Racionalistas en rehabilitación

miércoles, 17 de marzo de 2010

1) Quizás no lo notes, pero me hiciste sonreir en varias oportunidades con tus observaciones. Aunque te veo un tanto enfrascado en una retórica que no precisás, como si intentaras forzar algo para que yo me de cuenta de que...

2) ... deberíamos olvidar un poco todo nuestro academicismo, ¿no? Digo, de momento no es que la chica letrada no me interese, sino que la misma chica que desea tener un Mercedes Benz me explique quién es. Me explique... es una palabra desacertada. Diría relate, cuente, pinte, coloree...

1) ... resbale, roce, hasta lime te diría. Y cuando me mirás desde el otro lado de la mesa te escucho, pero te miro a los ojos más que nada, concentrado en... ¿Te interesa lo que digo? No puedo creer que alguien encuentre interesante mi historia sobre cómo me bocharon en historia tres.

2) Fuiste sin dormir, con dos jarras de café encima, un papelerío de temas preparados. Te tocó algo de mala suerte y tus nervios usuales ante los finales. Querías que se tratara de una ficción escrita, no tener que comprometerte tanto con la situación. Preferías abandonarte en un papel antes que tartamudear ante la profesora. Pero el destino muchas veces nos ataca por nuestros puntos débiles. Lo que no es una casualidad, sino...

1) ... como las cosas ocurren. Si no te pinchan, nada ocurre. Si no me tomás la mano entonces yo no puedo dejarla con la tuya. ¿O pensás que...? Tu problema es que pensás demasiado, y se te nota. ¿Es por eso que sos un racionalista en rehabilitación?

2) Creo que di varios giros, pero no soy bueno para cambiar las cosas. Siento más como si las cosas me ocurrieran de una forma impersonal. Salvo vos, porque yo te vine a buscar y ahora que te encontré, después de tanto tiempo de silencio entre los dos, no sé qué hacer.

1) That´s my point: you think too much.

2) Dijiste que vos también sos una racionalista en rehab. ¿Y por qué?

1) Por qué por qué... Creo que siempre estuve en mis casillas. Hará unos años, suponete, a mitad de la carrera, que perdí un poco la brújula. Cuando digo perdí quiero decir que la arrojé porque ya no servía. Antes yo era una chica cero alcohol, por ejemplo.

2) La válvula de escape. Bien Bajtiniana.

1) Y volviste a tus observaciones, que son de alguna forma mis observaciones. A veces creo que me robás el libreto un poco, que espiaste las respuestas que utilizo demasiado frecuentemente y te valés de ellas para hablarme. Y tu mano me acaricia el brazo, pero no me mirás. ¿Por qué me hablás así a mí? Con los demás no...

2) ... ocurre lo mismo. Y no sé qué hacer con vos a veces, sabelo. Te ponés a distancia y yo estoy cabezadura, manejo los tramos con torpeza pero los manejo.

1) Ahora me mirás. Y me doy cuenta de que te gustan mi ojos. Nadie me lo dijo antes, pues no tienen nada de especial. Pero vos me mirás como si apreciaras algo, como si...

2) ... me gustaran tus ojos clavados en mi. Como si no sangrara un poco cuando me mirás, me escuchás diciendo boludeces que no le sirven a nadie, con mis irrelevancias. ¿Por qué le das bola a lo efímero?

1) Compartimos algo, muchacho: por más de que nos tildemos de demasiado académicos ambos, hemos pintado pequeños relatos de color. Ahora sé un poco más quién sos, y vos querés conocer a la chica del Mercedes. Se te nota en la cara que no querés irte por más cansado que estés.

2) Y sin embargo nos iremos.

1) Debo.

2) ¿Debes? Entonces cometeré una serie de torpezas, si me lo permitís.

1) No soy yo la indicada para evitar esas torpezas. No soy yo quien te dirá qué hacer ni qué decirme. Prefiero que te arriesgues más de lo que te arriesgas. Porque tengo esa sensación de que no estás llegando lo suficientemente lejos.

En ese momento él se acercó a ella, sonriente. Ella lo seguía con la vista, tratando de descifrar qué ocurriría. Pocas veces en la vida dos racionalistas en rehabilitación se habían juntado tanto, buscando eso mismo de lo que escapaban, como si se tratara encontrar los mismos errores pero de un color diferente.

1) ¿Nos iremos? Sabés que no tengo mi brújula. ¿Cómo regresaré?

2) No puedo pedirte que te quedes, pero sí puedo retrasar nuestra despedida. Te acompaño. Y no te pienso decir que tengo formas más directas de volver a mi casa, para que no me digas que no hace falta que te acompañe, porque no pienso siquiera darte la oportunidad, al menos por ahora, de deshacerte de mi tan fácilmente.

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