Se supone que somos grandes ya, que no nos divierte tanto jugar como antes. Eso es una mentira, porque son necesarias las actividades lúdicas, tales como ir a la fiesta de cumple de Val a ver qué pasa.
Val: Ya podrías aparecer. Pienso que es hora de que aparescas ya, de que vuelvas a nuestras salidas. Y ya podrían volver a hablarse con Miguel.
Decidí darle un tiempo debido a que no se mostró entusiasta cuando le volví a hablar después del episodio. Fue algo así como:
Miguel: Efectivamente, me desilucionaste. Pero no quiero quilombos. No da para que hablemos nada, pero cuando salgamos todo bien.
Val: No te hagas el mate.
Entonces le dije que bueno, que vamos y llegamos tarde. Los jugadores del partido incluyeron a Oliver acompañado de Alicia. Yo decidí que era bueno que Jan viniera. Orlando y Esthershack más Bob llegaron casi detrás nuestro, seguro se habían quedado en la previa.
Feli: La explicación es simple Jana: ácido.
Efectivamente el muchacho estaba pum para arriba, aunque no noté nada raro en los otros dos seres.
Pero volvamos a Miguel, con quien supe compartir episodios tales como hacer el auto invisible en un auto mac, o convencer al barman de que no heche del boliche a otro compañero de la oficina por robarse la botella de Smirnoff.
Todo eso pasó, y también pasaron las horas de trabajo y las cervezas, sobre todo las cervezas improvisadas de los martes o los jueves. Y luego Miguel cambió de trabajo, mientras Valery quedaba acargo de otro equipo y el mío se reconfiguraba con la incorporación de Oliver y mis cuates Zunny y Dani.
Zunny: Eeeee!!!, sos mi compañerito de trabajo preferido.
Valeria se ocupaba de bailar como bien le sale, mientras recién ingresados al bolichitodeMartinezcerradoparaeldumpledeDani. Miguel andaba espoteando vaya a saber a quien, pues no ha perdido el hábito de cara rota, por suerte.
Val: ¿Todo bien?
Allen: Buenas noches, señorita. Ella es Jan.
Fue la presentación cuasi oficial entre las dos. Nada fuera de lo normal eh, nada fuera de lo normal. El abrazo con Dani, que estaba pasado ya de rosca, Oliver bailando La Macarena, mientras Jan tomaba su Sex on the beach y me invitaba bailar porque no le gusta que me quede quieto.
Jan: Vamos, dale. Dejá esa cerveza, que encima no es verde.
Llevabamos ya cuarenta minutos en el local, cuarenta minutos de humo de cigarrillo y vasos por doquier, de sillas apartadas y de:
Feli: Caipirosca caipiroscaaaaaaaaaaaaaa
Orlando: Por favor, necesito una chica ya.
Allen: Ahí está la hermana de Vale.
Listo, comenzó la parla, campeón nacional de remo. Aunque creo que no pasó nada, luego le pregunto. Pero fue recién después de esos cuarenta minutos o solo tres cervezas que nos saludamos, al menos nos debíamos ese respeto.
Allen: Mike.
Miguel: Allen, ¿cómo andás?
Simplemente eso, un "cómo andás" sin registro alguno. Un reconocimiento de que ya no soy invisible, de que vine esta vez, pero nada más. Miguel y Valeria hasta bailaron un poco juntos. Cuando le expliqué, Jan dijo que no era para tanto, que ya se le iba a pasar.
Val: Las incomodidades ya van a pasar. Tienen que pasar, no podemos estar así para siempre. ¿No te parece? Él no me dijo nada malo, ambos sabían que el otro venía. Es como una deuda pendiente. Pero sacate esa idea de que va a haber quilombos.
Sobre estas cosas no sé, cariño, pues no respondemos a las racionalidades. Si, claro, al menos me saludó. Valery estuvo esquiva toda la noche, no sé si por vos o por Miguel. Seguro que por Miguel. Dani me abrazaba y me decía "¿Así que ella es...?". Sí, es ella, Jan Dani Dani Jan.
Detecté un comentario medio sarcástico de uno otro de los muchachos, un "la última vez que te vimos por acá medio estabas en cualquiera." Sí, claro.
Jan: Despreocupesé, si tiene algun problema con este pibe saltamos todos. Por otro lado me parece correcto que Val se haga a un lado. Sobre todo porque estás conmigo.
