nosés

sábado, 22 de marzo de 2008

Entonces Luna me preguntó por qué.

Yo ya le conté, más de una vez, incluso desde diferentes versiones. Pero ella me volvió a preguntar por qué. Y ese por qué parece el mismo por qué de la otra vez, viste. Esto tiene el indefectible sabor de la repetición.

Y Esthershack... yo no sé qué le pasa, pero ya no es lo que era. Ahora lo llamo a las diez de la noche y se está yendo a dormir. Esto me preocupa, me preocupa.

Entonces quedé en encontrarnos con Ludi este jueves, pues ninguno de los dos tenía que hacer mucho. Y hablamos de cosas, yo aprendí algo más de ella. Ella entendió un poco más de mí. Fue bueno. No hablamos de Orlando, fue un acuerdo tácito.

Creo que es uno de esos momentos de la vida de uno donde encuentra sorpresivas afinidades con la otra persona. No sé demasiado sobre la permanencia de esas afinidades a lo largo del tiempo, pues me consta que en algunos casos se afianzan y en otros se diluyen. Pero sólo eso.

Esthershack me dejó un mensaje a las tres de la mañana, que vaya para allá, que no sea ortiva.

Creo que Luna se olvidó de preguntar nuevamente por qué ahora. Pues mira para otro lado, está perdida en otro "no sé", probablemente un no sé más profundo, más elaborado. Ella siempre se manda con esas elaboraciones, esos "no sés" que arrastran consigo toda una fiilosofía, un cuerpo de sentimientos.

Luna: Mmmm... no pasa nada che.

Está demasiado metido en el laburo, se me ocurre. Igual él siempre dice:

Esthershack: Ahora tiro unas magias, mirá.

En algunos casos son magias, artilugios sorprendentes. Otras veces son esa palabrería que definimos con una sola palabra a esta altura del partido.

Luna: Pero igual, pareciera que no pasa nada. ¿Notaste que ya no pasan nada bueno en la tele?

No vaya a ser que me toquen la puerta esta vez. No espero a nadie. ¿Es posible que desde el pasillo se escuche todo esto? ¿No lo crees, Moon? No podemos sino imaginarlo. Nosés...

Ludi: Recuerdo que tocabas una canción muy bonita, Allen. Quizás deberías volver a ella. Quién te dice, a veces por sepultar nuestro pasado estamos condenando nuestro futuro...

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miércoles, 19 de marzo de 2008

I
Es que la verdad ya no entiendo lo que le pasa, y ese no entender lo que le pasa a ella creo que forma parte de ese no entender qué me pasa a moi. Viste, funciona todo como un maldito conjunto de pelotudeces.

Zunny: ... Quizás te lo estás tomando demasiado en serio.

Es probable, más que probable, seguro. Es increible como terminamos en la irrelevancia una y otra vez. Debo tener algún error de estrategia o yo qué sé. Y te juro que trato de ser lo menos melodramático posible, poner los pies en la tierra y pensar como un ser racional. ¿Notaste que poca capacidad de desición real tenemos?

Entonces Zunny intenta explicar, dar alguna hipótesis de qué nos pasa cuando todo se va a la mierda tan así nomás. Me dice que le de un tiempo, pero la verdad es que mi paciencia está por debajo del nivel del mar, navegando a oscuras, en un simple atentado para no volver.

Zunny: Bueno, entonces dejala y que se curta.

Finalmente siento que voy bajando, lentamente, que voy bajando y en una de esas encuentre mi paciencia en el fondo del mar, entre las algas y quizás alguna cuebita. A todo esto, no se me ocurre nada mejor que los amores acuáticos. Algo escribí sobre eso, pero jamás se lo mostré a nadie. A no, pará, a July sí.

II
Por primera vez la verdad que no tengo ganas de nada, debe ser la carencia de ideas, no quiero volver. Efectivamente, carece de importancia ahora, no tanto por ser una gran idea el dejar a Jan, sino por ser la única salida efectiva.

Jan: Noto tu mirada perdida.

Allen: Si te digo que estamos perdidos no me vas a creer así nomás.

Jan: Tanta inercia de repente me hace mal, Allen.

No es que nos estemos apurando, pero sí, es eso. En mi cabeza todo pasa demasiado rápido, aunque me digan que es la antítesis de lo que realmente ocurre. Nos tomamos nuestro tiempo, pero parece que el tiempo jamás será nuestro en realidad. Será a lo sumo, o al menos aparentará ser, de cada uno por separado. Un tiempo de Jan, otro tiempo de Allen.

Allen: Pero tengo esa estúpida sensación de que el tiempo no pasa, ¿te das cuenta?

Jan: Mmm... al contrario, para mí me pasa todo por delante.

