a hacer mal. No. Esta vez no, ahora te lo digo porque antes no te lo dije.

Lisa) Tenía ganas de darte un beso.

Mi incapacidad de reflexión me lleva un poco más allá de mi misma, me vuelve tan intrascendental como suelo ser, pero de una manera tan... Si te tomo del brazo es para que vengas, para que me acompañer a cubierta, para huir de los especímenes raros, y de Orlando que reparte su atención entre nosotros y su chica de la noche, y a la pobre Ludi hoy le toca.

Y si nos encontramos de nuevo yo sé que vamos a volver a ocurrir.

IV
- ¿Somos otro accidente, Allen? Tan fácil nos es chocar...
Abrí los ojos y ahí estaba ella. Me miraba. Para sorpresa mía sonrió, pues pensé que entre sus armas secretas habría escondido esas ganas de que me fuera. Pero no. Me besó, me pasó la mano por el pelo. Me pidió que me diera vuelta, que quería estar en mi espalda. Ese hábito repetido... No le dije que no me gusta eso de la espalda, simplemente me di vuelta, a mirar otra de mis improvisaciones, pero sobre todo, reconociendo una mejor improvisadora que yo.

Hombre al agua (frenos III)

domingo, 23 de diciembre de 2007

I
El personal del barco inspeccionaba el abollado techo del catamarán. El área parecía Vietnam, pues los despojos de la fiesta flotante revelaban que la noche había sido larga, bulliciosa y efímera. Allen, uno de los principales responsables del estado del techo, se paseaba protegido por su anonimato por el barco. Bob buscaba su celular, olvidándose de que él provocó que se cayera el techo.

Estaba el capitán, un tal matón de no se sabe qué sindicato que organizaba la fiesta, y otros personajes no menos cuestionables.

Felipe) Arreglar eso debe salir una fortuna.

Allen) Menos mal que no es nuestro barco, ¿no?

Orlando estaba deshaciéndose de su victoria nocturna, pues lo ocurrido río adentro, se hundía para no salir a flote. De a ratos, Felipe le insistía a una de las camareras para que le de nuevamente el tequila directo en la boca. Supuestamente, Allen era un estúpido por no aceptar este trato de las chicas.

Lo que quedaba de Lisa repozaba afuera, en un banco, mientras Ludi hablaba casi histérica, definitivamente sola en ese momento.

II
Yo te juro que dudaba de no poder escapar en cualquier momento. Reclamo mi derecho a irme cuando se me antoje, pero mi auto está demasiado lejos, capitán. No podré poner en peligro mi integridad hasta no saber que el barco está volviendo, y que tengo manera de fugarme.

No sé Orlando cómo hace. Además, demuestra que Ludi no le significó nada al fin y al cabo. ¿Será que en realidad no sé nada de esas cosas? ¿Cuán pragmáticos somos, cariño?

July no estaba. Ya no volvería. No se animaba a volver. Allen no la buscaba. Lo tremendamente raro era que estuvieran las dos, Lisa y Ludi. Esta última mencionada bailaba y bailaba, hasta que de sus ojos brotaron lágrimas al ver a Orlando estrellado contra la rubia. Era un cuadro triste, pues yo, tan imbécil como soy, me identifico más con la pobre del corazón roto, que con el playboy de mi amigo. Pero debo estar otra vez equivocado, cabe aclarar.

III
Bob y Allen bailaban. Si, aunque no lo crean, ambos personajes contaban con semejante habilidad. La masa amorfa de juventud sin sentido desvariaba en una noche casi nublada, en un río de amistad dudosa, pero aceptable.

Orlando) El problema surgió cuando Allen, harto de escuchar cumbia, se dio cuenta de que saltando llegaba a al techo de chapa del barco.

La abolladura reveló que no había nada duro en el techo, que el cráneo no se rompía. A esa altura, Allen ya era candidato a kamikaze. Toda la cerveza que había tomado había entrado en conjugación con un destornillador (de los peores que había tomado), y un tequila (que no se lo habian dado de boca a boca, como a Feli y Orlando).

