- No creo que te haya contestado "saraza" -dijo Antonella mientras tomaba un libro de Sartre de mi mesa del living-. ¿Vos lees esto por divertimento? Con razón no te relajás.
- Ya sé. No digo que su "saraza" sea una ficción, sino que utilizó un argumento existente para despacharme. "Ya quedé en ir a verla con una amiga". ¿De por vida se va a ver con la amiga?
- No estoy tan de acuerdo. Ya va a aparecer, vos dejala. Let her be -repasó algunas páginas del libro, pero lo dejó rápidamente por evidente falta de interés-.
- Seamos analíticos al respecto: si realmente quisiera salir nuevamente me hubiera dicho que esta semana no pero la siguiente. Digamos... creo... sostengo. Ergo, evidentemente trata de deshacerse de mi.
Antonella puso cara. La mente complotista. Las distancias entre el hombre y la mujer. Lo que ellas piensan y ellos no comprenden. Lo que ellos sienten y ellas ni se imaginan. Y todo eso mezclado en pequeños dramas, mini novelitas de menor o mayor tenor circunstancial. Y Jim Bentham se preguntaba por qué demonios se había metido con otra racionalista.
- ¿Sabés qué? No quiero hablar más de ella, olvidémosla - dijo Bentham-. ¿Cómo va tu búsqueda laboral?
Anto se prestó a seguirle la corriente a Jim. Contestó que no lograba decidirse entre tres puestos, porque uno era de ocho horas, el otro era lejos y el otro no le gustaba el ambiente de la oficina.
- A bueno, qué problemitas eee - contestó Bentham riéndose.
- Bueno, no es fácil - dijo Antonella mientras tomaba el libro de Sartre nuevamente, sólo para jugar con sus páginas-. Vos viste que en una de esas...
Un mensaje arribó al celular de Bentham: "Hey, preciso que me expliques cómo configurar la seguridad de mi Facebook. Me dejaste paranóica! jajja". Pareciera que Jackie esperaba a que Jim despejara su mente de ella, y así intervenir nuevamente. La teoría benthamista dice Rousseau aguarda a que Bentham baje la guardia, que percibe sus ansiedades y aguarda a que se discipen.
- ¡Hija de puta! Jacqueline Rousseau, eres adorable pero pienso que tienes la mente de una macabra estratega.
Antonella le puso cara de "viste viste, te dije te cagué yo tengo razón y vos no". Bentham le mostró el mensaje.
- Bueno. Good. ¿Así que la dejaste paranóica? Ok, primera cuestión: son dos letraditos ustedes. La próxima vez que salgan no hablen de la puta facultad. No te digo que eviten los libros porque no lo van a lograr, pero yo qué sé, algo más.
- ¿No se supone que vamos a dejar de hablar de Jackie? Justo cuando nos encaminamos a dejar el tema aparece la guacha. Convengamos en que es una muchacha rara.
Antonella hizo ademán de continuar su teoría sobre la mente de Rousseau, pero Bentham alegó que era mejor continuar hablando de cualquier otra cosa. Entonces continuaron con divagues sobre las relaciones hombres/mujeres, en las que Bentham tomaba nota y Rousseau recapitulaba cosas como "aah, ok, entonces eso a un tipo lo pone mala onda".
- Anto, extrañaba nuestras conversaciones de los martes.
Saraza
martes, 30 de marzo de 2010
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