I
[Oh... This could be messy / But you don´t seem to mind...]
- ¿Cómo te sentís?
- Rara. No lo tomés a mal, pero rara, me tomaste de sorpresa y yo me tomé completamente por asalto. Todo ocurrió rápido.
- Lo sé. Pero de alguna manera me lo veía venir. ¿No sentías el cosquilleo en la panza?
Ella me miró. Se le notaba en los ojos que lo había sentido en las últimas semanas, probablemente tanto como yo. Cuando nos cruzabamos era evidente que algo nos pasaba, que una risita nos recorría y nos conectaba.
- Y no sé. ¿Qué decimos? ¿Decimos algo? ¿Nos hacemos los boludos? Mmmm, creo que ambos perderemos quorum.
- No. No quiero andar diciéndolo, son demasiadas explicaciones, y ella es mi mejor amiga. Si se entera me mata.
- Lo sé -contesté-. Por otro lado esto no será mantenible ni siquiera al corto plazo. Vos y yo, todos percibirán la estática. Quizás debamos esperar, hablarnos un poco mañana a ver qué nos pasa.
Ella lucía preocupada. Miraba el techo, perdida. De a ratos me miraba, acostada a mi lado. Yo la acariciaba levemente intentando reconfortarla, pero todo parecía mal.
- ¿Te preocupa tanto lo que diga ella? - pregunté.
- Es que sé que no me lo perdonaría. Por más que en verdad no tiene derecho a enojarse porque jamás fueron novios, vos sos una especie de tema sensible para ella. Encima viste como es esa mujer, rabieta pura, caprichosa, todo se lo toma para mal, como si en su contra.
- I know. Siempre sale con la teoría del complot. Bueno, primero tranquilizate.
Le dí un beso en el hombro. Le dije que no se preocupara, que todo parecía grave pero no lo era. Que se relajara, que evidentemente estas cosas a veces tienen que pasar, que si no lo hubieramos hecho nos quedabamos con la duda y eso era peor. A partir de ese momento reinaría lo indeterminado, o al menos habríamos inventado algo en el horizonte.
Se dio media vuelta, me miró fijo a los ojos y...
- ¿Por qué están tus labios en los míos otra vez? - pregunté entre una leve risa.
- De la misma forma que iniciamos todo. No sé cómo nos dimos un beso, ni tampoco entiendo por qué ahora estamos acá los dos acostados. Pero...
Ella posó su cabeza sobre mi pecho.
- Creo que estoy más deprimida de lo que admito.
- ¿O sea que yo soy ahora signo de tu debilidad?
- No, no. De alguna forma me alegra que haya pasado esto, como vos decís, la estática era inevitable. Creo que lo que nos une es estar un poco de bajos animos, ¿no? Antes no nos pasaba esto, y de repente comenzamos a compartir cierta tristeza que nos llevó a darnos un beso y todo lo que pasó después.
Sonrió. Era la primera vez que sonreía desde que habíamos estado juntos, desde ayer a la noche, desde que todo parecía importarle tres carajos. Y ahora todo le importaba. Ahora todo era relevante, hasta lo que dijera la otra.
Le di un beso, la abrazé. La miré a los ojos y pensé que era extraño pero que tenía razón. Estábamos unidos por algo de lo que hacía muy poco habíamos cobrado consciencia. O lo que esto fuera.
- Escucho tu corazón - dijo ella con su oido sobre mi pecho -. Va rápido. ¿Esto es para vos un accidente?
- Sí. Pero por accidente yo no entiendo algo necesariamente negativo. Es más una cosa de azar, o de cuando uno hace cosas que no pensó que haría. Como si cierta torpeza pudiera generar algo bonito. El accidente es una fisura de nuestra racionalidad, puede llegar a ser un detalle muy pintoresco.
- Siempre decís esas cosas vos. Tengamos este accidente en secreto, al menos por ahora.
[Ohh... Don´t go telling everybody / And overlook this supposed crime...]
II
We'll fast forward to a few years later
And no one knows except the both of us
And I have honored your request for silence
And you've washed your hands clean of this
- Hola.
- Hola -dije con absoluta complicidad-. ¿Cómo va?
- Bien, bien. ¿Se juntaron al final?
Cuando uno tiene algo que ocultar, cualquier pregunta de lo más inocente suena a indagatoria.
- Sí, tranqui. Cenamos.
Entonces llegó ella. Se la notaba algo nerviosa. Intenté calmarla con algún comentario jocoso:
- Y aquí llegó ella, vivita y coleando. Ayer tomaste bastante, che. Me quedé ya sin cerveza en la heladera.
Ella sonrió, saludó a su mejor amiga. Cómo habrá sido su impresión que ni me saludó, simplemente se unió a una conversación de a tres que debíamos montar como si fuera un día cualquiera, aunque sabíamos que definitivamente era el día después.
Del día después
jueves, 10 de junio de 2010
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3 comentarios:
this could be Messi :P
Esa la canta Niembro, cada vez que juega Argentina.
no se, argentina y el mundial me tienen los huevos al plato.
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