(Con respecto a este último hecho, Allen sostendría ante la opinión pública que "él no es así". El colapso de esta idea le vendría de escarmiento en ocasiones posteriores.)

Allen le mostró su obra a Bob, quien ya contaba con varios tequilas encima y speed con vodka a medio ingerir en grandes cantidades. Entonces aprovechó su mayor altura (1.90 metros) y saltó. El resultado fue que parte del tech quedó colgando. El resto de la noche, personal de seguridad vigiló el área, sin poder dar con ambos personajes.

IV

2) ¿Si nos tomamos de la mano, el beso significó algo? Je. Perdón, es que creo que no andamos de buenas.

1) Simplemente el tedio nos aburrió a ambos. que haya olas y movimiento, no significa que todo esté fuyendo. Me molesta tanto show, tanto. Ya hemos llamado demasiado la atención.

Ambos se dieron un beso en cubierta. Toda la escena le sonaba tremendamente familiar a él. Hacía tan poco que... Ella no podía creer que lo estaba abrazando, ni que le sonreía. Eso era tan equivocado, pero tan dulce a la vez.

2) Me pregunto si yo ya figuraba en tus planes, o soy un error que haces a propósito. No podremos sostener esto.

1) Creo, en momentos como este no me destaco por ser tan reflexivo, sino más bien por tener esa tendencia a la práctica pura. Carezco de teoría alguna, pero estoy absolutamente convencido de que no había otro suceso posible para esta noche. Y lo del techo es sólo anecdótico.

Ambos personajes se dieron otro beso, más largo, más sanador que el anterior. Era una caricia de una dulzura tan intensa, que lastimaría a mediano plazo. Quizás eran dos historias que necesitaban encontrarse en este desencuentro, asumir sus problemas uno con el otro, aunque ninguno tuviera la culpa completa de ellos.

Eran conocidos de hace tiempo, pero siempre los había mantenido unidos ese tierno fraude de amistad.

V
Uno de los salientes invitados señaló que el que rompió el techo estaba al frente del barco. Hacía allí salió "el capo" del asunto. Allen, que observaba la escena, busco a Bob por el otro lado.

Allen) Te buscan. Vámonos ya. Feli está saliendo. Lisa y Ludi esperan afuera. Orlando está buscando el auto.

Bob) Ah, ¿la dejaste afuera a Lisa?

Soundtracks

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Personajes:
- Allen Jana
- Ludi
- July Cinadi
- Lisa
- Felipe
- Orlando
I
(Soundtrack: "Fix you", Coldplay)

Mirá, sé que no vas a quedarte acá conmigo - le decía Ludi a Orlando-. No te quiero dejar, duele tremendamente. Pero es que tengo ya las heridas por todos lados, sangro a cada momento, y veo que vos, no vas a cambiar nada. Mi amor, sabés que tengo una debilidad por vos. Pero vos... tenés un afán por irte de mi una y otra vez. Ya me he cortado bastante con tus palabras, me he hundido demasiado en tus ausencias, ni hablar de lo que he sufrido mis persistencias para contigo...

Orlando miraba, como quien no quiere la cosa. Ludi era Ludi, pero él era Orlando, el mismo Orlando que se juntaba con Allen y Felipe en dos horas para ir a nunca se supo que fiesta.

Yo te tiendo la mano, Ludi, pero vos insistís en que no, en que o me quedo o me voy. ¿Por qué no entendés que me quedo, pero salgo, peo existo de esta manera? No me pidas que sea quien no soy, porque...

... no soy nadie para pedirte que cambies. Es algo que tiene que surgir de vos, Orlando, sino no me interesa (esto no es del todo verdad). Soy una tremenda pelotuda, siempre me pasa esto de que en realidad no estoy enamorada de nadie. Son ilusiones ópticas, que entran por mi retina, se me filtran por los poros, me llegan al corazón, y ahora resulta que estoy escupiendo sangre otra vez.

