La guerilla

martes, 25 de diciembre de 2012

I

Caminaba en dirección a Sol, una tarde de semana, calle llena de gente y un calor notorio. Me pararon como tres veces los de Green Peace diciéndome "Dale hombre, échanos una mano", mientras yo pensaba en llegar al Fnac a por el último disco de los Posies.

Y la vi. Corrí.

- ¡Jackie! - grité.

Se dio vuelta y allí estaba, esa chica de anteojos y jeans rotos. Me sonrió sorprendida. Me detuve jadeante frente a ella.

- Jonny, hey. ¿Cómo andás? Te ves... cansado. ¿Cómo haz estado?

Ella me hablaba en neutro, como si precisara hubicarse en el mismo espacio lingüístico que yo. Había olvidado cómo sonaba un argentino tratando de hablar como español.

- Yo bien, ¿vos? Digo, ¿tú? Bah, hablemos en argentino, ¿está?

El pique corto me dejó con las manos apoyadas en las rodillas, tratando de sostenerme. Me di cuenta de lo fuera de forma que estaba.

- Está bien, tenés razón. Es que se me pega, viste. Yo estoy bien, acá yendo para la estación. 

- A la estación. ¿Estás de paso? Podemos ir al 100 Montaditos a por unas cañas, ¿o estás justa de tiempo?

- De hecho, tengo tiempo de sobra. Vale.

Vale. Creo que a ella le gusta mezclar cuando modismo idiomático pueda. Como ella es profesora, debe tener que seguir las reglas gramáticas y ortográficas al pie de la letra durante todo el ciclo lectivo en el colegio. Y entonces son pequeñas venganzas que ella ejerce durante sus estadías afuera.

El sol me pegaba directo en la frente. Si no entrábamos rápido al bar me iba a derretir. Pedimos unos montaditos y dos cañas de cerveza.

- Bueno, ¿qué contás? - me preguntó ella.

- Bien, vuelto al trabajo y pensando en volver a los estudios. Y...

- Me parece una excelente idea, sos muy inteligente. No te oxides como yo. Ni bien regrese a Buenos Aires tengo el mismo plan.

- ¿Por qué desapareciste?

Ella me miró. Siguió sonriendo pero con algo de tristeza.  Entonces nos avisaron que ya estaban listos los montaditos, así que fui a buscarlos. Y así la dejé pensar para cuando volviera yo con el pedido.

- Perdón Jonny, digamos que nos encontramos en una etapa particular de mi vida donde yo necesitaba no pensar las cosas. Y cuando no pensás las cosas hacés todo por impulso, y me fui. Lo sé, te pido disculpas, no entendiste nada.

- Mas vale que no. Aunque luego fui armando el rompecabezas - le contesté, intentando demostrarle lo más claramente posible que no estaba enojado.

- ¿Sabés? Cuando realmente querés a alguien le bancás cosas que al resto no. Y a veces, cuando la relación pasa momentos de tensión aguda, una se pregunta si no está cediendo demasiado. Bueno, en plena crisis me conociste.

- Algo me dijiste. Que estabas tratanto de terminar un noviazgo largo, o empezando a terminarlo.

- Sí. Eso pensé. No me caracterizo por mis procesos claros. Yo misma no me doy cuenta de lo que quiero, o me asusto de lo que quiero. 

- ¿Y ahora volviste para irte? ¿Volvés ya a Buenos Aires? ¿O te vas para otra ciudad de acá?

La ametrallé con preguntas. Quería que se quedara, o en realidad quería que finalmente se sintiera tranquila. Me hubiera gustado tomarle la mano al menos.

- Voy para Atocha porque espero en una hora aproximadamente encontrarme con Jimmy.

II
Rolland Barthes ingresa al escenario, luce un traje desalineado, con la camisa afuera y la corbata desarreglada. Parece que hubiera salido de un casamiento a las seis de la mañana. Tiene una copa de champán o sidra o algo en la mano, que sacude mientras habla.

- Vieron que Jimmy de momentos parece un personaje omnisciente. Tiene respuesta para todo, aparece como si nada, sabe lo que pasa, sabe qué le van a decir. Saca conjeturas, utiliza a más no poder su teoría de las ecuaciones.

Se escucha brevemente música de los años cincuenta: Guilty.

- Bueno, pero Jimmy jamás pudo poner en su cuadrilla a Jackie. Jimmy sabe algunas cosas, teoriza sobre ella, pero sabe perfectamente que no llega a más que quimeras. Ella está afuera de su dominio. De la misma forma, Jackie se pensó que tenía a Jimmy al dedillo y cuando se dio cuenta de que no era así, todo se desmadró.

Rolland toma un poco de lo que sea que haya en la copa.

- Esto está caliente - dice con cara de asco, y vuelve a tomar-. El hecho de que ambos estén dirigiéndose en este preciso instante a Atocha no es casual.

Se saca la corbata, que le resulta insoportable.

III
- ¿Entonces? Te vas a encontrar con él. ¿Él te llamó? ¿Vos lo llamaste?

Jackie se puso un poco incómoda. Habrá sido porque hablar del otro conmigo no le parecía del todo correcto. Pero contestó.

- Él dijo que quería verme.

- Y vos querías verlo, pues sino no hubieras accedido a encontrarte con él.

- No accedí a nada. Él no sabe que estoy acá y no sabe que nos vamos a encontrar. Sencillamente le contesté que sí, y él me dijo que llegaba hoy a Madrid desde Tarragona. Solo busqué el único tren que conectara directo, y aquí estoy.

La miré extrañado. Pues hubiera sido más fácil que arreglaran antes todo. Incluso Jim podría haber cambiado el pasaje, o haber hecho una combinación. Además me imagino que ella lo dejó sin respuesta desde hace días.

- No sé qué ocurrirá, trato de no pensar. ¿Vos en qué andás, Jonny?

IV
I was searching through my files, looking for nothing, when I found this pice of lyric:


I´ve escaped your ideas a life time,
Suddenly I found out that you stole them from me...
 

I really don't know what to do with it, but I should definitely use those two lines.

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