Conversaciones 1

miércoles, 10 de octubre de 2007

(Gallagher estaba dándose una panzada con su plato de leche, mientras Allen tenía su max chop lleno de Babaria 8.6. Dos seres dandose sus gustos. El gato miraba de vez en cuando, escuchando muy atentamente lo que el hombre le decía. Quizás el animal pudiera descifrar mejor que él mismo sus propios secretos.)

... y entre tanto y tanto, creo que lo conveniente es tomar otro camino. Digamos que la vengo pifiando bastante, pues haga lo que haga, pase lo que pase, es para quilombo. Cuando no es Jen, es el fantasma. Cuando dejo de ver ilusiones ópticas, resultar que me dejan una carta de ese anonimato indefendible. Entonces tengo esa necesidad de ver si es Jules o no. Gato gato, tu vida es más simple, más feliz.


(Gallagher miró a Allen, y le maulló una queja.)

¿Vos crees realmente que soy capaz de tanta metida de pata? De la simpleza de mi ser, siempre se me complica todo. Ese auge de emociones que desvaría para cualquier lado, es un patinaje. Patinando por un sueño...

(El gato retomó su tazón de leche. Después le quedaría la panza. Allen tomaba la cerveza como si fuera agua. Cuestiones del verano y las altas temperaturas. Allen se acercó, y chocó su chop con el tazón de leche. Solían brindar de esa manera, a ambos les gustaba.)

Me acuerdo la primera vez que vino July que te le tiraste encima. Tuviste suerte de que a ella le gustaran los gatos, pues la foto era fantástica. En cambio, cuando volvía de verla a Jenny, refunfuñabas. Te hubiera caido bien, pero vos sos un gato medio prejuicioso, o te das cuenta mucho más rápido que yo de las cosas.

(Gallagher emitió otro maullido, inclinandose claramente por la segunda opción.)

¿Y vos? ¿No te dio luz verde la gatita del quinto? - Gallagher intercambiaba con Allen miradas más fugitivas - Yo creo que para un rato da, manejalo. No sea que la vieja me venga a patalear después acá, a la puerta. Bah, yo te banco, así que divertite. Sé que no estoy la mayor parte del día, así que vos hacé, dale.

Y no tengo ni idea de lo que le pasa a la otra lunática che. ¿La viste el otro día? Ni me habla, y ni me dice por qué. Es la primera vez que me lo hace. Luna es así, creo que la harté con mis cosas, ya creo que ni le importa. Está bien, no es la primera amiga que pierdo. Gallagher, cuando puedas tirarme una punta, avisame de estas cosas, que las vez mejor que yo. Vos sabés que no soy muy lúcido.

(Los sorbos al chop se tornaban más propundos. El gato ya se había terminado la leche, y portaba una prominente panza de miércoles a la noche. No era raro que Gallagher y Allen tuvieran este tipo de conversaciones. El gato era testigo casual de muchas de las reflexiones de Allen con Allen. El chop estaba casi vacío, por lo que había que abrir otra botella. Entonces sonó el teléfono...)

Hola - Dijo Jen. Gallagher maulló bien fuerte.

La fortaleza

lunes, 8 de octubre de 2007

Allen, quizás deberías considerar dejar eso. No creo que te haga bien. Lamento lo del martes, en serio. Es que... me hiciste salir de contexto, mi piso voló por los aires, y no supe que hacer. Sólo sabía que eras el resposable.
Mirá, sé que no puedo hacer que hables otra vez. Sé que te estás yendo. Intenté llamarte al celular, excribirte, llamarte a tu casa. Todo en vano. Entonces me di cuenta que te encontraría aquí. Claro, que lo de encontrarte es una especie de, asincronía. Me mirás, y pienso que me estás matando con tus ojos, que me tirás puñales. Yo pienso que...
Te confieso dos cosas. Quiero demostrarte que me importás, entonces voy a ser cruda en esto: Primero, tenés una capacidad para chocarme, para sacarme de mis casillas, que ni te cuento. Hay momentos donde conseguís realmente que me salte la térmica. Brillante.
Pero, por otro lado, fuiste algo nuevo. Nunca había salido con alguien tan... dispar. Creo que ese juego que haces entre la razón y los sinsentidos es magnífico. Te lo he dicho ya más de una vez. Sos como un electrocardiograma que viaja de arriba abajo todo el tiempo, en un santiamén. A veces pienso que esa disparidad me ha desgastado, pero a veces sostengo que de allí sale ese tanto que me atraés.
Bueno, sé que no querés que me vaya, pero dadas las circunstancias me estás hechando. No me iba a ir sin decirte las cosas. Había renunciado a vos la semana pasada. Pero recordé que me dijiste eso de que las reglas hay que violarlas, que hay que enfrentar los miedos, que hay que ir encontra de ese no sé qué. Eso de contestatario que tenés. Entonces pensé ridículamente en llegar a esto, en tenerte en frente, en pleno Olivos. Pensé en ir con los fósforos al depósito de combustible, a ver que pasaba.
Te digo algo. Sé que no te va a gustar, que te va a resultar extraño: te tengo miedo. No sé, te veo tan cerrado. Pero te enfrento. Acá estoy. No puedo creer que haya venido hasta acá.
¿Tenés algo que decir? Porque siento que le hablo a la pared.