(Soundtrack: "Walk away", Franz Ferdinand)
...

II
(Soundtrack: "The crossfire", Starsailor)

¡Allen! Pará un poco, querés...

Allen intentaba reconstruirse de las sensaciones de los golpes visuales, la química en exceso, los pensamientos masivos en verde, el destornillador, y unos tres tequilas. Ahora estaba más lúcido. Caminaba bien, aunque gozaba de esa alegría de varias gradaciones. Pretendía subirse al auto, algo que July pensaba impedir. Se había prometido pararle el carro a Allen cuando la situación lo ameritara. Aquí está tu oportunidad...

No te subis, no me vendés eso de que se te pasó, no me interesa qu jueges a nada, que recorras esas sensaciones de vuelta. No quiero resbalones, ni alarmas, ni sorpresas.

(¿Te has mantenido en tus cabales sólo para decirme que no voy a hacer lo que voy a hacer? ¿Olvidaste que una vez más tengo entre ceja y ceja cierto curso de la historia, que he decidido plasmar ahora nomás en todo su esplendor que se derrumba? No vo que estés lista para ir para el otro lado. Si querés no venir, no vengas. Pero son las seis de la mañana, los sismos ya pasaron. Vamos al auto.)

¡Allen! Te dije que no. Que esta vez no.

(soundtrack: "Champagne Supernova", Oasis)

Entonces lo agarré, lo tomé de la cara, lo miré a los ojos. Me paré enfrente, bajé el tono, le pedí que bajara él su tono. Le recordé que él me pidió que yo haga esto, que queremos los dos hacer esto. Le dije que se apoye contra la pared, que descanse, que estoy, que le prometí que estaba, como él estaba la otra vez en el hospital. Nos abrazamos, no podía creer que me escuchara. Quizás si se te pasó el vuelo, pero vamos a estar seguros, ¿si?

(Hay veces en que uno pierde las direcciones y entonces comienza a ir para diferentes lados simultáneamente, en busca de una solución para ese momento recóndito que sucede ahorita. Y no se trata de simple borrachera, sino de una filtración que reclama por las fallas del sistema, que pide a gritos que se caiga. Tiene que caer. Es que nada parece matarlo. Pero yo sostengo que cuando uno está mal, debe pasar el momento (... efímero soy...). Pero July tiró un cable a tierra. Ella es la mejor parte de mi conciencia, la que más vale la pena.)

III
(Soundtrack: "Shut your eyes", Snow Patrol)

Luna le dice a Felipe que le diga a Lisa que descomprima sus sentimientos un poco. Lisa les comenta que no les puede decir lo que le pasa, pero que se siente muy mal. Luna y Felipe sostienen que Lisa tiene que decir lo que le pasa. A lo que Lisa responde mirando al piso que no, que se prometió que no iba a implicar a más gente que a ella en su dolor.

Entonces Ludi entra en la habitación, con claros signos de haber llorado. Y todos saben que Orlando no está, que se fue. Ludi mira a Felipe, sabe que él sabe exactamente lo que pasó. La verdad es que Felipe sabe más sobre numerología azteca que sobre lo que pasó (o no pasó, no lo sabe...) entre Ludi y Orlando.

Pero el cuadro recién se completa con un Allen que entra por la puerta, advierte la escena, que el resentimiento se respira en el aire. Lisa lo mira a Allen, que mira a Ludi, que se suena los mocos. El gran presente ausente Orlando está durmiendo aún.

(Soundtrack: "Hyper Music", Muse)

Lisa se da cuenta que se han olvidado de ella. Por un lado dice que es mejor así, por otro lado está apuñalandose nuevamente porque no dice eso que va a terminar diciendo. Allen se da cuenta de que comparten ciertos silencios que él desearía no compartir. Y ahí comenzó a teorizar sobre las omisiones que se descarriaron en ese pedazo de hierro, tan difíciles de moldear porque tienen forma propia. Forma de estaca.

