I
- ¿Te gusta este? - dijo Micaela mientras me enseñaba los sahumerios de Magnolia.
Afirmé con la cabeza, y me di cuenta en ese momento que estábamos haciendo cosas de pareja, como salir a pasear por Belgrano o juntarnos a desayunar, antes de ir al trabajo.
II
Para ese entonces yo estanba intentando hallar un Fernet, pero ese tal Guy parecía haber escondido lo bueno. Y a mi me encantan las fiestas en casas con pileta, cuando va a iniciar el verano, y el año anterior ya lo había visto a él. Aunque para ese momento él era otra persona, estaba a unos meses aún de conocer a Jacqueline Rousseau.
Él y Jorge estaban muy compenetrados estudiando cómo tirar a las chicas a la pileta. Lo cual no era sencillo, porque si bien la fiesta había sido anunciada con pileta, noviembre aún no es verano verano posta full. Pero hacía calor, así que primero se arrojaron ellos, a modo de estreno.
Luego se propusieron arrojar a uno de ellos, a Gilles, que salía justo del baño. Asumo que al tirarlo a la pileta, sumarían a uno más a su causa.
Antes, yo había intercambiado algunas palabras con Jim. Me habrá escuchado decir algo sobre Anton Chejov, porque luego me vino a hablar de teatro.
A la media hora ya me había dado cuenta de que él tenía todas las intensiones de tirarme a la pileta. Le dije que no, entre risas, con una resistencia que no me salía demasiado. Me dijo
- Sabés actuar, ¿no? Porque vas a tener que simular que sí querés tirarte al agua.
Para ese momento no sabía qué tan mal ni qué tan bien me había caido Jim Bentham. Lo curioso es que yo lo recordaba del año anterior, aunque él llevaba el pelo largo. Pero no me había fijado en él. Pero algo me acordaba, así que... raro.
Terminé compartiendo chapuzón en a pileta con él dos tres veces esa noche. Y dos semanas después compartimos una salida por Serrano.
III
Fue una de esas noches raras donde estoy demasiado locuaz. Cuando Gilles le dijo a Clarice "presentale a tus amigas", contesté "Dejá, que me presento yo solo". Y efectivamente estuve charlando un poco con alguna de las amigas de Clarice, planeando tirarla a ella a la pileta, porque era la cumpleañera.
Luego di con otra chica: Micaela Bajtin. Me llamo la atención su estilo cuasi hippie, con esos pantalones cortos de jean medio rotos.
Lo bueno de no pensar es que te hacés menos drama por las cagadas que te mandás y te vas a mandar, pero en una de esas sale algo copado. Como por ejemplo, tirar a una recién conocida a la pileta.
Todos los números para sacarme una puteada. ¿Y?
Aún así, fue raro. Cuando le escribí a Micaela para salir, tardó en contestarme. Pensé que realmente había arruinado la cosa. En fin, esa chica no es rara, pero sí como decirlo. "Llamativa", "despierta la curiosidad". Eso.
No recuerdo con precisión qué dijo después, pero de alguna forma terminamos hablando de Cortázar, que terminó suendo un buen tema. Y nos mantuvo charlando un rato, lo suficiente como para caernos medianamente bien.
IV
- ¿Y estás preparado? - dijo ella, casi sin mirarme, porque estaba inspeccionando unas velas aromáticas.
- ¿A? - Interrogué a su interrogación.
- Digo, para el avión. Porque no te gustan...
- De momento no pienso en ello - contesté mientras observaba los sables samurai que tenían colgados en la pared del local. Quizás, en una de esas deba comprarme alguno. Aunque me volvería aún más snob, y no sé si tengo ganas de decaer aún más.
Chapuzón
martes, 18 de enero de 2011
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