ensayos

lunes, 11 de febrero de 2008

. Ensayo 1:

1) Hola srita, ¿cómo le va?

2) Estimado sr., me parece que se le ha caído una sonrisa, ¿puedo quedarmela?

1) Mis sonrisas siempre son suyas, sépalo. Bueno, dejémonos de estas cosas hon.

2) Si, nos ponemos insoportables. Pero, ¿te das cuenta que en verdad somos esto? Nos ponemos insoportables porque lo somos, y hace juego con la combinación química entre vos y yo.

Orlando) Allen sos medio así me parece, te ponés pelotudo vos eh.

Allen) Si está bien... borrón y cuenta nueva
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. Ensayo 2:

2) Supongamos que tu versión de la historia fuera cierta, que mis conservadurismos atentaran contra tus desvaríos en el hall del edificio, contra tus labios que impactaban en los míos... Aún así, sabés que somos dos en este despelote.

1) Claro, otra vez. Tus conservadurismos nos han llevado por mal camino, pero sólo por ser una mala combinación con mi inmadurez, o mi excesiva sensibilidad a las pelotudeces más ínfimas en relación con mi insensibilidad hacia los verdaderos desastres.

2) Esto de no saber qué contestarte se ha vuelto crónico, demasiado crónico.

1) Creeme que yo digo y digo, pero ya no sé qué hacer contigo.

2) ¿Podemos decir nos odiamos a esta altura, Allen?

Orlando) Eso de ensayar en medio del área de guerra no rinde...

Allen) Es cierto.

Feli) Digamos que lo mejor es ver una comedia, porque el drama no es lo tuyo. Sin ofender, eh.
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. Ensayo 3:

2) A veces me da la sensación de que te ponés nervioso conmigo. Te noto dubitativo, y no sé si es porque te querés ir o te querés quedar un rato. En realidad, no sé si seré yo la despistada, por eso te pregunto.

1) ... Discutíamos sobre la relevancia de la milanesa en al cultura argentina. Creo que perdimos el trazo de nuestra línea de pensamiento. Supongamos que la elaboración de dicho frito quedara prohibida por el PRO.

2) Los mato.

1) Eso, claramente generaría las milanesas ilegales, las gentes que las trafican, en fin. A todo esto, seguramente algunos vecinos con alma de buchones, que siempre los hay, denunciarían las sartenes ajenas.

2) Lo más probable. Pero dicho estado de las cosas no duraría demasiado, pues sostengo que un golpe de estado a favor de la milanesa voltearía dicho gobierno ridículo e inoperante. El tema es...

1) ... que el fervor por la milanesa, exquisito plato que hemos hecho nuestro, tiene más chances de voltear un gobierno que el tipo durmiendo sobre diarios, la vieja asaltada, los senadores que cenan langosta a costa nuestra, o la chica muerta en un boliche.

2) Exacto.

1) Precisamente, es la verdad de la milanesa.

2) Pero no me respondiste lo que te pregunté antes.

Feli) Creo que soñé esta situación el viernes... creo...

Orlando) Están del marote ambos, esto no es un ensayo. Pero no apaguen las luces que estamos trabajando sobre el guión, y que los protagonistas se llevan mal con eso de bajarse del escenario a oscuras.
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. Ensayo 4:

1) Digamos que hipotéticamente yo me preocupo por eso que no me decís y te pregunto qué te pasa. Ponés esa cara y no sé por qué.

2) No hace falta.

1) Insistiré.

2) Cabeza dura.

Feli) Algunas veces me pregunto si realmente ustedes nos acompañan en los diálogos, o sólo hacen de cuenta que no estamos alrededor.

papafritas

domingo, 10 de febrero de 2008

Bueno, intentaré explicarme a mi mismo, con meros fines ilustrativos, los hechos que se remontan a lo de anoche. Y esto en un ensayo, aclaro...

Estabas sentada en el sofá, mientras Orlando preparaba daikiris y Felipe le contaba a Ly como Oliver casi termina en tremendo bollo por lo de la italiana que salía con el preparador de daikiris y amigo de los best de myself. A tdo esto, vos y yo estabamos charlando de alguna hipótesis que explicara el tremendo impacto de...

