I
Ella ensayó cuál era su reacción:
- Estaba pensando en tomarme las vacaciones de invierno...
Esperaba que la respuesta de él fuera una escenita, o algo por el estilo. Se trataba más del efecto de sus miedos que de algo que realmente él sintiera.
II
Caminaba casi a los tumbos, abrumada. La calle era puro ruido, tanto que provocaba sordera. La muchacha estaba angustiada. Repetía cosas:
- Me duele la cabeza de tanto pensar. Creo que mi cerebro va a explotar. Me quie ro ir.
Dobló la esquina, justo para encontrar a un pobre diablo sentado en la vereda. Mirándo para todos lados pero sin poder ver nada, la chica tropezó con él.
- Oh, perdón. Qué torpe soy.
- No hay problema, señorita. Uno está aquí medio de improvisado. Es una esquina, vio. Uno nunca sabe del todo que hay cuando dobla.
Se trataba de un tipo deslucido, harapiento. Estaba tocando la guitarra cuando el tropezón lo interrumpió.
- Chica, parece que alguien le ha hecho daño, que sus miedos se han complotado todos en su contra hoy.
Ella estaba parada, mirándolo. No se movía. El tiempo estaba suspendido.
- Verá, soy de la creencia que la gente hoy en día se preocupa demasiado por todo -dijo mirándola a los ojos, con una sonrisa tristona-. ¿Se siente usted mal?
Asintió con la cabeza, casi al borde del llanto, conteniéndose por temor a ser vista por los transeuntes.
- Me permito preguntarle qué la aflige, ¿será posible? - dijo el pobre mientras apoyaba la guitarra contra la pared de ladrillo.
- Todo. El mundo. Las personas. Me rodean y... siempre tengo problemas por todo. En el trabajo tuve que encerrarme en el baño a llorar...
El harapiento guitarrista miró al suelo, pues la sensación le era al menos conocida.
- Tengo miedo de que me agarre no sé qué...
- Chica, ¿hace cuánto que usted no hace algo que realmente le de disfrute? ¿Hace cuánto que usted no hace algo que le dibuje una sonrisa? Se trata en muchos casos de cosas sencillas que están al alcance de nuestra mano.
- Es fácil decirlo...
- No dije que fuera fácil torcer el timón. Pero al menos hay que comenzar a mirar hacia el lado que uno quiere girar. Aunque no se vea nítido porque hay niebla - dijo abriendo bien los ojos, con gesto de gravedad.
- ¿Y qué dice que hay que hacer?
- No hay prescripciones, pues cada uno sabrá. Yo inventé un método: tiene que encontrar alguna cosa que le de miedo hacer, y hacerla.
La chica miró al pordiosero. ¿Por qué se había quedado escuchando a semejante personaje? ¿Por qué lo que este decía sonaba tan verdadero como ingenuo?
- Usted puede seguir así como le va. O puede improvisar. Estoy seguro de que está en posición de improvisar, que puede armar algún juego a su alcance. Crisis viene del griego de "cambio", lo que no denotaba en la antiguedad algo necesariamente negativo, como lo hace hoy en día.
- Y me imagino que a usted si le fue bien, eh.
- Creamé, se lo dice un hombre ya caído en desgracia pero que reconoce cuando una muchacha linda puede ... seguir otro camino. ¡Invente! Sencillamente tiene que hacer eso que le viene rondando la cabeza todos los días. La ruptura.
La chica comenzó a alejarse, sin retirar la mirada de aquel sujeto. Él volvió a tomar la guitarra, para ensayar:
- If your heart´s an ocean, may i swim in your seas? But there´s no such thing as heaven...
Ella comenzó a caminar rápidamente
III
Él la miró. Sonrió.
- ¿Sur?
Ella asintió. Voy sola.
Él la miró. Mujer viajando sola. Ya habían hablado de eso. Él ya había viajado solo, pero ella ya había dicho que no le gustaba la idea, que no tenía ganas de hacerlo. Tenía ganas de viajar, pero nadie podía irse con ella.
Ella quería un descanso, quería desconectarse. Era más una necesidad que un lujo.
- Pues ve, siempre con cuidado y pasándola bien... -contestó él, casi como un padre.
Escapar
jueves, 29 de julio de 2010
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