[I was supposed to write something else, but couldn´t articulate the right words ]
Cuando una amiga tuya se estrella en Panamericana y General Paz a las seis de la mañana te llaman a las diez para avisarte. Entonces lo que queda de vos, poco dormida y además desoriendata por la noticia, se levanta, y antes de cualquier desayuno -cosa usualmente necesaria antes que nada- comenzás una cadena de llamados que termina en que salís rápido para la casa de alguna amiga para ir desde ahí a la casa de entierros.
Cuando llegás ves a la madre llorando y al padre haciendo los arreglos, de acá para allá, llamando y contratando no sé qué servicio de carroza. Y entonces yo también empiezo a llorar como una condenada porque simplemente no puedo creer que una amiga mía murió y está en una caja de madera. No podía sacarme de la cabeza las últimas veces en que la había visto y...
Estabamos todas las chicas, eso ayudó. Estabamos todas menos una y la madre no dejaba de llorar. Y en Clarín salió cualquiera: dicen que tenía una hermana y es mentira, porque se trata de un hermano que luce de terror, que llora por dentro pero por fuera se encarga de decirle a una banda de desconocidos gracias por venir y esas cosas. Y también en el diario dijeron que ella tenía veintidós años pero tenía veinticinco. Qué diario de porquería.
Todo esto en un feriado martes, un feriado de mierda, peor de lo que hubiera imaginado. Y en el trabajo el miércoles me dejaron irme, el velatorio fue a la madrugada. Y a las tres de la mañana el entierro y...
Cuando hablé con Allen él decía que no debía estar ahí, que ni siquiera debía haber aparecido en la oficina. Mirá corazón, yo no soy tan impulsiva como vos en estos casos. Y me di cuenta que Allen me hubiera peleado pero se daba cuenta de que mi animo estaba por el piso e increiblemente se calló la boca.
Quedamos en juntarnos a cenar temprano algo de comida mexicana, porque yo necesitaba dispersarme y no podía sacarme la imagen del cajón de la cabeza. No tenía voluntad, totalmente decaída, totalmente desganada. Recordé justamente cómo yo había tratado de acompañar a Allen cuando había muerto Mili, y cómo él en su hábito inaccesible se había borrado del mundo.
- Dos noches de visitante en cualquier lado no me vinieron nada mal - explicó-. Era extraño en mi propia ciudad. Uno precisa exiliarse, Julieta ma había re puteado, luego entendió.
Allen, em, ella también estaba golpeada, no creo que hubiera "entendido" como vos decís.
En la cena Allen comenzó a hablar de lo indignado que estaba con los cambios en Facebook, que como siempre todo demostraba que el tenía razón y que todo esto se iba a ir al carajo. Me imagino que se pensó que me distraería.
Y quizás haya sido porque realmente no me importaba nada, pero tuve que preguntarle por qué él y yo no habíamos funcionado.
- Si tengo que explicarlo racionalmente, somos dos polos demasiado cercanos, que cuando nos rozamos hacemos corto circuito. Acordate de cómo nos llevabamos para el carajo el breve interludio que estuvimos.
Racionalmente... no puedo creer que diga "racionalmente".
- Pero es que parecía todo tan bien...
- Sí, pero viste que cuando la sumatoria de elementos cambia su relación, los resultados pueden diferir de los experimentos anteriores. Las personas buscan a su complemento o a su igual, y no sé dónde estás vos y menos sé dónde estoy yo.
- Sí, es cierto que nos llevabamos mal. Me daba la impresión de que te saturé. Yo qué sé, tenía curiosidad, pero a la vez me invadía esa certeza de que no ibamos a funcionar a largo plazo. Y siempre la pregunta de si valía la pena salir con mi mejor amigo.
Siempre un terreno un tanto extraño. Es característico de Allen eso de que no sabés qué mierda le pasa por la cabeza, es especialista en hacerse el pelotudo. Una vez me lo confesó, me dijo que lo hacía absolutamente a conciencia.
¿Corroida? Estoy tan deprimida que soy capaz de decirle todo a Allen: que me molestó su alejamiento, que tenía miedo de lastimarlo, pero que él podía ser muy dulce. Que admiró su capacidad intelectual pero que lo veo a la deriva, que hace cosas sin sentido. Que siempre me dio cosa su "experimentación química". Que el es responsable e irresponsable a la vez. Y el dice que sabe todo eso, se hace el que no le digo nada nuevo. ¿Tan así será? No soy tan evidente, corazón.
- Sólo a modo de hipótesis: creo que no hubieramos llegado lejos, que nos hubieramos mandado a la mierda en malos términos a los pocos meses. Era desactivar eso en seguida o esperar la explosión.
- Allen, perdón, estoy hecha una lágrima. Sólo que la verdad no quería estar en casa y...
Allen me abrazó y yo me solté un poquito, me alejé de mi misma. Estaba tan segura de repente. Creo que cualquier otro hombre hubiera intentado darme un beso, pero él tiene modos más... a veces diría burocráticos, otras veces diría de niño, otras veces de estúpido , otras veces diría que no tiene modos.
- No te creas que soy un tipo de múltiples facetas. Simplemente actúo una serie de papeles que me salen bien y no tan bien.
- La extraño. No caigo aún. Era mi amiga y se fue y no la voy a ver más y vi a la madre y vi al padre, al hermano y ella...
- ¿Querés que nos vayamos? -dijo Allen, por decir algo.
- No no, quedémonos un rato más. ¿Cómo es eso de que tocan? ¿Me vas a invitar a verte? Sí, ya sé que no es tu fiesta pero dale. Seguro no voy a conocer ninguna de las canciones, salvo que toquen cachengue, pero seguro que vos no.
Desarmada
jueves, 10 de diciembre de 2009
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