Bailando con el enemigo

martes, 13 de noviembre de 2007

Luna y Orlando cobrarán esta vez el rol de relatores omniscientes. Orlando, a pesar de estar en el lugar, jugará el papel de analísta de la escena, y será invisible para los personajes. Relator testigo, digamos. Toda la acción transcurre en la fiesta de hace unos pocos posts.

I
3) Mi suerte no tiene límites, no sé si para lo bueno o para lo malo ya. Es increible, estás tan lindo/a esta noche, y tu cara fue una trompada en mi sonrisa que ahora pasó a ser un mero teatro de ficción. La distancia... podés estar en la otra punta de la habitación, que sabemos perfectamente que hoy somos el uno para el otro, con todos los conflictos que eso conlleva.

1) El efecto es una mezcla viva de alcohol, shots, H., brazas y ganas de olvido. En momentos pienso que no deberíamos habernos conocido.

2) Conocernos o no, esta noche, es tema nuestro, y es prioritario. Estamos los dos, rodeados, pero es un desierto esto. Sabés que cuando te vi, toda esta gente dejó de existir.

1) Esto de recibir misilasos a distancia no me gusta.


II
July: Deberías...

Allen: Es ridículo esto, Julieta. Sabemos perfectamente que somos cada uno parte del pasado del otro.

July: Mirá vos, y yo que pensé que te tenía ahorita enfrente mío. Por favor Allen, la verdadera mentira es la ceguera. Sé que dijismos que no volveríamos a hablarnos jamás, pero aquí estamos. Y sabemos bien que esto era inevitable.

Allen: Era perfectamente evitable manteniéndonos uno en una punta de la casa y el otro en al otra.

Luna: Aunque Allen diga esto, sabe perfectamente de lo que habla July. El tiempo le ha enseñado que las omisiones hacen agua entre las grietas de la fortaleza que él se ha forjado.

Orlando: Yo les juro que vio el trompazo que se comieron ambos al verse las caras. Allen me buscaba para que lo amparara. Lo esquivé, pues esto lo debe enfrentar. Pataleando y gritando, pero lo debe enfrentar.

July: Seguí pensando en el "what if..." pero estamos acá, ambos. - July toma la mano de Allen. Él la retira instantáneamente, huyéndole a su piel.

July: Veo que seguís enojado.

Luna: July sabe perfectamente que no van a tener una charla de amigos, pero tiene ese impulso de bajar las armas, de abrirse camino entre la ciudad destruida que en su momento fue la mejor de sus aventuras. July no es inocente, pero se engaña a sí misma creyendo en esa versión de ella.

Allen miraba a July intentando forjar esa distancia tan característica de él. July, con total intención según Luna, utilizaba sus ojos, por momento llorosos, para hablarle a Allen.

Allen: ¿Quién sos?

July: ¿Cómo quién soy?

Allen: Exacto. Te conozco pero no sé quién sos. Así como suena. Estamos acá de frente, y la verdad es que tengo a una perfecta extraña aquí.

July: Soy yo, Julieta, como me decís ahora. Me gustaría que me hables.

Orlando: July estaba claramente provocanco a Allen. Seguro estaba aterrada, pues le tenía miedo a que se enojara. Jamás manejo bien a Allen enojado. Allen sabía perfectamente que no estaba utilizando todos los recursos a mano para evitar el choque.

Allen: Perfecto. No voy a negar que yo también quiero hablar con vos, no caeré en esa negación absurda. Pero no es una buena idea, y ni hablar de que no me interesa que ambos seamos parte de los heridos otra vez.

Luna: El reconocimiento de Allen sólo alentó más a July, que vio un destello en los ojos de su ex compañero de aventuras. Yo conozco a ambas personas, y puedo asegurarles, querida audiencia, que se quieren muchísimo. Tanto que lastima.

II
Allen: Hola, soy Allen. Tal vez me recuerdes de antiguos golpes, o de algún que otro berrinche dominguero. Jules, debo decir, no sin dolor, que aquí te encuentro y no sé bien cómo sentirme.

July: Somos dos, bombón.

