I
Creo que es porque desde que tu mano toma la mía, está esa especie de sensación que me cubre, que me inunda, que sé que sos vos, pasando un rato. Y es mucho mejor decirnos hola, porque detesto esos chaus. El hola es una palabra creativa, inaugura un encuentro, una performance, una estadía en nosotros. Hola nos sirve siempre de principio, pero sostengo que lo retomamos a cada ratito, para saludarnos nuevamente, no caer en ese solipsismo que a veces nos domina. En cambio, adios es una palabra fea, no me gusta. Es por eso que no te la digo nunca, ni chau ni nos vemos ni hasta luego. Siempre un beso acompañado de una caricia. No me gusta decirte chau, quisiera que fueramos un continuo hola.
El hola me permite desplegare en vos, un domingo, que no llega a lunes. Aunque parece que la semana siempre nos amenaza.
II
Noto esa caida en tu voz, no te pongas así. Vamos. Je, mirá vos, Allen enamorado, y yo acá, que buen motivo que resulté ser. Me encanta que estés. Lamento hoy no poder verte.
Hoy no quedaba más de July. Con las fechas de entrega por todas partes, esa oficina era un nido de culebras. Hoy te toca hacer todo este papelerío, aceitá tus engranajes, que vas a tener flor de problema hoy. Y en realidad son una cadena, y te quitan la energía, y cuando salí, lo único que quedaba de mi era... nada.
Y después a la facultad. Le mando un mensajito a Allen. "Te quiero. Jules". No me responde. A veces me arma pataletas, parece un nene. Pero se está portando mejor ultimamente, doctor, no hace tanto despiole. Me da besos sin motivo, lo veo perderse en mi. Allen tiene una hermosa mirada, pero ¿sabés lo que es verla en mi? Salgo de clase. Lo único que quiero es pedir algo de comer apenas llegue a casa, tirarme en la cama, que mañana hacemos todo de nuevo. Hoy no sale nada bien.
El ascensor al quinto. La llave en el B. giro, y vamos... July se encontró con un pollo recién hecho, servido sobre la mesa del living. Había agua mineral y jugo de naranja. La vajilla correctamente dispuesta, servilletas. En la cocina, los platos sucios de ayer no estaban, y un cartelito pegado en la heladera: "hay un cuarto de helado; banana split, chocolate crocante y mousse de limón". La habitación estaba arregladísima, cama hecha (esta mañana era un desastre). Le dejó un bombón sobre la almohada (con un papelito: "Encontré a tu hermanito menor"). Sobre el escritorio, una nota: "no te podía decir esto por mensaje de texto".
Seguro que Allen estuvo hasta hace dos minutos aquí adentro. Qué sincronización.
III
Me estaba mirando desde hacía rato ya. Yo me hacía la dormida, pero él me miraba, lo sabía, me acariciaba el pelo, su nariz jugaba de repente en mi frente, como en esos roces en los que Allen es experto. Cuando la superficie de contacto es tan ínfima, pero todo tiembla tanto tanto, que casi no me puedo contener.Y me dice al oido, y esta sonriendo, lo sé, aunque mantengo los ojos cerrados. Quería quedarme así un buen rato, que él me recorra. Tan apasiblemente, porque para la danza siempre encontramos nuestro momento, pero los amaneceres de sábado al medio día son los amaneceres de sábado al medio día.
Siempre me dice que me no le satisfacen las palabras, que le quedan cortas, que yo soy más que eso y que su mano está... llegando desde otro flanco. Y nuestros cachetes se rozan, está haciendo arte, esa forma tan linda de hacer las cosas. Allen, Allen, sos un dislate vos. Y te juro que me olvido de los enojos, porque ahora estás pintando un cuadro conmigo, que empezaste por mi cara y seguís por mi cuerpo. Yo sigo dormida, pero te juro que me estoy guardando este momento, que me lo quedo.
Y yo ahora decidí que sos mío.
IV
Si nos ponemos así de cerca, cara con cara, hacemos el uniojo. Parece que tenemos un ojo. Y hace cuarenta minutos que estamos así, perdidos, sin registrar al nene que le tira arena a la hermana en el arenero, al chiquito que hace la vertical, otro viajando en tobogán hasta la luna, y un picadito de gritos, corridas atónitas ante una pelota que se deja querer sólo de a ratos.Te tengo en frente mío, así, mirandote a distancia nula, queriendo llegar, aunque sé que más lejos que esto no llego. ¿O si?
Allen, las distancias no son cuestiones físicas nomás.
Claro Guille, porque creo que adentro de tus ojos me veo un poco, y debe ser la primera vez que mi imagen no me molesta. Te abrazo y me dejo caer, pero caer en vos es una de mis sensaciones preferidas, es todo tan nuevo... y si navegar por tus brazos es para perder la brújula un poco más, pero para encontrarme menos perdido.
V
Sonó el timbre. Era una salida extraoficial, un claro intento de ponernos de acuerdo aunque sabíamos perfectamente que no nos podríamos de acuerdo, ni en transición, ni en una playa en Mar del Plata en pleno enero.
Y abrí, y estaba él, vestido de traje formal. Detestaba hacer eso, pero ahí estaba. Ay Allen, y yo vestida así nomás. Bueno vamos.
Camisa, corbata, pantalones, sólo te vi así en un casamiento al que fuimos, que me contaste que detestas la formalidad. Y bien que te conozco que la detestás, porque sos muy... muy "casual", como quien dice. Y manejas, me llevas, sonrisa, juego de labios, mi mano en tu pierna.
Me llevaste a comer a tu casa, y estaba casi todo hecho, solo faltaba calentar un poco el pollo con el arroz. Me dijiste que quería tomar. Yo contesté que agua estaba bien pero ya tenías la cerveza en la mano. No cocinás mal, y al poco tiempo me demostrarás que además tenés otras hablidades culinarias. Y seguirás inventando platos, conmigo de por medio.
Sorpresa, de helado. Ese que que yo quería, cómo tomás nota. Me sorprende que recuerdes detalles, que recuerdes tanto de mi. Veo que me prestás atención, y que ahora y las órdenes las doy yo, que vos ya dijiste demasiado...
2 comentarios:
Ayyy! bonito relato!
Cualquier semejanza con hechos ficticios, es mera coincidencia.
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