Claro. No va a pasar nada. No va a pasar nada nuevo, ni nada malo. Con los pies en la tierra che, nada de revoluciones esta noche, ¿quedamos así?
Jan: No te preocupes - me abrazó -, vámonos a charlar un poco a ese balconcito.
surfin in the battlefield
Los unísonos
- Te molesta lo efímero que nos sentiste, claro. ¿Te cuento algo? A mí también me molesta, y me molesta por ser un intento fallido, pero no sólo eso, sino por serlo precisamente con vos. Es lo tedioso de este tipo de accidentes.
- Y ahora me vas a decir que te arrepentís, Allen. Que quedarnos charlando en la cubierta de un barco se ha convertido en delito, que seremos condenados por sostener nuestra propia irrelevancia en la práctica. Sí, a mí también me molesta... Lo sé... Pero en tu irrelevancia, ya no te puedo ver como antes.
- Ni yo tampoco. No adhiero a esa verdad explosiva de la nada, a ese ser que se nos va, que es como si no hubiera estado y somos de vuelta los mismos. Pero no me arrepiento, pues evidentemente se nos escapó. Y perdón que te lo diga, pero tu actitud me pareció reveladora.
- ¿Reveladora de una depresión que llevo dentro, de un invento maltrecho que me pesa sobre todo los fines de semana? No me malinterpretes Allen, no sos el culpable de esto, vengo fallada de fábrica.
- Jamás me gustó cuando te tratás así.
- Vos también lo hacés - noté que Lisa usualmente no me mira a los ojos cuando me tira esta serie de críticas.
Ni Orlando ni Esthershack saben demasiado de esto, pues justamente suelen hacerse menos problema, saberse una de las millones de estrellas en el universo. El tema es que noto que Lisa no sabe, al igual que me ocurre a mí, resolver este tipo de inconvenientes.
- Mirá, no tengo demasiado para decirte. La paso bien con vos, pero algo no está bien, creo que tengo otras cosas atragantadas. Pero no te agradecí jamás el haberme escuchado, el haber estado ahí sólo para reconfortarme. Me gustaría...
- Terminamos los dos envueltos en una complementariedad de la que no nos percatamos del todo. Y sí, resultamos en algo que se pensó de más, o que no se pensó. No me arrepiento porque lo peor que podríamos haber hecho era no tomar cartas en el asunto.
- Te conté que Julieta no me habla, ¿no?
- Al unísono nos pasan las cosas, pues Valery a mí me costó un muy buen amigo.
- No me interesan tus conquistas.
- No son conquistas, y ciertamente sé que no te son interesantes. Pero son cosas que ocurren, Lisa. Lamento lo de julieta, pero la entiendo. Tampoco me debe tener mucho afecto a mí por eso. No fue nada planeado, no te morifiques.
- Es que no logro sacármelo de la cabeza. No sabés el cagazo que tenía, le tuve que contar. No te odia, pero a mí no me habla. No dormí esa noche, me acordaba de vos, de cuando contabas lo de las 72 horas de insomnio. Me puse nerviosa, jugué al pacman en la compu, temblaba. Al otro día llamé a la oficina para decir que me sentía mal, para esperar a un médico que jamás apareció.
¿Cómo abrazarnos sin que signifique nada? No, no es que no signifique nada, es que estamos aún más al tanto de nosotros. Te siento imposible, pero te siento. No te traicionaré esta vez, aunque no me creas, no te voy a traicionar.
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After office
Zunny: ¿No estás cansado de esquivar balazos? Me parece que no esta bien eso de desaparecer, de volverte tan volatil. Una se siente dejada de lado, abandonada como una estúpida, parece que a ustedes les importaramos tan poco de repente.
No es maldad, Zunny, no es más que la expresión de una falla. A ver, si, entiendo. Pelotudos habemos en todos lados. Pero sinceramente no es una opción, no me interesa, quedará atrás.
No tengo ganas de encontrarme con el enemigo, y que las amigas me propongan juntarnos me pone de malas.
Zunny: Quizás ellas te consideran amigo, y por eso te quieren ver y contarte cosas y que vos les cuentes. Suele ocurrir, vio.
Dani: Boludeces. Las amigas de la ex complotan para destruirlo a uno, para vengar el dolor de su amiga, quien en definitiva...
