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Bye

viernes, 25 de enero de 2013

I
Jimmy retornó a Marsella exactamente al otro día, en el vuelo de RyanAir LRA0045, Barajas-Provenza. No retornó a If ni a St. Nicholas, pero se hospedó en un pequeño hotel en el Vieux-Port.

Dedicó los días subsiguientes a pasearse por bares y recorrer el resto de esa ciudad enorme valiéndose del metro.

Una noche salió bastante borracho de uno de los bares que hay cerca de la Prefecture, y por alguna razón terminó caminando para el lado del Arco del Triunfo en las lowlands. En la rotonda casi lo atropellan unas dos veces, pero él insistía en buscar una casa de música llamada "LeRoy". Probablemente la información que tuvo era vieja, pues sólo encontró los bares y casas de comidas del barrio bajo.

Vale aclarar que eran las tres de la mañana. En caso de dar con dicho local, estaría cerrado.

Estuvo vagando un poco por la calle lindera a La Fayette, cuando se topó con dos tipos que le quisieron robar. No perdió ninguna de sus pertenencias que le pedían: ni billetera, ni celular, ni reloj. Fiel al temperamento de Jimmy en estado semi-ebrio, logró meterle un cross a la mandíbula a uno. El otro sacó un cuchillo. Eran unos ladrones de segunda.

El cuchillo le rozó el brazo a Jimmy, que consiguió patear al tipo justo donde no le da el sol. Ambos estúpidos se fueron corriendo como pudieron. Jimmy los insultó. Estaba demasiado cansado ya como para correrlos, la oscuridad era ridículamente negra.

Continuó su caminata para retornar al hotel. Su humor era tétrico.

Al llegar al Vieux-Port nuevamente, algunos autos tuvieron que esquivarlo. Algunos botes del puerto se preparaban para salir a por la pesca del día. Aún el sol no aparecía, era de noche. Entonces Jimmy escuchó que uno de los marineros que le gritaba, que le decía algo. Le hizo señas de que se dejara de molestarlo. El tipo se le acercó y le insistía, le hizo señas a sus compañeros de que vinieran.

- Monsieur, êtes-vous d'accord?

El hombre lo iluminó con una linterna. Jimmy se miró el estómago y descubrió una gran mancha de sangre. "Bueno, llegaré a mi habitación y me pondré algo de alcohol". Trataron de ayudarlo pero él insistió en que podía solo, que vivía a sólo una cuadra de ahí y que allí lo asistirían.

El conserje lo vio entrar y quedó perplejo. Le preguntó qué le había ocurrido. Jimmy le dijo que subiría a su habitación y si le podía dar un poco de hielo. El conserje le dijo que era mejor llamar a la ambulancia. Jimmy subió por el ascensor sin reparar en lo que el hombre le decía.

Quince minutos después el conserje ingresó con dos agentes de policía y un médico a la habitación de Jimmy.


II
Probablemente se pregunten - o no- qué fue de Jackie. La verdad, no sé demasiado. Sé que no se enteró de lo que le ocurrió a Jim. Todo ocurrió para ella como si finalmente él jamás la hubiera buscado de nuevo, como si de una vez por todas ambos renunciaran.

Convengamos que de alguna forma, eso fue lo que ocurrió.

Después de Madrid sé que se dirigió a Dublin. Sé también que no retornó a Buenos Aires más que para visitar a su familia en algunas ocasiones, pero por lo demás, creo que se perdió por Gaena o donde sea. Probablemente, pensando que encontraría a Jimmy ahí, evitó Holanda, Bélgica y el sur de Francia. Porque ella era tan paranoica que pensaba que por estar en el mismo país, podía llegar a encontrarlo.

O quizás fue a buscarlo sin querer. Sea como sea, lo cierto es que jamás dio con él.

It´s is mandatory to say one last thing: Jim really loved her. He realized that a little bit late. I cannot be as certain that Jackie loved him.


III
It´s true. When you die, your life flashes in front of your eyes. I think it´s a way to feel how you did all those years. It´s amazin how things that were almost forgotten come to your head.

I think it depends on how it happens: some people want to be alone, some people want to have company. I must say that I would really liked to be around her, just her. Not anyone else, not Rolland, not George, not Justine, not Gilles. I was ok with all of them, they were all in my memories.

But Jackie... me acordaba de su fleco, sus mirada temerosa pero tierna, su sonrisa. Quería preguntarle qué pensaba de mi, si se arrepentía de haberme conocido, si había sido algo medianamente bueno en su vida. Quería que me contara todo, desde sus dos años hasta el día de ayer.

In my case, I was not aware that my time was up. When I realized what was going on, I had mixed feelings: resignation, sadness, gratefulness, love, peace.

In felt as if existence was dull, pointless. But totally worthy to experience. That amount of time you have to do right, wrong, love, hate, cry, laugh. Or whatever you want.

Time is something that belongs to you. But also, time owns you too.


Ver morir a JB

lunes, 7 de enero de 2013

Mi tren arribó a las cinco y trece. Amo los Renfe, funcionan tan bien, tan perfectos. No como los malditos trenes franceses o alemanes.


Vi la pequeña jungla interna en el centro de Atocha, ese gran amor que tengo por ella. Hojas verdes, pajaritos, luz. Me imagino que entre esos árboles hay de todo: tucanes, serpientes, pumas, chimpancés, velociraptors. Nada que ver con la porquería de Termini.

Lo que no esperaba ver entre la jungla era a Jackie. Ella no me había visto, porque yo venía del lado contrario del que ella me esperaba, pero entre las ramas la vi. Miraba el panel, intentaba ubicar en cuál plataforma arribaría yo. Se calzó los anteojos, un amor.

Cuando me encuentro en ciertas situaciones ocurre alguna de las dos cosas, que no sé si son la misma: o mi cerebro empieza a procesar y reaccionar a una velocidad abismal, o mi cuerpo empieza a tomar decisiones con la precisión de un láser.

Me agaché un poco y me fui para el lado de la entrada de la derecha. Le envié un mensaje.

"¿Por qué no me avisaste que estarías acá?"

Tardó cinco minutos, pero cuando agarró el teléfono pude ver su cara de desconcierto. Odio que a mi me tomen por sorpresa. Yo tomo a la gente por sorpresa, no ellos a mi. Entonces Jackie comenzó a mirar, pero yo ya no estaba a la vista, ella podía mirar para cualquier lado que no me iba a encontrar.

Entonces me mandó un mensaje:

"Es que no hice a tiempo de avisarte. ¿Dónde estás?".

Jackie guardaba completa corrección gramática, incluso en los mensajes de texto: tildes, aperturas de signos de interrogación, exclamaciones, todo.

Yo guardaba completa corrección protocolar, incluso en los encuentros post relación, con los acentos en lo bueno, las interrogaciones en los por qués y las exclamaciones en los reclamos.

Entonces la llamé.

- La verdad que no entiendo esta emboscada, Jackie. Hace cinco días que no sé de vos y ahora me venís a esperar acá. Eso, o soy más idiota de lo que creo, porque en una de esas estás esperando a otro y tenés tanta mala suerte que llega en el mismo horario que yo.

- Jimmy, escuchame. No te voy a mentir, ni te voy a dar vueltas. Vine así porque no quería hacer gran escándalo ni nada. Pensé que era mejor para los dos si todo aparecía como fortuito.

- Creo que vos y yo no tenemos el mismo concepto de fortuna.

- ¿Dónde estás?

- Voy a mantener la ventaja de la invisibilidad, me parece.

- No seas ridículo por favor, ya está. Si querés me desbarataste la sorpresa pero no por eso tenés que vos hacerte el sorpresivo.

Off topic...

- Pasame el blog tuyo.

- ¿Qué?

- Eso. Quiero que me pases el blog, me interesaría leerlo. Leí el cuento y quiero saber quién es Michelle.

- Ah, bueno, cuando pueda te lo paso.

- Dale, decimelo ahora. No te cuesta nada.

- No recuerdo la url. Después te la paso.

Hubo un breve silencio, como si a ambos nos hubiera desconcertado ese breve lapso de reclamo.

- ¿Me podés decir dónde estás?

Entonces se escuchó el bocinazo de un camión que hizo temblar todo. Como se escuchó por el teléfono, Jackie supo en dónde me encontraba: del lado de afuera, a su izquierda.

Pensé en reubicarme para perderla, pero me di cuenta de que no quería.

Entonces ella salió y vi su silueta dibujarse con la luz del sol que se ponía. Me pareció hermosa. Me saludó a la distancia, unos cuatro metros. Quería mantener mi actitud de rudo, pero no pude. Una leve sonrisa se me escapaba, pues me encantaba verla y tenerla en frente y escucharla de vuelta.

Jackie lucía una sonrisa tenue, casi de lástima diría. Tenía pinta de estar estresada, de no haber descansado bien. Como si hubiera estado todo el día afuera, caminando.

- No entiendo igual por qué no me avisaste. Si querías, me hubieras enviado un mensaje de texto ayer, u hoy a la mañana.

- Sí, lo sé. Perdón, es que no sé. No quise, o no sabía si venir, medio que lo decidí a último momento.

Entendí perfectamente. No quería generar tanta expectativa. Aunque si bien conmigo tuvo éxito, ella no lucía como que le haya hecho tan bien.

Las conversaciones con Jackie Rousseau estaban signadas por la negociación: conseguir que ella me diga lo que le está pasando. Y a su vez, ella siempre quería saber qué se me cruzaba a mi por la cabeza. Eramos como una especie de test de Rorschach recíproco, intentando observar al otro, midiendo sus palabras, examinando los gestos.

Mis manos temblaban un poco. Mis ojos la observaban todo el tiempo, mi ritmo cardíaco estaba levemente acelerado a cien pulsaciones por minuto. Lo sé porque me lo tomé en ese momento.

- ¿Cómo estás?

- He tenido mejores días.

Ella trataba de que el sol lo le quite la vista, miraba un poco para abajo, respiraba profundamente porque probablemente intentara relajarse. Respiración abdominal. Inhala en cuatro tiempos. Retiene el aire cuatro tiempos. Exhala en cuatro tiempos. Repite.

¿Qué vemos en la figura? Ella ve al mercenario venido a menos. Yo veo a la princesa desarreglada. Ella ve una mancha que no se espeja, porque es todo una: un animal. Si es salvaje, significa miedo. Yo veo un paisaje que sí se espeja, como si fuera la superficie de una laguna, con árboles. La apertura del espacio.

- ¿Porque nos íbamos a ver?

- Cómo saberlo, la verdad. Definitivamente no esperaba esto.

Pasó una pareja que discutía sobre si ir a Málaga el fin de semana o no. Se detuvieron unos cuántos metros atrás, porque parecía que el tema venía tenso.

Es muy importante la fecha en la que nace uno. El signo, la época del año, todos tus futuros cumpleaños. Tus años, todas tus declaraciones juradas, tu estándar de vida, el carnet de conductor, beber legalmente. Me pregunté cuán importante sería la fecha en al que muere uno.

- ¿Dijiste que querías hablarme?

- Sí. Podemos ir a algún lado si preferís.

- No.

Era como si estuvieramos midiendo las armas de cada uno. ¿Ella sabía? ¿Yo sabía? A veces tengo la impresión de que cualquier persona que viera nuestras situaciones de afuera sabría qué hacer mucho mejor que nosotros.

Como me di cuenta que ella no pensaba acercarse, caminé yo en pos de reducir esos cuatro metros.

- Ya no sé qué hacer con vos - le dije -. ¿Viste cuando alguien te marca en la vida? Bueno, eso. Hasta nuestras peores conversaciones me hacen sentir de otra forma, como más ligero. Quién dice, hasta contento.

- Lo sé. Es un tema.

- A veces pensé que ya ni te acordabas de mi.