Allen: Es estraño, yo siento que escucho a la pared...

Accidentalmente, y escapándole a las llamas

domingo, 7 de octubre de 2007

I
Sofi: Es increible lo que hace la high society, ¿no? No suelo vincularme demasiado con esta gente, no me gusta mezclarme demasiado con ellos. Pero reconozco que yo también provengo de aquí, de las estrellas, pero no las estrellas lindas del cielo, sino las estrellas artificiales.

Allen: Claro, te entiendo. Yo también tengo eso de renegar de la clase de la que vengo, pero estar lo suficientemente mal criado como para quedarme en ella. Son escapes que uno se hace, y en realidad, cuando uno no se rodea de esto, sigue en la misma, pero como camuflado.

Sofi: Me encanta como entendés Allen.

Allen: Llamás mucho la atención, te digo.

Sofi: ¿Cómo es eso? - Su cara dejaba traslucir cierta sorpresa, y Allen declaró para sí mismo que metió la pata.

Allen: Ya ese mechón rosa declara una actitud, que combina perfectamente con tu pelo oscuro. Y esa mirada... Cuando entré, me miraste, me viste, y te digo que toda una sensación se me subió de los pies a la cabeza, una especia de electricidad.

Entonces ella lo tomó del hombro, casi del brazo, y le sonrió. Le dijo que él también la había llamado la atención. No hay demasiados escuchas de Soundgarden alrededor. Y Allen compartió con ella que él renegaba de sus raices punks, a lo que ella se lo aclaró: "Compartimos eso además".

Estaban ahí, al lado de la consola. La casona de Nordelta estaba llena a rebalsar. Los que no soportaban bailar apretados, cambiaban su locación al jardín, que daba al lago. Los arbustos, habitados por gente que para el imaginario de todos los que habían acudido a la fiesta, estaban de re fiesta, resguardaban las orillas, eran vecinos de un muellecito. Sofia se preguntaba cuándo Allen iba a tomarla de la mano aunque sea. Algo...

No fue la mano, sino el brazo por atrás de la cintura. No fue en ese momento, sino que se demoró quince minutos más. No fue en medio de la masa danzante, sino a un costadito, casi al lado de las escaleras. Sólo le tomó treinta segundos a Sofi posar su cabeza en el hombro de Allen.

Orlando se desplazaba por toda la habitación. Su futura compañera de labios estaba allí, seguro. Nada de cortesías, pues vayamos a la escalera. Después te comento Allen, el tremento ojete que tuviste esta vez.

Felipe observaba a su mujer ganadora de la noche, pero chequeaba que ocurría con la punkie, que le daba tanta oportunidad a Allen. Parece que esta vez te dieron un bonus, nene.

Allen: A veces me siento como un antropólogo en medio de estas situaciones un tanto descabelladas, pues los cuerpos se mueven compulsivamente. Y me doy cuenta las cosas más bellas carecen de sentido utilitario.

Sofi: Claro, es ser uno, por el mero hecho de serlo corazón. Para hacer las cosas con un motivo, está el trabajo, la facultad, todas esas cosas. Lo que verdaderamente te hace sentirte vivo es existir plenamente.