Jan) ... la milanesa en la sociedad argentina. Porque no entiendo, ni en Milan Italia. Pero acá comemos de eso todo el tiempo.

Allen) mmmm... debe haber algún tipo de vinculación entre tal fenomeno y....

Orlando) ... los daikiris, señores!!

Felipe) ... taliana no le tiraba onda, y para peor estaba medio con otro flaco. Entonces Orlando, lo que hizo fue ponerse a cantar en italiano. Tal movimiento lo supo usar una vez con... ¿cómo se llamaba la francesa?

Yo creo que miré a Feli puteándolo silenciosamente en al menos cuatro idiomas (castellano, inglés, italiano, portugués). Siempre les gusta sacar a relucir la historia en la que...

Orlando) ... Allen se aprendió en la guitarra la canción esa de Ricky Martin porque a la franchute le gustaba. Y si no mal recuerdo había otra más que también le tocabas, mientras estaban los dos solos en la habitación...

Ly) Esa no la sabíaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Vergonzante, pero una flor de demostración de mi pragmatismo. Jan se reía, lo que ponía en evidencia que el único que se tomaba la cosa a pecho era yo. Les confieso que me cuesta la mención de eso, pero voy elaborándolo lo suficiente, trabajando sobre el trauma.

Jan) Qué tipo serio que te querés hacer eh...

Feli) Che, dame de beber,

Jan) Buena idea.

Ly) ¿Alguien vio las papasfritas?

Allen) A todo esto, sólo quedan tres cervezas.

Orlando) Dejate de joder siempre con lo mismo.

Jan) Vamos, afloje por esta vez.

Ly) A todo esto, la italiana...

Feli) Y... Orlando es Orlando. No te digo que es un 100% efectivo, pero le reconocemos sus labores con honores.

Orlando) Gracias...

Allen) A todo esto, es cierto el rumor, faltan papafritas.

Ly) Yo avisé. Acabo de llamar al delivery para ver si traían, pero no obtuve respuesta. Insistían en que pidiera alguna otra cosa. Me revienta que me quieran obligar. Y encima a gastar guita que no me sobra.

Jan) Y podríamos pedir más cerveza.

Ly) Hay tres litros, lo que pasa es que éste es un alarmista, la otra vez antes de que se acabe el barril empezó a hacer sonar el timbre, como si fuera a alarma de los bomberos. El vecino terminó puteando mientras Allen y Felipe proponían salir a algún bar, en vísperas de la sequía, pero todo esto a los gritos desde el ascensor. Un espectáculo encantador.

Jan) Qué papafritas que son.

Feli) A todo esto, creo que esto que estoy fumando es rosa mosqueta...

desubicados

jueves, 7 de febrero de 2008

Gallagher opinó que estas cosas se le vienen a la cabeza a uno(s) cuando le resulta bonito el otro pero a dónde estamos yendo.

2) No me mires desde ahí que me da cosa...

1) Pensé que ya estabas acostumbrada.

2) ¿A las heridas de bala? ¿A los tropezones en plena plaza Serrano? ¿O serán los olvidos que nos incriminan a ambos lo que repentinamente me pican y me dicen que simplemente la respuesta es no? Basta de malas prescipciones, doctor.

1) Tan seriamente te tomas la cosas...

2) Como se debe, y nada de boludeces de gatos y perros. Yo no tengo nada de canina, y vos nada de felino -Gallagher disiente en esto último-. Aclaremos las cosas, pues a veces no andás lúcido vos: no somos nosotros dos. Sos vos.

1) La peor versión de la historia es la que reduce las fórmulas más complejas. Es tomo hecharle la culpa de la segunda guerra mundial únicamente al tipo deo bigote, omitiendo a Roosevelt y a tantos otros salames. O inculpar de las verdades sólo al padrino, cuando toda una familia tiene que ver con el tongo.

2) En este preciso instante, tus comparaciones me rompen bastante, me ponen de malas. Alguna vez me han deprimido. ¿Sentís que mi mano en tu ... está de más?

1) Bastante educada sos. Es esa una de las cosas que me gustan de vos. Mirá las estellas, acá el cielo es tan completo. Nada que ver con lo que acostumbramos ver. Y perdón ser tan malo en esto, pero me gustan tus piernas.

2) ...

