Me di cuenta que (oh, qué casualidad) Bob nos observada de reojo, a lo lejos. Mientras Lisa y yo nos paseabamos por esa orilla del río de Vicente López, ese que pretenden hacer un paseo turístico.
Allen: Aunque ya no estemos en el barco, me da la sensación de que seguimos navegando. Porque vamos para cualquier lado menos aquí, viste.
Lisa: Bueno. Mejor saber que no soy la única a la deriva. Es loco, toda esta metáfora fallida del agua. Aunque, siempre me siento un poco hundida, me cuesta respirar, me cuesta ponerme a tono con...
Felipe gritó a lo lejos, allá por el mirador, algo así como "La puta que vale la pena este tinto". Lo raro es que no estaba tomando vino, no que gritara al río.
Lisa: ¿Viste? ¿De dónde saca toda esa celebración?
No nos sale eso de convivir en la misma habitación sin desmanes.
Supongamos la escena: Sentados, con pizza y cerveza de por medio, entre amigos, un viernes a la noche. Felipe puso algo de Los Auténticos Decadentes, que tanto le gusta, de fondo. Entonces ni ella ni yo nos miramos demasiado, porque no vaya a ser que ella se de cuenta de que yo la registro y yo me de cuenta que ella me escucha.
Algunas cosas son para problemas y ya. Ella pone un cerco electrificado a su alrededor, pero quien no le teme al voltaje va igual. Me aproximé al cerco, a ver qué pasaba, y me di cuenta de que ella había cortado la luz.
Es todo culpa de ella. Es todo culpa mía.
Lo pensé varias veces. Lamento las molestias a todas ustedes, no es de malo, sino de incompetente y estúpido. Es algo que no puedo superar, tiene que ver con...
Estimados:
Un motivo más que preocupante me impulsa a pedirles su ayuda y visto bueno. Como saben, las cosas no han andado del todo bien, me he visto sin esperanzas al verla, me he sentido sin sentido al esperar algo de ella. Yo siento, saben. Sé que ustedes han pasado por algo similar, sé que ustedes precisan también de la luz que solo "ella" puede darles. Por favor, se los ruego, sean chéveres.
Necesito de su fuerza en esta iniciativa, necesito que todos juntos impulsemos el amor, necesito que firmemos todos para pedir la renuncia del coco Basile, que nos condena a perder otro mundial. Ella, la selección, nos lo está pidiendo, de rodillas...
Allen firmó primero, le siguieron Oliver, Orlando, Felipe, Zunny, Paula (aunque tanto no entendía), Bob, hasta Carla. Y en una de esas agarró la el bolígrafo...
Lisa: Ok, entonces así rajamos al coco...
Y le estampó la firma.
Allen, Allen, deberíamos haber sabido, nos hubieramos dado los tiempos indicados. Creo que ese fue el problema, no haber aguantado hasta desactivar la bomba.
Y Paliers me parece un pelotudo, sabelo.
Tengo todavía el recuerdo de viajar juntos. Justamente Tom tiene que ver con eso. Recuerdo cuando me conoció, que me dijo "Julieta, gracias por hacer de mi amigo un tipo más agradable".
Me causó gracia.
No soy buena para percibir a la gente de entrada. Me pasó con Paliers, con Orlando. Con vos. ¿Sabías que la primera palabra que cruzamos me pareciste un tanto insulso? Aunque no tardaste tanto en rectificar. Y eso que no sos un tipo muy rápido, que digamos.
Lisa: ¿Hace cuánto?
Allen: Demasiado. Por cuestiones náuticas que recuerdo, te digo que fue hace más de un año.
Bob se hacía el que no miraba. De lejos, te estoy mirando. Aunque no veo tan bien. Felipe estaba mostrándole algo, pero Bob no le daba pelota. Seguía dibujando entre los destellos.
Nosotros, aludíamos a todo esto.
Lisa: Entonces, una no sabe ahora si decir la verdad o mentir.
Allen: Yo que vos, claramente mentiría.
Entonces podrían haber ocurrido dos cosas:
a)
Lisa: Podríamos ir para casa, si te parece.
Allen: mmm... no creo que sea una buena idea... perdón.
b)
Allen: Lisa, dime... podemos ir a casa, hablar un poco
Lisa: No Allen, te lo agradesco pero no.
Al lado del río. Entre tanta agua. Lo líquido.
Y estas son todas las certezas.