Luna: Voy a ponerlos al tanto de una infidencia. Allen va navegándose a sí mismo, conociéndose, através de July. Ella funciona a modo de prisma por el cuel el logra identificar ciertos aspectos de sí mismo. a su vez, July recuerda que aquello que la aquejaba de Allen, son quizás algunos de sus puntos de mayor atracción.

July: Me gusta y me duele haberte encontrado hoy, Allen. Si, ya sé. Me estás reprochando que te acabo de decir bombón, pero bueno, lo digo adrede, me hago cargo. Si estamos acá, no quiero que te vayas. Y sé que vos querés que me quede.

Luna: A Allen le gusta el calificativo de "bombón". Es histórico para él.

Allen: Estás tan por encima mío. No entiendo qué querés de mi.

July: Yo tampoco...

Orlando: Es problemático cuando las mujeres adoptan esa postura del "no sé". Pero recientes análisis de Allen, que me ha charlado, dicen que de una forma parecida nosotros los hombres adoptamos la misma postura en las crisis.

Jules: Hace dos meses que no nos vemos, y a mi me parece una eternidad.

Allen: ¿Dos meses ya? Yo aún pienso que fue ayer.

July: siempre fuiste un poco retrogrado. Te lo criticaste siempre. Y si, en algunas cosas sos medio picapiedras, pero debo decir que eso no te hace menos...

Orlando: Ambos habían decidido llevarse en medio de la muchedumbre, que danzaba como nunca, en medio de un baile perpetuo. Se besaron entre las sombras y las luces de show, entre los cientos de caras, al lado de un estante de casa cualquiera. Una cámara hubiera sacado una verdadera masa humana en movimiento latente. Pero en la foto eran sólo ellos dos, y nadie más. Puedo asegurarlo.

Gramática

sábado, 10 de noviembre de 2007

Cuando ella entró a trabajar. Dani ya me había advertido...

Lo primero que pude arrancarle fue un "hola". Yo ya sabía quién era ella, entonces le digo "Carla, ¿no?" Asintió, e inmadiatamente hizo un gesto de "... y tu nombre es...". A lo que repliqué con esa sonsera mía, que mi nombre era Allen.

Yo había estado enfermo dos días, lo que había retrasado nuestro encuentro. Ella en lo suyo, yo en lo mío. Pero nos miramos, cuando paso por el pasillo, dando vueltas por ahí, pensando en cómo...

Y cuando se va me saluda. Beso en la mejilla, políticamente correcto, las cuestiones de protocolo estaban al día. Y se me ocurre:

Allen: ¿Te sentís mejor?

Carla: Ajam...

En fin, es la respuesta más seca que me ha dado una mujer en mi vida. Es así, hubiera preferido una puteada, porque al menos significaba que había tenido que procesar algo de mi para responderme. La vi jugando al solitario, le pregunté si estaba embolada. La respuesta era breve.

Mi idea era ir avanzando. Empezamos con gestos, ni siquiera palabras. Luego, creo, podremos pasar a los monosilabos, para luego llegar a articular oraciones bimembres. Agregaremos elementos, y quizás nos aventuremos en la voz pasiva. Sería bueno poder trabajar las afirmaciones, y creo que como profesor de gramática interesado, intentaré esquivar las oraciones y frases de negación.

Tanta pelotudés creo que me hace mal. De hecho, veo que mis capacidades han mermado, debido a... No lo sé, seguramente la historia. Entonces, a esa altura, pensé que estaba perdido, que obviamente ella me odiaba y no veía al caso preguntarle por ejemplo, que estudiaba.

Carla: Nutrición.

Allen: Ah, mire que bien. Y ahora se te vienen los parciales, me imagino.

Carla: Claro, por eso trato de ahora estar lo más relajada posible, porque sé que después se me viene la pelotera.

Allen: Si, lo he sufrido. Uno tiene esos períodos donde está todo tranquilo, el mar es manzito, pero de frente puede ver cómo se va formando la ola.

Carla: ¿Vos que estudiaste?

Allen: Diseño multimedial.

Carla: Claro, yo te veía tan ducho con todas esas cosas de la compu, la verdad que yo no cazo una. Encima este programa de miércoles...

