Melodramática

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Verán, no es tan fácil. O sea, haces tu vida, estudias una carrera, ves que no te gusta, conocés a alguien maravilloso, te ponés de novia y pam. Un día te das cuenta de que sos la persona más aburrida del planeta. No es que una no aprecie lo que tiene, por favor, nada de eso. Pero sí se trata de una pérdida, de una especie de llanto.

Cuando me desperté él me estaba mirando, jugaba con mi pelo, me lo acomodaba. ¿Tan despeinada estaba? Creo que es la antítesis de Richard, él es bastante dulce y atento. Quizás sea que los hombres pierden eso con el tiempo, pues no creo que Richard haya sido siempre así. Ya casi ni lo recuerdo.

A veces siento que Richard ni me registra, me doy cuenta que me pasa por alto, que se olvida de mi. Cuando él advierte que se mando una se disculpa, es un caballero. Pero por favor, se olvida de mí. Eso me angustia, por más que se disculpe, me angustia. Teniamos una cena con las chicas y se olvidó. También se olvida de sonreirme cuando me ve.

Entonces Allen me dice "¿Y por qué seguís con él si sufrís tanto?". Mientras se viste, sin mirarme, yo no puedo dejar de verlo. Quiero abrazarlo, consolarlo, pero no me lo permite. Intenté tomarle la mano, retenerla entre mi palma y las sábanas. Pocas veces me miraron con esos ojos tan aniquiladores, tanto que tuve que soltarlo y dejarlo ir.

Quizás Richard sepa. Lo más probable es que hiciera como si nada. Pues mientras su orgullo se mantenga intacto y el mundo no sepa, no le importa ser cornudo. Es la primera vez que le soy infiel. ¿Él? Probablemente me haya engañado más de una vez. ¿Y yo entonces tengo que pagar así?

Allen me lo había advertido: "tengo mal carácter". Definitivamente. Lloro, sus manos se detienen, deja de ajustarse el cinturón. Pero no hace nada. Es como si quisiera abrazarme él, pero no se lo permite. No puede porque no soy lo que él creía, y no me lo va a perdonar. Me siento tremendamente mal, hacía años que no me sentía así.

Seguramente iremos a lo de mis suegros con Richard. Voy a encontrar la voz que no tiembla, la sonrisa de la felicidad, mis risas de primavera. Montaré nuevamente una representación. Allen dice que es todo un montaje, que él en su época (no sé precisamente a qué hizo referencia) era un gran montajista. Yo estoy quizás un tanto harta de no poder llorar cuando quiero, sólo porque a Richard se le ocurre destapar un Chandón con motivo de que su padre ha ganado ese maldito juicio.

Allen ya ha dejado de hablarme hace rato. Sólo me mira ocasionalmente, me apunta que le abra. Quisiera no abrirle, pero no puedo dialogar con él, ha cancelado todas las vías de comunicación.

Él me decia: "¿Para qué estás con él? Tenés miedo de estar sola, sos tan cobarde que no te animás a dejarlo todo para volver a ganarlo todo". Le dije que no era fácil. Me contestó que ya lo sabía, que él había optado por hacer las cosas de otra manera. Me dijo que lo peor de estas cosas es negarlas, pensar que un aplazamiento nos salva. "Con tal de no pasarla tan mal, te resignas a no pasarla bien en absoluto".

¿Y si te hubiera conocido soltera? ¿Qué nos hubiera pasado? ¿La felicidad? Que estupidez, no puedo seguir creyendo en esas cosas...

"Soy tremendamente estúpido", se dijo. Le dije que no, que él era genial. Que hacía rato que no me divertía tanto con alguien, que me gustaba jugar con su pelo y sus comentarios sarcásticos. Pero su pelo estab fuera de mi alcance y sus comentarios eran un silencio arrollador.

Y así le abrí la puerta. Bajamos por el ascensor en completo silencio. Era lamentable. No pude evitar darle un beso al salir, tomarlo por sorpresa. No me importaba que me odiara más, pero quería al menos roce más. Cómo será que él simplemente me miró, sin sentimiento alguno, se subió al Gol, y arrancó. Observé cómo se alejaba para doblar en la esquina y olvidarse de mí.

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