Cuando uno camina relajado va esquivando las uniones de las baldosas, vieron. Es por en sencillo hecho de que uno tiene tiempo, que se fija en esa boludez. Hacía rato que no me daba ese gusto de perder el tiempo así.
Cuatro semanas antes él me había contado que estaba con otra. Me dolió como el carajo, caminé pesada toda usa semana. Le dije que aún así "seguimos siendo amigos". Qué mentira. No volvimos a hablar desde entonces.
Ahora camino ligero.
El tema es olvidarse, dejar ir a la gente. Es difícil, pero pasa todo el tiempo: olvidamos lo trascendental. El amor nos impide esquivar las uniones de las baldosas, es así.
Venía todo bien, hasta que me enteré que a las dos semanas ya él no salía con esa chica. Me enteré que ella era psicóloga, ni en pedo pudo soportarlo. Me enteré que él también manifesto una breve crisis de desinterés súbito por ella. Me enteré que nuevamente mi cuerpo lo quería un poco entonces.
Estuve a punto de hablarle un sábado. No me animé. Pensé que estaba hablando con otra. Seguro que estaba hablando con otra. Esa misma noche, más tarde, aproveché utilizar el Facebook de Jackie para ver su perfil. Sus fotos. Se habla con la reventada esa, para qué.
Me deprimí. Jackie me tuvo que levantar de la cama para salir. Fuimos Mika. Terminé dándole mi teléfono a un flaco alto con cara de nada, y vomitando en casa de Jackie. La pasé genial. Ahí si que llegue pisando las uniones de todas las baldosas. Un desastre, pero estaba relajada.
No se me ocurrió nada mejor que al otro día comenzar a hablar con un amigo de él, que sé que me tiene onda. Total, soy libre. Si piso o no las baldosas, es asunto mío. Igual, bastante histerico el conchudito, porque me tiró pero para joder nomás, porque jamás formalizamos la salida esa de la que hablamos.
Días después pensé que este pibe se lo había contado a mi ex. Y eso detuvo todo. En una de esas él no soportaría verme con su amigo.
Me paré frente a las baldosas rayadas. Era imposible no pisar las uniones, porque no me entraba el pie en una baldosa. Entonces dije que de una forma u otra, tenía que avanzar. Y le hablé de nuevo al amigo de él, de cagona que soy porque en verdad me hubiera gustado hablar con él.
Hubiera precisado de la ayuda de Jackie en ese momento, pero ella estaba ocupada mandando a la mierda a su Jimmy. Ninguna de las dos tuvo brújula esa semana che.
Y como yo no entendía nada, agravé mi situación preguntándole finalmente al amigo por él, que era quien realmente me interesaba. Entonces él se hizo el boludo y a los tres días me habló. Nos juntamos, la pasamos fenómeno, me trató súper bien, me acarició genial.
El problema es que al otro día yo estaba con una sonrisa de oreja a oreja por algo que en verdad no era. Pensé que me quería, pero era simplemente afirmar que él me tenía cuando quisiera. Y yo una boluda que lo llamaba y ni me contestaba.
Pisé raya porque no me podía sacar de la cabeza como habíamos cogido tan bien y al otro día nada, y al otro día menos, y nuevamente en Pampa y la vía. Me llegué a preguntar si había estado mal.
Entonces, parada plenamente entre baldosas, me pregunté si importaba, si realmente me tenía que preocupar por si él me había siquiera amado alguna vez. Me hice la fuerte, caminé sin pisar las rayas. Pero era mentira, en verdad me tropezaba con la unión de todas y cada una de las baldosas, como una chiquita ridícula.
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