¿Ya es hora de omitir otra vez? Mientras se escuchaban los martillazos sobre el hierro...

El síndrome

viernes, 24 de agosto de 2007

Personajes:
- Ludi
- Luna
- Orlando
- Felipe
- Allen
- Lisa
- Seres nocturnos varios

Creo que nos habíamos olvidado en el auto la coherencia, que el cielo de la noche no nos negaba nada y que fue recién al otro día que nos volvimos un poco menos santos y otro tanto más maniáticos. Un cajón de cervezas en el baul, 35 conitos de plástico naranja que adornan la pileta del club, deshechos tóxicos en pleno patiodevenidoenpistadebaile. Porque nadie vio a nadie taponar los inodoros con toda la fruta que había, ni nadie fue el responsable del sex on the beach que aterrizó en la consola de musicalización. Son los percances de haber conocido a esta gente, ¿no? - Decía Lisa.

Yo lo miraba bailar entre toda esa gente, y era él solito que le ponía mute al mundo y me venían esas ganas de correr, arrebatarlo de sí, llevarmelo a los arbolitos y... Pero no, Orlando es de todas esta noche, me imagino. Mientras Felipe se encuentra con el décimo tequila (su mejor amigo hoy), Allen está tramando algo (nos damos cuenta, por su mirada pícara y su merodear ciertas partes del lugar). La pequeña Luna es el único ser medianmente racional en eta tierra de la danza hacia la derecha, ideal para el reconcimiento de plataformas no submarinas. ¿Desde cuando Orlando me gusta? Desde que Yo, Ludi, me hago cargo un poco de todo esto que me atraganta, desde que mandé a la mierda el trabajo, desde que dejé a mi escapadita de los fines de semana, desde que inventé nuevas formas de olvidarme que yo no soy de este mundo, porque se equivocaron al traerme acá.

Orlando bailaba como nunca, con un grupo de absolutas desconocidas. Era evidente que los nombres ya surgirían, que los encuentros serían los domingos, que el martes nos encontramos después de clase a las diez, y que Felipe después va a preguntar de dónde salió esa morocha.

Yo no me ando con más cosas entre manos que el amor puro, viste. Puro porque es lo que realmente me vale, y no me importan los reproches del otro día, el dolor de cabeza ese que me parte el cráneo, o la verdad de la milanesa. Para eso está...

... Allen, esa persona que está entre los árboles, que fichó los cajones de cerveza, que se aburrió de esta fiesta de rugbiers high class (¡me llevarón a ella!), al lado de la autopista Illia, en un club de vaya a saber qué náutico. Hay que inventar, che, se safó el cabito, la térmica quiere estallar, quiere dar vuelta un poco toda la noche.

Allen) Hace falta caos acá, tanto desorden controlado me pone mal. Necesitamos un disparate ya.

Luna estaba monitoreando las diferentes situaciones: Amiga 1 conociendo a chico X, que mañana no le importaría. Amigo 2 tratando de levantarse (as usual) todo lo que tuviera tetas. Amigo 3 pasadísimo de tequila, un desastre en potencia. Amiga 4 con un aire de tristeza (Lisa, si no me contás que te pasa, cada vez te conozco menos). Amigo 5, por favor, no.

Felipe bailaba. Se aproximaba a un grupo de señoritas. Lindas chicas, como todas, eran su target. Tequila tequila que vamos para adentro, que el cuerpo de Felipe es un barco que vaya a saber dónde encalla hoy, pues todos saben que él es experto en dejar los problemas mal planteados pero funcionando. Las ideas se le escapan como el vaso con su trago que salió disparado...

