Mientras me iba contando, yo me reía. Casi escupía mis cereales del desayuno, se me salían por la nariz los cachos de tostada. Guy había finalmente pegado onda con Beatrix.
- ¿A dónde la llevaste?
- Fue un tema, porque acá no hay telos viste. Y en la habitación están ustedes. Entonces, le dije al de la recepción que me había olvidado la campera en la sala común, y me dio la llave. Eran como las cuatro de la mañana.
- ¿En la sala común anduvieron?
- Sí. No sabés lo ruidosos que son los sillones esos. Encima ella quería estar en los de adelante.
- Decime en cuál sillón estuvieron, porque no quiero sentarme en ese. A todo esto...
Le señalé la pantalla lcd frente a la recepción, que tenía las cámaras de seguridad. Guy abrió los ojos como dibujito japonés, y le preguntó al recepcionista:
- ¿Esa cámara da a la habitación común?
- Claro - le contestaron-.
- Bueno, Guy - le dije riéndome-. ¡Ahora sos actor porno amateur!
Guy se entró a reir también. Ya toda la noche anterior había sido medio ficcional. Pero estaba cantado que Beatrix y él tenían onda. Sólo hubo que dejarlos solos en el boliche ese "Mi madre era una Groupie", y listillo.
- En un momento, entró un chino.
En ese momento escupí más cereales, porque me impedían reirme.
- Entró un chino. Posta. Y el sorete nos vio y no se iba. El tipo más garca del mundo...
Yo estaba de humor: sin noticias de Jackie, y St. Claire me había respondido mi mail. Iniciar la mañana con el cuento de Debord fue realmente chistoso. Nadie le borraba la sonrisa de la cara. De ahí, nos fuimos al Uffici.
El tipo más garca del mundo
martes, 22 de febrero de 2011
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