TNT

lunes, 23 de mayo de 2011

I

Era todo de mentira. Por eso empezamos, porque nada de esto era en serio. Entonces uno simplemente se deja recorrer, investiga. Y vos hasta cerraste los ojos, porque sabés que sos muy mental. Y entre todo el lío, cuando nos encontramos no nos quisimos soltar, nos investigamos, nos reconocimos, tu mano pasaba por mi espalda. No te quedabas en la típica de tomarme de la mano, sino que hacías caminar tus dedos por mis brazos, rozabas mi cuello, bajabas por mi espalda hasta... Hasta que te recatabas.

Y tenía tus labios tan cerca, estábamos ahí nomás. Y me tomabas de la cabeza, en una especie de abrazo. Fue ahí cuando me di cuenta de toda la electricidad que nos estaba recorriendo y de que evidentemente nos atraemos. Ya lo sabemos, pero esa fue una reactualización de nuestro pasado que se apareció de repente, sin avisar.

Y no me soltabas, y yo no quería soltarte. Pero me hubiera sido imposible mirarte a los ojos, porque me hubiera sentido descubierta, como si algo me hubiera traído a la realidad. Yo quería ser como vos: todo tacto, todo piel, todo para recorrer.

No era que me ponías nerviosa, sino que... quizás me descolocabas un poco, acariciándome el pie. No era lo "estándar", ibas por más. Y no sólo con tus manos, porque tu espalda también acarició la mía y ahí yo te tomé de los brazos. Y entonces nos fuimos alejando, pero el proceso nos costó minutos, porque siempre volvíamos para atrás, nos tomábamos de nuevo. Y justo cuando la yema de tu dedo estaba por abandonar la del mío, me tomabas de vuelta.

II
Inestable, como el plutonio. Porque otra vez llegué estallando a mi casa, porque nuevamente me sentía un poco vacío. Todas esas cosas que me produce ir a visitar a lo que queda de mi madre, a ese lugar tan lúgubre, tan solemne. Y encima pelear. Entonces es esa energía negativa la que me recorre, la que me impulsa. Es cuando estoy más soberbio, más ácido, más frontal.

Y con toda esa energía fue que respondí al plan de salida. Necesitaba irme, era necesario. Si algo no ocurría esa noche, volvería a no dormir. Estaba en plena crisis y precisaba devolverle a mis sentidos algo de vida. Y es sabido que me puedo volver criminal, que ejerzo mis impericias con una precisión de cirujano.

Entonces, envueltos en la nulidad de Martínez, intenté mezclarme con todos. Un desliz: pensé haber visto a Jackie entrar al lugar. Un desliz del que me costó zafarme, porque le dije a Guy que me ayude a escrutar el local a ver si era ella. Creo que no era, creo que el fleco la asimilaba. Pensé "Y bueno, no es Jackie, dale entonces mejor...". No, para nada. Era sólo un dato que quería chequear.

Pedí una Corona. Alguien me dijo "¿Sabías que ponerle limón hace mal?". Negué el hecho. ¿Quién precisa más panfletos de medicina?

III
Es un poco mi culpa. En verdad, tenés razón. Fui y no fui. Estaba ahí, queriendo pero no. Yo me sentía como si nada. Casualmente me había puesto esa remera roja, casualmente llevaba el con bucles, casualmente decidí tomar un daikiri.

Yo te digo que la casualidad no existe, vos decís que es un elemento más de todo lo que ocurre, no un determinante pero sí un "factor". Y te ponés matemático. Sos tan torpe a veces, como cuando me preguntás por mi trabajo. Y después me decís que el peinado me queda lindo. Son dos lados del señor JB. Es como una forma de tirar humo que tenés.

Me mirabas de reojo. Y sos tan salame que cuando te devolvía la mirada, en seguida te hacías el que estabas hablando con Jorge. Al principio pensé que iba a hacer sociales con cualquier otro hombre. No es que quisiera nada, pero... bueno, quizás estaba un poco animada.

