garabatos

martes, 3 de junio de 2008

¿Notaste los vidrios casi empañados? Esta Buenos Aires que nos quiere pero nos abandona tan a su manera. Pensalo, conocerte acá no hubiera sido lo mismo que conocerte en... Trenque Lauquen, París o Atlanta.

Creo que cuando nos sumamos, cuando sabemos cómo jugar con el otro, es cuando mejor somos cada uno. Porque cada uno resulta ser entonces una medida del otro, sin ser el otro, pero involucrándolo.

Y ni te preocupes por olvidar la hora, yo ya la he olvidado por ti, la he escondido en algún lugar para que no la encuentres. Ni la busques, no me gustaría que la busques, pensá mejor en cómo los vidrios siguen empañados, en cómo la ciudad esta nos identifica aunque no la querramos tanto.

Pensé menos esta vez, eso es bueno. ¿Vos? Sí, ya sé que cuesta, que la costumbre nuestra es volver una y otra vez sobre nuestro encuentro, a ver cómo corchos nos explicamos lo que pase desde ahora en más. Suena lógico.

El calor del adentro es tan diferente al frío del afuera. Y si dibujás animalitos y cosas con tu dedo en el vidrio invernal no está nada mal. No todo son cuentas, no todo es razonable. Deshagámonos de las teorías un poco, total sabemos que volverán solitas a nosotros.

Eso es un león, eso es un hombre, ese es el sol que sonríe aunque hoy no sale del todo. Esa es la avenida, esa es la gente que camina, estos somos nosotros sentados en medio de cualquier lugar, con una mala excusa para nosotros. Mejor excusa son los vidrios empañados, mejor excusa es el volvernos a ver.

No tengo nada escrito. Verás, a duras penas me gusta pensar estas cosas. Prefiero imaginar que tenemos crayones, que podemos dibujar como vos lo haces con tu dedo sobre el vidrio. Vos quedate con el verde y el rojo, yo usaré el azul. Jamás fui bueno para los paisajes, siempre me centré mejor en los detalles de un personaje. ¿Qué personaje? Ninguno que valga la pena recordar, pero te aseguro que en una época lo supe hacer bien bien.

Dejaste tus huellas en los vidrios, llevándote todos esos garabatos con nosotros. Me gusta que sean nuestros garabatos, que el vidrio no sea nuestro pero sea más nosotros al menos por un rato. Como la ciudad, como la muchedumbre, como el colectivo que jamás pasa cuando lo necesito. No me hago problema, no sabría a donde ir.

En realidad, podrías quedarte con los garabatos, son más tuyos que míos.

¿Viste? Prefiero que no estemos en Trenque Lauquen, París o Atlanta.

9 sets

domingo, 1 de junio de 2008

I
Les juro que a mi me había costado llegar ahí, al lado de la cabaña. Me daba vueltas todo y estaba clarísimo que habían cancelado el paso del tiempo al menos por esta noche. El pasto no estaba nada mal, me gustaba eso de tirarme y mirar las estrellas. Ahora entiendo un poco más lo que decía Allen. ¿Será esta la sensación de la que hablaba?

Me suena esa canción medio cubana y no sé por qué. Es el efecto post... no me puedo dormir.

Escuché la puerta que se abría. No supe hace cuánto había pasado, pero era obvio que alguien que estaba adentro de la cabaña (pensé que estaba vacía) salió.

Allen: Ah mi querido Esthershack, bienvenido a...

Se acordaba de que la situación ameritaba una bienvenida, pero no recordaba a dónde...

II
Llegamos a Pinamar el sábado por la mañana. Yo por lo general estoy de mal humor cuando me hacen despertar muy temprano, me parece una injusticia encima un fin de semana. Pero ahí estaba, en el auto, esperando como un salame que el resto se dignara a aparecer.

Esthershack: Llegamosssss.

Sí, ahí estaban en el móvil reconstituido de Orlando. Esthershack y su hermano, Charlie, lo acompañaban. Parecen tan contentos, no entiendo que mierda le ven al tenis, no entiendo por qué se emocionan tanto por ir a jugar a eso, no entiendo por qué Orlando y yo vamos con ellos si ni siquiera sabemos lo que es una puta raqueta.

