Pocas luces

domingo, 19 de octubre de 2008

I
¿A quién mierda se le ocurre fumar y no tener encendedor? Los fósforos eran cada vez menos, mientras, Orlando puteaba por dentro, se le veía en la cara. Yo seguía desorientado, todas esas paredes blancas con puertas color crema no me decían nada de nada. O sí, bueno, que estabamos perdidos en un edificio.

II
Cuando llegué a lo de Paula estaban Paliers y Feli. Este último sorpresivamente no sostenía un vodka, sino con una cerveza regular como todo el mundo. Zunny hablaba por celular, decía algo de unas entradas, decía algo de una función, decía algo de la semana que viene. "¿A quién se le ocurrió poner Radiohead para musicalizar la joda?", dije mientras saludaba a Feli.

En un toque llegaba Orlando, que había encargado a Paula que le pidiera una pizza porque desde la facultad no había tenido tiempo de comer. La pizza estaba helada ya.

Paliers: Yo no entiendo a este tipo. Se queja de que llega tarde, pero pierde tiempo en ir a la casa para llegar todo limpito eh.

Feli: Cuestión de tipos exitosos, creo.

Weird fishes, creo que era el tema que estabamos escuchando. Supuse que podría cambiar el estilo a un Killers más circense, más acorde con la velada. Zunny, a pesar de estar aún hablando por celular y decidiendo algo sobre un descuento de no sé qué entradas, se dio cuenta de mis intenciones de cambiar la música. Por lo que, además de discutir por teléfono, debatía mimicamente conmigo...

Zunny: ,....!!! shhhhhh... ee ee

Allen: Saquemos esto que me deprime...

Zunny: Uiraaa, mmm, poffff..., swish swish

Allen: Buuuuuuu... buuuuuu...

Zunny: Blaf, (che no) *.* :@

Feli: ¿Quiénes son, de todas formas? ¿Pink Floyd?

El departamento de Paula es un dos ambientes en Caballito, contrafrente, metros cubiertos aceptables, heladera llena de bebida.

Paliers: Siempre tan prolijo Orlando, ya es la una. Deberíamos haber salido...

Entonces me sonó el celular. El mismísimo Orlando.

Orlando: Che, estoy abajo, no sé qué departamento es. Ábranme.

Paula prendió el horno y como noté que Paliers no pensaba ofrecerse a bajar para abrirle (por cabrón nomás), entonces tiré el celular sobre la mesa, como para probar si se rompía o algo, y me ofrecí a bajar.

Paula: Ah, perfecto, dale, así mientras caliento la pizza.

Paliers: ¿Encima viene a cenar el señorito?

III
Orlando: Che, Esthershack no me atiende. ¿No te acordás el teléfono de Paula?

Con esto de los celulares ya nadie recuerda números teléfonicos. ¿Por qué todo esto? Bueno, explico: el edificio de Paula es raro, tiene pasillos, uno da vueltas y vueltas hasta llegar al ascensor. Cuestión, que cuando bajé, le abrí a Orlando, no recordaba el camino de vuelta.

Orlando: Vos sos un boludo. ¿Qué piso es?

Allen: Décimo, u once, no recuerdo.

Orlando: Vamos, es la una y media, no podemos andar tocando timbres hasta llegar a lo Paula.

Allen: No me acuerdo, che, siempre es ella la que cae en casa, no yo acá. No entiendo por qué no nos juntamos en tu casa o en lo de Felipe.

El problema era simple: estábamos perdidos en el mismo edificio de Paula, porque ni Orlando ni yo sabíamos cuál era el piso. Yo me había dejado mi celular arriba y Orlando no podía comunicarse con Paliers, ni Felipe. Zunny evidentemente estaría hablando aún, o no sé. Y Paula averiguando cómo prender el horno.

Orlando: Genial, la verdad eh.

Allen: Bueno, vamos al décimo, en una de esas descubrimos cuál es por memoria visual.

Mi memoria visual es buena. Pero nada, todos los pasillos me parecían iguales. Ya hacía diez minutos más o menos que había bajado a abrirle a Orlando. La pucha.

Parecía una película de cine catástrofe. Orlando se esaba poniendo de malas, se sentó en uno de los escalones y prendió un pucho con un fósforo. Mirana con cara de ojete, mientras yo no recordaba desde dónde había bajado.

Entonces, oh sí señores: Corte de luz.

IV
Sí, perdidos en un edificio y sin luz. Prendí otro fósforo, avancé un poco hacia una de las puertas, que daba a otro pasillo con más puertas y un tacho grande de basura.

Orlando: Pará, no te alejes tanto que no veo una mierda.

Allen: Chep, creo que es en el once.

Orlando: Fantástico. No entiendo por qué no llamaron aún, o algo. Bah, aún no tengo señal. ¿Por qué no baja Paula o Feli? ¿No se les ocurre eso?

