copas

domingo, 30 de septiembre de 2007

Allen: Hay varias teorías, pero una recurrente es que soy dulce. Todos los labios por los que he pasado, irrefutablemente, emiten ese juicio sobre mí. Y luego de toda esta serie de intentos fallidos, me he llegado a plantear si realmente eso de "dulce" no es una encriptación en código que me dicen, a modo de sinónimo de estúpido.

Feli: Jaja... No creo. Aunque puede parecer.

Orlando: Es así, cuando las tratás bien, sos un pelotudo y te dejan. Y cuando te importa todo tres carajos, vienen y te dicen que sos un hijo de puta, que la cagaste, que somos todos iguales, que no nos entienden. Allen, tenés que despreocuparte, total, te la van a hacer imposible igual.

Allen: Es que me llama la atención esa recurrencia. Los calificativos siempre reman para el mismo lado, siempre colorean de ese rojo, con verde y amarillo, casi acaramelado. ¿Eso quiere decir que soy un tipo con tacto? No, para nada. Quiere decir que de repente, parezco tierno.

Feli: Si, esa la escuché de July. Siempre decía que eras un tierno. Loco, pero tierno. Pero coincido con Orlando de que quizás debas relajarte más con respecto a tus amores. Por un lado, es bueno que logres ese efecto en ellas, pero quizás últimamente...

Allen: ... me esté estrellando apropósito. Pensé en la teoría del sabotaje.

Orlando: Posta, te lo digo, dejalo ser. Olvidala, ella es insignificante, ¿ok? Es un pasaje, es un momento que se ha esfumado, mirá, acaba de entrar la morocha más linda del bar. ¿Cuánto tiempo estaré sin cruzar palabra contigo?

Feli: Está sola, lo cual es llamativo...

Allen: Pero también, creo, debo admitir que eso de dulce es afímero, pues debe ser parte de lo que me hace un detalle en la vida ajena, y no más que un detalle. Pensé que en una de esas mis concepciones estén erradas. Lo más probable es que estén erradas, pero no puedo cambiarlas, por más esfuerzo que haga. Y lo de la otra vez fue un accidente, no me miren así.

Orlando: Es una característica tuya, es como ese caminar de la morocha. Es de ella. Vos tenés lo tuyo. Todavía no puedo creer que la mexicana te dejara el mail, y vos ni pelota. Estaba regalada, era una jugada completa, solo tenías que pasar a cobrar.

Allen: Venía pensando en Jennifer. Por ende decidí no hacer nada.

Feli: ¿Y te das cuenta de que por poner todas tus fichas ahí, ahora no estás con ninguna? Siempre hay que colocar inversiones en varios mercados.

Allen: Es que no me interesa invertir en varios mercados a la vez...

Orlando: Hay que diversificarse - se levanta, en dirección a la morocha, que está en la barra -. Nunca olvides que esto en realidad no es ni siquiera un partido, son una serie de partidos, el fixture más genial que se nos puede ocurrir.

Feli: Quizás debas relajarte.

Allen: Debo dejar pasar un tiempo, eso seguro. Sé que no se justifica en realidad, los veo a ustedes, que se mueven muchísimo más rápido que yo, y no comprendo. Quizás otra de mis características sea lo inmutable, lo inmóvil.

Feli: Tampoco es así. Reconozcamos que hemos hecho de las nuestras. Si bien no sos un pirata como este, tampoco te quedás todo el tiempo mirando los partidos por tele. Te he visto jugar, con mayor o menor destreza, pero... este ya está a full. ¿Ves? A este le importa todo tres carajos.

Allen: Claro. Linda piba. Pero me juego la cabeza a que está con alguien. Sábado a la noche, sola. No resiste el menor análisis.

Feli: Si. Allí está, tenés razón.

Orlando: Que llegó el novio.

Allen: Era de esperarse.

Orlando: Tendría que haber sacado el teléfono más rápido, quizás...

Feli: Probablemente.

Allen: Hubiera sido lo correcto, visto como estabas procediendo.

Feli: Por ejemplo, la otra vez, que te decía que te miraba la mina esta en Solea Bar. Te miraba, la tenías al lado. No hiciste nada, ni hola, ni qué tomás, ni un pedorro de qué signo sos.

Allen: No recuerdo...

Orlando: Siempre te hacés el boludo con estas cosas. Y lo peor es que no te das cuenta que es una táctica horrible, que no sirve para nada.

Feli: Digamos que así como te dicen que sos un dulce, también sos bastante arisco cuando querés. Tenés que ser como yo, ya sabés, soy muy fácil...

Orlando: Yo tengo espoteadas a otras tres. Da justito, sólo nos tenemos que acercar un toque. Las invitamos a tomar algo. Será mejor que hablar con ustedes, manga de aburridos. ¿Te acordás cuando nos vinieron a levantar las pibas esas en Cabo Blanco?

Allen: Esa no me la olvido más. Fue tremendamente extraño.

Feli: Ja. Si. Prácticamente me terminó violando la piba esa.

Allen: Te ganó por insistencia. Después quedaste persecuta, que al otro día te llamaba tu novia y te preguntaba con quién habías estado, pero en joda.

Feli: Pero te juro que nunca tuve tal paranoia en mi vida, posta. Que al otro día me diga eso fue una patada en los huevos. Menos mal que ya esos riesgos no los corro más. Es mejor la soltería.

Allen: Depende...

Orlando: Dejate de joder con tus amores platónicos, ese peso irremediable de la historia. Ahora nos sentamos con ellas, nos presentamos, les decimos quienes somos, también les decimos quienes no somos. Ya está, es irrefutable, me está mirando, le hago señas, fue, hola que tal cómo andás...

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