Pero te apareciste en lo que seguramente describirás como una "gran jugada". Yo estaba charlando con Susana y parecíamos lejos. De repente, en un paso de baile te las arreglaste para quedar frente a mi, y dijiste "Hola, ¿cómo andás?".

Pensé que me ibas a decir de bailar. Pero no. Te metiste directo en el problema, en eso que nos había pasado dos días antes. Eso que te hizo que me agarres de la cintura y te me acerques. Eso por lo que te olvidaste que en una de esas estaba Jackie por ahí, no te importaba, vos sólo querías deshacerte de todos conmigo.

Fue tan rápido, tan... Me sentí un poco fácil. Ja, mentira. Suelo hacer prólogos más largos, pero te conozco hace años y encima cuando nos vimos la electricidad seguía ahí. De tal forma que nos tuvimos que ir a tu casa porque era lo único que podíamos hacer: terminar lo que habíamos empezado.

No nos importaba que nos vieran, no nos importó dejar la fiesta temprano, no nos importó viajar cuarenta minutos a la madrugada. Tampoco te importó dejar la ropa en el living, tampoco esperaba tu cama hecha. Pero precisábamos tirarnos ahí.

IV
Un poco instrumental. La necesitaba. Es como cuando a uno se le ponen las cosas entre ceja y ceja. Ella era mi objetivo y no me iba a ir sin antes tirarle con toda la artillería. Y toda esa negatividad, esa depresión, funcionaba como propulsor. Era mi seguridad. Estaba tan hecho mierda que ya nadie me podía hacer daño.

Entonces cualquier caricia de ella era reparadora. Pero ella no podía ser cualquiera. Ella tenía que ser ella, ya la conozco de hace años, ya me conoce, ya tenemos un tacto irrevocable. Alguien que pudiera compartir todo lo que me dolía, alguien que realmente pudiera compartir afecto. El sexo es mil veces mejor cuando es con alguien que querés.

Pero también era extraño: necesitaba tenerla. Tomarla por la cintura, ser dueño de ella por un rato. Para luego dejarla en libertad, que ella se hiciera cargo de mi. Es un juego de roles, todo va y viene con un compás exacto. Era ella que se estiraba, yo que la recorría. Descargaba mi tristeza, mi abstinencia de otras cosas. Y ella se entregaba. Otra vez habíamos coincidido, pero habíamos coincidido en lo más profundo de nuestra depresión. Eramos cada uno el paliativo del otro. Se le notaba en la mirada.

Nunca la vi tan libre. Yo me liberaba a cada desgarro, a cada movimiento. Caí demolido. No me había dado cuenta lo que me hacía falt...

Fue a las 13.30 que abrí los ojos. Estaba nublado.

V
No entiendo. No entiendo porque me importa tanto. Si ya estuvimos juntos antes. ¿Por qué tengo esa sensación de que puedo llegar a quererte aún más? Hasta amarte. ¿Fuimos una historia de gatos y perros perdidos?

Fuimos mil veces más tiernos en la cama que cualquier en cualquier otro momento. Es como si hubieramos activado una bomba. Pasamos el punto de retorno. No podemos ser amigos, no no. Ya nos besamos antes, pero ahora... Vos con tu café por la mañana ya no sos vos, sos aquel con el que estuve anoche. Y yo, ¿soy la que te agarraste la noche anterior?

Eso: tengo una necesidad imperiosa de que me definas, que me digas quién soy.

No te enojes

lunes, 16 de mayo de 2011

Me sentí como el culo todo el sábado, no tenía ganas de comer, me pelee con mi gato Jaffi, no quería atender a mi mamá en el teléfono. Todo probablemente fuera efecto del viernes de mierda que había pasado, en el que Jim no tuvo mejor idea que mencionar a otra. Y lo genial es que ni siquiera me aclaró nada.

O sea que no sé si está con ella, si es de antes o lo que sea. Se resguardó en un simple "no me parece que tengamos que hablar de esto". Y no lo conozco tanto, pero si alguien se pone esquivo es que algo pasa. Entonces en una de esas resulta que venía viendo a la otra hace dos meses o lo que sea.