Gallagher, el gato, hubiera levantado la cabeza extrañado, pues eso no era algo típico dce Allen, que se dedicaba a pensar pelotudeces tales como que los kilometrajes de las rutas estaban mal, o que las milanesas provienen de Milán, o que la gente en verano cuida más que la ropa no esté al sol.

1) Necesitaba decírtelo... No soy yo. Sos vos.

2) Y a mi me gustan tus improperios, y como te olvidaste de mi enojo para alunizar en mis labios.

pagina 15

viernes, 1 de febrero de 2008

Jugar un poco en tu cintura, mientras vos haces esas contorciones. Si te miro desde la cocina, mientras hago la cena, no es por casualidad. Porque vos, mujer, tenés la culpa de muchas de las cosas que me pasan, te aclaro.

Pasando pasando las hojas casi no me di cuenta que te tengo al lado, que en tu silencio casi me haz dejado sola, pero ahí estás, es una falsa alarma. Detesto las páginas sin vos, porque carecen del color que les da tu mano sobre mi pierna.

Es que no me olvidé de ver lo que hacía, pero decidí que estaba todo listo. Vos seguís cabizbaja, y te pensas que no me di cuenta que no avanzas de la página 15. Eso es una estafa de la cual no puedo salvarte ahora, o mejor dicho ni me interesa.

Domesticar el tiempo a ladrillasos me ha dejado de gustar hace rato, pero ya te previne que soy bastante responsable, aunque vos te reís y dejaste el horno prendido o no. A fuego lento. Tenes todo bajo control, mientras me acaricias el hombro y me diste un beso al costado de la frente.

Pero sin efecto. A veces pareciera que no te das cuenta cómo voy llegando, pareciera que no te diste cuenta que llegué al living, honey. Te tomé la mano, que no hacía honores a sus capacidades motrices y pareciera que recién ahí te diste cuenta de la insinuación, de ese descaro mío de dejar todo ahí y querer apartarte de tus responsabilidades. Dejalas ahí, total van a seguir estando.

Pero a veces te pones molesto querido, de una manera indescriptible. Estoy ocupada y no me saques de la página 15, que es importante, recontra importante, la necesito para darme cuenta que ya no estoy leyendo la página 15 sino que estamos abrazados y se cayó el libro y la comida la dejaste lista pero parece que vamos a comer frío, porque tu mano ya no está en mi pierna (pero está en mi pierna) yo ya no estoy cabizbaja, mi cintura es ahora un poco tu cintura, mi brazo se enredó en tu falta de cordura y nos estrellamos de nuevo.

herida de bala

I
Tirar piedritas al río me parecía un ejercicio interesante. De eso hablamos la otra vez, ¿no Orlando? Pero el tema es que a veces pifiamos fiero, y ni hacemos patito.

Orlando) De repente parece que se te vino una avalancha de ideas. Creo que es un signo de esas inestabilidades que a uno le agarran. A todo esto, me encontré con Ludi...

II
Me tocaron el timbre en una noche de verano y resulta que una voz me pide que baje, una voz tan reconocible pero sorpresiva. Bajar desde el sexto (odio ese ascensor), girar la llave, abrir la puerta para dejarla entrar. Ludi que venía de romper relación con Orlando.

Esto me lo veía venir me lo veía venir me lo veía venir.

¿Y qué hacer? Orlando es mi buen amigo, y luego de mi ruptura Ludi pasó de ser una amiga a ser un personaje más borroso, pues los límites de la vinculación se traducían... no, me es imposible efectuar la traducción.

Ludi) No sé. Perdoname, soy una estúpida. Mirá, no queróa volver a casa, y no encontré a Lisa y... estaba no tan lejos. Mentira. Estaba en Caballito, pero...

Allen) Ok ok, un poquito menos un poquito más. Cálmese señorita, que llegó a tierra amistosa. Orlando es mi amigo, pero los hechos no convierten a ninguno de los dos en enemigo.

Ludi) Tuve que reconstituirme desde mis propios fragmentos, cristales rotos... no sé, me revalso por todas partes, se me escapan las angustias todas juntas en plena avenida Santa Fe, me desoriento en el subte, le pido al kiosquero algo de sinceridad, si realmente hay algo mal conmigo. Me saludan de la otra vereda, pero si levanto la vista no quiero decir la guarangada.

