(Los personajes se dirigirán en ocasiones al público, tomando el rol de relatores.)
Personajes:
- Allen
- Orlando
- Felipe
- Bob
- Luna (relatora superstar)
- Otros...
El lugar: casa de Nordelta, de un conocido de Feli. Tocaba The End (banda tributo a Pink Floyd), en la parte trasera de la casa, de la cual bajaba una majestuosa escalera que daba al jardín, donde estabamos los invitados, que daba al laguito artificialis personalis.
Nosotros habíamos traido unos cajones de la peor cerveza que conozco. Lo que había a roletes era vino tinto.
Lo primero que llamó la atención de Orlando fue la ya mencionada barra de Suá, con promotoras incluidas. Felipe ya se había munido de un buen tinto, mientras yo rescataba lo poco de Heineken que había quizás en todo ese maldito country club.
Luna: (ausente durante todo el hecho, pero nos prestará sus comments) Allen tiene esa contradicción de pertenecer a la clase acomodada, detestar la industria, enamorarse en un acto de compra, pensar que todo se está yendo a la mierda y la inconciencia sobrevoladora de la urbe.
Según una cualquiera: "¿Y vos con quién viniste?" me preguntaba este tal Bob. Un tipo simpaticón, un tanto alto para mi gusto, pero parecía más recatado que su amigo (Felipe) que se había metido con la esposa de...
"Flaco, a ver si entendés, es mi mujer...".
Felipe había fichado una tremenda morochia, excelente cuerpo, tatuaje en la espalda. No pudo evitar la aproximación, la danza, la sonrisa. Pero llegó este tipo grande, parecía un edificio, ¿no deberías estar cuidando la puerta de algún boliche mientras me muevo a tu mujer?
Mientras, Bob fracasó en su empresa de conocer más a la desconocida, y entonces dedicó el resto de la noche a unirse a la causa Allen. Feli variaba entre las chicas, la casada, alguna otra, la casada, la promotora de vinos que se estaba yendo, insistentemente la casada... Orlando obtendría recién a las 6 am aproximadamente lo que el quería: una flamante chica de 18 que no volvería a ver.
Allen observaba, mientras investigaba cual sería su crimen tonite. Primero había sido convencer a Felipe de que la música estaba baja. Todos las perillas elevadas al máximo. Los bafles sufrientes, pero nadie se daba cuenta. Salvo el DJ:
Mierda, cómo satura....
Luna : Porque cuando Allen se aburre, entiende la diversión para otro lado, para el lado d...
Allen: ¡Tiempo fuera!
Allen: Si, claro, porque pensás que te lo conté todo. Nada. Mirá, no sos omnisciente en este relato eh, jamás te conté de la punky...
No negaré que era muy linda, hermosa - aclara innecesariamente Allen. Un tanto agresiva en sus modos. Pero son cosas que uno debe intentar al menos.
Orlando: Miren que Allen no se caracteriza por grandes maniobras, le he tirado cada centro... y el los deja pasar de largo. Es más bien tosco, pero reconozco que cuando la hace, la hace bien. Al menos por lo que he visto, porque se reserva muchas cosas..
Luna: Es cierto, se lo guardó, nunca mencionó nada de esa parte.Cuando nos crucemos la próxima me lo vas a contar a eso, Allen. Y no me vengas a esquivar...
Era evidente que esta Sofía estaba buscando a alguien, no sé a quién, pero por error pensaba que era yo. Como ninguno de los dos la pasaba mal, pensé que sería buena idea seguir la conversación.
Sofi: Entonces lo tomé de la mano, le dije que tenía un bonito anillo. A esto el respondió nada más con una sonrisa y me continuó hablando de por qué no había estudiado Diseño Gráfico. Le dije que era una lástima, porque hubiera sido bueno tener a un compañerito como él. El me dijo que tenía un no sé qué por las diseñadoras. Somos lindas, contesté. Claro que somos lindas.
No es mi target, definitivamente no lo es. Es una de esas situaciones de las que saldré heridom, esta piba es una bomba de tiempo. Pero ya estabamos subiendo las escaleras...
Luna: He de coincidir con Allen esta vez. No le convenía esa extraña chica. Sobre todo no habiendo superado a su némesis femenina, de la cual no sé nada hasta la fecha, per sé que está. Pero sé que todavía la quiere y la extraña...
Bob: Allen se perdió por un rato... Nunca nos contó exactamente qué pasó arriba. Pero, nuestra querida audiencia, Felipe nos demostró que gozaba de una tremenda buena suerte. El marido de esta mujer (que le seguía la franela a Feli), era tan macanudo que le hablaba bien a Feli. Feli le decía perdón, perdón... Y al rato, cuando el tipo se borraba, volvía al ataque.
El tipo se borraba porque abajo, en las escaleras que iban a lo que se supone era el sotano, estaba a los frontazos limpios con otra muchacha.
Allen: Yo opino que no me gustan esas actitudes.
Luna: Vos porque sos ridículamente fiel. Sos un dinosaurio. Y lo de esta Sofi...
Allen: Pasó lo que pasa a las personas normales, o digamos, lo que hubiera logrado Orlando en su situación cotidiana. O sea, no lo que suele ocurrirme. Puedo decir abiertamente que me duele el cuerpo...
Luna: Apa...
Pero de dinosaurios no habia nada ahí (salvo Allen, si así lo quieren). Orlando terminó hablando con una chica, rubiecita, ojos celestes, cara bonita de modelo sin estrenar. 18 añitos.
Luna: Los enamoramientos de Orlando son bastante volátiles. Ni él se lo cree.
"Toc toc toc" el vecino de al lado, despertado de ese rotundo sueño, miraba desde la ventana de su segundo piso, con gesto de "¿Qué carajo están haciendo?". Cartelito en el baul, corrimos, nos sentamos en las reposeras del muelle, a descanzar un poco.
Allen se bajó del auto, y le dijo que no podían pedir de revisar el baul, que no les mostrabamos nada, que se curtan (sic). Uno de los de seguridad comenzó a acercarse a Allen por detrás. Entonces yo le decía que pará, que baje un cambio. Pero Jana estaba enervado, le decía que se meta las cámaras en el culo, que probablemente al que buscaran ya se había ido, porque tremenda manga de peltudos como ustedes no laburan bien.
El guardia de atrás tocó a Allen por la espalda con la macana. "Pará nene".
Para las pelotas, pelotudo, tocame de vuelta y te voy a tener que romperte las costillas a patadas, y golpear lo que te quede de cráneo en la vereda, hasta que las marcas de tu cara queden en el asfalto.
Luna: Una vez al año se va de mambo... en serio. No me gustan estas actitudes. Tenemos que hablar de eso...
Bob bajó, separó al cana de Allen, le dijo subí al auto. No hagas estas cosas.
Era obvio que nos iba a parar seguridad. Era obvio que como Orlando no sabía nada, iba a negar todo. Era obvio la cara de sorpresa de Orlando, al mostrale que...
No tengo... que sí tengo un cartel en el baul del auto.
El resto fue Felipe, con el pantalón manchado escandalosamente por un vino tinto, intentando explicarle al de seguridad qué pasó. Allen y Bob no podían contener la risa, mientras el guardia les tomaba la chapa, probablemente mantuviera registro de los nombres de los ingresados.
Y ahora no podemos volver a Nordelta.
Chicos, la puta madre. Avisen estas cosas, -dijo Orlando.