Dani esta medio ebrio, creo. Aunque ahora que lo pienso, son las ocho recién y andamos todos medio entonados.
Oliver le charla a Alicia por celular, seguramente le dice que la quiere, que la extraña y que hoy comen camarones en algún lugar fachero de Palermo. Pero no deja de ponerse al tanto con las discusiones entre Zunny y yo:
Oliver: Vos dale para adelante. A otra la importás tres carajos. Y sacate esa idea de que se acuerda de quien sos porque además ni le interesa quien fuiste.
Otra vez, lapidario che. Están medio duros ultimamente. Yo creo que Zunny cuando toma un par de cervezas es cuando más se luce con frases tales como "reboleala por toda la oficina, sacale esa maldita pollera y destapale esas ganas que tiene de callarse la boca". Se olvida de que no está con la barra de los pibes de Banfield.
Dani: Sos una zarpada. Pero y vos con tus cosas también haces quilombos, ojo, te he visto dar vueltas y vueltas en falso, en torno a un pibe que la verdad es que no tiene dos gramos de cerebro. Y me sorprende m'hija, porque sos inteligente vos.
Allen: La inteligencia es sexy.
Zunny: Y decime, ¿qué tenía Jen de inteligente?
Lo era. Era muy inteligente, quizás no a mi manera, o la de Zunny, o la de Oliver o Dani. Quizás era brillante a su manera. Pero no entiendo por qué estamos hablando de Jen. Adhiero más a la teoría de Oliver.
Oliver: Además, cuando te dijo eso de que vos eras el único que la entendía, la verdad, fue realmente injusta.
Si, lo sé. Pero si yo no he sido injusto con ella, que no valga.
Dani: Pero Carla siempre está atenta a lo que opinás vos, Jana. Yo creo que te tiene cierta estima a esta altura, a pesar de que se conocen hace poco.
Zunny: Carla va a jugar con Allen, va a terminar haciéndole desastres. Tenés dos opciones, o la tiras a la mierda, o la encarás y le aclarás los puntos, como te dije, directo a los labios sin pregutarle si está de acuerdo.
Ya sabemos todos que trato de ser respetuoso con este tipo de cuestiones, y que no quiero hacerle líos a la chica de recepción. Por mí, que avance Oliver, que tiene más parla. Ah, claro, legalmente no puede. ¿Y vos Dani? Sacala del mapa, haceme el favor, tirale los galgos.
Dani: Nooo, que ya he salido con gente de la oficina y siempre terminé con quilombos. Pero vos sos un tipo rezonable, vas a saber qué hacer.
Zunny: Sí, le tenemos que dar alcohol, ponerla en pedo a Carla, y quizás ahí se dan cuenta que si, que el beso que se están dando está bueno.
Seamos simples
Seamos simples, y olvidémonos de toda esta estupidés, pero acordemonos de quiénes somos. No me gustan estas evasivas, ni las ideas que te haces de que te odio y esas cosas. ¿Tengo que venir hasta acá para hacerte este tipo de aclaraciones? No señorita, no mires para otro lado, no. Esto es lo suficientemente difícil para mí como para nodejarte escapar así nomás.
Entiendo que pensás que esto no va, pero sé perfectamente que por algo nos entendemos con una sincronía destacable. Cuando mirás el piso, todos están mirando arriba, a la pista de baile, quizás a los parlantes o a la otra forma de ser. Pero yo, chiquitina, veo el mismo piso que vos ves.
Creo que en ese momento recién ella pudo verme a los ojos, quedarse al menos cinco segundos mirándome directo. ¿Qué te pensás? ¿Qué a mi me da lo mismo? No, no me da lo mismo, pero te cuento, ya he perdido a demasiada gente por no resolver las cosas, así que vamos a hablar. Conozco tus angustias, yo muchas veces he sido esas mismas, pero la verdad es que...
No, pará, no es que quiero de vuelta ver si pinta. No, no, nada de eso, me interesa lo que pensás. Bueno, ya que preguntás, no me arrepiento de lo del barco. Uno tiene que enfrentar cosas en la vida y no son fáciles. Enfrentame, por favor. Te pido al menos un cachetazo entonces.
Las revoluciones a veces son esas cosas que molestan, que se nos tatuan en la piel sin permiso de nuestros padres. A claro, somos menores.
