I
La sobriedad en la oficina atenta contra el brainstorming y la creatividad. A saber:II
"Las conchas de sus madres", decía Allen Jana mientras trataba de extraer alguna idea con Oliver para resolver un estúpido brief. Porque esa es la vida del trabajador, la vida del que hace algo para alguien aunque no quiera. "Es la prostitución" decía Allen, que estaría en alguno de sus ataques de rabia.La hago breve: El jefe cayó con una idea inentregable pero con ganas de poner money extra.
Oliver: Qué baratos que somos, che.
Sí, el content manager tenía razón. Y el otro estaba pensando en html, porque "hay que pensar
en cógido, las conchas de sus madres, sino no sirve". En código, claro, pero no nos olvidemos del creativo ese que tenemos que pensó que era una buena idea "pensar un newsletter original, tanto en estética como en contenido".
Allen: Detesto a la gente que no entiende de plataformas tecnológicas. ¿Para que mierda laburan en web si a fin de cuentas no la entienden?
Zunny saludaba, se iba a la mierda. Ella no tenía nada que ver con esto. Luego se fue Carla, que en toda su obviedad saludo efusivamente a Oliver y a Jana apenas lo saludó con la mano, a tres metros de distancia.
Oliver: Noto algunas discidencias...
Allen: callate.
A ver: Hay que planear un lanzamiento, planear una estética, armar un content inventory, un schedule. Somos dos salames para eso, pero porque "ustedes trabajan rápido". Lo primero que Oliver le dijo a Jana por lo bajo fue "rápido, pero no dijo nada de que laburemos bien".
En la oficina somos dos boludos que se quedan after hour. En la oficina no queda ni el jefe. Llamó una estúpida a deshoras para preguntar por una factura y ''llame después de las diez que llega Martín, el administrativo".
Oliver: El desadministrativo, querrás decir...
Más allá de las apreciaciones de los personajes, ambos se dieron cuenta de que tenian para dos horitas tranqui. Eran las 18.30 beibi, así que a rockear. No se les caía una ideota, nada. Eran dos genios incapaces de concebir nada original, nada repetitivo. Las ideas se les escapaban, pensar esa tarde no era lo suyo.
Allen: Yo pronpongo que invitemos a Heineken a aportar ideas.
Diez minutos después los únicos dos sujetos en esa oficina estaban con siete cervezas aprontadas. La primera hora fue poner música y decir "qué groso eran los Pearl Jam, loco" o "me re cabe SoundGarden, esos chabones estaban de la nuca". Zunny estaba ausente, así que no había discidencias con eso.
Oliver: Es imposible viajar sin equipaje, pensalo. Porque aunque te vayas a la mierda, siempre llevas tu historia, tu ser, tus entrañas.
Allen: Es bueno para desestructurar. Quizás debamos pensar a dónde nos gustaría ir ahora.
En algún momento allen se trepó a uno de los boxes de las telemarketers y proclamó "Viva Foucault", mientras Oliver diseñaba alguna táctica para "que no le ande la laptop al jefe mañana. Cambiemos la IP del servidor y reconfiguremos o algo." Entonces "La sociedad de control, beibi, que nos... ups... agita en nuestra subjetividad trackeable y taggeable". Pero "Le podemos mandar el famoso curriculum del perro a Ernesto. Dale, yo quiero ser vox populi".
Supongamos: tenemos un espacio que está destinado a la productividad, a la administración, a la plusvalía, a la "prostitución, beibi" (sic), a los "pelandrunes que se quieren ganar el peso" (sic). A patir de allí fue difícil determinar:
- Quien había dibujado un pacman persiguiendo a un fantasmita con resaltador en la pared.
- Quién mando un delivery de cinco pizzas y una docena de empanadas a la casa de una ex novia que vivía por ahí.
- Quien había seteado el servidor de mails para que mande lo siguiente: "Usted es un pedazo de sorete, sépalo. Nos tiene podrido con sus quejas de argentino idiota. Gracias, Administración Federal de Ingresos Públicos. Un abrazo, eh."
- Por qué Dani tenía un wallpaper en su compu que decía en caligrafía de nene "las conchas de sus madres".
- Quien había mandado a imprimir panfletos de "La Tota Santillán vs. Indiana Jones: en busca del sopetón interplanerario".
- En qué momento preciso comenzaron a hacer de cuenta que charlaban con la gentes de la oficina como si estuviera, y decir cosas como "Ernesto, sepa que es un boludo. Pero gracias eh", "Usted, Carla, no tiene reparo en maltratar a mi compañero que tanto la estima", "La culpa es de Zunny, que siempre hace bardo en el jpg" o "Dani, decí la verdad, ¿no extrañás mirar un traste impunemente y con toda la libertad?". En fin...
Pero a trabajar en un momento Oliver y Allen se pusieron: "Son una manga a acomplejados. Mirá, la competencia siempre parece más cool. Pongamos algo orientado a la jutentud". Acto seguido Allen le mostró a Oliver algunas imágenes del banco de imaginería con gente joven sonriente con sus laptops. Y "las conchas de sus madres".
Se devatío intensivamente durante quince segundos que sería fácil promocionar los últimos lanzamientos del cliente como algo innovador y juvenil. Además, se le podía dar un tono "correcto, pero relajado. Vivo, pero sobrio". "Mirá, eso de la sobriedad no anda muy bien, pero..."
Sí, de acuerdo. Colores neutros, azul, gris, esas cosas. Allen tiró un par de photoshopeadas así al azar, y diagramó la ideota. Oliver dijo que era mejor tener cinco notas con imágenes. Porque:
Oliver: Usualmente los newsletters son más secotes, más texto. Podemos apoyarnos más en la imagen, poner titular y copetes, algunas cosita así.
Allen: Nada de imágenes animadas, boludeces no.
Un estilo joven es sonriente, es de colores llamativos, es de momentos amenos y lugares ociosos. Es de buena vida, de mirada proactiva y proyectos en cascarón. Todo eso definieron esos artífices de la nada, Allen y Oliver, Jana y Hestond. Ponele un top banner con esa imágen del salame ese con la laptop.
Allen: Y escribí en tono más juvenil, carajo. Dejá de utilizar esas fráses remate de "ahora estamos haciendo historia", sos el Neustadt de los newsletters vos.
En una de esas luego de la cantidad de cerveza no se habían acordado de que la de la limpieza había pasado y le habían dicho que limpie después. Entonces nunca más apareció.
¿Será que un espacio laboral a uno le provoca ganas de revolución? Revolución las pelotas, pero ganas de hacer quilombo seguro, ganas de "romper", de "sabotear". En fin.
Oliver: El problema es que nunca me enteré -miró detalladamente la botella- de que estabamos tomando cerveza roja.
Allen: Es que ... ponele y... un poco de ketchup en.... si claro. Las conchas de sus madres.
Cerraron la puerta con llave a las once, bajaron en ascensor, saludaron al guardia y se fueron cada uno a su casa.
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