- ¿Cómo me voy a olvidar de vos? Sos la relación más importante que he tenido en los últimos siete años.

Entonces me acerqué más a ella y la abracé.

- Entonces deberíamos volver a hablarnos, a...

- No, Jimmy. No podemos. Ya esto fue.

Se alejó.

- Esperaste demasiado tiempo, me parece.

- Quiero que volvamos y que resolvamos todo. Creo que podemos.

- No Jimmy. Porque no me amás y yo no te amo. Y no importa, ya no podemos cambiar eso. Tenemos que olvidarnos el uno del otro. Vos estarás con otra, yo conoceré también a alguien. Pero mientras nos rebolotemos el uno al otro, aunque sea fantasmagóricamente, no podremos avanzar.

Silencio.

A lo lejos, la pareja que discutía sobre si ir a Málaga o no, sin saberlo, verían morir a Bentham.

El día que muere uno deja de ser importante el día que te morís. Porque en los días de tu vida, los previos a tu muerte, te podés preguntar sobre el tema. Pensás cómo serás de viejo, quizás te acuerdes del último día de la vida de alguien, pensarás si será así el tuyo. El día de tu muerte es, durante toda tu vida, esa tragedia que minimizás sin darte cuenta: "el día que me muera". Pero cuando te morís, el día de tu muerte pasa a ser la pura nada para vos.

La guerilla

martes, 25 de diciembre de 2012

I

Caminaba en dirección a Sol, una tarde de semana, calle llena de gente y un calor notorio. Me pararon como tres veces los de Green Peace diciéndome "Dale hombre, échanos una mano", mientras yo pensaba en llegar al Fnac a por el último disco de los Posies.

Y la vi. Corrí.

- ¡Jackie! - grité.

Se dio vuelta y allí estaba, esa chica de anteojos y jeans rotos. Me sonrió sorprendida. Me detuve jadeante frente a ella.

- Jonny, hey. ¿Cómo andás? Te ves... cansado. ¿Cómo haz estado?

Ella me hablaba en neutro, como si precisara hubicarse en el mismo espacio lingüístico que yo. Había olvidado cómo sonaba un argentino tratando de hablar como español.

- Yo bien, ¿vos? Digo, ¿tú? Bah, hablemos en argentino, ¿está?

El pique corto me dejó con las manos apoyadas en las rodillas, tratando de sostenerme. Me di cuenta de lo fuera de forma que estaba.

- Está bien, tenés razón. Es que se me pega, viste. Yo estoy bien, acá yendo para la estación. 

- A la estación. ¿Estás de paso? Podemos ir al 100 Montaditos a por unas cañas, ¿o estás justa de tiempo?

- De hecho, tengo tiempo de sobra. Vale.

Vale. Creo que a ella le gusta mezclar cuando modismo idiomático pueda. Como ella es profesora, debe tener que seguir las reglas gramáticas y ortográficas al pie de la letra durante todo el ciclo lectivo en el colegio. Y entonces son pequeñas venganzas que ella ejerce durante sus estadías afuera.

El sol me pegaba directo en la frente. Si no entrábamos rápido al bar me iba a derretir. Pedimos unos montaditos y dos cañas de cerveza.

- Bueno, ¿qué contás? - me preguntó ella.

- Bien, vuelto al trabajo y pensando en volver a los estudios. Y...

- Me parece una excelente idea, sos muy inteligente. No te oxides como yo. Ni bien regrese a Buenos Aires tengo el mismo plan.

- ¿Por qué desapareciste?

Ella me miró. Siguió sonriendo pero con algo de tristeza.  Entonces nos avisaron que ya estaban listos los montaditos, así que fui a buscarlos. Y así la dejé pensar para cuando volviera yo con el pedido.

- Perdón Jonny, digamos que nos encontramos en una etapa particular de mi vida donde yo necesitaba no pensar las cosas. Y cuando no pensás las cosas hacés todo por impulso, y me fui. Lo sé, te pido disculpas, no entendiste nada.

- Mas vale que no. Aunque luego fui armando el rompecabezas - le contesté, intentando demostrarle lo más claramente posible que no estaba enojado.

- ¿Sabés? Cuando realmente querés a alguien le bancás cosas que al resto no. Y a veces, cuando la relación pasa momentos de tensión aguda, una se pregunta si no está cediendo demasiado. Bueno, en plena crisis me conociste.

- Algo me dijiste. Que estabas tratanto de terminar un noviazgo largo, o empezando a terminarlo.

- Sí. Eso pensé. No me caracterizo por mis procesos claros. Yo misma no me doy cuenta de lo que quiero, o me asusto de lo que quiero. 

- ¿Y ahora volviste para irte? ¿Volvés ya a Buenos Aires? ¿O te vas para otra ciudad de acá?

La ametrallé con preguntas. Quería que se quedara, o en realidad quería que finalmente se sintiera tranquila. Me hubiera gustado tomarle la mano al menos.

- Voy para Atocha porque espero en una hora aproximadamente encontrarme con Jimmy.

II
Rolland Barthes ingresa al escenario, luce un traje desalineado, con la camisa afuera y la corbata desarreglada. Parece que hubiera salido de un casamiento a las seis de la mañana. Tiene una copa de champán o sidra o algo en la mano, que sacude mientras habla.

- Vieron que Jimmy de momentos parece un personaje omnisciente. Tiene respuesta para todo, aparece como si nada, sabe lo que pasa, sabe qué le van a decir. Saca conjeturas, utiliza a más no poder su teoría de las ecuaciones.

Se escucha brevemente música de los años cincuenta: Guilty.

- Bueno, pero Jimmy jamás pudo poner en su cuadrilla a Jackie. Jimmy sabe algunas cosas, teoriza sobre ella, pero sabe perfectamente que no llega a más que quimeras. Ella está afuera de su dominio. De la misma forma, Jackie se pensó que tenía a Jimmy al dedillo y cuando se dio cuenta de que no era así, todo se desmadró.

Rolland toma un poco de lo que sea que haya en la copa.

- Esto está caliente - dice con cara de asco, y vuelve a tomar-. El hecho de que ambos estén dirigiéndose en este preciso instante a Atocha no es casual.

Se saca la corbata, que le resulta insoportable.

III
- ¿Entonces? Te vas a encontrar con él. ¿Él te llamó? ¿Vos lo llamaste?

Jackie se puso un poco incómoda. Habrá sido porque hablar del otro conmigo no le parecía del todo correcto. Pero contestó.

- Él dijo que quería verme.

- Y vos querías verlo, pues sino no hubieras accedido a encontrarte con él.

- No accedí a nada. Él no sabe que estoy acá y no sabe que nos vamos a encontrar. Sencillamente le contesté que sí, y él me dijo que llegaba hoy a Madrid desde Tarragona. Solo busqué el único tren que conectara directo, y aquí estoy.

La miré extrañado. Pues hubiera sido más fácil que arreglaran antes todo. Incluso Jim podría haber cambiado el pasaje, o haber hecho una combinación. Además me imagino que ella lo dejó sin respuesta desde hace días.

- No sé qué ocurrirá, trato de no pensar. ¿Vos en qué andás, Jonny?

IV
I was searching through my files, looking for nothing, when I found this pice of lyric:


I´ve escaped your ideas a life time,
Suddenly I found out that you stole them from me...
 

I really don't know what to do with it, but I should definitely use those two lines.

Sobre los personajes

viernes, 14 de diciembre de 2012

Me tomo este post para hablar de los personajes:

- Michelle Foucault: estudiante de psicología, que antes estudió Administración de Empresas pero abandonó la carrera cuando a ella la abandonó su ex novio. Un tanto tímida, pero segura de si misma. A veces se le patinan las cosas.

- Jonathan Bayton: joven, enérgico e inexperto. Es un tipo rápido, menos intelectual que los personajes centrales de las temporadas anteriores. Más impulsivo, pero no por eso menos resuelto. Es quizás el más consistente en cuanto a carácter.

- Jacqueline Rousseau: intelectual maestra de lengua y literatura. Trementamente simpática y agradable, es conquistadora serial de corazones. También es bastante vueltera con sus relaciones y un tanto insegura cuando alguien se le planta.

- Juan Pablo Sartre: una bomba de tiempo. Es el elemento desestabilizador, carece de ética pero es un excelente amigo. Mujeriego, es una versión actualizada de Orlando de la temporada 1 y de Gilles Deleuze de la temporada 2.

- Jim Bentham: calculador, racionalista y moralista criminal. Casi insoportable. Personaje casi omniciente, pues sabe la mayoría de las cosas que van a pasar y posee explicaciones para todo y todos. A excepción de Jackie Rousseau, quien es su point de capitón.

- Solange: Amante ocasional de Jonathan Bayton, con quien tiene una relación de casi admiración mutua, aunque con bastantes miedos involucrados. Esta chica es alta y morocha, muy sensual. Aparenta estar segura de todo pero en verdad todo la preocupa.

- Emma: novia por descarte de Jonathan. Bastante mayor que él, se trata de una mujer que está llegando a la crisis de los cuarenta, que es sensible y extremadamente amable. Ella cree que merece ciertas cosas en la vida, y lucha por conseguirlas.

Restart your heart

jueves, 29 de noviembre de 2012

I
Restart you heart here:



II
Estoy tratando de estructurar un cuento en el que Jimmy Bentham, Jonatham Bayton y Michelle Foucault terminan involucrados. Incluye algunos episodios aquí ya descritos, pero la verdad que cuesta poner todo esto en una secuencia más clara.

La secuencia en la que trabajo aún así, reconfigura la relación entre los tres. En ella Jim es un soberbio infumable, Bayton un tipo mucho más inseguro y Michelle no es lesbiana.

Pero al ir escribiéndolos nuevamente me di cuenta que casi los quiero, como si existieran.

El hecho de que esté tratando de escribir un cuento es mi excusa de no estar actualizando este blog que uds. están leyendo ahora.

III
La novia bailaba el vals con una sonrisa de oreja a oreja y los abuelos del novio no podían parar de aplaudir. Yo bailé con la novia al principio casi, luego del tío o quien fuera, para luego dedicarme a setear un micrófono del Rickenbacker que había sido modificado por un imbécil.

Terminaba el Vals, algunas canciones y tocábamos.. Y yo me encontraba con un destornillador ajustando el Toaster.

- ¿Y? - me decía Fernando, el hermano del novio -. Pudiste hacerlo andar.

- Andar anda. El tema es que no quiero que sature, y para eso tengo que alejarlo, no como lo ubicó este imbécil.

Es difícil tratar de ajustar un tornillo con un destornillador que no es, hay que tener cuidado de no dañar nada. Mi cara debía ser la de un cirujano en una intervención coronaria.

- ¿Ahora te ponés a arreglar el bajo? - me dijo ella.

La miré dos segundos, ah sos vos. Sí, mirá, sacame fotos de todo esto que estoy sufriendo mientras estos se cagan de risa.

La fotógrafa se reía. Habíamos comenzado a hablar por la tarde, durante la prueba de sonido. Era bastante contrera, decía con facilidad cosas como "te estás equivocando en la afinación", ese tipo de asuntos que para mi son sensibles.

Y en ese momento me sacó una foto y me dijo:

- No sos gran bailarín de Vals, pero con esto para mi ya sos un luthier.

- Ja. No, los luthieres son gente seria y grande.

- Parecés un tipo serio...

- Las apariencias engañan.

- Y bueno, si, estás un poco viejito.

- Ah bueno. Eso no era para que lo reafirmes, sino para que por cordialidad al menos me dijeras algo como "pero no parecés tan mayor", o no sé, esas cosas que saben decir ustedes las mujeres que son sensibles.

- ¿Yo? ¿Sensible? Soy Loiuse, olvidate. Pienso más como hombre que como mujer.