Aterrizó en la cabeza del dj. Terror. Al tipo le chorreaba todo el líquido, un desastre todo pegote, una idea que Allen festejaba desde el anonimato. Felipe hizo casi cuerpo a tierra entre los danzantes, se agachó, tenía que rajar de ahí, antes de que se dieran cuenta de dónde había salido el proyectil. La noche era genial, el cielo era el mejor techo de todos, derramaba un poco de luz de cada una de las estrellas. El pasto del campo era una mugre de vasos, puchos, papelitos, una lástima. Parecía lindo club, lástima que caímos nosotros y parece que estamos aplicando los clásicos esquemas de lo que nosotros llamamos "ponerle onda".

Allen estudiaba claramente la situación: tenía el auto de Orlando afuera del alambrado. Los cajones de cerveza estaban abajo de un árbol, pero bastante alejados del griterío, la música, los barmans y sobretodo, el equipo de rugby claramente presente entre los asistentes. Era tomar eso, ir por el fondo, sigilosamente, tirar el cajón del otro lado del alambrado, y buscarlo en el momento oportuno de salir porque "me olvidé el celular en el auto".

Orlando) No Allen. Te van a cagar a trompadas. Pará, no es el momento ni el lugar para tus jugarretas - había aparecido de entre los suyos, la voz de la razón, que se hacía medio el sota porque bien que había acompañado a Allen en más de una, pero de repente se le ocurre crecer. En seguida retorno a las chicas, y dejó a un Allen advertido, aunque no impedido.

Entonces Ludi conoció a un tal fulano que le ecordaba a un mengano que le hacía olvidar a Orlando, y que se puso a visitar su lengua en medio del quilombo de gente, casi sin preludios.

Era lo que yo necesitaba, no pedía nada más que un poco de alguien, quería ese cosquilleo que me producen los besos, aunque te los den mal. Pero odio cuando dan mal los besos, pibe, no necesito que me rompas la boca, que me tengo que buscar una nueva, a ver está bien vení. Es medio errático esto, viste, pero a ninguno de los dos nos importa tanto, y resulta que me vio Orlando. Jodete. Vos no te diste cuenta de que yo estoy acá, andá con la otra, que nadie te quiere acá, salvo esta estúpida acá en pleno acto de degradación sólo por un cosquilleo.

Lisa miraba anonadada a su amiga Ludi, irreconocible. Ludi a los frontazos con ese otro pibe, y podría haberse agarrado a uno mejor. No gracias, tu amigo no me interesa, gracias, tengo cerveza ya, no fumo, no me interesa tu habitación de hotel y no necesito que me revisen el aceite. ¿Lisa la mejor rebotera del mundo?

Lisa estaba ahí, en medio de la multitud, haciendo de cuenta que la estaba pasando bárbaro. Pero lo que la tenía un poco con las lagrimas adentro era que nada le pasaba en realidad, que era lo mismo que estuviera o no, que se hubiera quedado en casa durmiendo, porque aquí no estaba él, esperando conocerla, con una calidez que ella no conocía. En vez de eso, estaba el frío (era el final del verano, en realidad), el frío de Orlando con una, Ludi no admitiendo que la cosa no estaba bien, Allen siendo Allen, Felipe...

... Se dio vuelta, las pibas estaban bailando, y vomitó ahí nomás el tarado - contaría dos días después Luna-.Yo lo vi, estaba al lado de Feli. Ya ni pelota me daba ya, pero tenía miedo que termine tirado en coma alcohólico. Las pibas vieron como les caía esa inmundicia frente a ellas, salpicones, y la puta que te parió. Allen se reía, había alejádose de su objetivo momentáneamente para compartir con nosotros eso que somos.

Luna) Y vos, nene, ayudame un poco. Dale, que Felipe está bien.

Lo bueno de Allen es que se pone las pilas cuando hay que poner. Entonces nos ocupamos de llevar al borrachito este a un lugar de reposo, al lado de las duchas del club, donde lo tuvieramos a mano. Y Feli quedó ahí, hasta que nos tocó llevarlo al auto.

