Accidente en Avenida Córdoba

miércoles, 4 de julio de 2012

Me crucé, luego de años, con Julieta. Fue de casualidad, caminando por Avenida Córdoba: ella lucía bien, llevaba un vestido de color rosa -antes usaba siempre negro- y unos pequeños tacos. Me reconoció. Ella estaba igual, más crecida, pero igual. Y ella me dijo que yo estaba más flaco, más barbudo y más arreglado. Más.


De ese encuentro surgió un intercambio de correos electrónicos, unos dos días después:

I
Allen, cómo andás? No hablamos mucho el otro día, y me gustaría saber un poco más de vos. Además, dijimos "bueno, nos vemos", y no me gustaría que sea como esas cosas que la gente se dice así como así. Bah, ¿es así?

Saludos,

J.

II
July, hola. ¿Cómo te va?

Yo me encuentro bien, saliendo de una etapa muy enfrascante en el trabajo (me topaste de salida, trabajo ahí cerca). Quizás por eso todo me parezca tan nuevo, esto del mundo exterior, y blablero.

Supe que te recibiste, y me puse muy contento. En serio.

En fin, beso,

A.

III
Hola. Solo una pregunta: te parece que nos veamos un día? No hace falta que sea ya, ni mañana. 

IV
Me imagino que sí.

V
Hola, entonces, creo que podemos? Me viene bien el martes, que estoy evidentemente cerca de tu trabajo. Podemos ir por Plaza Serrano, que nos gusta a los dos. Te parece?

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