Yo venía de una semana maratónica de discusiones con Emma: si iba a dormir, si nos veíamos, si los champignones tenían malas energías, si mi cara a la mañana no era del todo alegre, si ella quería que salieramos con las amigas; en fin, como era de esperarse se había puesto un poco demandante.

Y Louse era tan jovencita... lo genial de ella era que no coincidiamos en nada, pero tampoco hacía falta. Nos quedamos hablando casi toda la noche, ni bailamos. Registré que cuando tocamos la tuve en frente a mi, que casi todo el tiempo toqué con los ojos cerrados - no sé por qué, creo que fue el hecho de tener que cantar -.

- Mirá, acá saliste lindo - me dijo -.

- Ah, mirá vos, por fin un cumplido, muchas gracias.

- De nada.

Me fue mucho más fácil abrazarla luego de eso. Restart your heart, here.

IV
Llegué a Tarragona en busca del Coliseo al lado del mar. En la época de la Antigua Roma, Cataluña había sido territorio del imperio y en esta ciudad que les cuento existía un circo, justo al lado del Mediterraneo.


Sencillamente es brillante la idea de poner un Coliseo al lado del mar. Cruzando la calle, a unos doscientos metros, se encontraban el resto de las instalaciones de este circo: una serie de ruinas y cabernas, con torres desde las que se puede ver el resto de la ciudad.

No sé por qué, pero decidí informar a Rousseau sobre mi locación, no tanto para que viniera a verme sino para que viniera a ver lo que quedaba de todo esto. Sobre todo para ella, amante de las mitologías, esto debía resultar hermoso.

Sorpresivamente me contestó a los días - ya había abandonado Tarragona y me encontraba en Barcelona, camino a Girona, para volver unos días a Marseille-, me dijo que ya conocía el lugar, que había estado últimos días de febrero.

O sea que no me había cruzado con Jackie de casualidad, pues mi visita ocurrió el dos de marzo.

"Viste la muñeca del año 1200? No puedo creer que fuera articulada, los nenes jugaban con eso".

También era sorprendente que ella supiera que yo me iba a interesar por esa muñeca, una figura de una mujer en miniatura, hecha de marfil, que podía ser movida y puesta en diversas posiciones. De la misma manera que yo sé que fue a la biblioteca de Tarraco (Tarragona en catalán) y ella sabe que fui a la disquería esa que estaba a otros doscientos metros del circo.

Porque las cosas inconexas, aunque no lo crean, aunque no parezca, se relacionan. Y como de alguna forma, por un evento accidental, algo que no tenía demasiado sentido, como puede ser una visita a un Coliseo al lado del mar resulta en el reinicio del diálogo con esa persona que aún querés.

Restart your heart here.

Razones

miércoles, 12 de septiembre de 2012

I

- Quizás deberías cambiar las cosas un poco - decía Emma mientras caminaba y terminaba su helado -. Einstein decía que solamente el loco hace siempre lo mismo y espera resultados diferentes.

- Tampoco es tan fácil - repliqué -. O sea, siempre que uno está en su peor momento se lo dice: "tengo que cambiar mi estilo de vida, blablablablero". Cuando lo jodido pasa, listo, de vuelta a lo mismo.

- Bueno, no esperes resultados inmediatos. Vos Jonny, pecas de ansioso, me parece.

- Lo sé.

- ¿Te puedo decir algo?

- Así nomás, sin pedir permiso.

- A veces me da miedo eso, que te vayas a cansar de mi, que no sea lo que vos querés y que en seguida te vayas.

- ¿Ah? Tampoco es así.

- Bueno, la primera vez que me quedé a dormir con vos creí que nunca más me volverías a hablar. Y todo por esa cara que me pusiste cuando me fui.

- Mmmm, es un recuerdo poco decoroso. Es que la verdad, no comprendí por qué te fuiste. Eran las cuatro de la mañana.

- Me sentía incómoda...

- ¿Y no era mejor hablar las cosas?

- Salíamos hacía dos semanas. Me cuesta hablar con vos ahora, imaginate...

Tiempo después me daría cuenta que, si un rol tenía en mi vida Emma, era enseñarme a ser un poco más paciente. En general.

II
"Scientists have discovered a biochemical link between the overwhelming state of love, drug addiction and violence. These emotions are actually controlled by three very powerful drugs: dopamine, seratonin and adrenaline. There is a connection between drug addiction, mental illness and love at first sight."

Dopamine, seratonin, adrenaline. From Therapy?'s LP entitled One Cure Fits All, released on 2006.

Leí eso y supe que lo escribió para mi, o acerca de mi. Diganmé egocéntrica, pero lo sé. Y mientras él estaba con la otra y yo estaba con el otro, resulta que los dos nos pensábamos.

Me reí, pues la vida es ridícula. ¿Cómo puede ser que dos personas que se quieren estén así de separadas?

Tengo eso de chiquilla. Y me acordé entonces de esa vez que yo me enojé con él por haberme mandado a callar. Estaba hablando con otro amigo del hostel, y yo estaba cargosa, y en un momento me dijo "estem, estoy hablando con Carlos, así que por favor callate".

Me callé.

No le hablé en toda la noche. Al otro día me levanté antes, desayuné y me fui. Estuve en las afueras, en los molinos de la frontera, como le decía yo. El día había estado espléndido y encontré el bar más viejo de toda la ciudad, del año 1600. Recién volví como a las cinco y él apareció y me pidió perdón.

"Hey. Perdoname. Mirá, te traje un Shakespeare de chocolate".

Puso cara de perrito mojado y morí de ternura.

III
Happiness is not something you actually are aware of at the moment you become happy. You can't never recall the moment you said "oh, i'm about to be happy". I mean, really, is not something you can tell, not at least clearly.

Yes yes, in the long run you can say "I was unhappy until...". But it is a scheme, a diagram, something you think afterwards.

You can just take examples, try to write like a plot, a story for you. But you can only do that after things happen to you. So, you are never really aware of the passage from wherever you are to happiness.

And I think it happens the same, more or less, with the opposite. So that makes reason something you has to have an emotional base.

I have said before that I feel that reason is an emotion, or something build upon emotions...

Cositas, viste

miércoles, 11 de julio de 2012

I
A pero, comentame, ¿qué es lo que no te convence? Me encantaría que me dijeras por qué no. No por cuestionarte, ni refutarte, sino por conocerme un poco más, o saber cómo me ves.

Vos me mirás de una forma diferente, no como me miran los demás. Lo sé, yo te miro a los ojos cuando me hablás. ¿Sabés la cantidad de copas que tomé, mientras esperaba que me dijeras algo, que sencillamente me hablaras?

Te parecerá sencillo a vos: conociste a alguien en pleno viaje, te sentiste bien, te dejaste llevar. Y luego te fuiste, sin darme demasiada explicación.

If. What if. Odio preguntarme qué podría haber pasado. Aunque me doy cuenta que fuiste vos, más que nada, la que no quiso que pasara nada más, me pregunto qué hubiera pasado sí... ¿nos hubieramos conocido en otra etapa de nuestras vidas?

II
Según Jimmy, le atraigo porque debo tener algo de una maestra de cuando él tenía cinco años. Quizás sea mi carácter digno de una maestra, de andarle encima a los nenes, reprocharlos pero quererlos, acogerlos pero no mostrarles mis propias debilidades.

Suele decir que soy muy inteligente. Me gusta que lo diga. Más allá de que sé que el también me mira las tetas, me gusta saber que no es lo único que ve en mi.

Siempre me reprochó ser poco comunicativa. Si bien soy amiguera, según Jimmy, hay que hacer una especie de arqueología para intuir siquiera cómo me siento al respecto de algo, de lo que sea. Admito que tiene razón, que no dejo entrar a cualquiera.

Él es un tipo altamente racional, mide todo, se la pasa analizando variables, pensando posibilidades, diagramando mentalmente las cosas. Suma, resta, saca. Intenta ser un estratega, y no se da cuenta de que no somos así, de que yo no soy así. Aunque a veces sus métricas hayan tenido la razón, no soy así.

III
Me pregunto en qué momento habrá decidido ser así. Bah, como si se tratara de un momento. Debe ser solo esa sensación de momento aislable, de día x, en la que presiento que dejé de ser el tipo que era para ser otro.

Si alguna vez dije "yo, el peor de todos", fue en broma. Lo que pasa es que a veces uno arma tanto quilombo, jode a tanta gente, lastima tanto, que se siente una especie de bomba expansiva, de mala persona sin querer.

Y no, creo que tampoco es tan así. Al menos ahora, creo que no es tan así. Lo mejor que pude haber hecho fue decirle las cosas, irle de frente. Sino, ocultarle las cosas era montar una pantalla innecesaria.

La mentira tiene patas cortas. ¿Saben qué? Hay veces en que uno dice la verdad, pero aún así, la ficción es tan fuerte que es irremontable. Sobre todo, si salís con chica x, jamás jamás la vas a convencer de que no pasó nada con chica z. La gente muchas veces cree lo que quiere creer.

Pseudoplay

miércoles, 23 de mayo de 2012

[Empecé a escribir esto hace aproximadamente un año y jamás lo terminé]

Personajes:
Jorge Bataille as: El rey
Susana Sontag as: La reina
Jim Bentham as: the beggar
Jackie Rousseau as: Mrs. Sunshine
Guy Debord as: Dr. Love
Justine Frischmann as: Dra. No

I
Ingresan el Rey y la Reina al escenario, caminando rápidamente, en medio de una acalorada discusión:

La reina: No no no, no lo creo señor. ¿Que yo soy una histérica? Creo que yo no tuve la culpa, que no insinué nada que no debiera y que fui directa cuando se trató el asunto. Ahora, que vos pienses en mi de esa manera, es asunto tuyo.

El rey: Hay algo que no me creo, hay algo que aquí está patas para arriba, y es que vos no me tratás como a todo el mundo. Los llamados, los guiños, tomarme de la mano. Y no comprendo la negación, pues si nos llevamos de maravillas, me sonreías todo el tiempo. Me hacés el único culpable cuando las evidencias nos atan el uno al otro, cuando no habría siquiera litigio de no ser porque vos y yo nos hemos entrometido íntimamente sin lograr jamás encontrarnos del todo.

Silencio. La Reina mira al Rey con cara extrañada, se ha perdido en las palabras de su majestad.

La Reina: Esto es inaudito. Yo no quiero siquiera ser Reina, y menos a tu lado.

El Rey no puede ocultar su gesto de dolor, las palabras de la Reina lo han herido.

El Rey: Pues serás desheredada, desterrada. ¡Ya no más! Fui un tonto al creer en tí, fui un tonto tonto, si te sigo escuchando me hundiré más en las tinieblas. ¡Todo para enterarme que nunca me quisiste! Jamás jamás, esto es...

La Reina sale deprisa del escenario. El Rey mira cómo se va, mientras las luces se van apagando. El gesto de su majestad es de desolación, casi sollozos.

II
Un mendigo se encuentra sentado en el piso, sobre la izquierda del escenario. Un sombrero maltrecho le cubre la cara, aunque podemos ver que lleva el pelo largo y barba. Toca en la guitarra:

Don´t fear if it´s too deep
Won´t be trouble to breathe
If your heart´s an ocean, may I swim in your seas?
But there´s no such thing as heaven...

Entra por el lado derecho del escenario el Dr. Love, acompañando a Mrs. Sunshine. Van caminando hacia algún lugar, por lo que cruzan el escenario. Cuando pasan cerca del mendigo:

Mendigo: Apreciable señor, ¿tendría una moneda para un humilde artista sin suerte?

Dr. Love se detiene, mira fastidiado. Justo cuando se dispone a continuar su camino, Mrs. Sunshine busca en su bolso algunas monedas para darle al mendigo.