Luna) Allen. ¿Vos cómo estás? Noté que July no vino.

Allen) Si. Salía con otras amigas. Sinceramente la extraño, me viene la ola destructiva.

Luna) Bueno. Hace mucho que no hablamos, sin July de por medio ¿no? ¿Por qué no me contás cómo estás? Y no me vengas a esquivar, quiero saber cómo andás de tu insomnio y de tus inestabilidades, que noto hoy están en voga.

Allen) ¿Sabés algo? Te extraño a vos también a veces. Nunca te lo dije pero me gusta eso de que opinemos tan diferente. Creo que si dijeras exactamente lo mismo que yo ni me caerías bien. Eso, me prometí que te iba a decir esto, porque a veces parece que no te reconozco que sos buena en lo que haces. Aunque a veces me enervan algunas de tus respuestas empapadas de realidad y joyas de verano.

Previamente Allen había hecho muchas de las cosas que nos fuimos enterando. Inodoros con problemas, y desde el fondo vino corriendo uno de los organizadores, diciendo que alguien había iniciado un chapuzón de conitos, y que mañana iban a tener un lío con los del club. El cajón de cerveza había caminado desde los árboles, bordeando la valla que separaba la fiesta con la cancha, y luego de trepar y trepar por el alambrado paf estaba del otro lado, a pasitos del Reanult Clio, móvil de esta noche.

Luna miró a Allen. Allen esbozó esa sonrisa. Ella estaba obligada a ser complice, para que no le dieran una golpiza a su amigo.

Orlando estaba bien acompañado, la morocha era cita del domingo a la tarde. Ni se percataba de que lo querían mucho ahí nomás, a siete metros, Ludi, que lloraba en otro beso, porque lo único que quería era no ser tan Lisa, que estaba allí, esperando el milagro, pero ni siquiera dispuesta a mover un dedo por el cielo, que Allen estaba dispuesto a enjuiciar hasta instancias ridículas, porque July hacía lo que podía pero no corresponde hecharle semejante carga encima. Orlando puteaba porque lo obligaban a dejar a su conquista ahí en la fiesta, para irse nomás. Menos mal que tu celular ya realizó nuevas adquisiciones, nene.

Luna me dice a mi - Allen - que nos juntamos luego, que le explico esto del cajón de cerveza en el baúl, de los sueños rotos que total no uso porque ni duermo casi, hace 48 horas que mi conciencia artificial es casi todo mi ser, que por qué llevamos a Felipe ella de los brazos y yo de los pies, y por qué hace tanto que dejamos de resplandecer para disolvernos. Orlando putea porque nos vamos y la morocha se queda. Los rugbiers miran a un Allen demasiado jocoso, Lisa agradece el escape, al igual que Ludi, que viajará sentada en el regazo de Orlando.

Discusión: ¿Volar, o controlar el espacio-tiempo?

miércoles, 8 de agosto de 2007

Personajes:
- Lisa
- July
- Orlando
- Allen
- Felipe
- Ludi
- Bob

July: ... Porque no podés andar pretendiendo continuar con esas ideas tuyas de que metiéndote hasta el cogote en todo vas a manejar tus problemas. Digo, si ya hay desastres espacio-temporales con la naturaleza, imaginate lo que podés llegar a ocasionar vos, Allen.

Lisa: Si, Jules tiene un punto ahí, es cierto. Tipo que, ¿para qué querés controlar eso? Pensá que cualquier desmán, vos serías el responsable. ¿Entendés?

Allen: A ver a ver si nos ponemos de acuerdo. Volar, volar. PARA VOLAR YA TENEMOS AVIONES, HELICÓPTEROS, COHETES, ETC ETC. O sea que están votando por algo que ya podemos hacer. Además, sería genial viste, el completo control del espacio tiempo... ¿Sabés la cantidad de cosas que podría deshacer, rehacer, poner en pausa, en slow motion? Ni que hablar de las distribuciones geográficas, que están claramente mal. Yo debí haber nacido en Inglaterra, y déjense de jorobar.

