Instrucciones para hacer enojar a una dama

jueves, 17 de septiembre de 2009

Bueno, en primer lugar, deberá enfocarse la presente lección en alguna muchacha con la que uno tenga contacto periódico, por no decir diario.

Lo primero que debe hacer es aceptar la propuesta de salida de la susodicha, con la excusa que hubiérase planteado, sea reunión post trabajo para trabajo, sea simplemente "tengo hambre" o "quiero ver la nueva película de Tarantino".

Puede ocurrir que la muchacha, que cuando eramos nuevos en la empresa, se demostraba arisca para con nosotros (quizás incluso con el resto del mundo también), en esta oportunidad nos sonría e incluso remarque que la está pasando bien con nosotros. Simplemente lo que debes hacer es retribuir los cumplidos, sin mayor efusividad que la demostrada por ella. Todo irá tranquilo, ambos la pasarán bien.

Luego de la actividad X (sea comer, charlar de trabajo o ver la película, si se ha dado alguno de esos casos), podrán pasar a charlas más amenas y personales. Quizás en este momento te comiences a preguntar "qué onda". Más allá de todo, como a esta persona la vez todos los días, todo irá tranquilo, liso, sin grandes aventuraciones.

Es probable que entonces, a partir de ese primer encuentro se genere un segundo encuentro. Las excusas, gracias al afianzamiento de la relación, ya no son necesarias: simplemente puede optarse por charlar de la vida o compartir mesa en cualquier lugar. En este caso podrás hacer vos la invitación, o esperar a que ella lo insinúe, cualquiera de las dos formas irá bien.

Vale preguntarse el momento de la invitación, en caso de que debas hacerla: Para saber cuándo es el momento exacto, ejemplicifamos: si van ambos dos caminando a las diez de la noche con futuro incierto, y se genera un silencio de unos 67-134 segundos (aprox.). Si ella hace comentarios sueltos como "que loco tal cosa" o "vamos a conocer la facultad de medicina", quizás sea el momento.

Sentados nuevamente en cualquier lugar, preferentemente tomando alguna bebida alcohólica, podrán retomar debates personales tales como "¿Cómo te llevás con tus viejos?", "¿Por qué estudiate lo que estudiaste?" o "¿A qué lugar tenés pendiente viajar?". Quizás las preguntas suenen un tanto trilladas, pero las respuestas enriquecerán la salida.

Si en algún momento tu compañera estrena una agarrada de brazo, entonces es el momento de continuar elucubrando hipótesis sobre aquel "qué onda" planteado en el cuarto párrafo de este instructivo. Si la chica fue algo osada, aunque le haya costado, al caminar por la calle antes de ingresar al local te habrá tomado del brazo. Ante todo, no seas descortés y no la rechaces.

Tras un buen rato de charla y algún roce de brazos, lo más probable es que la chica comience a jugar con tu pelo, porque dice que le gusta. Cabe la posibilidad de que haga dicha observación entre risitas. Acto seguido, quizás un poco entonada o quizás porque finalmente se está animando, podrá llegar a decir que le "parecés una persona interesante". A lo que vos, entrenado en el arte de la inmutabilidad, simplemente responderás con una sonrisa. Si la sensación es de hostilidad total -cosa que no creemos, porque este instructivo no es para esos casos- no deberás emitir gesto alguno.

Una buena frase para contestar, en algún momento cuando ya esté avanzada la conversación es: "A todas las mujeres les pasa lo mismo". Esta frase es un excelente detonador de crisis. Ejemplo:

- A mi El Padrino me parece un tanto fuerte -dice Verónica-.

- A todas las mujeres les pasa lo mismo con esa - responde Allen-.

- Hey, ¿así que ahora soy como todas?

[Nota: Puede utilizarse cualquier tipo de generalización por más insostenible que sea.]

Para este momento habremos detectado cierto desencanto. Quizás incluso arremetase algún ataque del orden de "qué feo lo que me dijiste". Pero supongamos que el carácter de la individua femenina es lo suficientemente paciente como para volver once again a intentar retomar la amena charla.

Quizás la candidata, entre alguna risa retomada, diga algo así como "dejame ver ese anillo", y tome tu mano, para luego compararla con la suya, recorrer brevemente los dedos. También puede llegar a ocurrir la frase "Para mí que somos muy parecidos", la cual en una de esas haga bastante ruido. Nada de pánico.

Para la salida, seguramente más tarde de lo que ambos planeaban volver a sus respectivos hogares, ella destacará que te quedes esperándola. De esa manera, quizás ella llegue a opinar que como tu colectivo tardará en llegar sería mejor que la acompañes a la casa de ella. Ese movimiento sería totalmente antitáctico, ya que no viven para el mismo lado. Simplemente se hace caso omiso del ofrecimiento. En breve o no, según cuán garca sea el bondi, podrá estar viajando o no. (O quizás intervenga algún taxi, en fin, son variables irrelevantes).

Ambos se irán cada uno por su cuenta. Fin del instructivo.

Caso de éxito:

Cuando Allen Jana ingresó a la oficina, Verónica aún no había llegado. Ambos habían vuelto tarde la noche anterior, luego de haber compartido la cena. Simplemente prendió su ordenador y deseó que no hubiera estallado nada. Si bien Verónica siempre llega más tarde, esa vez fue peor, pues casi no ingresó al trabajo hasta las once de la mañana.

Esta muchacha, que los últimos días había saludado sonriente a Allen, en esa ocasión casi no emitió más que un seco "hola" a la distancia. Además, ante cualquier intercambio con el sujeto, ella ya no sonreía en lo absoluto y no buscó sostener la conversación en lo más mínimo. Contrariamente, se mostó más afectiva con el resto del staff -cosa evidente para los implicados-, mientras que las intervenciones de Allen fueron descartadas.

Por más que Verónica trabaje exactamente al lado de Allen, ella no le dirigió la mirada en todo el día. Valeria acotó cuestiones como "te dije que esa era una malco", mientras que Luna dirá algo así como "Y bueno, la chica quería que pasaran cosas y vos la dejaste solari".

En síntesis: Lo que antes era buena onda, hemos logrado degradarlo en cualquier otra cosa que no le sirve a nadie.

[PD: tanto peor si te espían escribiendo el relato]

1 comentarios:

Paz Tyche dijo...

jaja, pobre veronique, eso no se hace,Allen queda aquí no solo como un luser sino también como un hdp conchsumadre
el instructivo me hace acordar a ese manual de levante, que giró por internet en un momento, en el que se refería a las mujeres como presas..

jo, es cómico -lo de allen, no el manual-