En una de esas es esa pibita con la que se encontró en el viaje.

En una de esas... Pero lo llamé a los diez minutos y le dije "no me vas a hacer enojar". Estaba que quería explotar. Y él estaba tan suelto, tan "qué me importa". Lo saqué de todos lados, lo borré.

Pero el jueves me pasó que la pelotuda de mi ex amiga Gillian anduvo diciéndo no sé qué cosa en el Cara Libro. Y en la desesperación de saber qué, de ver qué había puesto, recordé que Jim:

- Facebook tiene un bug de seguridad con las fotos. Hay álbumes que se supone uno no puede ver, pero en fin... Pueden verse. No así nomás, pero...

Lo llamé. Me atendió otro, me pasó con él. Entonces, recibí otro palo:

- Ah, hola. Pffff....

Una falta de respeto. No entiendo cómo no lo mandé a la mierda.

Entonces me junto con el otro, con ese pibe que se suponía me había enamorado. Salgo con él. Y luego le cuento a Bentham. Ahí en ese preciso instante fue que él me dijo lo de la otra. ¿Que soy entonces? ¿Y qué carajo me importa?

Instrucciones para pudrirla

domingo, 8 de mayo de 2011

Proceda a aguantarle todas sus críticas por un rato. Procesa a mantener una semana de serenidad, de introspección, de pausa. Ante los reclamos de ella, diga a todos que "ok".

Salga con la chica. Invitela a ver una obra de treatro (Por ejemplo, La importancia de llamarse Ernesto, muy bien, bonita, y todo eso). Llévela a cenar. Banquesé otro reclamo. Cuando lo considere menos propio, mandela a la mierda públicamente.

Cuando ella reclame una disculpa por el agravio, usted proceda con la mayor impericia posible. Pero disculpese, porque eso le dará más bronca aun. Usted conservará el status de "pelotudo adorable".

Corte la conversación, de mala manera.

Ella lo llamará a los diez minutos (máximo, sino antes), para decirle:

"No me vas a hacer enojar"

Usted responda:

"Mmm, no era mi intensión. Pero, creo que ya lo logré". Hable jocoso. Ahí, estimado, acaba de pudrirla. Felicitaciones, que lo disfrute.

City Lites

Top 5 de ciudades en el mundo, según el Arquitecto Bentham:

1. Amsterdam*
2. Brugge
3. Niza
4. Gaena
5. Barcelona

Este ranking generaría polémica con Rousseau, porque no le gustaría que deje afuera la ciudad que lleva su nombre. Cada uno con sus dogmas, che.

*: Los alrededores de Amsterdam, como Volendam o Edan, cuentan también para el rankeo.

Talk show host

viernes, 8 de abril de 2011

I
Pero es que... ni nos hablamos. Nada, en serio. Intercambiamos miradas, o algo así. Y eso viste. Eso de compartir una mesa con amigos y que entre nosotros esté tan complicado porque ella estaba en frente un derecha y yo me reí de su chiste. Eso: ella dijo algo y yo me reí. ¿Hace cuánto que no ocurría?

Cuando me la crucé en la cocina me pregunté si era accidente. ¿Ella había ido a que la vaya a buscar o yo había ido a buscarla? No se entendía una mierda.

Pero me sonrió, mientras dejaba unos platos para lavar. Yo saqué una cerveza del freezer, mientras desde la mesa me pedían que trajera un Speed. Nos miramos, puse cara de "qué gente loca". Me sonrió de vuelta.

O sea: estuvimos juntos y ahora nos cuesta horrores comunicarnos mediante muecas. Bien ahí.

II
- Me lo veía venir - me dijo Micaela.

Odio ser tan obvio.

- Me parecía que estábamos en... que no estábamos motivados.

Es raro: primer corte de relación mutuo en la historia del rock. Pero lean esto che:

- Me da le sensación de que nos caemos bien y que por una cosa del momento empezamos. No te digo que no la pasé bien. Me gustó mucho.

