(post perdido, del 4 de agosto de 2010)
I
Me hablás y no sé exactamente cómo lográs aliviarme. Me siento mal, pero cuando vos me decís que va a estar todo bien, te creo. Tenés una forma de presentarme el balance de bueno/malo de una forma muy... no sé cómo llamarla, cálida, dulce o como quieras. Y te creo.
Si mi vieja me dice "no te preocupes, ya te va a salir algo", no le creo. Si mi mejor amiga me dice "bueno, es cuestión de tiempo, va a salir algo", no le creo. Si mi hermana me dice "no te preocupes, algo aparecerá", no puedo creerle. Ahora, vos venís y me decís "tranqui, que vas a estar bien. Vas a encontrar algo para vos y vas a estar contenta"... te creo! Te creo y me hacés sonreir.
Vos decís que sos malo reconfortando a la gente, que no sos capaz de aliviar a nadie. Y yo tengo que desmentirte, corazón. Tengo que decirte que me levantaste el ánimo siempre. Un misterio es cómo lo lográs, como aunque estés con tus "malos humores", te las arreglás.
Y me encanta cuando me traes la barra de Cadbury de yogurt de frutilla. Me hace sentir segura.
II
- Hello - dijo ella al otro lado del teléfono-. No te quise llamar antes, a ver con qué humorcito tuyo me encontraba de mañana...
- Hola - contesté con la cabeza totalmente detonada.
- ¿Y vos que querías venir a buscar en ese estado? - dijo ella-. ¿Qué hiciste anoche?
- Salimos con Bataille y Guy, comimos el mexicano más caro del mundo, pero buenisimo. Luego creo que anduvimos por... Bangalore. Y había dos por uno.
Ella se rio. Con voz resfriada me contó del kayak y que el Wilkenny estaba como lo había dejado.
III
Recopilo un poco la información: tengo un carácter de mierda, tiendo a ser bastante inconexo con las cosas que digo y además duermo poco, lo cual acentúa todo esto.
La verdad que, tengo que decir, por más que vos digas que no tenés paciencia, soy testigo de todo lo contrario. Para mi que trabajar con chicos te armó del temple justo para que no te enojes si aún no fui al hospital. je.
IV
- Sos de Buenos Aires, ¿de dónde?
El micro ya había salido, no había retorno. Volvía a la ciudad, al trabajo, maldita sea.
- De Olivos - contestó ella, mientras veía alejarse la terminal de omnibus.
- ¿Por donde anduviste? ¿Bariloche y algo más?
- El Bolsón, dos días - contestó ella mientas descubría que en la bandejita le tocaba pollo con una crema rara.
Mientras continuaba investigando su cena, su compañero de asiento la interrogaba sobre sus quehaceres cotidianos: era maestra, tenia veintinueve años, vivía en Olivos. Muchacho macanudo, pero ella no estaba de humor. Por su acento cantado, el pibe era de Córdoba.
Él le habló de que estudiaba música, guitarra. Se dedicaba a dar clases y visitaba al hermano que vive en Buenos Aires dos veces al año. Porque el hermano era abogado y estaba de feria.
- ¿Viajaste sola?
- Sí.
- Uh, de habernos conocido antes, te mostraba todo. Hace un año que vivo acá en el sur. Quizás me puedas mostrar algo de Buenos Aires.
Va a Buenos Aires dos veces al año, tiene al hermano ahí. Pero solicita un tour... ajá.
- Tengo novio - contestó ella.
Volver
Publicado por T. en 0:32 0 comentarios
Etiquetas: anonimos
El hambre
I
Cansado. Estaba can sa do de ella, de su forma de despertarme a las mañanas, de quedarse todo el día en casa, de no entender que esa noche quería salir con mis amigos, de que se apareciera de sorpresa en las fiestas de cumpleaños.
Todo eso, así que le eché fli. Un momento de convicción y determinación pocas veces vistos. Agarré y la senté en el sofá, le dije que yo no podía darle lo que ella quería, que necesitaba espacio, que no significaba que nos tuvieramos que pelear, pero sí que la cosa no iba más así.
Todo bien. Momento tenso, pero lo entendió.
Salí esa noche, nos fuimos a una fiesta en San Isidro de un amigo de Gilles. A las cuatro de la mañana cayó ella, me dejó tres mensajes en el celular. Alta mierda. Cuando Jim se estaba esfumando se la cruzó a la salida, me dijo "che, te busca Miriam". Callate boludo que no quiero, no sé, que no entre, que se joda, yo me quedo acá un rato más.
Enervado me tenía, enervado. Logré a lo largo de los días ir limitando sus momentitos. Pero no había pensado en el hambre por venir...
II
- ¿Holá?
