I
"Writing songs is a chaotic process: you don´t know exactly how it starts. It can accidentally bump into your head, without asking permission, when you are on the bus, still in bed, at the supermarket or whatever. It involves joining parts of your everyday life, old memories, utopias and (im)posibilities. Perhaps it sounds like an A, C or F#? You keep adding layers and layers and layers, til you got
Nos volvimos a encontrar en una fiesta, en uno de los bares cerca de Sol. Llegué tarde, como de costumbre, y él estaba allí desde hacía rato, aparentemente. Ni me acerqué a saludarlo: estaba lejos, sentado en una mesa, charlando con gente que no conocía, y con otros que conocía un poco.
Implementé inmediatamente mi White Russian, ya que quién sabe, en cualquier momento la conciencia podría atacarme y me volvería trágicamente lúcida.
Conmigo estaban Iván y Beatrix, dos amigos de hace mucho tiempo. Beatrix se la había pasado toda la noche diciendo que yo no tenía buena cara. Y se habrá pensado que era por el otro, pero nada que ver. Aunque cuando Jon se levantó al rato, y saludó de pasada, no le di ni cuarto de pelota.
No fue a propósito. Fue sencillamente algo que pasó, me salió así. Veníamos hablando de la vida con Beatrix e Iván, que me insistía en que le cuente con quién estaba saliendo. Con nadie, contestaba siempre yo. Se cansó de mis escasas respuestas, y simplemente se fue a charlar con esos desconocidos y gente que conozco poco, donde andaba Jon. Se reían mucho, hablaban de lugares recónditos del mundo. Criminales.
Recuerdo que tomé otro trago más, que quizás fuera un Cuba Libre. Y no me gustó. Luego por alguna razón me di un beso con Beatrix, y seguimos hablando como si nada. No recuerdo nada más.
Solo la música: "spending my time", de Roxette. Posta.
III
Y en algún momento del debate, Michel le dice a Noam algo así como: "a mi me parece que basás todos tus conceptos científicos en el sentido común".
IV
Compré unas donas y me fui a uno de los cuatro molinos ubicados en la circunferencia de la ciudad. Era un día soleado, pensé en morirme un buen rato al sol. No era el único, había otros habitantes que lúcidamente optaron por lo mismo que yo.
La noche anterior en el Snuffel había tocado un japonés, o chino, o koreano. Tamiro Shagakhi. Creo que ese era el nombre. Cuestión, que el tipo había traído unos bombos enormes -e nor mes-, hab[ia ejecutado algunas piezas en violín y otras en mandolina.
Yo no es que estuviera borracho, pero algo así. Todo lo que el tipo este hacía me parecía ruidosamente fantástico. Yo estaba acodado en la barra, disfrutando del delirio. En un momento una chica se me sienta al lado, le pide al danés una cerveza Kolsh. Me habré dedicado unos diez minutos a preguntarme si estaría sola.
El danés estaba a full, atendiendo a toda una parba de borrachos que seguramente entendían tanto como yo de lo que estaba haciendo el señor Tamiro. Quizás eramos todos exiliados, pensé.
De alguna forma comencé a hablarle a la muchacha de la Kolsh. Francesa. Logramos entablar un breve diálogo rebuscado en inglés, en el que ella me dijo que estaba de paso yendo para Amsterdam. Fueron de esas conversaciones donde la mujer no devuelve mucho. Yo le conté que venía de Madrid. Le importó tres pepinos.
Justo en ese momento Tamiro paró todo y cantó algo así como un aullido reverberante, crujiente, palomitas de maíz. Me dio hambre y entonces le solicité al danés que tuviera el gran gesto de prepararme un tostado loco. Y además le pedí otra Javellin.
- This one is the best - le dije a la chica de la Kolsh-.
Me contestó arrojando una mirada desagradable. Lo bueno de saber que no vas a ganar con una mujer es que te liberás ante ese fracaso de haberla perdido, te volvés como impune.
- Well, sunshine, you shure don´t talk much, do you? - dije, para apresurar la degradación.
- I tend to talk when I want to talk. And if I want to talk to that person - replicó.
- You don´t get laid much, do you? - incineré-.
- What? - dijo, habiéndome escuchado perfectamente.
Procedió a retirarte, mientras yo me tentaba un poco por dentro, sin poder evitar la sonrisa.
- I´m just making conversation, hey!
El chino/japonés/oriental seguía con otra fase de su extraordinaria música: ahora tenía un gong (por fin) y lo ejecutaba luego de recitar unos mantras (o lo que fuera que era lo que estaba recitando). Me fui al rato para los bares de la vueltita de la plaza central, ahí, en esa torre que de noche es más bonita que de día, por la iluminación.
Se trata de tres bares, uno al lado del otro: el primero tiene happy hour de las 22 a las 23. El del medio, de las 23 a las 24. Y el último, desde la medianoche a la una de la matina.
Extrañé a Tamiro un poco, pues me había acostumbrado a su extraña música surrealista. En una mesa estaban unas muchachas sentadas, tomando stout. Eran dos. Me acerqué a una y le pregunté si tenía fuego. Me ofreció y le contesté "ojala fumara, pues así me sería más fácil continuar la conversación".
Increiblemente, sonrió. Me senté con ellas.
No recuerdo demasiado más. Sé que en algún momento le dije de vernos mañana, pero no recuerdo la respuesta, ni tengo anotado el teléfono de nadie, así que...
Me desperté al otro día con un cántico en mi cabeza. Tomé inmediatamente el charnago y descubrí que era -algo raro que a mi me ocurra-, una base en C#.
Something that sounds
miércoles, 23 de mayo de 2012
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