July: Sos cabeza dura. Claro, a vos te dan la oportunidad de ponerte al mando y faaaaaa... agarrás así nomás. ¿Te pensás que vas a poder arreglar todo con controlar el espacio-tiempo? No nene, seguís siendo humano, y para colmo sos Allen.

(July le dió un beso a Allen y le hizo sana sana colita de rana, aunque no hacía falta...)

Orlando: ¿Viste? Son todas iguales. No les gusta que algún otro pueda romper las bolas. Total, nena, vos controlás el espacio-tiempo. Si uno quiere encontrarse, no que estoy indispuesta. Si uno quiere allá, no que nene, que a mi me gusta más otro lado. Y entonces hablan de volar. Por favor, semejante ideota agarraron, eh.

Bob: Yo qué sé... si me imagino volando, como flotando, sería lindo.

Orlando: Ya me aflojaste nene. No les sigas la corriente que...

Ludi: Vos si que sos injusto. No se trata de que nosotras elegimos todo siempre como se nos antoja. Te aseguro que el que controló el espacio y tiempo con Cami fuiste vos, pedazo de salamín con queso.

Allen: No desvíen su atención de lo que importa. El gran problema acá, que nos tiene aquí reunidos frente a los chops, y frente a lo que queda de tan sublime picada, es que los problemitas del mundo, de uno, de ella y tuyos, no se arreglan vo lan do. Eso es una paparruchada...

July: Nada de paparruchadas. Vos lo que pasa es que frente a tus manías te encerrás más en ellas. Siempre girás a la derecha, ¿por qué no probás de girar a la izquierda por una vez en tu vida?

Orlando: Pero si este es bastante zurdito....

July: Es una forma de decir. ¿Y vos querés controlar el espacio y el tiempo? No podés ni ordenar tu habitación, y menos llegar a horario. Dejense de joder chicuelos. Volar es la key de la cuestión. Porque volando uno se libera, es como si tu cuerpo se desprendiera, fuera un satélite que se remonta, imaginensé los chicos jugando por el aire, los besos en pleno arrebato de caida libre, las correteadas espaciales. Y me comparás eso con un avión, vos no entendés nada.

Allen: Es que si uno controla el espacio y el tiempo, volás. Volás entre las dimensiones, volvés, avanzás, y cuando querés te quedás un poco más. Si querés que la peli dure dos horas, dura dos horas, si querés darte besos en la cama con tu chica, lo haces durar días, semanas, meses; si querés viajar a Holanda y tomarte una cerveza como se debe, listo y paf.

Lisa: ¿Cerveza? ¿Holanda? ¿Esos son tus motivos?

Orlando: Bueno, he de dicidir un poco con el licenciado Allen. Pero que la verdad, chicas piénsenlo. Cuando uno habla de controlar el espacio y el tiempo, habla de establecer una relación más armónica con la existencia. Piensen que uno nunca llegaría tarde...

Ludi: ¿Están escuchando las mismas ganzadas que yo, muchachinas?

Bob: Volar estaría bueno porque uno podría viajar a Holanda, ver todo el oceano ahí... Lo del espacio y tiempo, me parece que es mucho che. Y es completamente cierto que si se licitara el control espacio-temporal, a nosotros deberían inhabilitarnos para concursar. Solemos romper cosas con el en tiempo real, así nomás, y en cualquier parte, imaginensé el despelote de Allen desbalijando alguna fiesta en el Soho, Orlando llevandose a veinte minitas al cuartito del fondo, y Felipe arrojándole los vasos de tragos y clericó al deejay...

Felipe (tirado en el sofá, pseudoconciente por el vodka): ¿ehmmhhsmemmmmmffff?

Allen: Volar me aburre. Ya detesto los aviones.