- Hola Miri, soy Jorge. ¿Cómo andás?
- Ah, ¿Qué hacés loqui por acá?
En uno de esos arrebatos me decidí por no volver a casa, aparcar mi coche en avenida Maipú al 2000 y tocarle timbre. Una idea genial, según Gilles. Una caradurés imperdible, según Jimmy. Una decisión de hombre, según Rolland. Una gran iniciativa, según Guy.
- ¿Estás muy ocupada?
- Algo... estaba preparando una chocotorta para mañana, es el cumpleaños de Beatrix.
Qué carajo me importaba. Traté de actuar serenamente.
- ¿Necesitás ayuda? Soy un gran testeador de chocotortas, yo te puedo decir cuando está a punto.
- Es que ahora vienen las chicas.
- ¿Cuándo? ¿No tenés un rato? Te traje las caripusas, así ya no te doy más vueltas con eso. De paso veo cómo está el potus.
Hubo un silencio tedioso. Pensé que me había colgado.
- Es un toque, te dejo todo y me voy.
- Jor, te juro que no puedo. Estoy hasta las manos, si querés hablamos mañana. Por las caripusas no te preocupes, las paso a buscar sino.
- ¿Una vez que te las traigo y me las despreciás así?
- En serio...
- Además, creo que me olvidé mi libro de Osho en tu living.
Era mentira. Osho estaba perdido, pero seguro que ahí no.
- Bueno, mañana reviso y si está te lo acerco - dijo Miriam hinchada las pelotas-. Hablamos Jorge.
Penal. Eso me pasa por tomar decisiones precipitadas... cómo desempolvar la agenda a ver cómo soluciono esto che.
Publicado por T. en 0:30 0 comentarios
Etiquetas: bataille
TNT
I
Publicado por T. en 14:42 0 comentarios
No te enojes
Me sentí como el culo todo el sábado, no tenía ganas de comer, me pelee con mi gato Jaffi, no quería atender a mi mamá en el teléfono. Todo probablemente fuera efecto del viernes de mierda que había pasado, en el que Jim no tuvo mejor idea que mencionar a otra. Y lo genial es que ni siquiera me aclaró nada.
O sea que no sé si está con ella, si es de antes o lo que sea. Se resguardó en un simple "no me parece que tengamos que hablar de esto". Y no lo conozco tanto, pero si alguien se pone esquivo es que algo pasa. Entonces en una de esas resulta que venía viendo a la otra hace dos meses o lo que sea.
En una de esas es esa pibita con la que se encontró en el viaje.
En una de esas... Pero lo llamé a los diez minutos y le dije "no me vas a hacer enojar". Estaba que quería explotar. Y él estaba tan suelto, tan "qué me importa". Lo saqué de todos lados, lo borré.
Pero el jueves me pasó que la pelotuda de mi ex amiga Gillian anduvo diciéndo no sé qué cosa en el Cara Libro. Y en la desesperación de saber qué, de ver qué había puesto, recordé que Jim:
- Facebook tiene un bug de seguridad con las fotos. Hay álbumes que se supone uno no puede ver, pero en fin... Pueden verse. No así nomás, pero...
Lo llamé. Me atendió otro, me pasó con él. Entonces, recibí otro palo:
- Ah, hola. Pffff....
Una falta de respeto. No entiendo cómo no lo mandé a la mierda.
Entonces me junto con el otro, con ese pibe que se suponía me había enamorado. Salgo con él. Y luego le cuento a Bentham. Ahí en ese preciso instante fue que él me dijo lo de la otra. ¿Que soy entonces? ¿Y qué carajo me importa?
Publicado por T. en 23:40 2 comentarios
Etiquetas: bajtin
Instrucciones para pudrirla
Proceda a aguantarle todas sus críticas por un rato. Procesa a mantener una semana de serenidad, de introspección, de pausa. Ante los reclamos de ella, diga a todos que "ok".
Salga con la chica. Invitela a ver una obra de treatro (Por ejemplo, La importancia de llamarse Ernesto, muy bien, bonita, y todo eso). Llévela a cenar. Banquesé otro reclamo. Cuando lo considere menos propio, mandela a la mierda públicamente.
Cuando ella reclame una disculpa por el agravio, usted proceda con la mayor impericia posible. Pero disculpese, porque eso le dará más bronca aun. Usted conservará el status de "pelotudo adorable".
Corte la conversación, de mala manera.
Ella lo llamará a los diez minutos (máximo, sino antes), para decirle:
"No me vas a hacer enojar"
Usted responda:
"Mmm, no era mi intensión. Pero, creo que ya lo logré". Hable jocoso. Ahí, estimado, acaba de pudrirla. Felicitaciones, que lo disfrute.
Publicado por T. en 23:40 0 comentarios