Dr. Love: "Un tipo sin suerte", pero hombre, usted no hace más que quedarse tirado y molestar a los transeuntes con su "música" (hace el gesto de comillas). Debería hacer algo más de su vida, pues el hombre es dueño entero de sus actos, de su libertad, de sus decisiones.

El mendigo se quita el sombrero, el cual extiende para recibir las monetas que le da Mrs. Sunshine. Ella no dice nada, simplemente su cara delata su compasión.

Mendigo (escrutando con la mirada al Dr. Love): Una vez yo creí en el "selfmade man". Siempre fui un tipo soberbio aunque pocas veces logré darme cuenta de ello. Y quizás en el momento donde me sentía más seguro de todo lo que me rodeaba, la duda acudió a mi, me demostró que la consciencia es algo relativo y volátil. Desde aquel entonces no logro ajustarme a ninguna creencia más que a la temporalidad de las cosas.

Dr. Love: Un hombre sin creencias es un hombre impuro, no se puede confiar en él porque no se sabe en qué creerá mañana, a qué le será fiel, qué fines perseguirá.

Mendigo: Lo mismo me han dicho en muchos lados, amable señor. Debe ser cierto.

Mrs. Sunshine: ¿Ha usted perdido la brújula de la vida?

Mendigo: ¿Perdido? Jajaja, diría más bien que la he arrojado adrede, pues no me servía. Apuntaba a cosas que no quería.

El Dr. Love toma a Mrs. Sunshine del brazo, para llevársela.

Mendigo: ¡Adiós, gentes bien!

Ambos salen. El mendigo continua con otra canción:

Put your boots on and
Take a ride out of his town
Get away from these streets your will used to own
Girl I think you know, you don´t need his kind of love
And that´s how she forgot about him

Las luces se apagan lentamente.

III
La Dra. No se encuentra sentada en el escritorio de su despacho. Revisa unos papeles muy concentrada. Ingresan por la derecha Dr. Love y Mrs. Sunshine. La Dra. No los recibirá sin siquiera mirarlos, mantendrá el principio del diálogo continuando su actividad de revisión de papeles.

Dra. No: Estimados, un placer recibirlos en mi oficina. ¿Hace cuánto que no nos vemos? ¿Dos semanas?

Dr. Love: Aproximadamente, Dra. No. Verá, es que tuve que salir de viaje y esta chica no se anima a caminar a solas por el vecindario.

Mrs. Sunshine se ruboriza. Ambos se sientan en dos sillas, ubicadas justo en frente al escritorio de la Dra.

Dra. No (sin despegar los ojos de los papeles que revisa): No hay problema. La gente organiza y prioriza los tiempos según la importancia que le asigne a las cosas. Pues tiempo siempre hay para todo.

Dr. Love: Fueron unas semanas de locos. Sunshine aquí no se encuentra del todo bien. Ha terminado su relación con Dimitri.

La Dra. No alza la vista, mirando directo a Mrs. Sunshine.

Dra. No: ¿A qué se debió eso?

Mrs. Sunshine no contesta. Mira para abajo.

Dr. Love: Es joven, insegura. Dice que le preocupaba que todo fuera... "perfecto". Y entonces decidió terminar con el muchacho. Pobre, está destruido. La llama pero ella se niega a atenderlo. Muy descortés de su parte. Pensé que quizás usted pudiera hacerla recapacitar, quitarle el miedo al compromiso. La vida no siempre es una aventurita de jardín de infantes.

La Dra. No se para, camina pensativa, mira hacia arriba midiendo con precisión las palabras que ha de decir. Mrs. Sunshine tiene cara de miedo, sabe que no será bueno lo que va a escuchar.

Dra. No: A ver si comprendo. Escucho quejas de centenares de personas por semana, que se quejan de que sus relaciones no son perfectas. Y usted, que parecía finalmente haber sentado cabeza, haber logrado eso mismo, la seguridad absoluta, decidió tirarlo todo por la borda.

Dr. Love regaña con la mirada a Mrs. Sunshine.

Dra. No: ¿Qué ocurrió? ¿Era todo "demasiado perfecto"? Dimitri es una persona entrañable. Cuando acudiste a mi en un primer lugar decías tener miedo de todo. Con el tiempo y mi ayuda conseguiste no sólo salir al mundo, sino enamorarte del hombre perfecto. Y...

Mrs. Sunshine (en un tímido estallido): No. Es decir, yo era feliz con él pero ahora no. Últimamente no. Y lamento todo por Dimitri, pero no puedo mentirme a mi misma y peor, a él, todo por mantener esto que ustedes quieren. No es legítimo. Me deprime, me entristece, no puedo.

Mrs. Sunshine rompe a llorar. Se tapa la cara mientras la Dra. No y el Dr. Love la observan de una forma distante.

Dra. No: Tienes ya treinta años. Y sin embargo te comportas como una ninñita de cinco. Te falta madurez.

Dr. Love: Yo creía que estaba cerca, pero veo que no. Esto me ha desilucionado mucho. Creí que mi sobrina preferida se casaría con un galán de primera, pero...

Dra. No: Quizás sea un deliz, quizás entres en razón. Quizás puedas comprender, después de esta sesión, que en definitiva lo mejor para tí es lo que ya hemos reconocido como tal.

Las luces se apagan.

IV
El Mendigo se encuentra durmiendo, sentado en el mismo lugar que la escena II. Ronca. La guitarra se encuentra acostada a su lado.

El Rey ingresa silenciosamente, casi en puntas de pie. Mira al mendigo dormir. Este repentinamente se despierta y se asusta, alejándose repentinamente del Rey.

Mendigo: ¡¡¡Ahh ahhh ahh!!! Su majestad, ¡es que me casi se me va la vida del susto!

El Rey: Perdón mi amigo, es que lo miraba ahí, descansando tan apasible. Me resultó una sorpresa, pues esperaba encontrarlo tocando la guitarra, entonando alguna balada de esas que inventa usted de a ratos.

El mendigo, más tranguilo, vuelve a su lugar.

Mendigo (retomando el aire): Me quedé dormido sin darme cuenta. Pocas veces me ocurre.

El Rey: Acudo aquí porque me siento desolado, la mismísima Reina me ha confesado que no me quiere, cuando para mi era evidente que ella me amaba.

Mendigo: Ajá, ¿y por qué se le ocurre que en esa ocasión debe acudir aquí?

El Rey: Pues me siento desorientado, temo que esto derribe mis estanterías, en las que albergo mis ideales más fundamentales. Siempre busque la simpleza en la mujer, y cuando creí haberla encontrado en la Reina, ella me demuestra que la simpleza no es tal.

Mendigo: Uno termina teniendo las cosas tan claras que en cuanto algo no cuadra deviene una crisis fundamental. En el mejor de los casos, se trata de un cambio de paradigma. En el peor de los casos, un remiendo mal hecho que acarreará una crisis peor en el futuro. A todos nos ocurren ambas cosas.

El Rey lo mira pensativo. El mendigo atina a tomar la guitarra. El Rey le toma del brazo:

El Rey: Es que realmente me sentía en la cresta de la ola, todo era perfecto. Y ella era la frutilla del postre, ella era... pero ahora todo parece una estafa. ¡La odio! ¡La odio con toda mi alma! No es justo que me rechace a mí, que soy todo lo mejor para ella.

Mendigo: Del amor al odio hay un paso nada más, claro. Por otro lado, ¿fue ella así de tajante? ¿No quiere saber nada con usted, su majestad?

El Rey niega con la cabeza. Luego se agacha junto al mendigo, posa su cara sobre su hombro y llora. El mendigo lo mira extrañado, lo palmea sin saber cómo reconfortarlo.

El Rey: Tu fuiste también un noble. Quizás no un rey, pero si un caballero. ¿Y fue a raiz de quién que te convertiste en un mendigo? Más aún, fue tu elección, fue apropósito. ¡Pensé que habías perdido la cabeza pero te juro que ahora comprendo mejor!

Mendigo: Su majestad, su situación es diferente de la mía. Jamás olvide eso. Hace mal tenerlo todo, sépalo. Y es recién cuando uno llega al fondo que entonces puede comenzar a trepar.

Luces out repentinamente.

V
Se prenden las luces repentivamente. Dr. Love está en medio de la escena.

Dr. Love: La claridad pareciera ser en ocasiones un mal. La duda, para Descartes, era el fundamento de sus certezas. Y sin embargo varios, como Nietsche, Freud o Marx, han demostrado que ni la consciencia es tierra firme.

Dr. Love: Ahora, entiendan bien: Esto puede sonar a un justificativo de la inconstancia, a una canonización de la deriva total. Más bien, todo lo contrario: se trata de una reafirmación de que uno puede efectivamente dar consigo mismo, encontrarse. Los griegos habían hecho del conocimiento de sí, del arte de uno mismo, uno de los valores sagrados de su cultura.

Dr. Love: Si todo fuera así, tan frácil como dicen algunos, nada sería posible. Ni que yo esté hablando con ustedes ni que ustedes efectivamente y por alguno de esos vericuetos de las casualidades, estén aquí escuchándome.

Luces out.

VI

Y todas sus concatenaciones

miércoles, 16 de mayo de 2012

I

Llegué a Brugge y lo primero que hice fue acodarme en la barra del Snufel. El bartender me recordaba: un danés al que un argentino le había enseñado a hablar español. O sea, un tipo que te decía "che" con tonada nórdica.

- ¿Que tanto, tío? - me preguntó, mientras me servía una Ohms.

Yo pateé mi poco equipaje al costado de la barra y me senté. Tomé la cerveza mientras le conté parte de mis quilombos.

- Camina por la ciudad, seguro solo fue una pelea de palabras - dijo, queriendo decir "discusión"-. Estás en este lugar hermoso, podés descansar che.

A eso había ido, a perderme un rato, a que nadie supiera donde estaba. Brugge, así de pequeña como es, me sirve para perderme una semana tranquilamente. Para caminarla por todos lados. Me gusta caminar las ciudades, sencillamente recorrerlas. Y reconocerlas.

Pensé que, en caso de guerra con Chateau D´If y con Gaena, este sería un buen refugio: las puertas de la ciudad cuentan con fuertes (aunque digamos, si uno llega por tren, no hay mucha guardia. Hay que mejorar eso). El gran problema era la segunda ciudad.

- Dame lo más fuerte que tengas - le pedí al danés -.

Sacó de la heladera una Javelin, la destapó, y me la sirvió. Le conté un poco el fato con Jacqueline.

Ella se había vuelto para Roma, por algún motivo que desconocía. Pero nos seguíamos hablando con cierta regularidad. A mi parecer, ella no quería nada serio conmigo. Eso, sorpresivamente a mi me generó un conflicto, porque ella me gustaba.

Luego me enteré de todo lo que me enteré.

- Bueno che - me dijo el danés -, el problema es que vos no tenés que fijarte en una mujer sola, sino que tenés que tener siempre al menos tres disponibles.

Las chances de éxito de lo que me contaba este tipo eran nulas.

Los últimos días que estuvimos juntos, Jacqueline se había vuelto malhumorada, como nerviosa. Quedé descartado de su vida, todo por que aún seguía dando vueltas con el otro. Fue por esos días, una noche X, que ocurrieron las cosas con Solange. Una semana después, yo mismo le pedí a Jacqueline que fuera honesta con todos, hasta consigo misma.

Resultado: se fue. 

Y yo soy un caradura. Solange fue más un juego que otra cosa, ahora tengo que decirle de alguna manera que no podemos seguir como veníamos.

Ergo, de mis dos historias casi simultáneas, no me queda nada. Qué loser. En definitiva Solange es una especie de daño colateral, de concatenación del quilombo que se me armó con Jackie.