Nuestras conversaciones se fueron perdiendo en ese envoltorio de plástico, ese que viene con los globitos que tanto le gusta a todo el mundo explotar. Ese es el problema, miramos para otro lado perdiendo el tiempo y explotando globitos, en medio de está gran boludés.

III
Zunny: Ante todo vos arrojás un electrocardiograma, una especie de viaje en montaña rusa, del cual te quejás cuando para, cuando te tenés que bajar.

Allen: Sí, lo sé. Es que no me puedo bajar. Necesito meterme en el submarino, navegar un poco por la paciencia, que seguro está ahí hundida.

Zunny: La paciencia es atributo no mío ni tuyo. Pero al menos no terminaron mal, no se pelearon. Quién te dice, hay que pensar las cosas un poco quizás.

Allen: Claro claro, pero me estoy dando cuenta que ahora duele, y no es tanto por Jan en sí. Eso me marca otra cosa, no es Jan quien estaba mal...

Zunny me abrazó y eso que ella nunca me abraza. Todo esto seguro fue por la cara que tenía... Mientras me preguntó por qué era yo tan inestable, y por qué me ponía tan demandante con este tipo de cosas, (¿qué querés que te diga?, soy un salame). Todo tiene su motivo, dear Zunny.

Freno de mano

lunes, 17 de marzo de 2008

Dani: Seems like Jan and Allen just broke up...

Zunny: Oh, baby... Me la veía venir.

Oliver: ¿Saltó la térmica nomás?

Zunny: Se la pasa puteando. Todo de repente che.

Dani: Pero eso es porque esto es un quilombo. Esta oficina es lo más parecido a la ciencia ficción hoy.

Zunny: Todo suma, todo suma... De todas formas creo que mejor, aunque vamos a ver las secuelas. Pero hoy no va a estar muy agradable este pibe.

Oliver: ¿Quién mandó a la mierda a quién?

Dani: Parece que fue mutuo. No se lo ve triste, aunque sí enojado.

Oliver: Bueh... Mejor, así volvemos a las salidas con los muchachos, alguna gira, hace mucho que no rompe nada, le falta la chispa de... cuando pasó lo de Nordelta, que me lo perdí.

Zunny: Seguro derrapa, seguro derrapa. Esta vez hacemos tequila, total no vamos a salir ilesos. Así de paso charlamos de lo mal que nos va en el rubro, de cómo nos volvimos aficionados a bajar nuestros pequeños sueños a piedrazos... Allen necesita otro tipo de chica, pues esta le ganó momentaneamente nada más.

Oliver: ¿Y si compramos otro barril de cerveza?

Hyper Music

sábado, 15 de marzo de 2008

I
No tiene nada malo la experimentación, decía Luna. Pero su mirada jamás se sostuvo de manera tan poco convincente como cuando hablabamos del tema. Si todo se inició como una joint venture, ciertamente fue sólo una de las partes (es decir, yo), la que continuó por ese camino. No ocurrió nada grave, pero hubo momentos en los que casi se convierte en un problema.

Orlando: Las primeras veces que uno prueba algo, suele caer como patada. Es el cuerpo que no está acostumbrado.

Sostuve en algún pasado que el ser humano es química ante todo. Algunas cosas me han llevado a corregir esa concepción, por algunas obviar cuestiones básicas.

II
Todo esto ocurrió a la par con los ataques de pánico, ese cuadro que pude identificar. La primera persona a quien pude contarle en profundidad lo de la arritmia y la hipocondría fue Luna, recién a los meses de apasiguados los síntomas. Ahí la puse al tanto de causas y efectos.

No me sorprende de ninguna manera a esta altura del partido lo ocurrido aquella semana. El problema se disparó cuando me encontré en la punta de un gran fozo en medio del desierto color gris, con esa sensación de estar resbalándome todo el tiempo cuando en realidad estaba quieto.

Seguidamente a esto, los dos o tres días siguientes manifesté una extraña paranoia. Una semana poco lúcida, diré, que terminó con un regalo de dejado en el buzón equivocado una noche de lluvia, palpitaciones y nervios deshechos. Pasar desapercibido por esa garita parecía cuestión de vida o muerte.

Si llegué a no dormir 48 horas, con el ritmo cardíaco por encima de lo normal, no fue por casualidad. Tampoco fue casualidad eso del brazo izquierdo anestesiado toda la semana, o la alucinación de la pileta con los cócteles, las reposeras, con ese tipo pelado de anteojos. Jamás supe el significado de esto último.

Esthershack: Me suena a El Maquinista. ¿Viste esa peli?

Accidentalmente, un mail que intentaba ser anónimo pero no lo era en absoluto tampoco contribuyó a mi salud mental, pues solo agravó el stress de esa nada que ocurría. De la mano de eso iban los llamados desconocidos de ese numero 3845...