El programa de miércoles era el Illustrator. Les juro que andaba perfecto. Según ella, prefería el Excel y ya, para hacer gráficos. Detesto el Excel. Entonces entramos a debatir sobre las maldades de los programas a los que uno es ajeno, la necesidad de los mousepads y el por qué de tanto despelote para cuidarse comiendo tanto que ojo para mí la comida es re importante.

Carla: A mi me encanta, preparar todo, ver como funciona el cuerpo, hay tantas explicaciones en la carne de uno mismo. El que lo ve no se da cuenta, pero todo lo que pasa atrás de eso, explicaciones a muchísimas cosas que ni nos imaginamos. Nos conocemos tan poco en realidad. Desgasta mucho, pero bueno, la verdad es que me gusta lo que hago.

Tenía una mirada curiosa, puedo decir que más que llamativa. Medio tristona, de esas personas que tiene cierta meláncolía al mirar al mundo, quién sabe por qué. Pero ahora al menos pasamos de la total indiferencia a mantener una conversación a medias fluida. Creo...

Dani: Yo te aviso nomás...

Instrucciones para chocar

jueves, 8 de noviembre de 2007

I
Era uno de esos momentos mágicos, creo. Realmente no me immaginaba ser capaz de eso, viste, porque soy tan seriecito de a ratos. Pero lo que me pasa en esos momentos es que me decido por la explosión espontánea e incendiaria. Es una suerte de enojo que me agarra.
II

Allen se distraía entre la multitud. Estaba a punto de dejar ese momento antropológico, esa sociología barata de las fiestas de Palermo, era el sujeto que se unía al objeto de estudio.

Y allí estaba. Julieta, bailando, destrozando el piso con su sonrisa, destellando con su mirada. El impacto fue mutuo, nadie les había avisado a ninguno de los dos sobre el enfrentamiento. Allen vs. July. Luego de tantos tropiezos, parece idiota volver a encontrarse así nomás.

La opción de Allen es darse media vuelta, tratando de esconder el tiro que le sangra a la altura del abdomen. Mierda cómo sangra esto, la puta madre yo creía que esto era parte de la historia. ¿Y si está con otro? No me interesa averiguarlo.

July estaba haciendo cirujía. A la distancia, nos hacemos los estúpidos, que no nos conocemos, pero mierda si nos hemos experimentado. ¿Así me pagás, hijo de puta? Recordá que me amaste en algún momento de tu vida.

(dead air...)
III
Algunas explicaciones: Allen se escabulle, July bien sabe esto. Allen sabe que ella sabe, y ella sabe que él sabe que ella sabe. Lo mismo ocurre con la cuestión de que se sabe, lo más probable, ella termine enfrentándolo. Da cierta bronca que se sepa tanto todo. El comienzo de una discusión que los personajes no van a tener sería:
July: Como mujer me da por el quinto forro que ustedes tomen estas actitudes.
Allen: A mi me molesta que ustedes traten con tanto facilismo todas estas cosas.
July: Mirá, facilismo, pedazo de estúpido, no me hagas enojar porque...

IV

Allen estaba al filo de la cerveza, y las drogas ya casi no le hacían efecto. La psique estaba atormentada por...

Jules: Me acuerdo cuando decías que este no era tu ambiente.

Sonreía. July sonreía y yo no tenía ni idea de qué mierda le pasaba por el cráneo. Ni por el corazón. Pero la indicación de que está sola es irrefutable, al menos por hoy.

Jules: Veo que seguís escapándole a lo inevitable. Allen, sabés perfectamente que si nos encontramos esta noche, estaría mal que ni nos hablaramos. Es imposible eso, es una falla necesaria, un requerimiento del sistema.

Ella sabe decir estas cosas de una manera tan... realista. Mierda, me tiene recontra calado, no sé si me está buscando para encontrarme, para practicar tiro al blanco, basquet ball o no sé...

Allen: Digamos que las charlas entre nosotros son imposibles, Julieta. Ya te dije que no podemos ser amigos, y no pienso sostener ninguna farsa.

Jules: La farsa de la amistad es tan grande como la farsa de omitirnos entre las luces.

Sentirte inevitablemente en mi otra vez. Justamente, tenés la fuerza de lo irrefutable. Creo que vamos a chocar, honey. Y no pienso hacer nada para evitarlo...

