I
Aproximadamente, Bob da la explicación del Déjà vu:
Ambos hemisferios del cerebro están sincronizados, es decir, perciben a la par lo que ocurre a nuestro alrededor. Se trata de dos sistemas que van en paralelo, que en realidad conforma, como ya a esta altura sabemos, un único sistema.
Ahora bien, ocurre ocasionalmente que un hemisferio (usualmente el izquierdo) se retrase unas pocas fracciones de segundo ante la percepción. De tal forma, un hemisferio percibe antes lo que pocas milésimas después percibe el otro. El resultado de esta situación es esa sensación de que ya hemos visto o vivido lo que nos acaba de ocurrir.
II
Un día me enteré que Meri se había casado, que se había mudado a Flores donde vivía con su marido y un perro. Cuando nos cruzamos todo fue bien. Hacía tres años que no sabría de ella, aproximadamente. Y resulta que ahora son todos tan grandes y yo sigo siendo un tremendo pelotudo.
Su marido, Hugo, parece un buen muchacho. Me da la impresión de que es un tanto callado, o que cuando nos quedamos charlando con Meri él no decía nada, estaba como afuera. Y me daba cosa. Y pensé que en una de esas él no sabía de lo que había pasado con Meri y moi pero lo intuía. Pero probablemente fueran nada más que pensares paranóicos.
También un día me dio la sensación de que no sé apreciar para nada lo que tengo a mi alrededor. Me dio la impresión de que me dedico a perder todo cuanto tengo, a desperdiciar las cosas ni bien las gano. Un mal que...
III
- ¿Crees en las segundas oportunidades? - preguntó Oliver.
Allen pensó brevemente, como si estuviera midiendo milimétricamente sus creencías, a ver qué encontraba.
- Diré que no.
- ¿No? ¿Resulta que si seguís enamorado de la misma persona, no tenés oportunidad de volver?
- Eso sería retrógrado.
- Pero no igual, sino diferente.
- Todos dicen lo mismo- replicó Jana -: "no será lo mismo, será diferente". "Ahora nos queremos como nunca". "Cambié, cambió, cambiamos". Me parecen demagogias de las que deberías estar ya advertido.
Oliver miró a Jana, seguro que esperaba otra respuesta. O quizás las boludeces que dice Allen de vez en cuando, del tipo "Y no sé depende de las circunstancias". "Mirá, en una de esas quizás para vos si, depende el contexto, la historia, el momento preciso en que ocurren las cosas, el clima y cómo vaya el apertura".
IV
Ella lo miraba fijamente. Había un cobarde y un valiente en esa habitación. Y quién lo diría, el valiente acababa de perder una parte de su valor mientras que el cobarde había agrandado aún más su cobardía. Un intercambio más que extraño, digamos...
- Yo ya sabía que no... - dijo Verónica.
Que no valga esto si alguna vez yo no sentí esa necesidad de inmolación, pero ella no tiene ni idea de que yo sé con precisión cómo se siente. Y no lo digo para hacerme el comprensivo ni nada, sino porque solamente la experiencia nos hace comprender realmente lo que pasa a nuestro alrededor. Y nada vale nada porque ahora, en definitiva, me siento otra vez una catástrofe.
- Perdón por lo del otro día, no quise armar quilombo.
- Dejá, no fue nada -contesté como si algo de lo que yo pudiera decir alivianara la situación-. Me encanta cuando casi me estrolo contra los bondis, si vieras la cara que ponen los choferes. Cuando me recibí teminé con un 106 haciéndome luces, mientras trataba de llegar al Imaginario de contramano.
Y me di cuenta de que no tenía nada que contar en realidad, que mi anécdota era pedorrísima y que Verónica se sentía mal dijera yo lo que dijera. La hubiera abrazado, pero no podía. Diría que hubiera hecho cualquier cosa por consolarla, pero eso es mentira.
Y me pregunté qué iba a ocurrir desde ese momento en adelante. Mi imaginación planteó infinitas -qué exagerado que soy- hipótesis sobre el devenir y las cafeteras. También uno se pregunta si los otros saben. ¿Qué va a ocurrir de ahora en mas? Pero que pregunta pelotuda, pues no va a ocurrir nada.
V
Discurrieron los males de Gregor, pero ahora la preocupación se centra en Greta Jana. Y entonces algunos elementos aparecieron en los sueños de forma recurrente:
- Alguien le decía adiós
- Aparecía Gallagher, que por algún impedimento desconocido, no podía comer
- Acariciaba una espalda desnuda y femenina, y luego ella preguntaba "¿por qué?"
- Sufría parálisis de la mandibula
Y Allen, quizás por primera vez ante algo que le preocupa mucho, es capaz de decirlo: "me preocupa qué va a ser de Greta". Los más arriesgados dirían que este sujeto es capaz de aprender.
IV
- Digamos, la repetición, si la entendemos como exacta réplica, no existe. Yo lo que digo es una segunda vuelta, otra chance de estar con esa otra persona y ver qué pasa. Las cosas cambian, la gente cambia, y los caminos vuelven a cruzarse. Y quizás se me ocurre que la negación es el camino de protegerte de esas cosas que te suenan conocidas y ya te dolieron.
Una breve pausa. Allen no mira a Oliver, como si estuviera intentando articular una respuesta digna, que realmente amerita, algo elaborado, y no lo logra. Simplemente escupe:
- Tengo la sensación, por no decir la certeza, de que en los días corrientes el tiempo está anulado al menos en uno de nuestros hemisferios, ergo, tenemos esa sensación de que hay cosas que nos pueden volver a ocurrir y que van a ser diferentes. Entonces todo ocurre como si avanzaramos sin avanzar, traladando con nosotros todo el paisaje que nos circunda, por lo que nos da la sensación de que nos movemos pero que alrededor nuestro tenemos siempre lo mismo.
Un pensamiento inundó a Allen: definitivamente no necesitaba creer en las palabras de Oliver. Definitivamente debía refutar por todos los medios posibles, utilizando todo el poder de la lógica y la racionalidad, cualquier factor que pudiera convencerlo (justo ese día, sobre todo ese día, más que nunca ese día). Hay que atentar contra la inmutabilidad del tiempo, y eso no se logra con vestigios.
- No sé, la extraño, Allen -continuó Oliver-. Bah, vos sabés como es esto. Y sí, sé a lo que te referís, pero me ocurren con ella cosas inevitables... Pero si frente a lo mismo, uno cambia la actitud y el punto de vista, y otros tantos ingredientes, todo cambia. Y entonces aparecería la invención verdadera.
Pero vos decime una cosa, ¿Para qué? Creo que cuando mis palabras son más firmes es cuando justamente son más volátiles, carecen de peso. Pero yo las ato a la tierra como quien intenta que no se vuele el barrilete, que no sea libre, que no se escape para ser barrilete en cualquier otra parte.
- Me imagino que depende, claro. El problema, Oliver, es que usualmente los móviles para "volver" es la idea de que "todo pasado fue mejor", o algo así. Y te digo que es una idea peligrosa, porque entonces estamos todo el tiempo tratando de volver atrás. Yo qué sé, experimentá lo que tengas que experimentar, pero por favor, sé cauto y no dejes que te gobiernen las utopías.
Oh, si se pudiera simplemente aniquilarlas.
V
No dormir afecta el desempeño de la memoria, por no decir que desordena las emociones y las sensaciones.
Déjà Vu
lunes, 7 de diciembre de 2009
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