Mientras me dignaba a tomar mi imprescindible café matutino llegaron los otros dos Bob & Oliver. We were ready to rock.

Manejé cinco horas llevando a estos vándalos conmigo, mientras en el Orlando móvil también viajaba un tal extraño que conocí para tal ocasión, decididamente un maldito tenista. Al llegar a Pinamar la sensación fue irrefutable: Un paraiso industrial high class.

Oliver: Uno tiene que meterse en estas cosas de vez en cuando.

Bob: Esto es una grasada jjaja.

Orlando: La verdad, donde fuimos a parar, mirá todas estas casas de gente tan...

Tan snob. Perfectamente saben que yo no pertenezco acá, lo cual agudizará mi mal carácter cuando vaya cayendo la noche.

El complejo era más de lo mismo: pileta climatizada, canchas varias, sauna, ducha escocesa (no tenía ni idea de qué era eso hasta que lo probé), bar, salón de juego. La excusa perfecta para cualquier tipo exitoso que quiera venir a disfrutar de la buena vida, una partida de poquer y un buen vino de 100 mangos.

Allen: Un verdadero refugio industrial, muchachos.

III
Abrió la mano y tenía una de esas pastillas celestes, entonces me contó que era su munición para comenzar la noche. Esthershack ya venía volado por los efectos de eso que fumamos antes, por lo que me pareció prudente quitarle la mitad de esa pastilla para evitar incidentes.

El máximo tolerable de éxtasis para el cuerpo va entre 80 y 160 miligramos. Las pastillas tienen 80. Partidas a la mitad, Esthershack se quedó con 40. A todo esto, habíamos empezado una linda charla con nuestro soon to become médico:

Bob: La tolerancia a las diferentes drogas varía según el individuo, claro. Cada célula tiene receptores, que son los que luego requieren la droga. A medida que va recibiendo dosis, la celula genera más receptores para esa droga, entonces sube la necesidad.

Esthershack ya se había tomado lo suyo, no seguía la conversación. Allen intentaba dar con el hilo, al igual que yo.

Bob: El éxtasis en ese aspecto no es peligroso, la que es jodida es la coca, y ni hablar de la hero.

Oliver: Supongo que todo eso en su cuidadosa medida...

Bob: Siempre con sumo cuidado.

Bob es un tipo bastante limpio en ese aspecto, sólo toma alcohol y no en grandes medidas. Pero el speech parecía dirigido a consumidores de todos los rubros, mientras nosotros alrededor de la mesa debatíamos.

IV
Ponele que efectivamente esta es la cuarta, o la quinta, quizás la sexta. Pero estamos trabajando en base a suposiciones, nada más. No sé si la mina de la barra me sonríe cada vez que me acerco a por otra, o...

Hey hey, Oliver está más contento que nunca, que maravilla de la ciencia y la ficción. Mantengamos los pies sobre la tierra y hagamos de cuenta que el techo no está en el piso. Seamos normales.

Todo parecía normal, hasta que vimos a Esthershack que venía levitando rápido pasando entre la muchedumbre. Tenía un vaso de speed con vodka en la mano, mientras gesticulaba con la otra. Al pasar noté que un patoba se lo llevaba hacia la salida, corrimos para ver que pasaba.

Desde afuera Esthershack nos puso cara de "qué se le va a hacer", y luego un gesto de me voy a dormir.

Oliver: Hmm... se lo tomó como si se lo mereciera.

V
Mierda, yo no sabía como venía la mano. Sí sí, la mano. Todo lo que toco me llena de... una sensación... que... Si me pienso ahora, debo estar relleno de telgopor, porque no peso nada, casi floto casi... Hey, ese tipo tiene un cartel de Gracias no sé qué.

Terminé abrazándome con ese completo extraño. Eso es el sistema simpático del cerebro en acción, me lo dijo Bob: son todos tan queribles de repente, que me pueden llegar a caer muy mal.

Mientras Allen seguía trabajando con suposiciones, hasta que un trencito se lo llevó puesto y terminó de locomotora entrando al baño equivocado. A nadie le importó, pero estoy seguro de que varios lo notaron.

Bob: ¿Y Esthershack?

Orlando: Vení que hablamos con estas, una está relojeando...