II
Elegí mal la ciudad, pero me pareció una de las más prudentes para alejarme de todo. El TrasTevere es bonito, de todas formas. Me vine acá como si tuviera que pensar las cosas, pero ya lo decidí todo. Lo que tengo que hacer es masticar las ideas, asumir, poder decir, lo que voy a hacer.

Caminé hasta el Castillo de Sant´Angelo, donde esgrimí mi no tan nueva libreta universitaria de la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires, y pude entrar gratis. En ese lugar se refugiaba el Papa Clemente VII, que tenía un corredor oculto a su disposición que conectaba el castillo con lo que hoy a devenido en el Vaticano.

En Gaena tenemos algo por el estilo.

Yo creo que Jim me envidia haber conquistado esa ciudad, creo que muy en el fondo le enerva que yo sea la reina de ese lugar, y no él su rey.

Se piensa que voy a gastar mis energías en seguir asediando su castillo de la costa francesa. Por favor, si ya no significás nada para mi, si no te sigo, si no te estoy observando lo que hacés, si no te chequeo la cuenta de Twitter para ver a quién le cocinaste pollo al verdeo.

El tema es que fracasé en mi escape alternativo, pues salir con Jon no me ayudó a deshacerme finalmente de este karma que es JB, sino más bien que le dio una excusa para volver. Y yo como una colegiala idiota, entre dos amores.

El problema con Jonathan es que se comporta como un pendejo, me arruinó la intensión de estar con alguien mejor que Jim. Y eso que este último no se lució últimamente por su madurez, su tolerancia, su carácter centrado.

Más allá de todo, Jon es buen muchacho. Se hace el playboy demasiado, pero es bueno. Ahora, digo yo, los hombres entonces hacen las mismas cagadas, por A o por B: se meten con tilingas por vengarse de una. Tanto el racionalista como el pendex (que son dos polos claramente opuestos, oh, sociedad contemporánea!).

Fui a la rueda de la fortuna, a ver si esta vez no me mordía la mano por mentirme a mi misma. No en ese momento, estaba en plena emancipación. Pude decir lo que ya sabía, había decidido hacía al menos una semana: me vuelvo a Buenos Aires, basta da esto.

Y me lo imaginé al señor Bentham explicando todo: "Por una serie de interrelaciones que eran difíciles de prever, pero fáciles de imaginar, tenemos que la sujeta A se a metido con el sujeto B, pero que tras una serie de conflictos le da pie al sujeto C para que salga con ella. Ergo, sujeto B se mete con sujeta D, lo que  agudiza los conflictos entre sujeta A y sujeto B. A todo esto, sujeto C no es más que un daño colateral. Y sujeta D, una holandesa reventada".

Lo último lo agregué yo.

No sé. Pobre Jon, terminó siendo una concatenación de mi intento de liberarme de la sobra de ese tipo, ese tal Bentham. Sea quien sea.

Diez

miércoles, 9 de mayo de 2012

I
El que te quiere hablar no te habla y el que no querés que te hable te habla. Con el que hablás no te dice nada y con el que hablabas ahora es re copado y por último, uno que en verdad es mudo parece re locuaz.

II
Muchas de las voces que leí alzarse, aterradas, por lo que implican los términos y condiciones de Google Drive con respecto a propiedad del contenido, son las mismas que en tono progre te dicen que la privacidad ya fue. #consistencia

III
Había decidido prescindir del celular durante mi exilio. Lo más correcto, me pareció, sino no era un exilio. Aún así, no me aguanté y lo prendí un poco, al tercer día. Lo dejé sobre la mesa del bar, mientras me bebía mi segunda cerveza. Nada. Estuvo prendido como treinta minutos, y lo volví a apagar. No sabía si sentirme insoportablemente a salvo o condenadamente libre.

IV
Canalla, manipulador, mal tipo, asqueroso... pensé de todo al principio, Aproximadamente a las dos horas de insultarlo me di cuenta de que yo era la estúpida. Me ocurre a veces: estoy haciendo algo, pensando algo, de forma dramática, y clac. Algo cambia, como si mi perspectiva se corriera.

V
Sonará a ficción, pero el 75% de lo relatado en "Get the girl out" es cierto. Fue una secuencia muy divertida.

VI
Mientras escupía algo de sangre, arrodillado en la banquina, miró a July que estaba en pleno llanto, puteándolo como nunca en la vida. Las luces destellantes de la autopista, algunos autos que pasaban. Recordaría ese momento como un quiebre, quizás, la primera vez que Julieta se percató de que él le podía hacer grave daño.

VII
Si y no al mismo tiempo. Ella funciona en su nuevo sistema bifónico, capaz de emitir señales contradictorias en cuestión de segundos. De tal forma, así como te deja plantado con la cena que vos mismo te ofreciste a cocinar, aparece a la semana - sí, una semana después -, invitándonos así, como si nada, al BAFICI. "El BAFICI ya terminó, corazón". "Bueno, igual yo lo decía por tirar algo para hacer". 

VIII
Que no te enorgullezca haberme herido de esta forma. Odio que de alguna forma, te nutras de mi dolor. Y tu nueva noviecita me tiene las pelotas llenas conque está re contenta, descubriendo algo nuevo en el amor. ¿Cómo puede interesarte esa cursilada? Yo me pregunto por qué carajo me sigo haciendo mala sangre por un tipo cagador como vos.

IX
Primero, hay q saltar el pollo en aceite - muy poco -, de forma que se selle. Luego, llegado ese punto, hay que agregar las cebollas de verdeo y la cebolla. A los dos minutitos ya habrá largado el jugo, ergo, hay que agregar las papas. A ojo, mas o menos - como para orientar - no más de diez minutos, ahí le pueden agregar el vino blanco. De ahí, unos quince minutos tranquilos. Mientras pueden ir haciendo un poco de caldo, que les va a servir cuando se haya evaporado el alcohol. En este punto, más que nada, se continúan cocinando las papas. Cuando la cosa ya bajó, es el momento de agregar la crema. Y pum, al plato y a la mesa.

X
¿No quiere el boleto de vuelta? Oh, menudo detalle se estaba olvidando usted. ¿Para qué momento lo desea? Mire, puede coger los trenes cada media hora. Le salé siete euros, tal cual la ida. Si quiere coger un billete abierto, eso le saldrá un euro más, porque no es de Renfe. ¿Se siente bien señor?

Dos centímetros

jueves, 26 de enero de 2012

I
Fue entonces que me senté sobre las piedritas de la playa, frente al mar. Intenté recordar cuál era la ruta aerea, pues horas antes, por la tarde, nos habíamos quedado ella y yo mirando cómo pasaban los aviones sobre el Mediterraneo.

Miré a mi alrrededor. Solo. La escena tenía su encanto. Si la temperatura hubiera estado más agradable, me hubiera metido en el agua.

II
¿Dónde estaba? Se había ido sin el mapa, había salido del lugar sin saber cómo demonios llegar al hostel. Todo por un malentendido. Yo estoy bien, pero él... se pierde a diez cuadras de la casa.

Le dije al francés, casualmente llamado Jaques, que me iba, que tenía que encontrar a Jimmy porque no quería que pase la noche afuera. Por más que no ocurriera nada. Ella me miró, medio borracha, estaba hablando con un londinense bastante guapo. La olvidé y salí.

Me agarró una especie de desesperación. ¿Dónde estaba? Recorrí los edificios del bajo, que se encuentran al costado del Paseo de los Ingleses. La construcción era adorable, los ventanales de los edificios bajos, las luces tenues. Por primera vez creo que unos adoquines me parecieron bonitos.

¿Jimmy?, pregunté por una callejuela. Qué ridícula, yo buscándolo a él que no me quiere ni ver. Y el que se fue sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen. Eso me pasa por permitirle cruzar la raya de mi paciencia de a poco, de a dos centímetros a la vez, en lugar de pelearnos de lleno y decirlos las cosas así, en crudo.

III
- Por favor, te pido que no - dijo ella mientras bailaba al ritmo de algo, quizás Miley Cirrus.

- Necesito un souvenir.

Estaba nuevamente con la idea fija: llevarse uno de los carteles de Bavaria que había en el boliche. Ella se preguntó por qué demonios le había insistido tanto en que salieran a bailar, si ya de cajón no estaban de humor. Ninguno de los dos.

Habían logrado entrar rápido alegando que eran latinos. Él logró elucubrar la fórmula "Nous viennent de loin, je suis argentin", y el de la entrada les charló un poco amistosamente antes de hacerlos pasar.

El lugar era bastante bonito. Oscuro, con luces de neón verdes y un dj que pasaba música y tomaba algo, probablemente... Lleno de extranjeros. Ella había dicho que no quería tomar nada de alcohol, mientras que Jimmy se dedicaba a probar cada tipo de cerveza que no conociera, y si su nombre le resultaba impronunciable, mejor.

Las luces de láser eran un espectáculo. Las palmeras de plástico en la pared le daban al lugar un toque "posmo". Y al lado, un cartel que anunciaba que había Bavaria.

- Además - prosiguió él -, preciso justo ese cartel para ponerlo con el de Heineken. Sino es competencia desleal. Estoy a escasos segundos, dos centímetros de llevármelo.

En ese momento ella lo consideró un perfecto idiota. Se la pasaba mirando ese cartel antes que dedicarse a ella. Y entonces vino un francés y le empezó a hablar. Ella se reía, porque no le entendía nada. En algún momento él le dijo: "Vous êtes Latina? Fougueux!"

Excuse moi, elle est avec moi - dijo en pésima pronunciación Jimmy. Pero el francés hizo caso omiso y ella no reparó en la intervención. Era su venganza por las pendejadas de él.

- Así que... - dijo Jimmy un tanto alterado. Y se esfumó. Jackie se quedó charlando un poco más con el francés hasta que reparó que efectivamente, la habían dejado sola. Demasiado sola.

Se encontraba solo, medio ebrio y peor, enojado, perdido en Niza. Todo por intentar esa cita fallida.

IV
Jackie había insistido en la cita fallida por un recuerdo que tenía, de aquella vez que Jimmy la había llevado a bailar. Dijo "¿Por qué tenemos que depender del resto para salir? Salgamos nosotros, vamos a un lugar a gastar las pistas".

Ella se rió. Ya llegados a los treinta, era extraño. La vida era más juntarse a cenar con amigos, y si había fiesta mejor. Pero, ¿salir ellos solos? ¿Que él, encima de todo, la lleve a bailar?

Dicho y hecho, le dijo que se vistiera para la ocasión. Él hasta se puso camisa, cosa que no hacía falta pero a ella le gustó el detalle.

Algo lentos para aprender, aún así se divirtieron. Fueron a Vega, un boliche de rock y pop. Lo primero que notaron era que el público era "sub 20". Lo segundo que notaron es que en ese lugar tocaban bandas de rock, y justo le tocó la noche a un tributo a Kiss.

Luego de los alaridos, ellos dos ensayaron un par de pasos. Iban recordando, iban poniendo en práctica eso que los dos olvidaban. A él le gustaba en cada paso recorrer los brazos de ella con las manos. Ella disfrutaba de cada vez que se acercaban, cada vez que se miraban a dos centímetros.

V
- Dos centímetros - dije, aproximando mis pies casi a donde llegaban las olas -. Dos centímetros es la distancia a la que tenés algo que te afecta mucho, pero que no es tuyo. Y si podés saldar esos dos centímetros, si podes efectivamente por una puta vez dejar la distancia, sos feliz.

La luna era llena. El viento era poco amable y las luces del Mediterraneo eran encandilantes. El agua casi casi me tocó los pies.

Eso. porque cuando las cosas se tocan, cuando las personas se encuentran, parece que fuera todo un accidente. Ninguno de los dos sabe que hacer. "Opa, ¿cómo reacciono ante otro ser humano?"