Micaela cortó hace tres meses con el ex novio. Era un poco cantado que yo no le iba a funcionar. Y ella conmigo...

- Yo seguía un poco por inercia.

El día que me despierto y me doy cuenta que no quiero compartir el desayuno con la persona que tnego al lado, es el día en que comienza a laburarme el marote a full. Es cuando uno empieza a tener dudas, cuando uno empieza a elaborar planes de escape o lo contrario, justificaciones para quedarse. Porque las crisis no son claras: o hay que navegarlas o hay que naufragarlas.

- Por momentos me daba la sensación de que me inventabas cosas de más.

Lo que Micaela jamás compartió conmigo es ese código de "me lo tomo a la chacota" que tengo, ese código que supe compartir sea por oposición o complicidad. O sea: no me entendía las sátias, las ironías, los sarcásmos, mis inventos. No porque fuera tonta, nada de eso. Sino porque no era su onda.

- No, por favor, hagamos miti-miti - me dijo ella ante mi clara intentona de pagar.

III
- ¿Y por qué no?

- Simplemente no. Dejalo ahí.

Noté cómo le costaba, pero me era honesta. Era una especie de duro trabajo, que nos costaba a los dos sudor y lágrimas. Insistió:

- Me gustaría verte, a ver qué tal lo hacés. Jamás te vi en un escenario actuando nada... Me pierdo de eso.

- Tampoco vale la pena. Lo juro. Porque esto no es un fin, es un medio.

- ¿Y por qué siempre nos vemos en situaciones tan maquetadas?

Odio que me hagan preguntas tan excelentes, porque me provoca la curiosidad, me pone en una situación tan comprometedora, me moviliza de forma que...

- ¿Qué clase de pregunta es esa?

- Lo sabés perfectamente.

El tema es cuando yo empiezo a interesarme por ella. Todo surge ahí. Es como un reestarting point inconfesable, es su espacio en el cual ella me tiene. Y es en ese espacio donde ella puede quizás agarrarme de vez en cuando.

- No es nada serio que vaya a verte.

Me pregunté qué debía hacer con esa frase: desestimarla, tirarla, reconvertirla, eludirla, olvidarla.

- Bueno, me interesa. Podrías confiar un poco. Si querés, en retribución, yo puedo también mostrarte qué hago, aunque probablemente no te interese.

Decidí no meterme en eso, y eludí la conversación diciéndole que le enviaría la invitación esa que jamás le llegará.

IV
Entonces hay una vez en que ella me dice que se va. Y yo me siento pésimo por su ausencia. Pero a que no saben qué. Efectivamente, me di cuenta de que fui presa de un cualquierismo súbito, de algo que en verdad no es. Y entonces me di cuenta que:

Si bien estoy en camino, la ausencia de Jackie me afecta.

Los treinta también, me están afectando.

Y que ambos items convergen en lo que describo como una carencia de ideas global: no se me ocurre un carajo de nada.

En fin, como sea: nos vimos, por más que hubo un par de situaciones, no pasó nada. Y fue como si hubiera podido mantener el timón, como si hubiera dicho "ok, Justine, ya estamos ok. No sos tan peligrosa después de todo".

Luego de eso, me olvidé del asunto y todo estuvo bastante mejor.

V
Tiene el premio a la más quejosa, a la más fanática, a la más obse, a la más celosa, a la más controladora. El premio a la más demandante, a la más acaparadora, a la más reclamadora.

Y cambió, casi irreconocible. Que sale, que se emborracha, que se fuma un porro, que se divierte, que ahora conoce los boliches de la Costanera. En un principio me revolvió el estómago, pero después juro que puse todo en su lugar. Porque uno idealiza y cuando se da un tortazo, la puuuu

Todo es lo mismo. Nada cambia, en verdad. Digamos, sí, ya sé que todo cambia. Pero siempre cambia, entonces, es lo mismo. Bueno, algo así.

Entonces, cuando Bella viene y me pregunta "qué es de tu vida", yo sé que me lo pregunta Bella. Pero no me lo pregunta la Bella que conocí. Entonces, bueno, ustedes saben...