Allen: Ellos también están sin luz, yo qué sé, andarán buscando las velas.

Orlando: Edenor de mierda.

En una de esas escuché voces abajo, en el noveno. Tenía que alejarme un poco para poder quizás increpar al de abajo que me dijera dónde vivía Paula Poliansky. Entonces así me fui un toque, total sabía volver a la escalera de Orlando.

Orlando: eh eh! La luz locooo...

En fin, no sabía ni quién era Paula el del noveno, nada. Ni le vi la cara, hablaba con la oscuridad. ¿Usted quién es?, me preguntaba. ¿De dónde viene? No, acá no hay ninguna Paula. Váyanse que llamo a la policía.

Volví con Orlando, que se había parado porque ya no tenía más pucho.

Orlando: La conch de la lor. No me dejes así boludo, solo, a oscuras, en edificio que no conozco. No sabía nada el de abajo, ¿no? Mirá que hay vecinos pelotudos, mirá que a la gente ya no le importa nada eh.

Subimos al once. Estabamos racionalizando los fósforos, andabamos de la mano, adivinando los escalones, tratando de no perdernos. Entonces llegamos al piso, prendí algo de luz, para ver un toque. El mismo agujero negro del piso anterior. Avanzamos

Orlando: Ahora sí que Paliers va a putear, se nos hizo de tarde.

¿Veinte minutos vagando por el edificio llevaríamos?

Entonces escuchamos pasos que venían de abajo. Orlando y yo nos asustamos. ¿Qué? ¿El viejo había llamado a la policía? ¿El swat? Esos encima tienen vista infraroja, noooo.

Alguien subía... pfff

Se me fue otro fósforo. Instintivamente, cuando los pasos estaban por llegar a nuestro piso, hicimos cuerpo tierra. Aún no sé explicar esa reacción...

Nada... silencio casi, los pasos seguían, pero se habían vuelto más sigilosos, la puta madre. ¿Morir por intentar una noche de joda? Malisimo nuestro status.

Orlando me estaría mirando en la oscuridad, deseando que me tiren primero a mí, o pensando en ponerle un tacle al tipo, o pensaba en las vacaciones cuando no nos pasaban estas cosas. Es en esos momentos que te sentís tremendamente al borde de la muerte, eso negro que te rodea por completo. ¿Qué pasa si no salimos de esta? Pensé en la noticia en la tele, quizás relatado como un dobrel crimen, o un malentendido con el swat porteño que pensó que eramos asesinos seriales.

Los pasos llegaron, los sentía a unos metros, pararon unos diez segundos ponele. Reanudaron su marcha al doce. El garrón de vivir en los pisos más altos, me imagino.

Entonces se abrío la puerta ahí nomás, de uno de los departamentos. Vimos salir un brazo con una vela. Paliers se asomó, y nos vio a Orlando y a mi tirados, con una cajita de fósforos. Media hora para subir once pisos, beibi.

Paliers: ¿Qué hacen, boludos?

Se escuchó a Zunny en el fondo, que Mariano conseguía entradas gratis para el Personal Fest...

chau

viernes, 17 de octubre de 2008

Orlando: Renunció Basile... mmmm

Allen: Gracias Bielsa!!

Feli: Por fin algo de justicia.

Pau:

Porque hasta el gato estaba maullando, entonces todos nos fuimos a festejar, a tomar una Grolsh. Viva el rock.

Dig out

martes, 14 de octubre de 2008

(... Si bien la mención debería ir en Electric...)

Según un reciente sondeo, las opiniones de los personajes con respecto al último CD de Oasis, Dig Out Your Soul, aún son difusas, no pudiendo pronunciarse un veredicto sobre dicha placa.

Sólo se escuchó por los pasillos de este blog:

"¿Ahora Liam puede hacer cortes de difusión? ¡Eso es cualquiera, deberían prohibirselo!"

Fin.

Pastillas

miércoles, 8 de octubre de 2008

Era un pibe cualquiera. El tema era cuando bajaba la ventanilla del auto y ese sonido sordo se expandía por el aire, el tunchi tunchi hubiera dicho Jana. La diferencia entre Facundo y Paliers era el grabador que portaba el segundo, pues los dos de camisa de manga corta y pantalones de jean, zapatillas, eran bastante parecidos.

"Me siento un clubber", pensó Paliers. A los diez minutos arrancó todo, sentados en un bar de Martínez:

- Lo hacés para sentir placer. Es un estimulante. La música electrónica y el éxtasis van de la mano, porque vos con el éxtasis entrás en un estado en el que podés navegar por la música. Mantiene una base y dentro de esa base se van sumando sonidos, efectos y como vos estás en un estado de plena percepción, mucho más susceptible... Estado hipersensorial, muy sensible. Te tocan así y sentís un orgasmo.