Allen: Me gusta que seamos tan distintos y congeniemos.

Sofi miró a Allen. Parecía una prueba, a ver quién le clavaba la mirada más profundamente a quién. Era ese puente tendido entre ella y él, ese accidente, esa brecha de la cual los dos estaban seguros de saltar, de caerse juntos. El puente tendía una atracción demoledora, solo bastaba mirar.

Allen: Creo que vamos a chocar, Sofi. Y me gusta.

Fue explotar en lo que tanto queríamos.

II
1) ¿Me creerías si te dijera que me has tirado un par de tabues por la cabeza? Tengo esa sensación de que estás acostumbrada a demoler las creencias ajenas de tal manera. Quizás te necesitaba desde hacía rato, aunque creo que nuestra relación esta signada por esta cama, estos besos y los jugueteos con la nariz.

2) Me gusta como mirás, me gusta saber que estás descubriendo algo conmigo. Eso más que nada, tu sensación de renovación hace juego con mis ideas de la revolución sentimental. Sos muy dulce... No suelo andar con gente cariñosa, eso te lo imaginarás. Pero ese tacto al que no estoy acostumbrada.

1) Me pregunto: ¿te seré tedioso? ¿Vos buscabas a algún salvaje, y por accidente te encontraste con el explorador de la jungla?

2) Insisto en que sos muy dulce, y me encanta agarrarte contra el colchón. Hace juego con mis intensiones de tomarte por completo.

1) Claro, a mi me gustan los giros repentinos. Y esa no-conjugación que sufrimos nos ha servido para chocar un poco, generar chispas. Ese mechón rosa me encanta.

2) A me me gusta esa espalda tuya, corazón. La recorrería toda la noche. Sabés perfectamente cómo la recorrería, sé que me lo pedirías. Sé que yo aceptaría, jamás negando que quiero hacerlo.

3) Pensaste que todo estaba terminado, dabas por muerta esta situación furtiva, ante estos simplones que escuchan algo que no entiende que es. Desde abajo la música me aturde, pero no le hago caso, prefiero escucharte respirar tan cerca, mirarme a los ojos tan de frente.

2) ¿Realmente crees que llegamos a ser uno? Interesante tu versión. Decís que este es uno de los grados de comunicación máxima. Quizás tengas razón.

Nuevo Release

miércoles, 3 de octubre de 2007

Electric Skies

Llegó Electric Skies: Un blog de música, de críticas, de ácido, de opinionismo. Bah, lo de siempre.

http://electricskies.blogspot.com/

Como patada inicial, encuentran la crítica al último disco de los Foo Fighters, recién salidito del horno: Echoes, Patience, Silence & Grace. Con multimedia, y descargas. Oh, sí que sí.

Mi idea es actualizarlo siempre a principios de semana. Veremos si cumplo...

copas

domingo, 30 de septiembre de 2007

Allen: Hay varias teorías, pero una recurrente es que soy dulce. Todos los labios por los que he pasado, irrefutablemente, emiten ese juicio sobre mí. Y luego de toda esta serie de intentos fallidos, me he llegado a plantear si realmente eso de "dulce" no es una encriptación en código que me dicen, a modo de sinónimo de estúpido.

Feli: Jaja... No creo. Aunque puede parecer.

Orlando: Es así, cuando las tratás bien, sos un pelotudo y te dejan. Y cuando te importa todo tres carajos, vienen y te dicen que sos un hijo de puta, que la cagaste, que somos todos iguales, que no nos entienden. Allen, tenés que despreocuparte, total, te la van a hacer imposible igual.

Allen: Es que me llama la atención esa recurrencia. Los calificativos siempre reman para el mismo lado, siempre colorean de ese rojo, con verde y amarillo, casi acaramelado. ¿Eso quiere decir que soy un tipo con tacto? No, para nada. Quiere decir que de repente, parezco tierno.

Feli: Si, esa la escuché de July. Siempre decía que eras un tierno. Loco, pero tierno. Pero coincido con Orlando de que quizás debas relajarte más con respecto a tus amores. Por un lado, es bueno que logres ese efecto en ellas, pero quizás últimamente...

Allen: ... me esté estrellando apropósito. Pensé en la teoría del sabotaje.