El desarrollo de este miedo desmedido a las cosas lo fui trabajando, vaya a saber cómo. Luna fue la primera en saberlo, Orlando y Feli estaban al tanto de los experimentos corridos, no tanto de los resultados.

III
Las experiencias posteriores fueron mejor trabajadas. Bien sostiene Esthershack, que los efectos de lo que sea varían según el contexto y nuestro estado. Efectivamente, tomé los restos de la cuestión de a poco, ya sin tormentas, y los pasos fueron los prescriptos.

Lo primero que ocurre es que todo te importa tres carajos, nada de lo que te rodea parece tener algún valor. Es una dejadez que roza lo insano, que llegué a sentir tan ridícula, pero existía, era precisamente eso. Efectimamente, sentís que no importa si te quedas sin trabajo, mujer o amigos... es la pérdida total de relevancia, lo tedioso incrustado en lo efímero.

El segundo momento es más de reflexión, pues claro, ese quemeimportismo agudo me llevó a preguntarme por qué tales cosas que yo evaluaba tan importantes, de repente carecían de valor. Era obvio, el vaciamiento de valor iba de la mano de su contrario.

Igual, hace ocho meses que no...

Orlando: Limpio. Todo un ejemplo para la ciudadanía.

Esthershack: Está bien, solo una mala experiencia. No entiendo por qué le das tantas vueltas al asunto.

Zunny: Siempre hay que hacer un poco menos de lo que te indicaron con eso, ya lo sabés. Nunca uno entero.

IV
Es una de las principales disidencias que tengo con Jan, que me provocó un problema. Tales opiniones le valieron perder el visto bueno de Esthershack, y cierta reserva imprevista de Orlando.

Luna se mantiene en silencio de radio. Jan insinua la temática, creo sin llegar a comprender lo que ocurrió. Zunny es quien quizás entiende todo un poco más, pues ella ha pasado por hechos similares, como no saber qué pasó la noche anterior, etc etc.

Zunny: No creo que tengas un problema, de hecho, te veo bien ahora. Pero por lo que me contás, se nota que la pasaste mal, pero sólo fue ese rato. Ya lo pasaste y no terminaste mal. Siempre fuiste un tipo medido, tu vida no es un desastre, estás bien.

Creo que necesitaba que me dijeran eso.

V
Luna: ... ciste algo mal? ¿Pero qué pasó?

Allen: Escuchame... necesito ante todo que me digas una cosa. Necesito escuchar que todo estará bien, necesito que me lo digas.

Luna: Allen, calmate, ya te va a bajar. Es el efecto. Va a estar todo bien, te prometo que va a estar bien. No te preocupes, me quedo acá, no cortes. Easy easy boy, estás vivo...

No frenes

viernes, 14 de marzo de 2008

- Imponernos un poco de práctica puede resultar tentador, quizás todo un desafío. No por ser nada recontra jugado, sino por investigarnos un poco con esta serie de ademanes y maybe tomándonos de la mano porque esta vez nos tomamos más en serio. Entonces se me ocurrió que todo esto era más fácil, y me di cuenta que en una de esas era sólo la ilusión de habernos perdido.

- Mirá que te he esperado, pero gracias por acordarte de mí. Agradesco la cena y la invitación y ... estás tan cerca de repente. Te veo al detalle.

- Nos ponemos a la par los dos ahora. En realidad, estamos buscando empatarnos.

- Necesitaría que seas más dócil. Así, entre mis brazos, moviéndote con toda suavidad. ¿Sabés que creo que en estas ocasiones la versatilidad es fundamental? Porque uno busca, hace una serie de juegos con el cuerpo que parecieran coincidir en todo momento con el cuerpo del otro. Claro, siempre pensando que somos versátiles.

- Me gusta la idea.

- Entonces masomenos ahí poso mi mano en tu estómago, que no negaré desearía no estuviera cubierto por tu remera. En una de esas deberíamos...

- Pensé lo mismo mientras te tenía a dos centímetros. Volví a pensarlo en el sofá, y mirá, dejamos todo hecho un despelote. Resulta que somos unos revoltosos nomás. Se me ocurrió que deberías poner música, pues nos olvidamos en todo este silencio. Aunque siento tu respiración tan cerca.

- Temía que lo notarás. Bueno, está todo un poco acelerado.

- Definitivamente, acabamos de chocar. No se me ocurre mejor celebración para un choque que dejar una verdadera zona de desastre. Aunque nos parescamos impresentables.

- Nah, nada de eso. Bueno, quizás un poco, pero se siente bien esto de que me tengas así abrazada mientras yo te tomo de los cachetes para tenerte a mi merced. De repente dejamos de hablar y fueron todos besuqueos.

- Se me ocurrió que sí, que debía ser eso. Es evidente que nos los debíamos. Me haces sonreir de una forma tan inevitable. Ahora todo parece estar bien, muy bien. No frenes, que vamos a chocar otra vez.