Instrucciones para convertirse en FM

domingo, 29 de julio de 2007

- Claro claro. porque ahora estás más recatado, y no "vas de 0 a 200", como solías decir ¿no?

- Todo depende, debe darse, July. Igual es cierto que hubo una merma en estas cuestiones del destino poco utilizable e inflamable, de cumbustión espontanea en mares de ideas súbitas e impecables.

- Como la que te llevó a ganar el premio de "No volveré a Nordelta". Oh bombón, yo hubiera querido estar ahí, digo, al menos para ver toda la historia en vivo. Porque ya me la contaste, sé que te encanta contarla, y la verdad es que sólo a vos se te ocurre alucinar de tal manera, y despertar al otro día y resulta que no alucinaste un carajo, que te pasó en serio.

La autopista eran lucecitas que venían y se perdían por detrás casi instantaneamente. El auto rompía el viento esa madrugada de domingo, con arbolitos que se sambullían en la oscuridad a penas los pasabamos y las líneas en el asfalto se las tragaba el piso del auto en menos de un segundo.

- ... que la organizaba él viste, que infló todo, y me imagino que mañana se va a andar jactando de cómo nos fue anoche y blablero y quién era tu amiga, y si te acordás de cómo saltaste los arbustos, devolviste una patada voladora a nadie y terminaste sentado de traste en el pasto enfrente de la piba de la otra vez.

- ¿Cuál piba de la otra vez?

- Lau. Chica simpática, sinceramente no pensé que fuera a salir nada y de repente me encontré con ella en Plaza Serrano saliendo de la facultad un viernes.
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Yo te juro que la conciencia me la había dejado, que no sé dónde estaba, que la vendí, la permuté por otro tequila o la rifé y estoy segura que vos no te la llevaste. Jajaja... ¿Ya nos vamos, amor? Con razón Felipe me decía que sos medio fantasma, que te escabullís de repente. Pero, ¿vos sabés volver, tenés idea? Un cuerno che, pero me pierdo con vos.

Felipe me dijo que vayamos a la fiesta. Que era en lo de Lisa, en algo, un country o no sé qué, llamado Los Robles del Monarca... eso, Los Robles del Monarca. Una rejita, no sé cuántos caminitos en medio del no se ve un pomo de la noche de la provincia zona norte y gracias. Gracias por venir.

El resto fue cerveza, vodka, Felipe fumando yerba, alguno que se le ocurrió dar vueltas alredededor de un pino con un papel higiénico, yo tratando de tirar a July a la pileta. La amiga de July que terminó a los frontazos de labio abierto y combate de lenguetajos sin correa con Orlando. Je.

- Bueno, yo me adentro en las colinas de Nosedondia para ver si llego a casa porque ya me estoy empezando a embolar.

- Nos perdemos juntos, corazón. Que yo acá no me quedo con estos sola, a ver si están más cuerdos que vos. Bosquecito de noche. Nunca estuve contigo en un bosquecito de noche.

Puse el auto en marcha. Todavía el sol no aguaba la fiesta y la pileta recién recibía a su tercera nadadora accidental. El vodka ya era el peor del mundo, el tequila estaba en extinsión y la cerveza que sobrevivía, oculta estratégicamente, era de la peor calaña encontrable.

El auto hizo marcha atrás prácticamente llevado por la inercia de mis manos, unos treinta minutos seco y un pantallazo de agua en el baño para despertar entre caramelos y el carnabal carioca, que era lo que quedaba de mi. Al lado de un árbol estaba Felipe con algunos de sus cuates haciendo fumata blanca como si fueran a elegir nuevo Papa. El jardín de la casita jaigsosaieti era un campo minado con autos de todas las razas y colores.

- ¿Vamos a probar la velocidad, no? - le dijo July a Allen mientras le arrojaba un beso en la cara a Felipe y que gracias que la pasé bárbaro.- ¿Al menos 220? Vamos a por un record.

- No lo dejes, que este se piensa que es una formula 1 - dijo Felipe largando humo de su boca como si fuera un dragón. Ý comenzó a reir sin motivo alguno.

Me subo que me subo que me subo, abrí la puerta nene. Ya está, se me pasó el frío y las estalactitas. Prendeme el aire acondicionado che, o me prendo un pucho si se puede. Siempre me mirás igual, entonces pará que prendo el Philip y...

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12okm:
- Lau... nunca me la mencionaste. ¿Era esa tu ex?

- Ja, no. Lau y yo no llegamos a eso. En realidad, salimos un rato, Orlando me la había presentado un día en The Roxy. nos pusimos a hablar, entablamos charla que terminó tres meses después con una súbita pateada de tablero de la futura arquitecta.

- Honey, ¿estás probando a ver si podes viajar en el tiempo?

- Un profe mío de física me contó que si viajas a la velocidad de la luz te convertís en onda de radio, situación existencial que te permite atravesar la materia. El tema está en cómo no te detenés precisamente donde exista un lavaropas, a ver si terminas haciendo el centrifugado...

- Se mueve todo, Allen.

Eran 160km ya. Fue así como fui alcanzando una Land Rover negra. El idiota tenía las luces apagadas. No hay nada que desintegre mi paciencia tan rápido como un estúpido a ciegas en la calle. Entonces me puse a la par del tipo, y le baje el vidrio para...