VI
No me gusta cuando veo fantasmas, simplemente porque sé que no son de verdad pero la traición de mis sentidos es tal que uno no puede evitar cierta paranoia.

Me pregunto si Day habrá llegado hasta aquí... Me pregunto si en una de esas todo tiene que ver con todo y esta trama en realidad viene de otro lado. He aprendido a leer las ausencias y omisiones con demasiado detalle, casi haciendo un trabajo arqueológico.

Allen: Todo lo de Amelié me suena a fracaso, ahora me doy cuenta por qué, tengo que repuntar un gran tramo de la historia.

VII

Hey, ¿dónde mierda está Esthershack?

Bob: Genial, lo perdimos en Pinamar drogado y puede estar en el Congo Belga por lo que nosotros sabemos.

Allen: Pará pará, no seas dramático. Bueno, no está en el auto, usemos la cabeza.

Usar la cabeza no era mi mayor atributo en ese momento, como será que continuaba saludando a la gente que salía del boliche como si los conociera. Sabía que era ridículo. Igual cuando Bob me puso cara de ojete paré.

Estaba saliendo de esa sensación de que nada importaba. Luchaba para salir, de hecho. La relevancia, claro, siempre el mismo problema, siempre la misma ilusión. Nos convertimos en esto pensando que está bien, la verdad es que... Claro, perdón, estabamos en Esthershack.

Con Oliver más tranquilo, decidimos que era hora de sacarle a aquella muchacha el Orlando que tenía pegado. La historia se traducirá en que le serruchamos el piso. La historia está llena de mentiras, ya sabemos.

VIII

La verdad es que no se me ocurre dónde mierda estará. Mientras manejaba se me ocurría que Esthershack había vuelto a entrar, o que estaba en algún bar de la zona. No contestaba su celular, no mandó nada. No me extraña, está podrido de la tecnología.

Oliver: Tendríamos que haber salido con él.

Orlando dormía, no podíamos contar con él para nada. Bob era el más sobrio y yo, ya estaba casi reconstituido, hasta me llevaba con el volante con mi habitual pericia. El primer lugar donde lo buscamos fue en bar que estaba a tres cuadras.

Bob: Un pibe de baja estatura, barba y pelo castaño, ni tan flaco ni tan gordo.

Ni lo había visto en toda la noche, o no se acordaban. Seguro que no había estado ahí, el barman recordaría a un hincha pelotas pidiendo Smirnoff.

Su celular muerto, los efectos de sus 40 miligramos seguramente vigentes, nadie se animaba a insinuar que hubiera ocurrido nada malo. Preguntamos por la calle, a algunas caras pasadas de rosca. Nada. Nos preguntabamos a nosotros y respondiamos que seguro estaba en algún lugar, ni siquiera al tanto de lo que había pasado.

Dentro del auto parecía que estaban vedadas las menciones que aludieran a una pérdida estúpida, a cualquier gravedad. Implicitamente optamos por pensar todos juntos que Esthershack estaba, y que estaba entero y bien.

En un rato amanecería. Detesto la temporada invernal, las bajas temperaturas vuelven a las noches muy poco hospitalarias. Yo estaba en el sillón, francamente con la mente un poco en blanco otro poco en gris. Habíamos recorrido casi todo pinamar.

Bob: La playa. Boludos que somos, no fuimos a la playa. Seguro está ahí sentado en una fogata mirando el infinito.

Lo que quedaba de Orlando seguía en el auto, y ni hablar de la cara que puso Charlie cuando entremos en plena madrugada. Nos dijo algo de que seguro mañana en el tenis nos iban a romper el...

Oliver: Uh, claro, mañana tenemos que seguir jugando.

Uh, claro, todo esto era a propósito del tenis, ¿no? Es cierto lo que dice Bob, vamos para la playa, seguro que está. Entonces salí para tratar de despertar a Orlando, cuando escuche que alguien cantaba Guantanamera por ahí, por los yuyos.

Allen: Ah mi querido Esthershack, bienvenido a la realidad nuevamente.

Se acordaba de que la situación ameritaba una bienvenida, pero no recordaba a dónde quedaba la realidad exactamente. Puf, che ¿cuándo llegaron? Me estoy cagando de frío lindo acá eh.