Dos centimetros, o tres, o un oceano. Cuando la distancia es grave, se mide en mares. "Estamos a oceanos de distancia". Y te tengo en frente. Y esos dos centímetros, decí lo que quieras, pero esos dos centímetros son de agua pura.

Porque medir las cosas es una forma de sentirnos seguros. Podemos estar mal, pero si le pusimos una medida a la situación, nos sentimos tanto mejor que cuando directamente no sabemos ni de qué kilometraje estamos hablando.

A vos no te gusta como hago mis olas.

A mi no me gusta que me navegues tan impunemente. Frente a vos, no puedo pretender que no necesito defender una parte de mi. Eso que necesito que sea mío. Y vos...

La escuché gritar "Jimmy!!". Estaba ahí, venía por el Paseo de los Ingleses. Probablemente se habría aburrido del francés. Su silueta bajaba torpemente por las escaleras hacia la playa, me miraba pero yo no la veía verme. Era todo una hipótesis. La pucha, y yo sin mi cinta métrica.

VI
Cuando me desperté él no estaba. Bajé a recepción, pregunté y me dijeron que había tomado el desayuno y se había ido "a tocar el ukelele al mar". Afortunadamente la chica hablaba un inglés impecable, lástima que era demasiado amigable con J.

Lo vi enseguida. Eran las 9.30 am (5.30 en Buenos Aires, solía pensar en la diferencia horaria). Me senté junto a él, sin decirle nada. Estaba tocando una tonadita tonta, algo así:

Don't take one more step, please
Two inches and just breathe
If your love's an ocean, may I swim in your seas?
But there's no such thing as heaven...

Las evidencias

miércoles, 24 de agosto de 2011

I
Mirá, yo creo que la mayoría no se da cuenta. Yo me veo entre los que me critican, ¿me entendés? Hace cinco años nomás yo me hubiera tirado con cualquier cosa, hubiera hablado pestes de mi. Y ahora esto. El tema es que cuando ascendés, en el mejor de los casos, tomás perspectiva.

II
1) Mon amour, Jimmy. J'adore marcher dans la nuit à Gaena. J'adore marcher dans la nuit à Carcassonne. La nuit c'est étoilé, J'aime vos câlins lors de la marche.

2) Oui, petite Jackie?
J'aime aussi la nuit, et vous. Vous voyez dans l'avion? Le troisième qui arrive. Doit être une route aérienne.

1) Probablement. Vous aimons toujours regarder le ciel. Vous avez obtenu étoiles sur le plafond de votre chambre.

2) Mademoiselle,
vous savez que je n'aime pas voler. Est un problème.

Sencillamente me tomó de la mano.

1) Demain, nous pouvons sortir avant midi dans le village? Nous avons déjeuné en face de la Garonne, si vous aimez.

2)
Merveilleux, c'est une excellente idée. Alors ne pense pas que l'avion.

III
Cuando gente depende de vos, todo cambia. Cuando el trabajo de otros pasa a ser tu responsabilidad, todo cambia. Cuando te echan una mirada de "este" y pero después te vienen a pedir cosas, cuando estás en el medio de todo, defendiendo a veces incluso al que te acaba de pelear.

Uno se va acostumbrando, te das cuenta que el juego es ese. No te cagaron, es eso. Y algunos te cargan medio mal intensionado, que el teléfono rojo siempre suena para vos, que tu nombre resuena en todo el lugar. Que te llaman de cualquier facultad y que ahora te codeás con decanos.

Lo gracioso es cuando uno piensa que se vendió.

IV
Entonces ella se acercó, con cara de haber sido atropellada por la vida, o peor... la verdad, y me dijo: "Por favor, por favor, cuidalo en la despedida. Que no haga ninguna locura". Y yo me pregunté por qué se habrá acercado a mi a pedirme que le cuide al novio, yo que no soy un tipo con influencia en nadie, viste. Le dije "Vos tenés que confiar en tu futuro esposo, pero no te preocupes, no andamos planeando nada heavy".

Qué tipo mentiroso que resulté. No es nada grave, claro. Pero se lo dije con una seguridad de la que no soy dueño, porque no sé que habrán planeado los muchachos o en qué circunstancias puedo encontrarme en dos semanas.

Ahora, digo yo, ¿puede ser que siempre me quieran encajar la responsabilidad? Será que tengo cara de buen tipo. Pero dejé de ser bueno hace rato, che. Igual no le dije nada a ella, no quiero perjudicar a nadie.

Qué cosa todo che, ponerme en esta situación a mí...

V
Y un día estas discutiendo con esa piba con la que te llevabas bárbaro, esa que era tu compañera. Y discutís por pavaditas, por si prende o no la compu, por si le mandaste o no el mail, por si la web está actualizada o no, por si salieron a almorzar juntos o te quedaste charlando con la otra reventada.

VI
Tengo todas estas evidencias ahora sobre mi mesa. ¿Y?

Talk show host

viernes, 8 de abril de 2011

I
Pero es que... ni nos hablamos. Nada, en serio. Intercambiamos miradas, o algo así. Y eso viste. Eso de compartir una mesa con amigos y que entre nosotros esté tan complicado porque ella estaba en frente un derecha y yo me reí de su chiste. Eso: ella dijo algo y yo me reí. ¿Hace cuánto que no ocurría?

Cuando me la crucé en la cocina me pregunté si era accidente. ¿Ella había ido a que la vaya a buscar o yo había ido a buscarla? No se entendía una mierda.

Pero me sonrió, mientras dejaba unos platos para lavar. Yo saqué una cerveza del freezer, mientras desde la mesa me pedían que trajera un Speed. Nos miramos, puse cara de "qué gente loca". Me sonrió de vuelta.

O sea: estuvimos juntos y ahora nos cuesta horrores comunicarnos mediante muecas. Bien ahí.

II
- Me lo veía venir - me dijo Micaela.

Odio ser tan obvio.

- Me parecía que estábamos en... que no estábamos motivados.

Es raro: primer corte de relación mutuo en la historia del rock. Pero lean esto che:

- Me da le sensación de que nos caemos bien y que por una cosa del momento empezamos. No te digo que no la pasé bien. Me gustó mucho.

Micaela cortó hace tres meses con el ex novio. Era un poco cantado que yo no le iba a funcionar. Y ella conmigo...

- Yo seguía un poco por inercia.

El día que me despierto y me doy cuenta que no quiero compartir el desayuno con la persona que tnego al lado, es el día en que comienza a laburarme el marote a full. Es cuando uno empieza a tener dudas, cuando uno empieza a elaborar planes de escape o lo contrario, justificaciones para quedarse. Porque las crisis no son claras: o hay que navegarlas o hay que naufragarlas.

- Por momentos me daba la sensación de que me inventabas cosas de más.

Lo que Micaela jamás compartió conmigo es ese código de "me lo tomo a la chacota" que tengo, ese código que supe compartir sea por oposición o complicidad. O sea: no me entendía las sátias, las ironías, los sarcásmos, mis inventos. No porque fuera tonta, nada de eso. Sino porque no era su onda.

- No, por favor, hagamos miti-miti - me dijo ella ante mi clara intentona de pagar.

III
- ¿Y por qué no?

- Simplemente no. Dejalo ahí.

Noté cómo le costaba, pero me era honesta. Era una especie de duro trabajo, que nos costaba a los dos sudor y lágrimas. Insistió:

- Me gustaría verte, a ver qué tal lo hacés. Jamás te vi en un escenario actuando nada... Me pierdo de eso.

- Tampoco vale la pena. Lo juro. Porque esto no es un fin, es un medio.

- ¿Y por qué siempre nos vemos en situaciones tan maquetadas?

Odio que me hagan preguntas tan excelentes, porque me provoca la curiosidad, me pone en una situación tan comprometedora, me moviliza de forma que...

- ¿Qué clase de pregunta es esa?

- Lo sabés perfectamente.

El tema es cuando yo empiezo a interesarme por ella. Todo surge ahí. Es como un reestarting point inconfesable, es su espacio en el cual ella me tiene. Y es en ese espacio donde ella puede quizás agarrarme de vez en cuando.

- No es nada serio que vaya a verte.

Me pregunté qué debía hacer con esa frase: desestimarla, tirarla, reconvertirla, eludirla, olvidarla.

- Bueno, me interesa. Podrías confiar un poco. Si querés, en retribución, yo puedo también mostrarte qué hago, aunque probablemente no te interese.

Decidí no meterme en eso, y eludí la conversación diciéndole que le enviaría la invitación esa que jamás le llegará.

IV
Entonces hay una vez en que ella me dice que se va. Y yo me siento pésimo por su ausencia. Pero a que no saben qué. Efectivamente, me di cuenta de que fui presa de un cualquierismo súbito, de algo que en verdad no es. Y entonces me di cuenta que:

Si bien estoy en camino, la ausencia de Jackie me afecta.

Los treinta también, me están afectando.

Y que ambos items convergen en lo que describo como una carencia de ideas global: no se me ocurre un carajo de nada.

En fin, como sea: nos vimos, por más que hubo un par de situaciones, no pasó nada. Y fue como si hubiera podido mantener el timón, como si hubiera dicho "ok, Justine, ya estamos ok. No sos tan peligrosa después de todo".

Luego de eso, me olvidé del asunto y todo estuvo bastante mejor.

V
Tiene el premio a la más quejosa, a la más fanática, a la más obse, a la más celosa, a la más controladora. El premio a la más demandante, a la más acaparadora, a la más reclamadora.

Y cambió, casi irreconocible. Que sale, que se emborracha, que se fuma un porro, que se divierte, que ahora conoce los boliches de la Costanera. En un principio me revolvió el estómago, pero después juro que puse todo en su lugar. Porque uno idealiza y cuando se da un tortazo, la puuuu

Todo es lo mismo. Nada cambia, en verdad. Digamos, sí, ya sé que todo cambia. Pero siempre cambia, entonces, es lo mismo. Bueno, algo así.

Entonces, cuando Bella viene y me pregunta "qué es de tu vida", yo sé que me lo pregunta Bella. Pero no me lo pregunta la Bella que conocí. Entonces, bueno, ustedes saben...

She will be intact

lunes, 7 de marzo de 2011

There´s a song that contains a few lines, that Bentham stole from Jackie:

Honey, would you pass me the wine?
Just another glass, and i´ll be intact

Jim thinks they are a piece of poetry, and fit into a song that sounds a lot like another one, called Sunny Day. And it´s actually an adaptation of that old tune.

El David no está en el Uffici

jueves, 24 de febrero de 2011

De: jackie@rousseau.edu.ar
Para: Jim@rocknroll.com
Subject: Hola!

Hey! ¿Cómo llegaste? ¿Cómo te fue en el resto del viaje?
Me encanta Firenze, pero no doy con el David. ¿Dónde anda eso?
Beso,

J.

---

De: jackie@rousseau.edu.ar
Para: Jim@rocknroll.com
Subject: FW: Hola!

Hola. ¿Te llegó mi mail? Igual encontré el David. No está en el Uffici, está en la Galería de Arte, la del Panteón. Antes estaba en el Uffici creo yo.
¿Cómo estás?
Beso,

J.

---

De: jackie@rousseau.edu.ar
Para: Jim@rocknroll.com
Subject: FW: Hola!

Ok, entiendo que estás enojado. Y no te puedo expresar lo que lo lamento. Pero al menos me podrías contestar el mail. ¿Siquiera me estás leyendo?

J.

---

De: Jim@rocknroll.com
Para: jackie@rousseau.edu.ar
Subject: RE: Hola!

Según tengo entendido, el David jamás estuvo en el Uffici.
Estoy bien.

Bye.

JB.

--
Pasaron solo un par de días y Jackie volvió. Respondió una parrafada en otro mail, que no importa. Y me dijo de juntarnos.