Lisa: Mirá, debe ser algo cercano al bungee jumping.

July: Si, pero más libre todavía. Libertad nenes, eso es vida. Controlar las cosas nos ha llevado a perdernos en oficinas hasta las siete de la tarde (con suerte), a arruinar nuestra propia casa, planeta bello si lo hay, a inventar excusas para someter al otro. Porque el control es eso, someter, hacer un arreglo instrumental para volvernos un poco menos humanos, un poco más macabros. Esa propuesta es patética, porque no acepta el azar, la vida misma, el juego con el destino. ¿Y saben qué es lo peor? Que en realidad no están eliminando el azar. Ese control que tanto añoran es una perla maldita, una verdadera cagada.

Lisa: Te aplaudo compañera, yo te voto, postulate para lo que quieras que te banco. Esta es una mujer, sepanlón.

Bob: Si, porque las decisiones acarrean responsabilidad. Y muchachos, admitámoslo, lo dijimos el otro día, queremos evitar las responsabilidades.

Ludi: No es un motivo muy noble, pero vale.

Bob: Es cierto. Lo dijimos el otro día cuando lo cargabamos a Orlando, que no quiere admitir que está de novio con María, que pasó al bando de los pollerudos.

Allen: Si, admitime eso Orlando.

Orlando: Nada, digo, el día que yo le pueda decir a María "mirá, soy mujeriego, me gusta revolear casas por sus respectivas ventanas", entonces me caso. Si ella es la que acepta eso, ME CASO.

Ludi: ajamm...

July: Menos mal que no influencias a tus amigos.

Allen: Basta que el desvío es insostenible. El tema es que volar sería muy difícil de regular. Viste esto del espacio aéreo, es una cagada. Si, obvio que sería lindo, sería simpático dar volteretas en pleno parquecito, al lado del planetario. Pero es que uno hace tanta cosa y después putea porque no lo hizo asá, o porque le faltó cinco para el peso, que bueno, si me ofrecen sacarle la conseción al de arriba y darmela a mí, obvio que acepto.

July: Te juro que yo te quiero, pero a veces estás muy equivocado cariño.

Allen: Si, lo sé. Que bueno que yo también te permito tus despioles.

Lisa: Eso de controlar es cualquiera, un claro envenenamiento de todo. El tiempo y el espacio son para vivirlos, para desplegar en ellos todo lo que somos, incluso si pudieramos volar. Tipo que controlar las cosas es un chiquitaje maquiavélico sin sentido, o con un sentido pobre. Bob, vos por ahí lo intuís a lo que te digo.

Bob: ¿Intuir? Gracias, que me toca sólo intuir eh. Entiendo, si está bien, estoy de acuerdo.

Ludi: Volar sería despelote, pero claro. Vos pensá que es casi como caminar, pero mejor. Más livianito, digamos. Las calles son un despelote, caminamos, el centro es imposible. Con el vuelo pasaría masomenos lo mismo, no sé. Pero no es grave, ya lo sufrimos de última. Pero nos podríamos dejar caer más gentilmente en la cama en los brazos de... quien esté de turno... y

Orlando: ejem....

Ludi: ...podríamos hacer bailecitos más lindos, con más posibilidades. Yendo y viniendo arriba abajo a la izquierda en desde el centro y a la bolsa. Choques y chisporroteos en pleno centro porteno, a diez metros de altura. Besos anatómicos hechos a medida, aptos para despegar los pies de la tierra e irse un fin de semana a la playa. El piso lejos, porque en realidad no hay piso, sino esa sensación de estar parados establemente en nuestras vidas.

Allen: Muy lúdico el asunto. Me gustó lo de tirarme gentilmente en la cama...

July: Claro que te gustaría. Yo sé que tenés esos destellos tan brillantes, que me dejan pasmada. Te das cuenta de lo que te digo, volar para jugar.

Orlando: Y después me dicen que yo soy el pollerudo...