Supe dar la vuelta e irme en ocasiones anteriores, en desastres que tienen otros nombres. Pero no ahora, me gustaría quedar bien acá, poder hacer las cosas bien y preguntarte cómo andás.
Entonces ella me contestó:
Claro. Sí, sabés perfectamente que me quiero quedar. Jugás con esas ganas de quedarme que tengo, me haces sentir tan mía pero tan tuya a la vez tan... maleable... Sí, acá estoy, acá me quedo, estamos los dos parados el uno frente al otro en la lluvia. La escena te suena repetida, unas tantas veces. ¿Pensás que la historia va a cambiar porque nos quedemos acá, porque nos digamos algunas verdades y otras tantas no tan verdades esta tarde?
Entonces ella y yo nos pusimos al tanto...
Publicado por T. en 23:28 0 comentarios
Etiquetas: Lisa
Vegetables
Quizás entre las góndolas esté la respuesta, al lado del queso roquefort (llevemos uno grande), seguro antes de las aceitunas. Me costó media hora decidir qué cervezas llevar, pero debía respetar el mandato de Orlando:
Orlando: Nada de boludeces. Algo de cerveza belga.
Y Jan se reía, se mensajeaba con Luna, seguramente diciendo que yo estaba loco y que tenía un problema. Aunque ella fue bien rápido a traer algunas Heinekenes. Qué bueno que estés aquí, ¿sabés? Los chicos nos van a matar, ya son casi las diez de la noche. Los del super nos miran con odio, aún tenemos que pasar por caja, pero tenemos que optar entre queso mar del plata o dambo.
Jan: Dambo.
Mozzarella es un must, sino Esthershack se nos enoja. Jumbo es un mundo, ajá ¿Viste la pata de jamón crudo? Por favor, menos mal que no vino Oliver porque iba a intentar pasarla de alguna forma.
En el aire se respiraba algo extraño. No sé qué, pero la chica parecía tener la cabeza en otro lado. Sus hombros me lo decían, y su pelo largo y castaño no caía con la misma intensidad, sino que lo hacía con cierta timidez, como intentando explorar una caída a la que no estaba acostumbrado.
Jan: Bueno, creo que te lo puedo decir ahora. Es tonto, pero bueno…
La miré como si me fuera a decir que era lesbiana o yo qué sé, aunque su cara risueña le restaba importancia al asunto. Orlando se me cagó de risa, maldito bastardo. Luna ya lo sabía, no sé cómo, pero yo no entendí por qué tanto secreto con esto de que…
Jan: Soy vegetariana.
Bueno, ¿qué puedo decir? Es extraño, hace un año que vengo conociendo gente que elige comer solo plantitas. Ehmm… Me descolocaste corazón… después de los debates sobre la milanesa (¡¡qué debates!!), resulta que sos vegetariana. Si, no tengo problema. De repente me siento yo solito con la picada que vamos a armar.
Entonces empezó él, y ¿Qué vas a comer? Papafritas solas no, te conseguimos algo. Me haces reir de repente. No es que me haya sentido esta ni ninguna otra vez mal con mi condición de herbívora, pero no sé, será que nos quedamos hablando tanto aquella primera vez…
(Orlando se reía, se reía al cántico de “es vegetariana, es vegetariana”. No sé, pero su reacción frenética me hizo reir a mí también, no tanto a Esthershack. Somos una manga de pelotudos.)
Entonces Allen me dio un beso improvisado de clara aceptación. Tenemos que apurarnos. Saca una oscura y la otra verde, pero no de la Heineken, que ya tenemos de litro, sino de otras. Me pregunto si se está fijando los precios o sus ojos simplemente hacen zoom en las burbujas.
Vamos che, los chicos esperan en lo de Luna, armamos toda la parafernalia, la tabla, pongan música(¿Lyla se acordó de llevarme el cd de Floyd?), que nos toca comer rico. A claro, yo me quedo con los vegetales.
Decime que llevamos para vos, Janis. No, dale. Tenés acá para elegir y encima no sale caro. Zanahorias, lechuga, algo de pasta de la rotisería. Yo pienso en ensalada cuando me dicen que alguien es vegetariano, pero mi mente no es de lo más amplio que digamos.
Jan: Llevemos pizzetas, me vienen bárbaro y seguro alguien va a robar un poco.