Ingresa Bentham al escenario, mientras dice:
Bentham: Con insomnio nada es real del todo. Uno no está despierto del todo, ni dormido del todo. No hay forma de estar relajado cuando uno tiene la cabeza atiborrada de ideas.
Se detiene para mirar al frente. Se toma la cabeza, pareciera que le duele. Está fumando.
Bentham: El sistema nervioso central está alerta, por que tiene algo que hacer, algo sobre lo que meditar. Como es sabido, no podemos separar a la mente del cuerpo. Aunque, cierta química puede...
Arroja la colilla de lo que estaba fumando. Entonces toma una pastilla amarilla, la toma sin agua. Con esfuerzo, aparentemente, pasa por su garganta, por su traquea, viaja adentro de su cuerpo.
Bentham: ... La conciencia. La conciencia muchas veces teme alejarse de sí misma. El estado exacerbado de vigilia, cualquier esquematismo que irrumpe en los momentos más insólitos. El sueño quizás sea ese artilugio al que la conciencia trata de resistir porque sabe que no puede controlar. La conciencia está angustiada porque no sabe cómo librarse de esas ataduras del mundo.
Bentham: Es increible cómo la conciencia opone resistencia a los fármacos. Todo depende de qué cuerpo estemos hablando, pero en algunos casos, la resistencia corporal es tal que toma varias ingestiones de lo que sea lograr al menos unas horas de sueño.
Es en ese momento Bentham ingiere una segunda pastilla.
Bentham (a modo de aclaración, entre paréntesis): (Perdón, es que exactamente unos minutos después, debo tomar una segunda. Siempre va bien así).
Bentham: Efectuaré una cita: "Durante el sueño, no abandomamos el mundo: el espacio del sueño se escuda en el espacio claro, pero utiliza todas sus articulaciones, el mundo nos asedia incluso en el sueño, y es en el mundo que soñamos." (MMP, FDLP, 330).
Bentham sonríe, como si acabara de recitar una idea brillante, algo así como un momento de lucidez. Entonces, toma su pulsera verde de goma, la cual lleva en su brazo izquierdo, y la sube. Sacude su mano izquierda.
Bentham: Llega un momento en que la consciencia se vuelve contra sí misma, atenta contra sí, sabe que debe desobedecer sus propios mandatos para proseguir lúcida, por no decir efectivamente viva. Claramente es en esos momentos donde el cuerpo, ese acceso primero al mundo, registra el punto de mayor tensión. Usualmente el corazón incrementa sus latidos.
Bentham: Según la conjugación de ingredientes, resentiremos más o menos al otro día.
Sale de escena, pero continuará hablando.
Bentham: Evidentamente, lo primero que debemos hacer es liberar las ideas. Algunos le dicen pensar en nada. Pamplinas. Siempre tenemos algo en la cabeza. ¡Eso, volarnos la cabeza! Entonces arrojaremos a nuestro cerebro, como si fuera el verdadero culpable de nuestra vigilia forzada, cualquier mezcolanza de químicos...
Ingresa Bentham, mientras prosigue su monólogo.
Bentham: ..., cualquier cruce de anestesias. Todo para lograr evacuarnos a nosotros de nuestra consciencia, para desalojar las ideas sensatas de nuestro cuerpo. Para comenzar esa especie de derrumbe que debería ser simple, ameno, estable, lento, apasible, en paz...
Entonces Bentham cae de rodillas, para un segundo después terminar en el suelo inconsciente. Apagón.
Insomnia (and the hole in the universe)
miércoles, 21 de octubre de 2009
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