La lucidez

lunes, 27 de agosto de 2012

I

Algo gracioso ocurrió a mi persona personal esta mañana. Iba en el Metro, con Michelle. Hablábamos de sueldos, creo. Ella decía que no le pagaban todo lo que en verdad merecía, que tenía muchos conocimientos y ni hablar de los años que llevaba trabajando allí.

Yo la escuchaba, asintiendo. En un momento de esos en que la vida te aborda así porque sí, vi una chica muy bonita que se levantaba de su asiento para descender en la estación Nuevos Ministerios.

Muy linda, pelirroja, con una pollera negra y zapatillas que le daban mucha actitud.

Cuando se bajó del metro, la seguí un poco con la mirada, mientras se alejaba. Entonces, volví mi cabeza para retornar a las palabras de Michelle, y me di cuenta de que ella también la había estado mirando, al punto de detener su relato.

- Ah, genial. Ahora resultan que nos gustan las mismas.

Se rió.

- No te puedo creer, lo que me faltaba. Yo la vi primero.

- Ja, seguro. Igual, intuyo que yo no tenía chance.

Ninguno de los dos tenía chance corazón.

II
No pude dormir en toda la noche. Lo intuía, pero la verdad, no me podía mover de la cama. Igual siempre me ocurrió de dormir mal las primeras veces de compartir cama. Ella dormía como un osito polar.

Me levanté brevemente, para hacer algunas notas. No sé cómo, de repente, tuve el pantallazo de que el primer libro de Merleau-Ponty, La estructura del comportamiento, trabajaba sobre el mismo caso clínico que el primero de Foucault, Enfermedad mental y personalidad.

Revisé ambos libros, en busca de las referencias, pero corroboré que estaba equivocado. Primera corrección: ambos refieren a los casos clínicos documentados por Goldstein sobre la afasia. Segunda corrección: esto no aparece en el primer libro de Mauricio, sino en Fenomenología de la percepción. Lo supe en cuanto di con el apellido de Goldstein en las notas de Michel.

Volví a la cama, mi mente voló bastante rato, libremente. Imaginé que me peleaba con mi madre y me iba de casa. Me llevaba unas botellas de cerveza. También en un momento imaginé veía a Michelle con otro tipo, que los veía, como quien ve una película. Por último, se me vino a la cabeza la idea de un pájaro.

Efectivamente, podían escucharse los pájaros de la mañana. Vi cómo los rayos de luz se filtraban por la persiana, miré como Emma dormía.

Me levanté al largo rato, a las diez y media. Preparé café, puse tostadas. Quince minutos después ella apareció despeinada, con los ojos casi cerrados. Le traje café, y le pregunté cómo había descansado.

- Yo no dormí - le dije -. Es hasta que me acostumbre.

- ¿Que no dormiste? Te escuché roncar.

Evidentemente me falla la conciencia, y no sé exactamente cuándo. Entonces las imágenes que vi fueron sueños. Eso significa que llegué a sueño rem, pero ¿por qué dormí tan poco entonces?

Revisé si había dejado marcados los libros.

III
I wrote this two or three days after we broke up, ten years ago. I remember it was saturday night. It's in A, and I never put a title to it:

I play with shadows and light
Making figures on the wall

Play loud music
While everybody home
Dances along on their own

Outside’s life
Saturday night
Walk through the streets, into the world
My phone’s ringing
There’s no answer
Maybe no one’s calling home

Keep my music box
With my dancing queen
That doesn’t want to dance anymore

Doesn’t make sense
To play the game, if I know I’m going to loose

Hear TV sounds
As all I do is talk to a picture of you

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