II
La cosa fue algo así, fue en Belgrano, fue sentados tomando un café, fue escuchando un tema de Black Eye Peas, fue:

- A vos te molestó que yo anduviera vaya a saber con quién. Te molestó muchísimo, se te notaba en la mirada. Me odiabas.

- No me debías nada, no te dije nada ni te echo en cara nada. Tampoco digo que me encantó.

- ¿Realmente te importaba yo? Si te significaba algo, podrías habermelo hecho saber. Jamás me dijiste nada, te comportaste raro, de a momentos cariñoso, de a momentos un iceberg.

Me hablaba, pero no me miraba. Parecía que dialogaba con su taza de café, le contaba lo mal tipo que soy. Tenía su fleco que ondulaba por su frente, parecía que lo lucía sólo para mi.

- No fuiste a Bélgica -dijo, reluciendo todo su intelecto-. Pero sé que una belga te trató bien.
Una belga. Debía estar haciendo referencia a St. Claire. Y tengo que recopilar la información de cómo se enteró... Recapitulé: Chejov no sabía los detalles, quizas Jorge, por boca floja, se lo hubiera dicho a... Debord... El circuíto es fácil, de Debord a Darío. Y el sorete de Darío me incineró nomás. Tengo que hablar con Guy, se mandó un moco.

- O sea: un día estás conmigo y al otro salís así nomás con otra. ¿Te importaba yo?

A partir de aquí la conversación se puso realmente buena. Practicaba una pose de ofendida que le quedaba pésimo.

- Querías estar conmigo, y al otro día salís con la belga en "la cita más cara del mundo". Y te jactás de eso, claro.

A ver, citó textualmente "la cita más cara del mundo". Eso lo dije yo... ¿A quién?

- Era holandesaaaaaaaaaaaaa! - exclamé como si estuviera corrigiendo un dato relevante.

Me miró. Ella odiaba que en plena discusión yo hiciera ese tipo de "chistes". Se enojó peor.

- Escuchame - continué-: si, está bien, salí con otra. Pero vamos a los tantos: no nos debíamos nada, vos andabas con otro y la verdad es que yo ni me metí en eso. Y si bien no me "copó" precisamente lo tuyo, no te dije nada. La diferencia entre vos y yo es que vos me echás en cara el salir con alguien más y yo no. Porque evidentemente a los dos aún nos importa...

Me miró sin escucharme porque le importaba tres pitos lo que pudiera decirle.

- Cuando nos encontramos allá no lo pude creer. Pero, qué ilusa, todo para esto...

Ese tipo de manipulaciones de Jackie me tenían harto. Me di cuenta que precisábamos mandarnos a la mierda.

- Si nos hubieramos encontrado en Brugge, como sugerí, la historia hubiera sido otra. Pero insististe con Gaena.

Jackie estaba lo suficientemente enojada como para no contestarme. Seguramente quería decirme que había estado con otro u otros, pero esa extremada cordura que tiene no se lo permitía. Yo quería que lo dijera, más por ella que por mi. Que se liberara, que hiciera su mejor intento de herirme. Pero no.

- Estás a esto de mandarme a la mierda, pero no lo hacés...

- No quiero mandarte a la mierda, pero la verdad es que ahora te odio.

- Me odias... Jamás te gustaron mis comentarios en estas circunstancias.

- No te odio por tus comentarios.

- Quizás sea porque tiendo a tirarte las estanterías, estoy casi seguro de que es por eso. En verdad, debieras darte cuenta que me porto bien.

- No es eso. Te hacés el que te portás mal, pero sos bueno. Pero te mandas cagadones bárbaros, hacés tremendos quilombos y a veces no se sabe con qué podés caer...

Decidí continuar jugando con la dinamita.

- ¿Con qué puedo caer? ¿Por que se trató de una holandesa y vos esperabas una belga?

Logré detonarla.

- ¡Pero la puta madre! Yo me cojí a un italiano muy lindo, me trató como a una dama, paseamos por Venecia y dormí en su casa.

Tenía la mirada envenenada. Por primera vez pensé que me iba a volar un cachetazo en serio.

Empeoré la cosa al reirme. Puso una cara tétrica, fue como si la insultara. Pero no me reí porque no le creyera, ni por hacerme el desentendido. Me reí porque me parecía ridículo. Todo esto me parecía ridículo, de una paparruchada cuasi brillante, una parafernalia macabramente satírica, un mamarracho sin gracia.

Me dijo "pelotudo" por lo bajo, se levantó y se fue. Ese enojo que tenía se había transformado repentinamente en una tristeza tremenda, como si finalmente hubiera logrado yo pegarle el batacazo. Mientras una pareja sentada dos mesas a la derecha nos miraba y decían cosas, la mina me daba la espalda como si pudiera ocultar algo de todo eso. Se fue, se retiró así nomás. La vi irse, dejarme ahí, abandonarme. Pagué la cuenta y me di a la fuga yo mismo. Odio el Cinema porque jamás me fue bien ahí.

Todo esto, por buscar el David donde no estaba...

Lección nro. 725: no encontrarse con una ex en otro continente. Estoy aún aprendiendo, che.

St. Claire

jueves, 17 de febrero de 2011

Volvía de Gaena con una depresión atómica. Era obvio que iba a pasar esto, o que iba a pasar cualquier cosa poco copada con JR. Lo que ocurrió, es que encontrame con ella tan lejos tenía una especie de aura mítica. JR y JB se accidentan en Italia, cerca de la estación de tren.

Y si bien JR no ocultó su gran emoción, es evidente que estos últimos días ha estado convulsionada y que yo estoy tan inestable como el plutonio. Guy me dijo que era insostenible:

- Es insostenible. Te quiere dar a toda costa.

- ¿Y si yo te digo que no?

Guy se rió. Sabía que si bien no teníamos chances, Jackie y yo seguiamos siendo potencialmente un quilombo.

- ¿Que no qué? - dijo al terminar su carcajada.

Ni lo uno ni lo otro. Pues si bien nos perdimos con JR por las calles de Gaena, esa ciudad italiana tan bonita, pero no tanto como Brugge. Cuando Jackie me había anunciado que se iba para Europa, pensé en esta probable coincidencia. Y luego:

- Hicieron ambos dos todo lo posible por coincidir en aquella ciudad. Ni siquiera estaba en nuestro itinerario original - reclamó Guy-. Pero está bueno eso de elegir destinos que no sean tan conocidos.

Con Jackie nos encontramos en la estación de tren, a la que habíamos llegado una hora tarde. Pensé que se había ido, que se había cansado de esperar. Pero dí con ella en mi search desesperado.

- Hicieron mucho para encontrase en esa ciudad. Para ir a ver a Boticelli.

- Y te juro que ni ella ni yo teníamos planes de que pasara nada.

- Lo peor es que lo creo de los dos. Pero que no se plantearan las cosas así, de frente, no significa que no tuvieran intensiones ocultas. Ambos.

Como Jackie habla italiano, me ayudó a pedir el almuerzo: un bocadillo de jamón crudo y una Heineken. Almorzamos en las escaleras de la estación. Paseamos por los puentes de el Revere, río que corta la ciudad por la mitad. Fuimos al museo de bellas artes. Guy merodeaba por ahí, mientras Jackie me abrazaba y a mi me entraban a picar las ideas.

Me la pasé rascándome la cabeza.

Llegamos a la plaza de las estatuas, donde encontramos diversas réplicas de obras como el David, o Venus, o Afrodita.

II
Mientras volvíamos a Gaena, Bentham estaba en un estado de cuasi depresión llamativo. No habló durante todo el viaje. Esgrimió la excusa de "estoy cansado". Cuando todos sabíamos que Jackie lo había dejado mal.

Cuando llegamos a Roma estaba más despierto, pero seguía sin hablar.

Discutíamos con Beatrix -nuestra compañera de viaje de Ururguay, chica muy simpática con la que yo tendría algo dos días después, al irnos de Roma-, y Lidia -amiga de Bea-, los lugares a visitar mañana: el Vaticano y el barrio Tras Tevere.

Como quién es artífice de su propia revolución, Bentham no perdió tiempo y al llegar al hostel fue derecho a la habitación. Yo me quedé chequeando mails y charlando con Beatrix, nuestra compañera de viaje de Uruguay.

Teníamos que definir la cena, cosa que ibamos a discutir con Bentham pero cuando él bajó:

- Estimados, me voy a cenar con la holandesa.

Teníamos una compañera de cuarto holandesa, con la que Bentham había estado charlando. Una chica de una sonrisa radiante. Tenía un aire a... una actriz que no recuerdo el nombre. Bentham lo mencionó, pero no me sale ahora.

- Epa - dije-. Muy bien señor. Me deja con las dos damas esta noche.

Jim estaba renovado. Causa-efecto. Dejó a Jackie en el fin del mundo, pero precisaba confort, contención. Se ve que la cosa con Rousseau no había quedado diez puntos. Pero se las ingenió para reciclarse, y se iba a la cita más cara del mundo.

III
- Hello! How was your day? -said Bentham as soon as he opened the door, to find Claire sitting in her bed and checking some maps.

- Hi there. Pretty well. I visited Vatican city today. Got some pics to show you. Where did you go?

- Gaena. Wonderful place, nice people and ice cream.

- Oh...

The thing about Claire is that she had this wonderful smile. She smiled at me since de first day I saw her, when we arrived with Guy, Lidia and Beatrix, late.

We talk a little while, about some places in Rome, as well as our schedules.

- So, are you doing something tonight?

- No - she said with a sad face -. I´d love to see de Colliseum at night, I´d love to take some pictures of it.

- Oh, that would be nice. We can go tonight, my friends are staying in, so perhaps we...

- Yay! I would like that.

- ... perhaps then we can have something to eat, or hang around in the city.

She smiled.

We said at nine.

IV
- Please, prestame Euros que no pude cambiar hoy.

Genial. Él se iba con la holandesa, y yo tenía que financiarlo. Para mi que se vino el viaje pensando, y es obvio que subió directo a la habitación para encontrase con Claire.

Volvieron temprano, los escuché llegar. Claire se iba la siguiente noche, por lo que ambos recorrieron el resto de Roma por su cuenta, mientras yo me preparaba para...

Notas sobre "Se suponía que..."

lunes, 13 de diciembre de 2010

I
Hola, mi nombre es Guy. Quizás me recuerden de posts anteriores como... bueno, quizás no me recuerden. De todas formas, estoy aquí para aclarar algunas cosas sobre el post de abajo.

Primero, Jackie en ningún momento acorraló a Jimmy, ni lo persiguió ni nada. Sí, ocurrió que por esas cuestiones del azar, totalmente calculadas, terminaron sentados uno al lado del otro. Se trata más de una ficción de Bentham, antes que algo que haya sido verdad.

Segundo, él le dijo qué tomar, pero no porque ella se lo pidiera sino porque él se hizo cargo de ella.

Tercero: algo que debemos conceder, es que Jackie concurrió al evento especialmente arreglada. Cosa que llamó la atención no sólo de Jim, sino del resto de los concurrentes.

Cuarto: Al otro lado de Jackie se sentó otro sujeto,, Darío, que le tiene ganas. De ahí, la expresión dicha posteriormente a la salida "vos y yo estamos tratando de cortar leña del mismo árbol". Y es mentira que a Jim le importó tres carajos eso.

Quinto: No es verdad que Jackie fue tan frontal al buscar a Bentham. Se trató de algo más sutil. La relación de ellos amerita que tuvieran algo más que una "charla de salón". Pero, nuevamente, la personalidad de Jim tradujo eso en una especie de ataque vertiginoso.

Sexto: Una leve corrección, pero que debe hacerse. Jim no se soltó de la mano de Jackie. Jackie le puso la mano en el hombro y Jim se corrió.

II
Yo, que soy Jackie, creo tengo el derecho a contar también un poco cómo son las cosas.

