Con tanta simpleza tuve que coordinar mi encuentro con una muchacha que mora en Morón, todo justo después de que terminé de salir con otra en Belgrano. Con esta última había pasado la noche anterior, ella cocinó y nos quedamos viendo Malice in Wonderland, película que no les recomiendo.
Al despertarnos, a eso de las once, recordé que había quedado en ver a esta otra chica, la de danzas árabes. Pero me estaban reteniendo, y me quedé hasta la tarde. Cuando me fijé en el celular tenía dos mensajes y una llamada perdida. Y menos mal que el celular permaneció callado todo este tiempo.
En el baño arreglé encontrarnos en Palermo, cerca de Serrano. Ese lugar supo ser la base de Bentham, y según me indicó cerca está el Rampacar, así que improvisé el lugar y no le di demasiada elección. Total de Morón a Palermo esa chica hacía rápido.
Cuando salí de Belgrano era tarde, tenía que ir volando, así que me tomé un taxi. Mi economía era la peor, pues por más de que no había derrochado grandes dineros con la otra chica, era fin de mes y me mataba. Mi efectivo no alcanzaría los cincuenta pesos. ¿Qué haría? ¿Podía alegar que me habían afanado? ¿Quizás podría pedir crédito por lo de algún amigo?
Cuando me la encontré tenía cara de haberme esperado durante veinte minutos. Como llegué en taxi de capital me sentí re buchoneado que no había estado en casa. Pensé que ella no lo notaría, y nos fuimos primero a tomar brevemente algo. Nos sentamos en un barcito de los de Niceto Vega. Mi crédito me tenía preocupado, ella se daba cuenta que tenía la cabeza en cualquier parte.
Pensé en Bentham, que vive mas o menos cerca. Le mandé un mensaje para ver en qué andaba, pero el maldito estaba perdido con Jackie en Parque Rivadavia, seguramente gastando dinero en libros y cosas de ñoños. Entonces cuando me fui al baño llamé a Bataille.
- Che.
- ¿Qué acelgaaaaa? - me contestó la voz cuasi ebria de Jorge.
- che, necesito me hagás la gamba. Estoy corto de cash y estoy en medio de una cita. ¿No me alcanzarías cien pé?
- ¿Eh? ¿Encima de prestarte guita tengo que llevartela a donde estás?
- Daleeeee, porfa! Se trata de la bailarina esta, la árabe porfa.
- Esa está buena. ¿Pero cómo saliste sin guita pelotudo? - reprochó Jorge.
- No sé me olvidé. Mirá, estoy en Niceto Vega, en la esquina frente a Niceto el lugar. Antes del Roxy. Dale vos tenés la Combi venite de toque, te aparecés como casualmente y me das la guita con carpa.
- Puf no puedo creer que me voy a ir hasta allá sólo para pagarte el polvo.
Cuando corté con Bataille, me sentía a salvo. Bataille apareció a los cuarenta minutos y cuando me dio la mano me encajó los billetes. Un crack, cómo lo quiero a Jorge. Encima le tiraba los galgos a la bailarina:
- Mirá vos, que extraño encontrarla por aquí. Yo que pensaba darme una vuelta por Scalabrini Ortiz para ver si me la encontraba moviendo las cachas - dijo haciendo pacitos de baile.
Lo justo para pasar la noche. En algún momento de la noche mi chica me llamaría, precisaría una buena excusa. Pero seguro Jorge intervendría con algo tan copado como "nos juntamos a jugar al poker", "ensayamos después de hora" o "nos juntamos a jugar a la Wii", alguna cosa que fuera lo suficientemente repelente para ella como para darme vía libre. Esas tres opciones le mandé por mensaje de texto a Jorge, Bentham y Barthes, para coordinar mi coartada.
Se me rieron los tres, y esto seríoa cuento para las próximas semanas.
Al otro día tenía que aparecer temprano por lo de mi novia, y en estado. Seguro tendríamos que almorzar con sus padres o algo. Menos mal que en los telos a uno lo despiertan a más tardar 10.30.
Al otro día me dolía la espalda, y un tirón en la pantorrilla me había dejado medio rengo. Todo muy bien con la chica árabe, pero no me gustaba que ronque. Salí
Llegué y me recibió con una sonrisa. No teníamos que ir a ninguna parte por suerte. Me preguntó cómo la había pasado anoche, si había ganado. ¿A qué? ¡No sabía cuál coartada habían usado en mi favor! Por las dudas dije que ni, que seguro Bataille había hecho trampa.
- Pensé que ni Barthes ni Bentham se prendían en la Wii -dijo ella.
- Seeee, sobre todo Jim, es un fanático, le encanta jugar al Winning. Lo que pasa es que lo niega públicamente pero es de quejoso nomás, en verdad...
- ¿Querés pedir algo para comer? ¿O salimos?
- Ouch corazón, estoy sin un mango.
Jugador múltiple
jueves, 22 de abril de 2010
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