Paliers tomaba nota, aunque no tanto de lo que decía, sino de la descripción de su entrevistado Facundo. El grabador le repetiría luego los textuales, por lo que la observación era suya. Paliers tomaba cerveza, y había invitado la Coca Cola a...

- La pastilla lo que te hace es cambiarte el estilo de vida. Sos mas sociable. Vos te tomás una pasti y después de pegarte un viaje de pastilla no pensás igual que antes. No podés tener la misma concepción del mundo, de la sociedad, de la gente.

Mmm... Paliers escuchaba, debatía dentro suyo. Él había visto en estado calamitoso a New Order y... pensaba igual que antes. Entonces Facundo prendió otro pucho, y probablemente en el momento exacto en que Paula llamaba al celular de Paliers, que estaba apagado. Nada. Estaba escuchando eso de que si tomás una pastilla de éxtasis...

- ...vas a estar unos cuantos días bastante amoroso. Abordás tu vida de otra forma. Te cambia la cabeza. La idea es si sos piola, adoptarlo en tu tipo de vida, ese efecto y que no quede en una noche, sino adoptarlo para tu tipo de vida y estar bien con todo el mundo.

Allen se hubiera reído. Paliers había pasado de ese momento de la nota en papel al subrayado mental. Esas zapatillas raras. Era imposible no estandarizar la figura del raver. En algunas cosas casi encajaba con Orlando y con Feli, pero... esos dos personajes no entraban en la categoría.

Facundo fumaba, miraba para arriba, estaba dedicado a su explicación. Paliers ya sabía. Le habían dicho que hay que saberse el 90% de las respuestas del entrevistado. Lo sabía, ¿qué se pensaba? Conocía a unos tantos en un estado un tanto arruinado, y el éxtasis parecía cosa de niños.

"Nunca viste un cuerpo tirado, totalmente ido, totalmente ausente, respirando vegetativamente..." le habia dicho a Allen una vez.

- Tomaba merca, fumaba faso. Me llevaron a la Cream me tomé una pasti y ahí entendí la música electrónica. Antes no la entendía. Yo ponía la NRG en su época y decía "¿qué carajo es esto?". Un taladro al oído.

Justo unos días antes, al comentarle sobre la entrevista que iba a tener con Facundo, Allen le relató su hipótesis: hay gente que entra por el lado de la música electrónica, hay gente que entra por el lado de la droga. Son dos puertas.

Le salía hacer aros de humo al pibe. Exactamente, para matar el tiempo mientras Paliers le hacía otra pregunta, Facundo exalaba humo y así esas figuras, las dejaba flotando. En una de esas otra vez Paliers fracasaba como entrevistador. Era lo más probable.

- La pasti es amor. Amor que descargás saltando, o con una mina, o abrazando a alguien. Es amor. Es sinónimo de amor.

Le faltaban las observaciones satíricas de Allen, algúna ida por las ramas o cita teórica. Le faltaban los comentarios inflamables de Feli, tales como "me cansé vamos a un after", quizás las argumentaciones indignadas de Bob.

Bob le había dado toda la data médica. Obviamente, lo que decía Facundo contradecía todo el discurso clínico de Bob, que hablaba de impotencia, paros cardiorespiratorios y lavados de estómago. Pero se trataba de un alarmista de la salud, como le decía Felipe.

Allen, que no era médico, se ponía a discutir con Bob. ¿Para qué? ¿Por qué no dejaba al sujeto calificado hablar sobre lo que le compete? Pero Jana no es un tipo ordenado, siempre se hace el que sabe.

Para la distracción del final, ya habían redundado bastante en ideas sobre la cultura rave y sus hábitos.
- Los negros, no me gustan los negros. Es una realidad, el éxtasis y la música electrónica es para gente con buena condición económica. La pasti cuesta cara, las entradas cuestan caras y eso margina y forma una elite para que no haya negros y haya siempre un determinado nivel.

Paliers se preguntó qué había pasado con el amor...

Al terminar la entrevista, prendió el celular. Era automático, compulsivamente tenía que ver si lo habían estado llamando. Paula tres veces, y un mensaje de Feli que decía "pedile pasti".

Boys want to fight

miércoles, 1 de octubre de 2008

I
En realidad, no tenía nada que ver con lo que tenía en mente. Yo lo ayudaba un poco a Orlando con el hielo, llenaba la bolsa del freezer, mientras Paliers fumaba y se peleaba de a ratos con Feli, con argumentos tales como "si no se te hubiera caído el vaso nada de esto pasaba".

II
Todo ocurrió un fin de semana cualquiera. Orlando, Felipe, Paliers, Bob y yo nos encontrabamos en Kimia, lugar que me exaspera debido al burocrático procedimiento que hay que llevar acabo para adjudicarse una...

Allen: Quilmes...

El reggaetón ya me había perforado lo que me quedaban de neuronas, así que decidimos bajar nuevamente a la pista de abajo, donde estaba el maldito cantobar. Aunque Bob se quedó porque una piba le había preguntado si era peluquero.

Bob: Sí, como no.

Entonces, el problema de haber salido con una chica es encontrarse con su ex novio lungo de metro noventa que juega en Alumni. Se convierte en un problema porque, por más que nosotros tengamos peor carácter, el lungo desarma autos metiéndoles solo una trompada.

Cuando vi a lungo pensé en Orlando. Sí, Orlando ya lo había visto, ahí estaba, Davidson el ex de Ludmila. Orlando se ganó su odio cuando comenzó a salir con Ludi. Algunas veces habíamos evitado el cruce de palabras (de manos). Algún tiempo después, su amigo rugbier mucho más pequeño Iván me había hecho el favor de autopresentarse a July. Igual evidentemente Iván no estaba.

Paliers no entendía mi cara de culo. Yo estaba acodado en lo que quedaba de barra, mirando hacia la puerta y de vez en cuando miraba la maldita lata celeste y blanca. Tendríamos que haber ido a la fiesta insomnia, como decía él. ¿Quién carajo nos manda a...?

Cuando bajó Felipe con Bob, parecía que hubiera bajado el rey momo. Hacía tiempo que no veía a Esthershack con tanto ímpetu, con tantas ganas de festejar algo que nunca se sabía bien qué era.

Orlando: Era cuestión de tiempo. Ya lo vio a Feli, mirale la cara, me está buscando.

Allen: ¿Y? No creo que pase nada, si pone cara de ojete somos cinco.

Orlando: Y ellos cuatro.

Paliers: Pero son roperos.

Allen: Bob es alto.

Otro momento cualquiera estaban Orlando y Davidson enfrentados. El lungo parecía que lo toreaba pero no hacía nada. Ni escuché lo que decía, estaba ocupado viendo cuán atrás estaban los otros idiotas.

(Se supone que debería haber publicado Social_net_III. Pero quise aburrirlos con otra cosa...)

Lo simple se vuelve complejo, porque por más de que Orlando no estuviera interesado en una gresca, uno de los retontos vio que yo estaba cerrando el puño. Ni me di cuenta que estaba cerrando el puño. ¿El puño cerrado delató mi hostilidad?

Tensa calma mis, aunque conozco a Paliers, ya veía lo que queríamos evitar. El sabía perfectamente que Felipe iba a tirar accidentalmente su vaso de speed con vodka. Sabía que, por más de que no hubiera siquiera manchado a alguno de los lungos, habría caído lo suficientemente cerca como para agrabar la situación.

Nada que pudiera considerarse demasiado, pues Orlando ligó un cabezazo de Davidson, Paliers le tiró una ñapi al otro por las dudas, para ser el que pegaba primero. Yo tenía a uno de mi estatura mirándome. No sé por qué le sonreí. No sé porqué se lo tomó tan a pecho pero me llegué a correr la cara y golpe al pecho.

(Siempre tiro golpe al pecho, como al tipo ese que nos quizo robar en Lacroze. En fin...)

III
No tardaron en llegar los otros lungos. En fin, nos sacaron. En fin, no sé dónde quedó Davidson, pues solo encontré a dos de los lungos afuera. No valía la pena hacer nada más que irse. A veces me da la sensación de que nos salvamos.

Entonces, estabamos en lo de Orlando. El mismo tenía un golpe en la cabeza, un chichón de la hostia, todo colorado. Bob ileso, me imagino que no se le animaron. Paliers bien, aunque con una bronquita que da susto, se ve que la adrenalina le corría aún. A mí también, aunque trabata de bajar. Me dolía abajo de la costilla, aunque no recuerdo haber recibido ningún golpe. No recuerdo tampoco haberme deshecho de mi lata de Quilmes semi llena.

Paliers: Si no hubieras tirado el vaso...

Felipe: Pasaba lo mismo... mmmmm

Nos había quedado la sensación de que tendríamos que haber resistido más. Aunque, ¿valía la pena? Paliers seguía con una vena de aquellas, quería volver a buscar a esos tarados, no fuera a ser que pensaran que nos intimidaban. Orlando estaba tranquilo, pero pensativo.

Orlando: Para mi que este nos mandó rajar -mientras ponía cara de asquito al tocarse el chichón-. No puede ser que nos hayan sacado a nosotros nada más y a él no.

Me di cuenta de que tenía una lastimadura en la mano. Chiquita, aunque molesta. Paliers apagó el pucho. Felipe se quedó cuasidormido en el sillón del living. Bob se miraba los pantalones, manchados con no sabemos qué, ni si iba a salir.

Allen:
Tenete el hielo.

Y me serví un fernet.