IX
Al otro día la performance del equipo fue de medriocre para abajo. Nadie quería jugar. Oliver no había podido dormir en toda la noche y por más que Esthershack lo había logrado, hubiera sido mejor que dispensara al resto de su flojera.

Orlando dormía. Bob era el más integro de todos, pero no logró hacer buena dupla con Charlie, que decidió continuar jungando con él cuando vio que el resto eramos cenizas.

¿Allen? Armando un par de ideas sobre la sociedad postdisciplinaria, dejé reposar mis restos bajo un sol un tanto amarrete, sobre el pasto tan carismático que los del complejo plantaron. De a ratos miraba los partidos, de a ratos volvía sobre Foucault. Al otro día era lunes, tenía que volver a trabajar y ya no me importaba por qué.

Noticia atrasada

jueves, 29 de mayo de 2008

Me acuerdo del tal M. (pongámosle nombre: Martín), personaje nombrado al relampagueo en uno de los primeros posts...

1) Jamás me lo banqué, siempre me rompía las pelotas.

2) Ya lo sabemos Allen, siempre fue obvio eso.

1) En serio, me quería serruchar el piso con Jen. De hecho comenzamos a salir cuando él dejó de molestar. No que pudiera impedirlo, claro...

2) ¿Eh? ¿Vos salías con Jennifer?

Algunas noticias llegan tarde, vio... Bueno, el tema es que jamás me banqué a Martín, ahora puedo decirlo abiertamente.

De película

I

Cuando nos sentamos y me percaté de mis continuas sonrisas frente a la pantalla, me di cuenta de que Paula realmente me tiene paciencia. No sólo asumió sin ningún tipo de discusión que ibamos a ver Indiana Jones y la calavera de cristal, sino que amablemente me dijo que le parecía bien.

Pau: Además, no diste mucho margen vos. Dijiste que veníamos a ver esa y ya.

Sí, es cierto, era una especie de supuesto que elaboré. Me imagino que la negociadora optó en esta oportunidad por decirme simplemente que sí.

Creo que Indy es lo más, cuando sea arqueólogo quiero ser como él. Esta película, por más pochoclera que ustedes piensen que es, también esclareció otra ruptura.

II
Pau: A ver, pensemos en el repertorio que venimos viendo. La semana pasada fue Belleza Americana. Ahora, Un día de furia. Mmmm... bastante elocuente lo suyo, y si encima le sumamos su fanatismo por El club de la pelea.

Según ella, "te gustan todas las películas protagonizadas por personajes con problemitas". Sí, una gran verdad.

Pau: Me parece elocuente que vos con tu carácter veas ese tipo de cosas. Aunque no tenés que ir comprándolas, te falta el concepto de "alquilar" a vos chiquitín. Y justo ahora nos ponemos a ver toda esta seguidilla.

Al rato nos pusimos a ver Un día de furia, luego le dije que ibamos a ver Indy.

III
Orlando: Se nos viene el Esthershack Fest 08.

Allen: Definitivamente me lo imagino como Pánico y locura en Las Vegas, aunque dijo que la fiesta tendrá por temática la tecnología.

Orlando: Sí, algo de monitores everywhere. No entendí del todo por qué, pero ya conocés a Feli.

Allen: Sociedad postdisciplinaria...

Orlando: Largá tus malditos análisis de una vez.

IV

Según la refinada medicina de la actualidad, Allen tiene diagnosticada una degeneración gradual de la vista en su ojo izquierdo. Su miopía va aumentando año tras año y está previsto que se detendrá recién a sus cincuenta años, maso.

Su ojo derecho no padece ese mal, sino el contrario: Es hipermetrope. Afortunadamente no hay degeneración en este caso.

Allen: En teoría, con láser se arregla todo. De más está decir que no pienso someterme a semejante pelotudez. Prefiero seguir viendo las películas con anteojos.

Pau: ¿Encima sos cabeza dura con los médicos?

Recién ahora se entera, pobre chica.

Pau: Bueh, por lo menos así me haces compañía porque sino soy la única que tiene que ponerse lentes para estas cosas.

V

Toqué un rato Amelie's song, y me di cuenta de que la mantengo inconclusa luego de más de un año. Jamás me decido por las líneas adecuadas para la letra.

