Bentham in mute

domingo, 8 de agosto de 2010

Por favor, agarrame de la mano. Qué divertidas las luces azules, las luces violetas, las filas y filas de bolas disco. Agarrame la mano, ayudame a esquivar las mesas, que sino mi risa se va a notar más. ¿Se darán cuenta todos que mi estado es...?

Entonces yo apoyo mi cabeza en to brazo, mientras me agarrás, mientras me llevás al baño de mujeres, pero en la puerta de digo "pará que vos acá no podés entrar". Y entonces voy, pero prometeme que me vas a esperar.

¿Tanto me estoy tardando, que preguntás desde afuera si estoy bien? No necesito que se anden fijanto, simplemente que me ayudes a caminar. Que me ayudes a quedarme con vos, a que lleguemos nuevamente al salón, a los sillones, a la pista de baile donde dimos vueltas durante diez cancones al menos, donde me tomabas del brazo y nos divertiamos, donde me abrazabas de vez en cuando, donde...

Menos mal que me esperaste. Menos mal que ahora tomo tu brazo y voy saludando a los mozos, y cuando pasa Xavier ni se ofrece a ayudarte conmigo, a arrastrarme hasta un asiento. ¿Tan obvio es todo? ¿Tan obvia te resulto? ¿Cuán obvio sos vos?

Las fiestas de casamiento son un buen lugar para conocer gente, pero vos y yo no necesitamos conocer a nadie más, nos conocemos a nosotros. Y por favor, quedate que no tengo donde apoyar mi espalda, donde... dejame descansar un poco en vos. ¿Hace cuánto que no estás tomando vos?

Me gustaba cuando bailabamos, cuando hacíamos lío, cuando el licor de melón no me había pateado la cabeza de tal manera y vos te quejabas de que tomabas el peor destornillador del mundo: vodka malo con Fanta.

Y dimos vueltas y vueltas y aparecimos en las fotos con la novia, y vos insistías en seguir presentándote como "Arquitecto Bentham, mucho gusto". Los dos bailamos mal en una de esas, pero no nos importaba. Y entre los abrazos me hubiera gustado darnos un beso. Pero eso, con vos pasa eso, una distancia que podés explicar pero jamás justificar del todo.

¿Y si estamos un rato juntos? Ahora estás sentado mi lado, yo reposo sobre tu brazo, para no caerme. Me abrazás. Me gustaría dejarme llevar con vos al menos una vez. Me gustaría que cuando te hablo en lugar de acercar tu oído acercaras tus labios. Pero no, sos un cabeza dura, un tipo al que no entiendo.

Siento tu que tu corazón va más rápido. ¿En quién pensas? ¿Es por mi? Me encantaría que me dijeras algo, pero vos sos un muchacho extraño. Te alejás. Vos decís que al principio no le caes bien a nadie, pero cuando uno te conoce la verdad es que caes bien, y hacés esto. Cuando una se acerca, te alejas.

Y las luces siguen destellando. Y aunque no me tenés que llevar más esquivando las mesas de los invitados, para llegar al baño tambaleando, aún así, sigo agarrando tu mano. Y nos miran como si fueramos la pareja perfecta, como si la novia fuera a arrojar el ramo y cayera sobre nosotros. Estoy borracha, ¿qué estoy pensando?

Me dijiste que tengo olor a licor de melón. Te confesé algo que no tenía que ver con nada, que no sabía de quién era la foto de la banda que tenés en tu living. Me dijiste que ya sabías que no sabía. Me acordé de tu póster de los Ángeles de Charlie también, y te dije que si tuviera que ser una de ellas sería la rubia.

¿Y todo para? Todo para nuevamente hablar mucho con vos, pasarla muy bien, bailar, todo para que sigamos siendo la misma insignificancia de siempre, no vaya a ser que algo nuevo asome en el panorama: dos ex compañeros de trabajo.

Y mañana te vas a levantar nuevamente con el corazón latiendo a mil, sin saber por qué. Tu cabeza te va a doler todo el día, porque no tomaste precisamente poco. Y cuando llame tu novia le vas a contar y nuevamente van a tener una discusión sobre el tema de que vos vayas al hospital.

0 comentarios: