I
Creo que algo llamativo me ocurrió durante el último año: diversas personas, en diversas situaciones inconexas, me preguntaron si daba clases. Yo no sé por qué lo relaciono a que efectivamente supe dar clases, como si eso saliera a la luz en mi cara o en mis gestos.
La verdad es que, pensándolo bien, no hay ningún indicio de que yo me haya dedicado a dar clases. Además cuando me lo preguntaron fue sobre diversas disciplinas.
Lo que quiero decir es que a lo largo de este año me preguntaron si me dedico a enseñar, y no entiendo por qué.
II
Jonathan Bayton entró y se encontró a Emma en camisón, tomando brandi. Estaba algo borracha, le sonrió. Él le dio un beso en la frente y fue a la habitación a cambiarse. Ella de vez en cuando decía cosas, como si estuviera frente a ella.
Mientras Jonathan se ponía una remera y unos pantalones, escuchaba:
- Hoy compuse tres sinfonías, viste, en hojas pentagramadas. Terminaba una y la rompía. Eso, te escribí tres sinfonías para vos y las rompí.
Entonces Emma rió. Jonathan no entendía demasiado. ¿Por qué ella habría comprado hojas pentagramadas, había escrito música dedicada a él y sin que llegara siguiera a verlas, las haría trizas?
Jon salió de la habitación.
- ¿Que hiciste qué?
- Que rompí tu música.
- Y ¿cómo era?
- Había una melodía muy dulce, luego otra muy triste y la tercera era bastante... cargada - contestó Emma.
A ella le gustaba tener la atención de él. Se sentía atendida. Un par de hojas pentagramadas, eso hacía falta.
- ¿Por qué hiciste eso? Ni llegué a escucharlas.
Una pequeña venganza: darle algo al otro pero sacárselo antes de que siquiera pueda probarlo. E informarle de los daños acontecidos.
- Y no sé Jonny - contestó ella -. Me hubiera encantado que las escucharas pero...
A medida que hablaba Emma tomaba y comenzaba a quebrarse. No quería llorar de repente, quería hacerlo gradualmente, como si su llanto tuviera que tener cierta cadencia dramática.
Entonces preguntó:
- ¿Quién es Michelle?
III
Días después lo pensé y me di cuenta: no fue tanto la idea de que Jonathan estuviera con Michelle lo que me dolió, sino más que confiaba en ella y no en mi. A ella le decía lo que le pasaba, le hablaba en formas que a mi jamás me habló.
Conmigo Jonathan era un témpano de hielo, en comparación con lo que le escribía a Michelle.
Todo ocurrió cuando en la computadora de Jonny pude acceder accidentalmente a su cuenta de correo electrónico. Encontré varias conversaciones entre ellos, él le escribía como a nadie más. Le escribía canciones, le mandaba versos, le hablaba. Ella le respondía, a veces le decía que le gustaba lo que él le mandaba, otras que no tanto.
Ella le mandaba fotos: de insectos sacados con una lente gran angular, de trenes, de gente en la calle, de paredes con escaleras. Y Jonny siempre le decía que eran hermosas.
Michelle le preguntaba cómo estaba. Se lo preguntaba más de una vez, porque como ella misma escribió, quería chequear varias veces para asegurarse de que Jonathan le dijera las cosas. Ahí me di cuenta de que Jonathan estaba enamorado de ella, y que ella jugaba con él.
"Quiero saber cómo estás, pero decime hasta donde tenga que saber, no más de eso", le decía. Como si ella tuviera que mantenerlo a raya. Y él, como puede ser, le contestaba que estaba bien, que no pasaba nada. En una ocasión le escribió que le gustaría concerla más.
Ella no contestó eso.
Soy mujer y me di cuenta perfectamente de lo que estaba haciendo Michelle con Jonathan. Me enojé mucho con ella, muchísimo. Y él me dio lástima.
Luego me olvidé de esa reventada, y pasé a estar enojado con Jonathan. Pero como les dije, no porque estuviera hablando con otra, sino porque confiaba más. Se notaba una soltura en cómo Jonathan le escribía, una sinceridad, un placer. Eso, Jonathan era casi completamente honesto con ella y lo disfrutaba.
Y a mi me quedaban las tardes de sexo y las charlas efímeras sobre Rimbaud y Picasso.
IV
Me contó cosas que ni yo recordaba, conversaciones que tuve con Michelle y que ya ni registraba. Lo que me dio bronca, además de la usurpación, fue que me borró todo. Perdí fotos de Michelle y cosas que yo le había escrito. Perdí conversaciones que duraron semanas.
Emma es toda una mujer, pero ese día no sé que pasó. Quebró. Nunca había tenido un planteo, nunca había tenido un reclamo.
Por accidente o destino, o por acto fallido mío, logró meterse en mi vida, llegar a Michelle, verla, palparla, conocerla como yo la conocía. Cuando te miran a vos, cuando te urgan en los sentimientos, te sentís invadido. Pero cuando urgan en los sentimientos que otra persona te contó sólo a vos, te sentís saqueado.
Digo, porque que la otra persona te haya mostrado eso es algo que lo lograste vos, es algo que tenés vos y antes no tenías, que lo conservás para vos. Y nadie te lo puede sacar. Pero cuando alguien toma lo que otro te dio a vos, es peor.
Me enojé con Emma, le dije de todo. Ella se reía, me decía idiota. No me puteaba, pero me decía que Michelle no me quería, y que ella tampoco. Cuando logré mandarla a su casa en taxi me quedé sentado en el living, mirando la botella de brandi por la mitad. En ese momento, al decir verdad, la veía medio vacía.
la hacker
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Restart your heart
I
Restart you heart here:
II
Estoy tratando de estructurar un cuento en el que Jimmy Bentham, Jonatham Bayton y Michelle Foucault terminan involucrados. Incluye algunos episodios aquí ya descritos, pero la verdad que cuesta poner todo esto en una secuencia más clara.
La secuencia en la que trabajo aún así, reconfigura la relación entre los tres. En ella Jim es un soberbio infumable, Bayton un tipo mucho más inseguro y Michelle no es lesbiana.
Pero al ir escribiéndolos nuevamente me di cuenta que casi los quiero, como si existieran.
El hecho de que esté tratando de escribir un cuento es mi excusa de no estar actualizando este blog que uds. están leyendo ahora.
III
La novia bailaba el vals con una sonrisa de oreja a oreja y los abuelos del novio no podían parar de aplaudir. Yo bailé con la novia al principio casi, luego del tío o quien fuera, para luego dedicarme a setear un micrófono del Rickenbacker que había sido modificado por un imbécil.
Terminaba el Vals, algunas canciones y tocábamos.. Y yo me encontraba con un destornillador ajustando el Toaster.
- ¿Y? - me decía Fernando, el hermano del novio -. Pudiste hacerlo andar.
- Andar anda. El tema es que no quiero que sature, y para eso tengo que alejarlo, no como lo ubicó este imbécil.
Es difícil tratar de ajustar un tornillo con un destornillador que no es, hay que tener cuidado de no dañar nada. Mi cara debía ser la de un cirujano en una intervención coronaria.
- ¿Ahora te ponés a arreglar el bajo? - me dijo ella.
La miré dos segundos, ah sos vos. Sí, mirá, sacame fotos de todo esto que estoy sufriendo mientras estos se cagan de risa.
La fotógrafa se reía. Habíamos comenzado a hablar por la tarde, durante la prueba de sonido. Era bastante contrera, decía con facilidad cosas como "te estás equivocando en la afinación", ese tipo de asuntos que para mi son sensibles.
Y en ese momento me sacó una foto y me dijo:
- No sos gran bailarín de Vals, pero con esto para mi ya sos un luthier.
- Ja. No, los luthieres son gente seria y grande.
- Parecés un tipo serio...
- Las apariencias engañan.
- Y bueno, si, estás un poco viejito.
- Ah bueno. Eso no era para que lo reafirmes, sino para que por cordialidad al menos me dijeras algo como "pero no parecés tan mayor", o no sé, esas cosas que saben decir ustedes las mujeres que son sensibles.
- ¿Yo? ¿Sensible? Soy Loiuse, olvidate. Pienso más como hombre que como mujer.
Yo venía de una semana maratónica de discusiones con Emma: si iba a dormir, si nos veíamos, si los champignones tenían malas energías, si mi cara a la mañana no era del todo alegre, si ella quería que salieramos con las amigas; en fin, como era de esperarse se había puesto un poco demandante.
Y Louse era tan jovencita... lo genial de ella era que no coincidiamos en nada, pero tampoco hacía falta. Nos quedamos hablando casi toda la noche, ni bailamos. Registré que cuando tocamos la tuve en frente a mi, que casi todo el tiempo toqué con los ojos cerrados - no sé por qué, creo que fue el hecho de tener que cantar -.
- Mirá, acá saliste lindo - me dijo -.
- Ah, mirá vos, por fin un cumplido, muchas gracias.
- De nada.
Me fue mucho más fácil abrazarla luego de eso. Restart your heart, here.
IV
Llegué a Tarragona en busca del Coliseo al lado del mar. En la época de la Antigua Roma, Cataluña había sido territorio del imperio y en esta ciudad que les cuento existía un circo, justo al lado del Mediterraneo.
Sencillamente es brillante la idea de poner un Coliseo al lado del mar. Cruzando la calle, a unos doscientos metros, se encontraban el resto de las instalaciones de este circo: una serie de ruinas y cabernas, con torres desde las que se puede ver el resto de la ciudad.
No sé por qué, pero decidí informar a Rousseau sobre mi locación, no tanto para que viniera a verme sino para que viniera a ver lo que quedaba de todo esto. Sobre todo para ella, amante de las mitologías, esto debía resultar hermoso.
Sorpresivamente me contestó a los días - ya había abandonado Tarragona y me encontraba en Barcelona, camino a Girona, para volver unos días a Marseille-, me dijo que ya conocía el lugar, que había estado últimos días de febrero.
O sea que no me había cruzado con Jackie de casualidad, pues mi visita ocurrió el dos de marzo.
"Viste la muñeca del año 1200? No puedo creer que fuera articulada, los nenes jugaban con eso".
También era sorprendente que ella supiera que yo me iba a interesar por esa muñeca, una figura de una mujer en miniatura, hecha de marfil, que podía ser movida y puesta en diversas posiciones. De la misma manera que yo sé que fue a la biblioteca de Tarraco (Tarragona en catalán) y ella sabe que fui a la disquería esa que estaba a otros doscientos metros del circo.
Porque las cosas inconexas, aunque no lo crean, aunque no parezca, se relacionan. Y como de alguna forma, por un evento accidental, algo que no tenía demasiado sentido, como puede ser una visita a un Coliseo al lado del mar resulta en el reinicio del diálogo con esa persona que aún querés.
Restart your heart here.
Publicado por T. en 23:55 0 comentarios
May happen any day
Allen Jana corre. Corre como jamás lo hizo en su vida, sus músculos tienen la fuerza que nunca tuvieron. Él esquiva la gente que va por la vereda, alza la vista buscándola, intenta dar con ella. Sigue corriendo.
La gente por la avenida lo observa molesto. Alguno lo insulta cuando casi se lo lleva puesto. Pasaron minutos de las siete de la tarde y él corre como si no hubiera mañana.
Minutos antes, en una conversación telefónica ella le decía que se iba, que se volvía para lo de sus padres. Se iba de Buenos Aires. No se lo había dicho, según ella, para no hacer las cosas más difíciles. Entonces él intentó encontrarla a la salida del trabajo de ella. Pero no llegó, ella recién se había ido.
Así que corre.
Toda la semana la situación entre ellos dos había sido tensa, casi no se hablaron. Él estaba ofendido con ella porque le había hecho un escándalo sobre una ex - o algo así - de él. Casi un clásico "we were on a break". Ella estaba bastante deprimida, y había intentado aclarar la situación pero Allen se lo hacía difícil. Inaccesible, sordo, testarudo.
Toda la semana así, por una estupidez.
La estupidez había ocurrido hacía dos meses, en un momento donde se habían peleado los dos fieramente, cuando él le dijo que pensaba irse de vacaciones por su cuenta con Orlando. Ella no lo tomó tan bien, y la discusión derivó en -también- otra semana de no hablarse. Puntualmente ella le dijo "no me hablés nunca más".
Como quien lo toma literal, Allen salió con una chica llamada Jennifer y aunque el mundo crea que pasaron ciertas cosas, aunque la historia oficial diga que los hechos fueron intensos, no pasó nada. Pero muchas veces la verdad es más indefendible que la ficción.
Eso fue lo que originó esa, la última pelea de la que les hablo. Cuando ella se enteró del asunto, debido a un desliz de Felipe, chau. Crisis, welcome again.
Y corre. Corre y los músculos de sus piernas mañana van a arderle. Hoy ya no sienten nada. Y cree verla, su cabellera castaña, entre una multitud. Corre más entonces.
Cuando cruza la calle a velocidad de gacela paf, un auto lo atropella. Vuela unos tres metros, el auto frena repentinamente, Allen queda tendido sobre el asfalto de Avenida Santa Fe. Queda boca arriba, con los labios ensangrentados y el pantalón roto a la altura de la rodilla. Su remera está desgarrada y con sangre.
Allen escucha gritos, varias personas se acercan, él las ve sobre el fondo de un cielo celeste. Se siente raro porque no le duele nada, no se da cuenta. Una mujer pide que alguien llame a una ambulancia. Otro hombre se agacha junto a él, le habla, pero Allen no reacciona.
Entre el tumulto que se va formando al rededor de él, aparece una cara barbuda. Un tipo sereno, lo mira seriamente. Se pone también a su lado, se agacha y le levanta la cabeza, lo mira.
Allen lo observa, le pregunta qué pasa. Escupe sangre.
Él hombre mantiene su mirada clavada en los ojos de Allen. Parece casi enojado con el curso de los hechos, con ese auto parado a tres metros que tuvo que frenar repentinamente porque alguien se interpuso en su camino.
- Allen, soy Jimmy - le dice -. Allen, ¿me escuchás?
Allen le dice que sí. Intenta mover la cabeza con dificultad. Debe tener huesos rotos, debe tener hemorragias, probablemente vaya a perder el conocimiento en unos minutos, o segundos, u horas, o días.
- Allen. El terror de perder a alguien es quizás una de las formas más comunes de perder a alguien - dice el Jim, y momentos después deja que Allen repose su cabeza nuevamente en el asfalto. Se levanta, y se retira.
Allen intenta seguirlo con la vista. Lo llama, perdiendo sangre por la boca que le cae a uno de los tipos que tiene al lado.
- Jimmy, ¿qué pasó? ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está ella?
Publicado por T. en 0:27 0 comentarios
La lucidez
I
Oh, yeah, clever boy, you coming back home wasted, as I have to watch what's left of you bump into the living room. You are clearly drunk, you can barely talk, but you insist "everything's fine, sunshine".
I wonder where were you. I wonder how you managed to get back home. I know that you drank tequila, obviously large amounts of beer. I am sure that at some point of the night, the dj played Wonderwall and you started jumping around like a moron...
You know it hurts a little bit to call you a moron... don't you?
You walk, trying to reach the room. You can't walk straight. I look at you and I am angry. I wish I wasn't, but I am. And it's funny, I'm not mad about you being drumk. I am mad because you are drunk and, this specific time, you were supposed to come to my place.
You did. You are a man of your word.
But I didn't expect this. I expected my boyfriend to come home in good shape.
You walk towards the room, you say something like "lesht gotobed, honay". And I don't know. You are drunk, I can't kick you out. You are going to be asleep in thirty seconds. And I hope my mood swings, and I can go to sleep too. But tomorrow we are having a nice conversation, be sure of that.
Sometimes you behave like a brat, Jimmy.
II
Puede ser que lleves una vida saludable, que comas verduras, que no te guste comer demasiado embutidos ni congelados. Puede ser también que no comas tanta carne roja, que seas más de comer pescado y pollo. Tus niveles de colesterol pueden ser más que óptimos, tu metabolismo puede ser un relojito.
Puede ocurrir que desayunar frutas todos los días sea uno de tus placeres, que odies las frituras y que te encante fibras y cereales y esas cosas.
Puede ser que incluso tengas una especie de hábito por lo light y el L. Casei Defensis, que tengas una dieta rica en hierro y vitaminas, no eches de menos los azúcares.
Puede ser que hagas ejercicio casi a diario, que lleves un ritmo de vida descansado y sin stress. En una de esas sos de esas personas que lleva bien la rutina, que ha logrado acomodar los cánones de su vida al cronograma del hombre, un ser de hábito.
Y por más que hagas todo eso, sea por genética o por algún accidente histórico del que no te percataste, un día podés tener cáncer.
III
Pasaron cinco años:
Allen Jana había llegado como un meteorito a la casa de Esthershack, en plan de permanecer la noche en una fiesta en el SUM de su edificio. Cuando se encontraron en el jardín, ambos estaban en una entonación media. Esthershack charlaba con Charlie, uno de sus amigos de vaya a saber dónde.
- Hola, Hola.
Esthershack y Jana observaron la situación, un salón repleto y ellos esperando a Orlando, Bob y Oliver. Adicionalmente, había que convencer a la host de la fiesta de que permitiera el ingreso de todos gratis, ya que a último momento se le había antojado cobrar entrada.
- Bueno, ok, pero traigan bebidas - dijo la anfitriona, que en seguida miró por encima del hombro de Felipe para dar con una recién llegada amiga suya. Y justo cuando iban a ocurrir las presentaciones:
- Hola, ¿Allen? - dijo July.
El intercambio de miradas fue letal, era evidente el pedazo de historia que había resurgido en ese preciso instante. Se miraron con clara sorpresa, y el tiempo se detuvo durante unos segundos. Felipe miraba desde afuera, mientras se acercaba su amigo Charlie, quien también había percibido el congelamiento temporal.
- ¿Se conocen? - dijo Charlie, tomando a July por la cintura.
Las miradas continuaban siendo evidentes. Esos dos no sólo se conocían, sino que...
- Estás igual - continuó July -. Aunque con barba, pero igual.
Llegaron Orlando, Bob y Oliver, que contemplaron la escena y se dieron cuenta que efectivamente el tiempo había sido congelado.
July estaba casi igual, aunque bastante entrada en peso. Mientras Charloe explicaba que la había conocido justo cuando ella terminaba la carrera, Allen sonreía y trataba de no mirar demasiado fijo a su ex. Acto seguido, una ametralladora de preguntas de parte de Julieta, desde "¿En qué andás?" hasta "Supe que anduviste viajando" o "Veo que te seguís viendo con el salame de Orlando".
La troupe no duró mucho en la fiesta. Este hecho no tuvo nada que ver con el reencuentro July-Allen, sino conque tempranamente Felipe vomitó sobre el castillo inflable que la anfitriona había alquilado y entonces las cosas se pusieron tensas. Entonces fueron a Serrano.
IV
In & out of love.
O las incongruencias de la creación, porque uno toma elementos y constituye un sistema, algo que le permita avanzar.
El tiempo o es creación o no es nada.
Y sí la razón nos da los elementos para la creación con la condición de que los usemos contra ella misma, entonces:
no hay estabilidad posible, ya que los sistemas tienden continuamente a la ruptura, al desequilibrio, a autodestruirse. Qué dramático que suena, pero en verdad no debería ser así.
El problema del pensar paradigmático es que sabés que en algún momento, ese sistema de pensamiento va a perecer. O sea, es como si uno alcanzara la conciencia plena, el saber que en algún momento el caos retornará porque incluso las fórmulas que promueve, a la larga, tienden a la corrosión sistémica.
Y el otro día me desperté en pleno sueño, todo transpirado, agitado, con el corazón a unas 130 pulsaciones por minuto. Y dije:
"Fear of losing someone is perhaps the most common way of losing someone".
Aún no lo puedo conectar a un texto mayor. De momento, será Jimmy el que le diga eso a Bayton, porque vieron que Bentham tomó un cuasi rol omnisciente en todo esto.
En fin, lo que quería decir es que la lucidez no es un beneficio. Por a o por b, estoy empezando a creer que es mejor directamente no saber. La lucidez se reconoce como no infinita, espera su crisis y sabe que no puede hacer nada más que provocarla
Publicado por T. en 23:32 0 comentarios
Solíamos salir a cenar los viernes
(En 2006 escribí esto. No pienso corregirlo. Besos.)
Publicado por T. en 22:55 0 comentarios
Etiquetas: anonimos