Le traje un poco de jugo de naranja, la abrazé un poco, le dije que todo iba a estar bien. La pobre criatura estaba deshecha, y pienso que el impacto mayor lo dio la negación y la manutensión de una relación...

Como teoría, sostengo que los cristales rotos de Ludi llegaron a cortar a Orlando. Pero es sólo otra de mis teorías ociosas...

Orlando me presta su omnipresencia: intensa, pero despareja. Que hayamos compartido las sábanas no significa que seamos un beso para siempre. No te voy a engañar, pues esto es lo que yo soy. Las malas lenguas dirán varias cosas, y ya he aprendido a que por algo son malas.

Ludi) Enamorarse es un arma de doble filo, pero me harté de cortarme siempre con el mismo lado, tan profundo. ¿De dónde ha salido toda esta sangre? -solemos utilizar la metáfora de la herida de bala-.

Allen) Prefiero no meterme en detalles -dije mirándola directo al lugar del disparo-, este tipo de cosas son complejas. Me gustaría no hechar culpas.

Me di cuenta de que mi discurso, además de egoista, era digno de un imbécil.

Allen) Pero vos, chica, vamos. Te podes quedar a cenar, haré una tarta o algo.

Ludi) ¿No salís hoy? Me voy, no te quiero contrariar.

Allen) No te vas, salvo que lo desees, pero yo así no te dejo. No me molestas, así que quedate.

Ludi) Soy tan estúpida... gracias Allen.

Allen) Podemos ver una peli, charlar sobre el mundo y las cosas que nos pasan, las verdades ajenas que desmienten a las propias y alguna bebida. Podés pasar aquí la noche, pues me acomodaré en el sillón. No me digas que no, que no te pregunté qué opinás. Está en la república de Jana, y la constitución de este depto dice que la invitada duerme en la habitación.

Le arranque una sonrrisita, entre medio de ese llanto mudo que le debía resultar inevitable.

III
Entre mensajes de texto le dije a Orlando de la visita. Me sentí obligado a informarle. Le mandé un "qué mierda pasó?" que quizás le habrá sonado un poco violento, pero no fue la intensión.

Allen) Mirá, salgo a comprar atún para la tarta, quedate un ratín sola.

¿Quién sale a comprar algo un viernes a las diez y media de la noche, con todo cerrado ya? La excusa era tremendamente pelotuda, medida con precisión de hule incrustada en caucho. Todo para recibir el llamado de Orlando a mi celular.

Orlando) ¿Fue para allá?

Allen) Sí. Se queda esta noche. No está bien, pero le di jugo de naranja.

Orlando) El que avisa no es traidor. Dilatar más la catastrofe era sólo aguardar terremoto peor. Creeme que la quiero.

Allen) Explicaciones no. Únicamente te pongo al tanto, no te preocupes. Yo no me meto. Pero no voy a dejar a Ludi sola.

Orlando) Está bien. Te iba a decir de venirte para lo de Bob, pero quedate haciendo soporte técnico. ¿No te desgastan estas situaciones? ¿Por qué no fue con alguna de las chicas?

Allen) Yo qué sé. Uno tampoco piensa tan claramente, no creo que sea de reprochar. Casualmente mis planes para esta noche quedaron desactivados, pues aún no le agarré la mano a los vericuetos de Jan.

Orlando) Ok ok. Pero mañana venís, ¿no?

IV

Lloro como una condenada, debo estar hecha un desastre. La pregunta estúpida que me hago es cómo tendré el pelo. Además de poco atractiva, me siento poco intelectual.

(Ludi, este tipo de hechos no te hace ni menos bonita ni menos lista).

Ustedes si que la hacen bien eh, nos dejan en Pampa y la vía, y entonces una termina dando vueltas sobre sí misma, recordando a la madre que le decía que no le convenía, a la amiga que le susurraba "está mirando a la otra" o un par de helados que son comidos desubicadamente en San Telmo.

(No negaré nuestro arte de romperles el corazón, al menos no por ahora. Cuando estés menos así, y con más ánimos -seguramente después del jugo de naranja, así que tome-, te contesto que ustedes a su vez tienen la manera de cortarnos con sus palabras).