Nenas nuevas

jueves, 19 de noviembre de 2009

- Es que no sé qué decirte - había dicho Allen.

- ¿Cómo que no sabés? Vamos, ya hablamos de todo vos y yo -había sido la respuesta.

Allen Jana tenía que ir a visitar a Valeria luego de su operación de pechos. Mientras manejaba hasta la casa de la susodicha se preguntaba cosas como:

- No puedo no hacerle un comentario, decirle nada. Ella me contó que se iba a operar. Además, aunque no supiera, saltará a la vista que ahora tiene más. Entonces le digo que le quedan bien. Ah, mirá, te quedan bien eh. Mmm no. Quizás si voy a algo más jocoso, algo como "¿cuando salimos a estrenarlas?" Pero qué hijo de puta. Afirmación tremendamente pelotuda, yo no quiero estrenar nada.

Al abrir la puerta Valeria estaba toda sonriente. Allen se la esperaba en musculosa, pero no, llevaba una remera púrpura. Seguro aún tendría moretones y marcas de la operación. Él recordó cuando su abuela se había hecho el lifting, cómo había tenido la cara durante los primeros días, hinchada, esa mancha que le iba bajando desde el cuello por el resto del cuerpo.

¿Tendría Valeria una mancha grande que le iría bajando? Quizás anduviera cerca del ombligo.

- Bueno, ¿Y? - increpó Valeria.

- Están bien. Digamos, me parece bien que no te hayas puesto demasiado -contestó Allen sin querer mirar tanto.

- La verdad, pensé que iba a ser más asunto esto. Pero me siento bien.

Allen pasó al living, donde se sentó automáticamente en el sillón. La imagen de cualquier operación le indigestaba.

- Te traigo cerveza.

- No gracias. Estoy en semana de desintoxicación. Agua está bien. Hace calorcito.

Valeria no toma cerveza. ¿Compró especialmente para Allen? Fue una pregunta tan efímera que le duró dos segundos en la cabeza. Por otro lado se preguntaba cuán delicada era la situación. ¿Cuanto tiempo hasta que las nenas estén "completamente funcionales"?

- ¿Una Stella no?

- Agua. ¿Ya volvés a la oficina?

Valeria se sentó. Era imposible que Allen no las viera. La fisonomía de Valeria había cambiado.

- Bueno, no me mires así. Ya sé que no estabas de acuerdo con que me opere. Pero ya está, soy así.

Soy así. Valeria ahora era así: con tetas. Allen pensaba en las variables actitudinales que cambiarían en ella. ¿Más confianza? Seguro. ¿Se sentía más linda, o se sentía más atrevida?

- Está bien. Tenés que hacer lo que vos quieras, no lo que yo piense que tenés que hacer.

- Mirá, nos hubieramos puesto de novios me hubiera operado igual. Es más, sería normal que ya las hubieras tocado y todo.

Valeria y Allen tenían esa relación de cachetazo sorpresa: de repente alguno de los dos le largaba al otro alguna frase/acción de guerrilla, sorpresa, que dejaba al otro descolocado.

Efectivamente, quizás la única curiosidad que sentía Allen era ciertamente científica, cuasi empirica: ¿Cómo serían al tacto? Él se imaginaba una suerte de bola rígida. Era difícil de estipular, pues no tenía certezas sobre eso. Las siliconas no eran su especialidad.

Definitivamente un par de gomas otorgan a una mujer confianza. No es que a Valeria le faltara: se trataba de una chica atractiva y muy simpática. Aunque quizás un tanto apabullante...

II
Sobre esto último dijo Oliver en otro momento pretérito:

- Valeria y vos no funcionaron por eso. Digamos que vos no estabas lo más agarrado de la tierra que digamos, y ella... se hacía preguntas. Aunque yo que vos le hubiera dado matraca.

- Claro. Todos le hubieran dado matraca.

- Miguel le dio matraca.

- Me importa tres carajos Miguel -se detuvo Jana-. Jamás pensé que yo fuera el que dijera "bajá un cambio" en una relación. Con ella estamos muy bien sincronizados, a condición de que no suceda nada entre nosotros.

- Bueno, pero digo que justo cuando se pusieron a salir vos estabas óptimo, relajado. Y ella te cortó el mambo. Sabés que es así, que hubieran durado más si ella no te ametrallara a preguntas cada vez que salían. El problema es que están sincronizados y esa sincronía genera las condiciones para pasar a... y entonces todo se dessincroniza... y...

III
Vuelta al estreno de lolas en el living de Val:

- Bueno, te veo contenta. Eso es bueno.

Allen siempre se siente tremendo pelotudo cuando le dice a alguien "eso es bueno".

- Y, es que... Me siento diferente. No es que quiera salir en topless a la calle, pero si decís: "ah mirá como se destacan con esta remerita".

Allen arrojó un:

- Si no se destacaran te operaste al pedo. Decime si te vas a agregar tetas para que no se note. Era lo que venía pensando, ese "qué le digo" -ya le dijiste, Jana-. Te quedan bien, a ver dejame testear, mirá no sé. Es que como no te vi en bikini no sé cuánto era el antes y cuánto el ahora. Digamos que está todo muy librado a la imaginación.

- La imaginación. Ahí nos quedamos, ¿ok?

Eso. Sincronicemos porfa.

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