VI
Orlando: Se supone que Amélie no hubiera reculado de esa manera. No entiendo, ¿llegáste a la última instancia y retrocedes así? ¿Qué pasó?

Allen: Decidí evitar heridos esta vez, ni siquiera podría cuantificar el daño, evitar la mala prensa. En algunos casos me es más fácil, pero ella es terreno vedado, decidí en este caso no seguir la filosofía ameliense.

Luna me hubiera cagado a pedos por "(...) circunstancias que en última instancia vos creaste. Podrías reivindicarte quizás. Imaginate que para ella tampoco debe ser agradable, podrían en una de esas pensar hablarse de manera más amistosa, ¿no?"

Orlando: Entiendo que no lo hayas hecho. Lo que no comprendo, o al menos con lo que no estoy de acuerdo, es en haber llegado a esa instancia para volver sin siquiera haber apuntado al objetivo. Hasta vos sabés que Amélie no es eso.

Cuando Orlando tiene razón, la tiene. Se supone que adoptamos la filosofía ameliense para generar algunos cambios aunque el proyecto haya sido un paso en falso. Algunas veces ya lo he dicho, uno debe reivindicar su derecho a meterse en problemas de la manera más poética posible.

Luna: Uno jamás puede evitar los problemas, entonces me parece bien que al menos le pongas originalidad a estos dislates.

Orlando: ¿Amélie no se trata de transgredir en definitiva? No transgrediste, te hechaste para atrás.

No estoy de acuerdo en que sea así de fácil. Más importante es proteger a ciertas personas de mis desvaríos, sobre todo cuando ya produjeron suficientes problemas.

A todo esto creo que Orlando y Lyla están saliendo on regular bases, pero ninguno se hace cargo.

Conversation

lunes, 26 de mayo de 2008

No entiendo qué hace un sujeto conectado al msn durante su luna de miel. Tampoco entiendo por qué se preocupa tanto por el laburo. Digo, ¿no está ahí para otra cosa?

Dani @ Cancún dice:
que queeeeeeeeeeeeee!!?

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Lo que leiste, Dan. ¿Cómo va todo por ahí?

Dani @ Cancún dice:
Pará mierda. ¿Y cómo quedó todo en la ofi? ¿Ernesto que dijo?

Es un tipo persistente Daniel... Con ciertas cosas, claro.

Allen - El despotismo de la libertad dice:
En la ofi se las arreglan. Ernesto llamó, pero la verdad es que yo no tenía muchas ganas. Lo de HP que encuentres a medio hacer es mío che.

Dani @ Cancún dice:
Bueh, ya veo que cuando llegue está todo hecho un despelote ahí.
Decime, no te parece un poco irresponsable hacer así como así?

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Sí, lo pensé. Es que soy un tipo muy cabrón yo, ya sabés. La única ciclotímia que acepto es la mía, a lo sumo, la de la persona que amo. Pero la del jefe, ni en pedo.

Dani @ Cancún dice:
Bue... ¿Los chicos que dijeron?

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Algunos entendieron, otros no. ¿Debo contarte entre los que no?

Dani @ Cancún dice:
Te entiendo hasta cierto punto. Yo que vos hubiera charlado las cosas, quizás vos te ponés un tanto cerrado cuando algo no te gusta.

Dani tiene un punto ahí.

Se ha agregado Zunnica a la conversación:

Zunnica dice:
Rockersssssssssssss... cómo andannnn

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Acá, justito Dan me iba a contar lo lindo que es Cancún. A ver si nos dejamos de joder con noticias menos relevantes.

Dani @ Cancún dice:
Queridaaaaaaaaaaaa

Zunnica dice:
¿Cómo va todo? Daniel, ya te enteraste ¿no?

Dani @ Cancún dice:
Sep.

Zunnica dice:
Ap. Che, yo también me voy.

Dani @ Cancún dice:
Queeeeeeeeeeee???? Me estás cargando.

Allen - El despotismo de la libertad dice:
Puta madre Zun, así nunca nos va a contar qué onda Cancún!

Otra vez: No entiendo qué lo puede llevar a conectarse, a ponerse visible desde ahí. Se supone que no estás, tanto miendo le tiene a no estar... Dani es un tipo re serio. Por un lado le envidio eso. Por otro no.