Orlando: Posta, te lo digo, dejalo ser. Olvidala, ella es insignificante, ¿ok? Es un pasaje, es un momento que se ha esfumado, mirá, acaba de entrar la morocha más linda del bar. ¿Cuánto tiempo estaré sin cruzar palabra contigo?

Feli: Está sola, lo cual es llamativo...

Allen: Pero también, creo, debo admitir que eso de dulce es afímero, pues debe ser parte de lo que me hace un detalle en la vida ajena, y no más que un detalle. Pensé que en una de esas mis concepciones estén erradas. Lo más probable es que estén erradas, pero no puedo cambiarlas, por más esfuerzo que haga. Y lo de la otra vez fue un accidente, no me miren así.

Orlando: Es una característica tuya, es como ese caminar de la morocha. Es de ella. Vos tenés lo tuyo. Todavía no puedo creer que la mexicana te dejara el mail, y vos ni pelota. Estaba regalada, era una jugada completa, solo tenías que pasar a cobrar.

Allen: Venía pensando en Jennifer. Por ende decidí no hacer nada.

Feli: ¿Y te das cuenta de que por poner todas tus fichas ahí, ahora no estás con ninguna? Siempre hay que colocar inversiones en varios mercados.

Allen: Es que no me interesa invertir en varios mercados a la vez...

Orlando: Hay que diversificarse - se levanta, en dirección a la morocha, que está en la barra -. Nunca olvides que esto en realidad no es ni siquiera un partido, son una serie de partidos, el fixture más genial que se nos puede ocurrir.

Feli: Quizás debas relajarte.

Allen: Debo dejar pasar un tiempo, eso seguro. Sé que no se justifica en realidad, los veo a ustedes, que se mueven muchísimo más rápido que yo, y no comprendo. Quizás otra de mis características sea lo inmutable, lo inmóvil.

Feli: Tampoco es así. Reconozcamos que hemos hecho de las nuestras. Si bien no sos un pirata como este, tampoco te quedás todo el tiempo mirando los partidos por tele. Te he visto jugar, con mayor o menor destreza, pero... este ya está a full. ¿Ves? A este le importa todo tres carajos.

Allen: Claro. Linda piba. Pero me juego la cabeza a que está con alguien. Sábado a la noche, sola. No resiste el menor análisis.

Feli: Si. Allí está, tenés razón.

Orlando: Que llegó el novio.

Allen: Era de esperarse.

Orlando: Tendría que haber sacado el teléfono más rápido, quizás...

Feli: Probablemente.

Allen: Hubiera sido lo correcto, visto como estabas procediendo.

Feli: Por ejemplo, la otra vez, que te decía que te miraba la mina esta en Solea Bar. Te miraba, la tenías al lado. No hiciste nada, ni hola, ni qué tomás, ni un pedorro de qué signo sos.

Allen: No recuerdo...

Orlando: Siempre te hacés el boludo con estas cosas. Y lo peor es que no te das cuenta que es una táctica horrible, que no sirve para nada.

Feli: Digamos que así como te dicen que sos un dulce, también sos bastante arisco cuando querés. Tenés que ser como yo, ya sabés, soy muy fácil...

Orlando: Yo tengo espoteadas a otras tres. Da justito, sólo nos tenemos que acercar un toque. Las invitamos a tomar algo. Será mejor que hablar con ustedes, manga de aburridos. ¿Te acordás cuando nos vinieron a levantar las pibas esas en Cabo Blanco?

Allen: Esa no me la olvido más. Fue tremendamente extraño.

Feli: Ja. Si. Prácticamente me terminó violando la piba esa.

Allen: Te ganó por insistencia. Después quedaste persecuta, que al otro día te llamaba tu novia y te preguntaba con quién habías estado, pero en joda.

Feli: Pero te juro que nunca tuve tal paranoia en mi vida, posta. Que al otro día me diga eso fue una patada en los huevos. Menos mal que ya esos riesgos no los corro más. Es mejor la soltería.

Allen: Depende...

Orlando: Dejate de joder con tus amores platónicos, ese peso irremediable de la historia. Ahora nos sentamos con ellas, nos presentamos, les decimos quienes somos, también les decimos quienes no somos. Ya está, es irrefutable, me está mirando, le hago señas, fue, hola que tal cómo andás...