Un memorandum

martes, 21 de julio de 2009

No tengo ni idea de dónde me encuentro, ni de cómo llegué ahí. Cuando me despierto, estoy en una playa, una especie de mezcla entre la costa brasilera y un lago barilochense. Mi cabeza retumba, pero pasará pronto. ¿Quizás el exceso de sueño me provoque esto?

Me levanto, con mis pies aún dormidos, y comienzo a caminar como si supiera a dónde voy. No reconozco norte de sur, este de oeste. Me hallo en un claro, con el agua a mis pies, pero la vegetación es abundante. ¿De esto se trata Lost? ¿Quién carajo es Jack? Cuando llego al borde de la playa, encuentro algo así como un breve pasadizo. Una playa vecina, en donde ella está tomando sol.

- Llegaste.

La miro como si nada estuviera fuera de lugar, aunque no tengo idea de qué está ocurriendo. O en realidad, se trataba de algo que estaba ocurriendo tal cual, pero en otro lado. Y mi memoria traspapeló los sucesos, hasta llegar a...

- Pensé que te habías olvidado.

Hubiera preguntado "¿De qué?", pero era evidenciar mi ignorancia. Ella me miraba con una sonrisa, y no quise desperdiciar eso. Por otro lado, ella se levantó y me dio un dulce beso. De repente lo supe: Hoy a la noche debíamos cenar juntos. Yo la había invitado en una especie de arrebato, de esas cosas que no suelo hacer. Contra todo pronóstico, ella había aceptado. Entonces no recuerdo demasiado, más que haberme levantado con dolor de cabeza.

Pero ella me seguía mirando, y yo pensé que no quería irme. Repentinamente me llamaban a lo lejos. Parecía ser mi hermano, tenía que ayudarlo con algo y para variar no sabía qué.

Pero me quedó grabado: ella recibiéndome con una sonrisa, hacía mucho que no la veía. Nuestros malentendidos del pasado no eran, quizás, más que evidencia de esa playa que nos reunía para la ocasión. Sus ojos me miraban con una expectativa, como si cenar conmigo pudiera llegar a ser genial. En realidad, yo sentía que era genial que finalmente, en un amnésico retorno, su sonrisa fuera mía.

- Es difícil no chocar contigo - me dijo.

Luego se dio media vuelta. Tenía que volver a por ella por la noche. ¿No importa que no recuerde nada? Simplemente tengo que disfrutar a donde he llegado. Sea como sea que haya llegado. Un tanto débil de carácter sería, si por más que ella esté aquí conmigo, no me preguntara algunas cosas.

Mi hermano continuaba llamando. ¿Era tan notorio que yo no debía estar allí? ¿Tanto tiempo para que un llamado fortuito, probablemente injustificado, me extraiga como una muela que no quiere salir? Aún así, era inevitable. De tan acostumbrado, intenté imaginar en qué momento de las circunstancias había un malentendido con ella. ¿Quizás la muchacha también se había olvidado?

Me quedé pensando en ella horas y horas, en una noche que intuía, no iba a ocurrir de todas formas. Es el fracaso de los artificios. Lo que no me quitó las ganas de desencriptar, fuera por el dislate que fuere, cómo había llegado a esa playa y qué demonios hacíamos allí.

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