Orlando) De repente parece que se te vino una avalancha de ideas. Creo que es un signo de esas inestabilidades que a uno le agarran. A todo esto, me encontré con Ludi...
Esto me lo veía venir me lo veía venir me lo veía venir.
¿Y qué hacer? Orlando es mi buen amigo, y luego de mi ruptura Ludi pasó de ser una amiga a ser un personaje más borroso, pues los límites de la vinculación se traducían... no, me es imposible efectuar la traducción.
Ludi) No sé. Perdoname, soy una estúpida. Mirá, no queróa volver a casa, y no encontré a Lisa y... estaba no tan lejos. Mentira. Estaba en Caballito, pero...
Allen) Ok ok, un poquito menos un poquito más. Cálmese señorita, que llegó a tierra amistosa. Orlando es mi amigo, pero los hechos no convierten a ninguno de los dos en enemigo.
Ludi) Tuve que reconstituirme desde mis propios fragmentos, cristales rotos... no sé, me revalso por todas partes, se me escapan las angustias todas juntas en plena avenida Santa Fe, me desoriento en el subte, le pido al kiosquero algo de sinceridad, si realmente hay algo mal conmigo. Me saludan de la otra vereda, pero si levanto la vista no quiero decir la guarangada.
Le traje un poco de jugo de naranja, la abrazé un poco, le dije que todo iba a estar bien. La pobre criatura estaba deshecha, y pienso que el impacto mayor lo dio la negación y la manutensión de una relación...
Como teoría, sostengo que los cristales rotos de Ludi llegaron a cortar a Orlando. Pero es sólo otra de mis teorías ociosas...
Orlando me presta su omnipresencia: intensa, pero despareja. Que hayamos compartido las sábanas no significa que seamos un beso para siempre. No te voy a engañar, pues esto es lo que yo soy. Las malas lenguas dirán varias cosas, y ya he aprendido a que por algo son malas.
Ludi) Enamorarse es un arma de doble filo, pero me harté de cortarme siempre con el mismo lado, tan profundo. ¿De dónde ha salido toda esta sangre? -solemos utilizar la metáfora de la herida de bala-.
Allen) Prefiero no meterme en detalles -dije mirándola directo al lugar del disparo-, este tipo de cosas son complejas. Me gustaría no hechar culpas.
Me di cuenta de que mi discurso, además de egoista, era digno de un imbécil.
Allen) Pero vos, chica, vamos. Te podes quedar a cenar, haré una tarta o algo.
Ludi) ¿No salís hoy? Me voy, no te quiero contrariar.
Allen) No te vas, salvo que lo desees, pero yo así no te dejo. No me molestas, así que quedate.
Ludi) Soy tan estúpida... gracias Allen.
Allen) Podemos ver una peli, charlar sobre el mundo y las cosas que nos pasan, las verdades ajenas que desmienten a las propias y alguna bebida. Podés pasar aquí la noche, pues me acomodaré en el sillón. No me digas que no, que no te pregunté qué opinás. Está en la república de Jana, y la constitución de este depto dice que la invitada duerme en la habitación.
Le arranque una sonrrisita, entre medio de ese llanto mudo que le debía resultar inevitable.
Allen) Mirá, salgo a comprar atún para la tarta, quedate un ratín sola.
¿Quién sale a comprar algo un viernes a las diez y media de la noche, con todo cerrado ya? La excusa era tremendamente pelotuda, medida con precisión de hule incrustada en caucho. Todo para recibir el llamado de Orlando a mi celular.
Orlando) ¿Fue para allá?
Allen) Sí. Se queda esta noche. No está bien, pero le di jugo de naranja.
Orlando) El que avisa no es traidor. Dilatar más la catastrofe era sólo aguardar terremoto peor. Creeme que la quiero.
Allen) Explicaciones no. Únicamente te pongo al tanto, no te preocupes. Yo no me meto. Pero no voy a dejar a Ludi sola.
Orlando) Está bien. Te iba a decir de venirte para lo de Bob, pero quedate haciendo soporte técnico. ¿No te desgastan estas situaciones? ¿Por qué no fue con alguna de las chicas?
Allen) Yo qué sé. Uno tampoco piensa tan claramente, no creo que sea de reprochar. Casualmente mis planes para esta noche quedaron desactivados, pues aún no le agarré la mano a los vericuetos de Jan.
Orlando) Ok ok. Pero mañana venís, ¿no?
Lloro como una condenada, debo estar hecha un desastre. La pregunta estúpida que me hago es cómo tendré el pelo. Además de poco atractiva, me siento poco intelectual.
(Ludi, este tipo de hechos no te hace ni menos bonita ni menos lista).
Ustedes si que la hacen bien eh, nos dejan en Pampa y la vía, y entonces una termina dando vueltas sobre sí misma, recordando a la madre que le decía que no le convenía, a la amiga que le susurraba "está mirando a la otra" o un par de helados que son comidos desubicadamente en San Telmo.
(No negaré nuestro arte de romperles el corazón, al menos no por ahora. Cuando estés menos así, y con más ánimos -seguramente después del jugo de naranja, así que tome-, te contesto que ustedes a su vez tienen la manera de cortarnos con sus palabras).
0 comentarios:
Publicar un comentario