Llegué, sí. Tarde, para variar. Y nos sentamos uno al lado del otro. Pero porque ya todos saben que tenemos una relación más cercana, o la tuvimos, o lo que fuera. No porque yo armara nada en especial.

Como me visto o no, para salir, es mi problema.

Darío me tira con todo, es evidente. Ahora bien, Jim podría dejarse de joder con eso un poco, sabe que no le voy a dar pelota.

Hablé mucho con Jim. Pero fue todo correcto, y creo que él también quería hablar conmigo. Lo que no me gustó fue cuando efectivamente, se alejó de mí. Como si tuviera lepra o algo, decir que no fue grosero, sino volaba una trompada.

Mentira lo de la trompada, sé perfectamente que no me da para hacer eso y que tengo algo de miedosa.

Sobre la vestimenta: él se puso la remera que yo siempre le dije que le quedaba bien. Y la camisa esa negra linda. Así que no hablen.

Yo dije que quería algo light y él solito se metió.

A él le da bronca porque Darío es mucho más frontal que él, y me abraza y eso. Y Jim, como es a veces un incompetente para demostrar algún tipo de afecto, se pone del orto con eso. Yo no soy hiperdemostrativa, pero me alguna pila me pongo.

De última, además, Jim estuvo hablando con Inés y yo no me puse loca ni nada. Aunque no me gusta esa piba. Encima ella se vino peinada, re vestida y todo. Pero los comentarios los ligo yo, es injusto.

Último: no lo perseguí, para nada. Pero como él es un complotista, se cree hago todo apropósito. Nada que ver. No negaré que quería hablar con él, pero su lectura fue exagerada, y además, si te perseguí tanto, corazón, me parece que después vos también te sentiste a gusto hablando conmigo.

Jamás le dijje "eee hola qué tal, quien sos". Emití un "hola, ¿cómo andás? Tanto tiempo...", con cara de "hablemos que no muerdo". Y me costó mucho decidirme, convencerme de que él mismo no mordía, para ver si podíamos entablar una conversación como dos seres humanos.

Gracias por leer este descargo.

III
Ok ok. Muchas de las afirmaciones que acaban de leer, que corrigen mi tergiversada versión de los hechos, admito que son verdad. Peor hay cosas que no dejan de ser como las planteo.

Se suponía que.,..

viernes, 10 de diciembre de 2010

Se suponia que...

Ah, sí, pero, la verdad, te re cagué.

"Te re cagó", me dijo Guy.

"Yo ni pensé que fuera capaz de..." contesté.

Entonces ella me explicó una serie de cosas de su vida, y yo le atajé un par de cosas de la mía. Me sorprendió porque dijo "Hey, Hola!". Yo no le había pasado ni cuarto de hora, pero ella me picó, me persiguió, me acorraló.

"Hola sí qué tal en una de esas querés contarme quién sos ahora, y por qué te andás paseando con un ukelele".

Y explicame, Guy, explicame: ¿POR QUÉ NUEVAMENTE TERMINO YO DICIÉNDOLE QUÉ CERVEZA TOMAR? Odio Antares, lo juro, debe ser el peor lugar del mundo., Ahí sólo se puede tomar Scoth pero ella dijo que quiere algo light: una Kolsh.

Entonces, ella dispara cosas como "Si, me imagino lo que debés ser dando clases. Stalin dando indicaciones en un pizarrón". Lamenté que ella tuviera esa imagen de mi, pero bueno. Haste fame y echate a dormir.

Guy casi ni intervino: "yo los dejo, porque hablan bastante". Sí, nos entendemos de una manera atroz, ese es el problema. Y cuando los dos decimos blanco, no es el mismo blanco. Cuando decimos negro, ni en pedo se parece. Parecemos lo mismo, pero no.

Ella entonces me tomo del brazo. Me sentí mal y me solté.

Eso, me solté.

No lo pude creer.

Fue como espaciear todo eso que nos había ocurrido, fue como dejarla en la distancia, como decirle "hasta acá, todo bien".

Guy me dijo que no entiende de dónde saqué la fuerza, pero... la verdad, no quería que ella viniera. Nis juntábamos todos, y no pensé que ella fuera a aparecer. Jackie vive aparte, dice que no nos ve "de colgada que es". Pero ahí estaba, haciendo de cuenta que...

Sencillamente me dediqué a charlar con Inés. Mientras Jackie continuaba conversando con Darío, que le quiere dar desde hace diez meses mínimo. Y no me importó. Yo me dediqué a hablar con Inés, que es la hacker más grosa que conocí en mi vida.

"Vos hacés palidecer al de WikiLeaks", le dije a Inés. Y entonces me agarró del brazo Jackie y me dijo "me acordé de vos, me tenés que pasar la data de Brugge". ¿Brugge? Es como mi bastión eso, pará, ¿dónde te estás metiendo?.

Darío le tiró los ciento un dálmatas.

Me importó tres pepinos, ya sea porque sabía que él no tenía chances, o porque ya iba por la sexta Scotch.

Darío dijo que Jackie era una mujer difícil.

Me reí.

Sobre algunas revueltas

jueves, 18 de noviembre de 2010

I
Considero, a la fecha de hoy, que en los momentos en que me sentí más realizado fueron también los que fui más soberbio. Digamos: sostengo que mis percepciones eran erroneas, que mis valores se basaban en dogmas fallutos.

II
- ... ue siempre te sentí un poco... que no sabía a dónde ibas. Me vas a decir que me tomo las cosas a pecho, optaste por irte del trabajo de un día para el otro, barajaste treinta destinos de vacaciones en media hora sin siquiera perguntarme, al cumple de mi viejo fue todo un que voy-que no voy contínuo.

- Jackie, a ver. Sí, te tomás las cosas demasiado a pecho. Y creo que hay cosas que a vos te figuran "de repente" porque en verdad no prestabas demasiada atención, o no percibías. No negaré mi cierta volatilidad, pero vamos, tampoco soy un electrocardiograma...

Somos dos icebergs.

- Por otro lado, señorita, me está hablando la que decide irse a Dublin en una semana. La diferencia entre vos y yo es que yo celebré tus iniciativas, vos...

- ¿Celebrar? ¿Tenía que celebrar todo lo que hicieras? ¿Que dieras vueltas en U en Juan B. Justo, por ejemplo?

Esta no me la perdonan más. Y yo se lo conté como algo anecdótico. Me costó dos días de que no me hablara. Ni Jorge se lo tomó tan mal.

Entonces yo me puedo dar cuenta de que lo que me atraía de ella eran sus inseguridades de niña malcriada. Y ahora mi gran desencanto es que ella, gran proclamadora del desvarío, me señala como que siempre me "salí del plan".

Recién esa noche pude deshacerme de ella.

III
Hay una idea de Michel que me gusta mucho. No recuerdo exactamente el texto, sólo sé que está en La Vida De Los Hombres Infames, y dice algo así como "somos más libres de lo que creemos".

IV
Y muchas veces funciona por accidente, como a mi me gusta. Porque de a momentos se explotar las situaciones.

Por ejemplo, puede ocurrir que cuando quede una moneda en la máquina del colectivo, yo intente devolvérsela a la chica que justo subió antes que yo. Y ella me conteste que en verdad es que la máquina le tomó mal una moneda de 25, como que era de 50. Y yo le conteste "bueno, pues en ese caso te ganaste 25 centavos". Con una sonrisa toma la moneta y me dice gracias, que debe ser su día de suerte. "Jamás había conocido a alquien que creara dinero en un colectivo, la verdad te felicito. Usualmente solemos perder dinero en estas cosas..."

No habrá sido mi actuación más brillante, pero al menos fue. Y así la gente se habla.

V
Salimos y estuvo perfecto. La llevé a cenar a La Rosadita, charlamos toda la noche. Creo que con ella tenemos onda realmente, podemos hablar mucho. Aunque por momentos me daba la sensación de que no sabía cómo encarar la cosa.

Tomamos vino, porque a ella le gusta cenar con vino.

Fuimos a bailar por ahí. A un lugar al que llegaría por accidente, a un cumpleaños de Bentham: el Podestá. Luego me enteré que allí fue el lugar de altercados finales de este con la señorita Bella, versión 1.0.

Pero al bailar con ella logré más proximidad, logré algo de auténtico "flirteo" (eeeeesa, me encanta esa palabra). Piso arriba, barra de la izquierda, al lado de una de las columnas del fondo. Ahí estábamos, y probablemente sonara una cumbia cuando me aproximé y nos dimos un beso.

Fue raro, porque no pasó demasiado más. No entendí si había ido demasiado lejos o qué, pero lo pienso y juro que hice lo que tenía que hacer.

Seguimos hablando con ella los días posteriores, pero al momento de hablar para salir de vuelta, nada. Su manera de esquivar fue tremenda. "Nos vemos en clase", dilapidó. Entonces también volveré a jurar: me cayó como el ojete. Gilles me decía que no me tomara el asunto tan a la tremenda, que era solo una mina. Jim alegó que "hacen eso". Jorge me contestó "pfff, madurá, Guy".

VI
So, if you ask me: el que no tiene un poco de suicida, el que no atenta contra su cordura, el que no se une de a ratos al "cualquierismo", el que no estalla para disfrutar de sus explosiones, ¿para qué vino?

Si esperás siempre el momento perfecto, te juro que te vas a cagar de embole.

the beggar & the queen

miércoles, 6 de octubre de 2010

Jim se encuentra tocando su ukelele, sentado en el piso, apoyado contra la pared. Entona una canción que probablemente había inventado hace cinco minutos. Está en la calle. Se escuchan autos pasar, y de vez en cuando algún transeunte aparece, caminando apresurado hacia algún destino, para desvanecerse nuevamente.

Apareció Jackie, caminando lentamente. Va hacia algún lado que le pesa, cada paso es hacia un lugar al que no quiere llegar. Se detiene junto a Bentham, que continua ejecutando a un tempo más lento que el de la versión original:

Dime, ¿hay sinónimos de ayer?
Que no duelan tanto como tú y yo hoy…
Dime, ¿encontraste un nuevo amor?
Espero que no sea otro dictador…

Jackie: ¿Justo eso tenés que estar tocando?

Jim deja de cantar, pero continúa tocando. No contesta.

Jackie: Te escribí y no me contestaste. Te llamaría, pero no tenés teléfono. Supuse que te encontraría aquí.

Jim detiene su rasguido.

Jim: ¿Para qué querrías tener algo que ver conmigo? La verdad es que no estuve de humor. Perderte es suficiente. Ahora, eso de que vos te preocupes por cómo estoy yo, me parece algo innecesario.

Jackie: No lo puedo evitar.

Jim: Ok. Ya ves cómo estoy. Te preguntaría lo mismo, pero no quiero ahondar en tu respuesta. Simplemente asumo que te encuentras bien.

Jackie: Me cuestab bastante dormir. Te extr...

Jim extiende la mano en un gesto para detener a Jackie.

Jim: Te juro que no es lo que tenés que decir. Creo que no hay que explicar nada, ni darle vueltas al asunto. Sencillamente necesito estar solo, y probablemente vos también. Eso dijiste. No lo estás cumpliendo.

Jackie: Bueno, irme me resulta bastante más difícil de lo que esperaba.

Jim: Bienvenida al club. Uno no se va, simplemente se olvida de quedarse.

Jackie: Vamos a volver a hablar. Lo sabés perfectamente.

La cara de Jim es un gesto grave. Sabe que lo que dice Rousseau es verdad.

Jim comienza a cantar, mientras retoma con su ukelele unos acordes escritos hace años ya:

Aún me preocupa la lluvia
Sigo de más tus advertencias
A contrareloj, siempre bien educado
Yo y mis excesos de paciencia…

Jackie lo observa. Retoma su caminata.