Uno (pedazo de...)

viernes, 11 de mayo de 2012

Durante toda la semana no supe nada de él. Era su especialidad: borrarse. Tuve que contestar con mi mejor cara de piedra a la pregunta "¿Y qué tal la pasaron con Jon?". Muchas veces mal intencionada, esa pregunta me molestaba. No tanto por la intención, sino porque no sabía que mierda contestar.


"Sí, mirá, pasaron cosas. Y de repente, así como así, se fue y no sé nada de él". Pedazo de hijo de puta.

Mi madre me dijo que la amistad entre el hombre y la mujer no existe. De hecho, según ella, su mejor amigo era mi papá. Pensé que estaba todo arreglado para contradecirla, pero digamos que ahora se me ha dado un revés.

De alguna forma sabía que esto iba a pasar. Ahora, contaba con una seguridad: él solito iba a aparecer, pues teníamos que reanudar los ensayos. Alguien preguntaría y pafate, ahí quiero ver. Nos veremos nuevamente en la sala, él y yo. ¿Cómo será? Nuestra relación cambió.

En verdad, no cambió nada. Sólo hemos pasado otras cosas, sabés que de alguna forma pienso que sos atractivo, de la misma forma que yo ahora sé que me darías. Y tenemos esa relación contradictoria donde nos contradecimos pero en verdad nos entendemos muchísimo.

Nada cambió. Quizás sea yo que en lugar de esperar algo de vos, podría yo que sé, invitarte a salir. O quizás vos podrías dejar de comportarte como un soberano pelotudo y dejar a la estúpida esa que sabrá mucho de matemática pero es un aparato. En serio, vos mismo dijiste que no te resultaba tan entretenido conversar con ella, que te costaba. 

Ay, pero: "Siempre quise salir con una peliroja y ahora, i got it!". Pedazo de pelotudo.

Cuando leo lo que escribís me pregunto qué cantidad de mambos tendrás en la cabeza. A quién le habrás escrito qué canción, a quién corchos le estoy cantanto. De alguna manera, me lesbianizás (reite).

Yo también tengo mis metáforas, mis historias, mis histerias. ¿Te pensás que las tuyas son mejores? Mirá yo no te lo conté pero antes de vos, justo antes, me estaba viendo con un baterista: casado con una hija. Eso es quilombo.

Cuando te lo conté me dijiste algo de la moral, vos que sos tan autocrítico y no podés sostener nada de lo que decís ni dos segundos sin relativizarlo: "Bah, yo lo veo así, quizás me equivoque". "Oh, no quiero andar diciendo verdades, como si supiera de lo que estoy opinando". Odio cada una de esas frases, se te nota mucho en una de las estrofas.

¿Cómo llegar de la tercera persona a la segunda? Eso me pasa con vos nada más. No es que te ame, no te la creas, pero... algo tenemos.

Y pensar que en diez días me voy a enterar que estás con esa... pedazo de garca.

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