... decirle que tenía cara de imbécil lastrado por un elefante. Estabamos yendo a 180km por hora y a este se le ocurre bajar el vidrio e insultar al tipo, que también es tan imbécil como él y baja el vidrio.

- Allen. Bueno, pará que no me gusta cómo estás yendo. Allen...

- ... que no entiendo como un retardado como vos anda a esta velocidad, charlando, y sin luces. Sos un ridículo, flaco. Vos sos de los que encima después en Avenida Córdoba a las siete de la tarde se les da por doblar a la derecha y están en el carril de más a la izquierda - La contestación desde la Land se la llevaba el viento, no se entendía nada- . Y en una de esas, después si te chocan el auto no sabés que hacer. Guarda la curva, giremos un tantito que estamos cerca a ver si terminamos cochando los dos por charlatanes en frecuencia de FM.

- Bueno, no te va a entender. Dejá de mostrarle el dedo. Ok, está quedando atrás. Listo, fue... dejalo en paz, ya va a prender las luces o se va a matar. Pero intentemos no ser nosotros tapa de ningun diario, que encima no me gusta salir mal arreglada en público.

- Quiero ver si llego a los 220. Es cuestión de ver. Una vez con Bob hicimos este recorrido en 20 minutos. No sabes, parecía que ibamos adentro de la nave de la Guerra de las Galaxias, no me acuerdo cómo se llama. El tema es que hice veinte minutos, no sé si 15.

- Te pido por favor Allen que sueltes ese acelerador, que no estas con Bob. Bajá...

- Falta un toque...

Los arbolitos al costado eran fantasmitas negros que corrían en dirección contraria, las luces que iluminaban la ruta no eran redondas, sino líneas que se le escurrían al parabrisas. El pucho parecía que no le había hecho efecto nada porque July estaba medio inquieta. Yo pensé que se lo bancaba, que la nicotina la iba a dejar un poco más dócil que de costumbre, que a veces me pregunto si la tendría que haber dejado en casa y que salga con quien se le cante.

- ¡La puta madre Allen! No es gracioso ya, esto no es un jueguito idiota nene. No me hagas caso a lo de antes, no me interesa sentir los 220 km. Basta.

- No me golpees el brazo que ahí si que nos puede salir mal. Mirá que estoy en 210 y vamos que esto me parece que no levanta más, pero ¿viste esa loma? Creo que nos levantamos del suelo, que nos fuimos de la tierra un tantito jaja.

220, el auto iba derecho, pero cualquier maniobra era una jugada riesgosa, las curbas se tenían que mantener con pulso de médico cirujano. Fue sólo otro auto que apareció, que Allen pasó rozante, que desestabilizó un poco el vehículo, que los gritos de July fueron demasiado, que Allen tragó saliva en claro reconocimiento de que se había cruzado una línea, y que no se iban a convertir en ninguna onda de FM para llegar a casa.

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- Pelotudo - gritaba July, ya abajo del auto, parado a un lado de la banquina -. No viajo más con vos, sos un inconciente pedazo de hijo de re mil puta...

Estaba histérica como nunca la vi, me bajé del auto, aparentando una tranquilidad tan verosímil como el Nahuelito, y me proximé a ella, vamos a calmarla que está loca. El cross de derecha que alunizó en mi quijada fue indescriptible. Y mi aterrizaje al piso fue tan doloroso como estrepitoso, y pensé que iba a escupir sangre.

- Nunca pensé que pudieras golpear tan fuerte.

- Pelotudo, pelotudo, no te puedo creer no te puedo creer- temblaba ella, mientras cerraba el otro puño amenazante, y agitaba la mano alunizadora que parece que le dolía.

Me cuasi incorporé. Los 220 km le corrían humedos por los cachetes a July, mientras pataleaba al piso y seguía maldiciéndome en todos los idiomas existenes e inventados que se le ocurrían.

- July, July. Ya paré...

- No quiero... no quiero más las luces que se me escapan a la vista, ni el esfalto que se escurre por debajo de los neumáticos. No quiero esquivas camionetas de imbéciles, ni hacer sociales ventanilla a ventanilla. Nada de alarmas, nada de sorpresas. ¿Qué te pasa? Allen, Allen, no... Casi me muero ahí adentro en tu máquina del tiempo... Casi me muero nada más de esa sensación de desastre en potencia.

Pensé que me iba a dar un gancho al estómago, pero me abrazó fuerte, me susurró al odio que no quería más. Que esperemos un rato, que el sol ya sale, que necesitaba que le hable, que le explique la relación entre la persona de la avenida en el primer beso, de las luces apagadas en mi depto el viernes pasado y la que manejaba a 220 hacía cinco minutos.

3 comentarios:

Lusmala dijo...

la máquina del tiempo? convertirse en onda FM? un gancho a tu (?)derecha?
malditos frikis!

Anónimo dijo...

no es un buen comportamiento blogger el no contestar los comentarios de los asiduos seguidores...he dicho.

T. dijo...

Ya le contesté a Lucía via msn. Gracias x la visita.