V
Hay diversas formas de ser un imbécil. Yo creo que he llegado a perfeccionar mi estilo. Increiblemente.

No code

miércoles, 7 de noviembre de 2007

on (release) {if (cm.nougarp (trace="gato se toma el palo"););}

onClipEvent (KatDown) {
if (Kat.getsaway() == evol.RIGHT) {
this._parent.nextBestThing();
} else if (Kat.getCode() == evol.LEFT) {
this._parent.prevSalaminesOnTheRoad();
}
}

La noche estrellada

domingo, 4 de noviembre de 2007

Un martes, a las 3.06 a.m.

Val: Si, es cierto, sos medio frío, sobre todo al principio. Hay veces que una se pregunta que corchos te pasa por el mate a vos. Cuando te conocí, lo primero que pensé es que eras una bala perdida, medio tontito. Y mirá vos...

Allen: Para mi que la primera impresión que tuviste fue bastante precisa.

Val: Bueh... No te hagas. Pero el tema es que quizás, si te volvieras más demostrativo. Sos muy expresivo vos, pero no explotas esa veta tuya. Yo soy medio así también.

Allen: Vos sos re querendona, conocés a todo el mundo, todos te quieren. Digamos que te manejás bastante mejor que yo. Yo siempre termino tirando todo al joraca, hago despelote.

Val: Si, lo del despelote no lo puedo negar. ¿Hacía falta que los enanos del jardín de terminaran tomando un baño de espuma? En esa fiesta sí que la hiciste buena. Y encima te afanaste la cerveza.

Allen: Es lo que me pasa cuando me aburro, comienzo a improvisar.

Val: Allen, mi amor, sería bueno que volcaras tu creatividad en algo más sano, como conocer gente, convidar esa sonrisa que te sale tan bien cuando querés. En fin. Pero no soy más sociable que vos, te aclaro. Si soy más expresiva, y me gusta demostrar a la gente que quiero.

Allen: ¿Soy bastante cabrón yo, no? Valery, ¿sabés qué? En la fiesta esa te acordás que estaba la cola para el baño, que era el único habilitado en la casa, para variar, te acordás que se me quedaban hablando unas pibas. ¿Sabés cómo comencé a hablar? No queriendo, justamente. Ella me dice que parezco inteligente. Y yo le contesté "si, y además tengo mal carácter".

Val: ¡Allen! Qué guacho que sos cuando querés eh. No te sabés vender me parece, o no te interesa, no lo sé.

Allen: Creo que no me interesa, Valery. Esa es la verdad. Después me quejo igual, pero bueno. Son las grandes respuestas a lo Jana.

Val: Bueno. Al menos reconocés que sos ciclotímico e inestable. Che, detesto este insomnio. Desearía poder dormir ocho horas seguidas, eso quiero. Mañana voy a estar en la oficina hecha una zombie. Después estoy con cara de corroida todo el día.

Allen: Somos dos, Vale.

Val: Otra cosa que tenemos en común, ves, es el insomnio. Encima me decís que tendrías una hija mujer de niña consentida. La verdad, creo que tenemos que pensar esto de casarnos.

Allen: ¿Te parece que nos llevaríamos tan bien? Creo que vos necesitás a alguien más sorpresivo, más entretenido. Conmigo te cagarías de embole y me dejarías al poco tiempo, no creo que más de un par de meses. Y no manejo bien esto de las rupturas, no tengo ganas de que otra vez me dejen así como así.

Val: No, corazón. Que te hagas el sota no significa que no seas entretenido. ¿Y quién te dijo que voy a dejarte? Sos casi mi target, decir que no te gusta el fútbol ni ningún deporte.

Allen: Claro. A vos no te gusta la cerveza, y ahora que lo medito, no nos llevamos demasiado en cuanto a gustos musicales. Soy demasiado violento para vos en ese sentido. Pensar que si tuvieras un chop de vez en cuando en tus manos, serías la mujer perfecta. Ya te dije, pensalo...

Val: Jajaja... Sos un sonso. Dulce, seguro. Casi perfecto sos.

Allen: Casi...

Val: Bueno, Allen, ya sabés. En fin.

3.39 a.m.