Salida

viernes, 6 de febrero de 2009

I
Mierda, ¿cómo llegó esa cosa naranja a nuestro living? Pensé que estaba demasiado borracho, pensé que veía cosas, o en realidad, me daba vueltas tanto todo que no quise preocuparme por un cono en medio del living. Pero ahora, mediodía de Barra Da Lagoa, encuentro que adquirimos un elemento de seguridad vial. Bataille intentaba despertarse, había dormido en el colchón del living:

Roland: Hey, che, ¿qué es esto?

Jorge abrió los ojos un poco más, sólo un poco más, levantó la cabeza, y dijo "un cono". Luego volvió a posar su cabeza en el colchón para encontrarse con el techo, que lo aturdía menos que el paisaje del living.

Roland esquivó una botella en el piso, pero se detuvo. Meditó. Mejor levantarla, porque sino alguien iba a terminar lastimado. El cono. Puta madre, seguro es el cono que dejaban cerca de la esquina. Es enorme.

Jorge: ¿Qué te preocupás? Es sólo un cono. Además, me gusta como decoración. Pega con el cartel de "Salida".

El cartel de salida era una módica adquisición de Bataille. Lo iba rotando según su parecer. A veces la "Salida" estaba al lado de la licuadora cuando iba aprontándose la noche, otras estaba en la puerta del baño, cuando el día se asomaba. A veces señalaba la salida propiamente dicha, justito antes de la juerga, y alguna mañana la había puesto en tono chistoso en la baranda del balcón. Aún así, Roland no estaba para chistes.

Desde el cuarto apareció Gilles, refregándose los ojos, bostezando, buscando tontamente la pava para hacerse unos mates. Estaba despreocupado, como si ayer no hubiera pasado nada.

Roland: ¿Vos trajiste eso?

Gilles miró al cono. Le costaba demostrar interés en algo que no fuera su yerba y dónde mierda estaba la bombilla. Cayó en que era el de la calle, el que estaba al lado de la camioneta de los panchos, frente al puesto de Bubba.

Gilles: Mmm... ¿Bentham?

Roland había concluido su breve indagación. Ahora, dónde mierda estaba Jim, que siempre era el que más temprano se levantaba, por su insomnio. Se llevó la mano a la cabeza, dijo algo, no se le entendió. Mientras iba para el balcón se llevó puesta la punta de la mesita ratona.

Roland: Puta madre.

Se alojaban en un primer piso. Abajo tenían una heladería, una callecita y en frente un negocio de regalos autóctonos, o lo que fueran. La calle, los perros que paseaban por este mediodía brasilero. El sol que pegaba leeeeendo. A Roland aún le dolían los hombros de la caminata de ayer, todo rojo estaba. Bataille dejó el cartelito de "Salida" sobre la funda de la guitarra. Eso, la guitarra no estaba. Ajá, también podía escucharse a Jim cantar:

I´m looking through you , Where did you go?
I thought I knew you, what did I know
You don't look different, but you have changed
I'm looking through you, you're not the same

II
Qué solcito. La verdad. Ya me había desayunado mi helado y todo se sentía bastante mejor, sobre todo en vista de que hoy nos iríamos para el morro, pues no había llovido, como pronosticaban.

Roland: Jimmy, querido...

Bajó Roland, estaba vivo, ahí, con una sonrisa. Me gusta tanta alegría. Se me sentó al lado, espalda contra la pared de la heladería de abajo del depto.

Roland: ¿Qué mierda hace el cono enorme ese en nuestro living, la puta madre.

Al decirlo, me di cuenta que Barthes hablaba en serio, que no estaba alegre. Me clavó los ojos como si hubiera hecho algo malo.

Jim: Paráaa, es solo un cacho de plástico, ¿ok? Lo tomé prestado, ni me acuerdo para qué. Ah, para fijarme si se podía usar como amplificador de lo que dicen las vecinas de al lado.

Roland: ¡La puta madre! Ese cono es de la policía local, tarado. Lo deben estar buscando, vaya a saber si tienen guita para reponerlo.

Jim: Stop, pará, no te preocupes. Igual hay que ver si amplifica.

Bajaron Bataille y Deleuze, aunque se detuvieron al pie de la escalera al ver que Roland y yo estabamos teniendo una charlita estúpida.

Roland: En dónde lo metemos. Ahora es un quilombo sacarlo. No podemos dejarlo así nomás. ¿Y si te vio algún vecino, qué?

Yo estaba seguro que no me había visto nadie. Pero andá a explicarle a Roland...

Gilles: Bueh, la verdad que cuando querés la haces buena eh - dijo mientras mateaba un poco-.

Jim: ¡Es sólo un cacho de plástico naranja carajo! No nos van a meter presos en Brasil por tener uno de esos en el living.

Jorge: Bajá la voz boludo, a ver si se apiolan.

III
No acordamos nada. ¿Qué sería del cono naranja? Quedó en el living. Nos fuimos al morro. Roland enculado, yo algo amargado porque se tomara las cosas tan a pecho. En la playa, Jorge clavó el cartel de salida en la arena y se fue corriendo por un chapuzón. El agua estaba helada, tardé como media hora en meterme por completo.

Roland se metió un rato, cara de culo siempre, luego se sentó y miraba, miraba. Seguro pensaba en el cono del living, mientras el swat buscaba por la heladería, revolvía el loca, tiraba mesas y sillas e insultaba a la empleada para que confesara quién tenia el maldito cono.

Jorge: Eh, no es para tanto.

Gilles: Concuerdo, pero se va a la mierda a veces...

IV
Tanto quilombo. Devolver ese cacho de plástico no era tan difícil. A las cinco de la matina siguiente me acordé, estabamos en la cantina de la praya. Me levanté un toque, estabamos todos dispersos, Roland con una piba, Gilles en el fogón cantando "Rasguña las piedras" con gente que no conocí jamás.

¿Dónde mierda estaba el cartelito? Preciso que me señalen la salida.

Al otro día Roland se dio cuenta de que había devuelto el cono a su lugar. Yo tocaba la guitarra, me tomaba otro helado. El sol estaba espléndido. Se habían despertado ya.

Roland: ¿Y el cono, Bentham?

Jim: Ahí, en la otra cuadra, donde lo encontré. Al final no probé si amplificaba. No te preocupes, seguramente las fuerzas de seguridad de Lula ya dieron por cerrado el caso: les resultó obvio que el cono se fue a pasear, como el enano de Amelie. Lástima que no les mandé fotos...

Why, tell me why, did you not treat me right?
Love has a nasty habit of disappearing overnight

Bajó Jorge rápido. Apuntó con el cartelito de "Salida" al almacen, y se fue al trote a comprar unas Skol.

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