I
Tengo escrito EL episodio entre Michelle y Jon. El momento donde se dicen la posta. Pero no lo voy a publicar aún.
II
Almorzamos un martes, creo. Ella, por primera vez desde que yo sabía de su existencia, vestía pantalones de jean. Nos sentamos a lado de la ventana, cosa que nos gustó a ambos porque estamos tan cerca del afuera y tan separados.
Ella lucía un tanto cansada, pero efusiva como siempre. Es de esas personas que se sienten incomprendidas por el mundo, que no acepta que ellas son diferentes. Y según dijo, había tenido un altercado ayer (presumo lunes, según mi memoria traicionera) con su profesora de masajes.
- Cuando requieras práctica, acá estoy - dije mientras me tomaba el cuello y actuaba un poco el dolor-.
Me respondió con una mueca.
III
About the Bentham Method:
Si hay algo que me molestaba eran esos arranques. Él es un tipo tranquilo, pero de vez en cuando inicia un proceso, como si quisiera la revolución. Y todo tiene que ver con su método, se los juro. Un día hace equis cosa, ¿por qué? "Porque jamás había pensado en hacerlo". "Porque mi cabeza me dice que no debería". What??
El problema mayor es cuando intenta trasladar esos supuestos a vos. He tenido mil discusiones sobre esas cuestiones, en las que él me terminaba diciendo qué debía hacer. ¿Qué había pasado con el tipo modesto que salía conmigo? ¿Desde cuando este rupturista pacato ha reemplazado a mi novio?
El día en que nos peleamos mal mal mal, él me dijo que todo ocurría porque yo tenía miedo.
IV
Entonces, él, mister "estructuras complejas" ahora trabajaba sobre una base de cuatro notas. Muy folky, by the way. Se componía únicamente de do, si, re, sol. Nada más. No había cambios, no había montajes, no había niveles ni capas con capas con capas.
Le quedó una cancioncita adorable.
Cosas que se dicen
jueves, 12 de julio de 2012
Pero entonces no hay tanta lógica en todo esto como el suele decir.
V
- Me encanta la edición - dijo ella.
Claro, se fijaba en los márgenes, en la calidad del papel, en la tipografía que habían usado. Sans serif va para pantalla, pero para impresión, con serif. Ya lo sé.
Era, supongo, el divertimento que ella encontraba en acompañarme a las librerías. Como siempre, yo preguntaba justo por ese libro que estaba agotado, que no se conseguía en ningún lado.
- ¿Tiene La opera de dos centavos, de Bertolt Brecht? - dije unas veinte veces seguidas.
Al final, terminé comprando otra cosa, esa edición linda que a ella le había encantado, Seguridad, Territorio, Población.
- Además está re bien organizado, con el índice temático - dijo, mientras continuaba pasando las páginas con suma delicadeza. Porque ella ama al objeto libro.
Ella se fija en la forma, yo en el contenido. Digo: vos tan diseñadora gráfica, yo tan...
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